・on qu?dificultades se enfrenta uno al fomentar la propiedad intelectual en la econom・ mundial que existe hoy? ・n qu? sentido, en los albores del siglo XXI, est?cambiando la situaci・ en los pa・es en desarrollo y econom・s emergentes? ・u?impacto est?teniendo la era digital sobre las formas tradicionales de protecci・ de propiedad intelectual?En abril, un grupo de expertos sobre propiedad intelectual se reuni?a invitaci・ del Servicio Informativo y Cultural de Estados Unidos, USIS, para hablar sobre estos y otros temas. A continuaci・ presentamos una parte de lo que se discuti? Las opiniones expresadas son las de los propios participantes.
Los participantes fueron:
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Pregunta: ・・o, a ra・ del acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), ha cambiado en los ・timos a・s la manera en que se fomenta la protecci・ de la propiedad intelectual? ・e corren m・ riesgos ahora que antes? ・st・ los pa・es cuya protecci・ intelectual es d・il perdiendo terreno en la competencia para atraer la inversi・ y para el acceso a la tecnolog・?
Sherwood: No puedo m・ que maravillarme del acuerdo sobre los ADPIC y esta conexi・ entre propiedad intelectual y comercio. Por un lado, el acuerdo de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio es una noticia vieja, se remonta a cinco a・s atr・. Pero por otro lado, para la mayor parte del mundo es algo por darse, en el horizonte, ya que hay tantos pa・es en desarrollo que tienen hasta fin de siglo para cumplir con el acuerdo. Creo que algunos se han dormido un poco en cuanto al cambio; no saben exactamente lo que tienen que hacer ni lo que esto implica para ellos. En cualquier caso, la conexi・ entre la propiedad intelectual y el comercio ha dado lugar a algunas cosas interesantes. Ha convertido a la propiedad intelectual en un tema de controversia comercial as?como de facilitaci・ del comercio. La propiedad intelectual evolucion? hist・icamente como una forma de estimular a las personas a que hagan cosas. En el sentido moderno, nos referimos a ella como una manera de estimular la inversi・, de tomar riesgos para apoyar nuevas ideas, nuevas empresas, nuevas maneras de expresarse. Pero, a・ y todo, en muchos pa・es que he visitado el acuerdo de los ADPIC se percibe como la cumbre, que no hace falta ir m・ all? que el ADPIC es lo m・imo. Y eso me molesta mucho porque pienso que con el acuerdo de los ADPIC s・o se ha hecho la mitad de lo que se necesita para movilizar al mundo desarrollado y a los pa・es en transici・. Me preocupa un poco el que por alg・ tiempo exista la falsa expectativa de que el est・dar de protecci・ del acuerdo de los ADPIC proporcione a estos pa・es todos los beneficios.
Hurley: Se trataba de que [el acuerdo de] los ADPIC sirviera de umbral, de primer paso. A trav・ de los a・s, algunos se han olvidado de que constaba de una serie de est・dares m・imos; que no era la ・tima palabra. Creo que vale la pena recordarles esto a todos lo m・ a menudo posible. De todos modos, hay muy pocos pa・es y muy pocos gobiernos que afirman que las leyes de propiedad intelectual no son necesarias. La mayor・ dir・ que piensa que las leyes de propiedad intelectual son una idea buena y que a menudo es una cuesti・ de metas a seguir y la habilidad de adaptarse y absorber una serie de reglamentos en un momento dado.
Vivimos en momentos de incre・le asimetr・. Hemos hablado sobre los valores de los pa・es desarrollados dirigidos hacia el mundo en desarrollo, pero en toda esta serie turbulenta de asimetr・s estamos viendo surgir otro tipo de corriente. A・s atr・, en 1992, la OCDE (Organizaci・ para la Cooperaci・ y Desarrollo Econ・icos) organiz?una conferencia con el Instituto Max Planck que trataba sobre la protecci・ de la propiedad intelectual en Europa Oriental, en un momento en que los pa・es de Europa Oriental estaban aprobando muchas leyes nuevas. Las leyes de ・tos pa・es referentes a la biotecnolog・ se parec・n mucho m・ a las estadounidenses y japonesas que a las de Europa Occidental. As? que en lo que se refer・ alentar la inversi・ por parte de compa骰as biot・nicas, los pa・es de Europa Oriental eran mejor recibidos como lugares para invertir y establecer nuevas empresas que los de Europa Occidental. Era muy interesante ya que muchos abogados europeos especializados en propiedad intelectual quer・n enviar este mensaje a los funcionarios gubernamentales, la Oficina de Patentes Europea y el Parlamento Europeo del modo m・ firme posible.
A medida que los pa・es se conectan v・ Internet, evidentemente miran por todo el mundo para ver cu・es son las ・timas novedades de la tecnolog・, cuales son los modelos, cuales son las mejores pr・ticas. Al hacer esto, incluso pueden ejercer presi・ sobre los pa・es en desarrollo para cambiar su nivel de protecci・ y los modos de proteger ciertos tipos de inventos y obras.
Fowler: El crecimiento y la expansi・ del Internet est? forzando a los pa・es a considerar leyes mundiales y arm・icas de derechos de autor y probablemente leyes en torno a las marcas registradas tambi・. Me sorprendi? en la conferencia diplom・ica celebrada en 1996 en la Organizaci・ Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), que aunque unos 160 pa・es diferentes abordaban ciertas cuestiones de manera algo diferente o disent・n, sent・n la necesidad de una serie mundial de tratados que aborden el problema de la protecci・ de los derechos de autor y la protecci・ de grabaciones de sonido en el mundo digital de hoy. Era una cuesti・ que se daba por hecha, y luego las partes siguieron tratando sobre los detalles. No creo que esto hubiera sucedido hace 10 o 15 a・s. Hubiera habido un gran desacuerdo.
Pregunta: ・igue la pirater・ todav・ en aumento? ・e trata de un problema grave? ・or qu?debe ser motivo de preocupaci・ para los pa・es en desarrollo?
Smith: Hemos llevado a cabo algunos estudios e intentado clasificar a las regiones del mundo seg・ la tasa de pirater・. La peor regi・ -- con niveles de pirater・ entre 75 y 80 por ciento de todos los productos de propiedad intelectual -- es Europa Oriental, la Comunidad de Estados Independientes y Rusia. No existe la tradici・ de una maquinaria judicial buena, del imperio de la ley y del proceso criminal, salvo la lograda a trav・ de la maquinaria pol・ica, lo cual ha colocado a esta regi・ en primer lugar en cuanto a pirater・ se refiere. A su vez, sus econom・s van a estar entre las m・ d・iles. Si pudi・amos iniciar una campa・, a nivel mundial, para mejorar la eficacia judicial en todo el mundo, las ganancias econ・icas en esos pa・es podr・n llegar a niveles nunca vistos.
Hurley: La principal conclusi・ de la conferencia de la OCDE en Europa Oriental que mencion?antes fue que se necesitan mecanismos de aplicaci・ de la ley mucho mejores. Vuelvo a repetir: es un ・ea compleja. En los Estados Unidos, tuvimos que crear un tribunal especial de apelaciones para tratar sobre estos temas. Deber・mos esforzarnos y proveer una manera mejor de entrenar a los especialistas en el proceso judicial en otros pa・es; har・ much・imo bien y no requiere ninguna legislaci・ nueva ni acuerdos internacionales.
Fowler: No me sorprende porque estos temas son muy complicados y, para empezar, en algunos pa・es no hay muchos especialistas entrenados. Desde el punto de vista econ・ico quiz?los pa・es m・ peque・s no deber・n canalizar muchos de sus ingenieros muy preparados para evaluar patentes. Estar・n mejor y ser・n m・ productivos trabajando en el sector privado y en investigaci・. Una serie de pa・es -- como, por ejemplo, Tailandia, las Filipinas, Panam?-- han empezado a optar por tribunales y fiscales especializados en tratar delitos que tienen que ver con la propiedad intelectual. Se van dando cuenta de que, en muchos casos, sus propios sistemas judiciales son insuficientes y que tienen que hacer algo para proporcionar incentivos para que haya jueces y fiscales mejor entrenados, una ejecuci・ de la ley m・ predecible y menos demoras. Este puede que sea el aspecto principal al que se dedique la Oficina de Patentes y de Marcas y otras ramas del gobierno de Estados Unidos durante la pr・ima d・ada y despu・: insistir en temas de ejecuci・ de la ley y entrenamiento del poder judicial; entrenar a los fiscales y, en muchos casos, entrenar al colegio de abogados local. Es sumamente importante.
Sherwood: La idea de que todos los pa・es en desarrollo deben realizar una evaluaci・ t・nica de las patentes, me parece absurda. La redundancia de la evaluaci・ t・nica se hace ahora cada vez m・ evidente. El Acuerdo de Cooperaci・ de Patentes (ACP) que permite al solicitante presentar una solicitud y de hecho usarla en una serie de pa・es por todo el mundo, es un paso hacia un enfoque m・ unificado. Reducir・ los costos de administraci・ de patentes en muchos pa・es en desarrollo, si es que ・tos decidieran que si uno de los centros de evaluaci・ designados por el Acuerdo de Cooperaci・ de Patentes ha indicado que se trata de una invenci・ patentable, e luego autom・icamente le otorgar・n [al solicitante] una patente sujeta a algunas condiciones. El costo de crear un cuadro de evaluadores de patentes es el tema m・ importante de la administraci・ de la propiedad intelectual. Si se tiene en cuenta que, seg・ las clasificaciones internacionales, existen unos 200 campos diferentes de tecnolog・ en los que se presentan solicitudes, se concluir・ que cualquier pa・, para llevar a cabo una evaluaci・ t・nica, debe tener por lo menos 200 evaluadores. Y esto sencillamente no es posible en muchos pa・es. As?que hace m・ sentido apoyarse en el sistema internacional que est? empezando a surgir en relaci・ a eso.
Probablemente se hagan m・ invenciones en el mundo de las que uno se imagina. A ra・ de mis visitas a universidades latinoamericanas, me he convencido de que realmente han inventado importantes cosas con potencial comercial. E independientemente de las patentes y estando consciente de su costo y otras cuestiones, muchas de estas invenciones han terminado siendo s・o presentaciones escritas que han enriquecido el acervo de las bibliotecas, pero no han creado ninguna cosa de valor comercial.
Smith: En los pa・es en desarrollo las personas que dependen de la protecci・ de la propiedad intelectual han sufrido tanto debido a la carencia de dicha protecci・ que tienden a retroceder en el anonimato. No est・ acostumbradas a promover sus intereses ante su gobierno o ser directas a nivel pol・ico y no tienen los fondos para organizarse ellas mismas. Lo t・ico es que sea la industria de los Estados Unidos la que chille y proteste sobre todas sus p・didas como consecuencia de la pirater・. Con todo, la industria de la grabaci・ de M・ico, por ejemplo, se enfrenta a una tasa de pirater・ del 60 por ciento y se est?volviendo ahora muy activa dentro de M・ico porque sus miembros en su conjunto pierden m・ dinero que sus contrapartes norteamericanas que operan en M・ico.
A menudo, en los Estados Unidos la industria sale a la ofensiva, pero deber・mos emplear m・ tiempo en ayudar a las comunidades creativas del lugar porque es all?donde se define la pol・ica. No conozco ning・ pa・ que haya pasado una ley solamente por presi・ de los Estados Unidos. Tiene que confiar en s?mismo; el pa・ estar?de acuerdo cuando se vea presionado por su propia industria. Indonesia y su industria de la m・ica es un excelente ejemplo. Ellos fueron los que lograron que se pasara una ley sobre los derechos de autor. No fue la industria de los Estados Unidos ni la presi・ ejercida por el Representante Comercial de los Estados Unidos.
Pregunta: ・n qu?se benefician los pa・es en desarrollo al proteger la propiedad intelectual? ・u?estrategias puedan adoptar los pa・es en desarrollo?
Smith: La mejor manera de saber lo que se puede hacer es observar a los pa・es en que ha funcionado. Me gustar・ mencionar s・o dos o tres pa・es, aunque podr・ se・lar a 50 m・ o menos ahora mismo -- empezando a mediados de la d・ada de los ochenta y lo que ha sucedido por haber decidido proteger la propiedad intelectual. Podemos empezar por Singapur, donde al principio ni hab・ artistas ni compa骰as de grabaci・. Sin embargo los piratas exportaban 180 millones de unidades de grabaciones de sonido a otros pa・es. La pirater・ constitu・ el 100 por cien del total exportado; no hab・ leyes, ni proteg・n los derechos de autor de las obras extranjeras. Luego Singapur aprob?una ley y comenz?a aplicarla. Hoy en d・ el pa・ est?exportando los productos de sus propios artistas. Han cuadruplicado el n・ero de casas grabadoras. Nada de eso era posible cuando no exist・ ninguna ley.
Otro ejemplo es Indonesia donde hay una gran cultura musical. Hoy Indonesia tiene una tasa de pirater・ del 30 por ciento, que todav・ es demasiado alta, pero antes era del 100 por ciento y no hab・ nadie que pudiera mantenerse grabando y vendiendo m・ica en el pa・. Esto ya no es as?
Por ・timo est?la industria editorial de Corea, que en 1985 no ten・ ning・ tipo de protecci・. Hab・ dos mil casas editoriales en Corea y se opon・n tenazmente a la aprobaci・ de una ley de derechos de autor. Lo que estos editores hac・n con fines comerciales era piratear publicaciones extranjeras sobre educaci・, libros de consulta y de medicina que se utilizaban casi exclusivamente en Corea. Cuanto antes colocaran un libro pirateado en el mercado, mayor era su ganancia. Si uno era lento, se quedaba sin ganancia. Hoy en d・ la industria editorial coreana es muy pr・pera y consta de verdaderos editores. Atraen a los escritores, editan, promueven y distribuyen; la pirater・ de libros ha ca・o de un 95 por ciento en 1985 a aproximadamente 20 por ciento en la actualidad.
Estos ejemplos no son poco comunes. Ocurren en todas partes. Sin protecci・ a la propiedad intelectual no se puede tener una industria editorial nacional saludable en la cual se compense a los autores por su trabajo. No puede existir una industria nacional de la m・ica que sea efectiva. Y en cualquier pa・ -- en Rusia, en China, en India , no importa d・de -- se puede hablar con cualquiera que dise・ programas de computaci・ y encontrar? genios en la materia. El primer programa que ser?pirateado ser?el de ellos, y no podr・ mantenerse sin un r・imen de propiedad intelectual con un elevado nivel de protecci・. Yo he estado en este negocio durante 15 a・s, y cuando la propiedad intelectual est?protegida, las tasas de pirater・ disminuyen al mismo tiempo que el ingreso y la creatividad crecen.
Sherwood: Recuerdo una an・dota sobre un productor de cine ecuatoriano que hizo dos pel・ulas muy famosas, y tan pronto se estrenaron las piratearon y todas las tiendas de videos del pa・ las estaban vendiendo. El productor, en forma espectacular, hizo una declaraci・ a las autoridades ecuatorianas, y dijo: "Steven Spielberg y Walt Disney no necesitan la protecci・ de los derechos de autor en Ecuador. Pero yo s? y sufro inmensamente por no tenerla".
All?donde la gente creativa no est?apoyada por un sistema de protecci・ de la propiedad intelectual y, por lo tanto, no puede producir ni divulgar creativamente, el pa・ pierde algo muy importante; esta es la gente que primero absorbe las nuevas cosas que est・ sucediendo en el mundo y las reinterpreta en t・minos de la cultura local. Cuando una cultura queda congelada en el tiempo, de alguna manera el pa・ tiende solamente a reaccionar (sin tomar iniciativas). Existe la sensaci・ de que la gente no acoge lo que viene de afuera ni lo eval・ para los dem・ y por lo tanto no expresa su sentir, de manera tal que toda la comunidad avance. En pa・es donde apoyan a sus artistas y donde se puede avanzar en el medio cultural, se cambia y se supera esa mentalidad, y se da mayor apertura a las nuevas cosas que est・ ocurriendo. Y esto es muy importante en vista de los tremendos cambios que estamos viendo hoy con la Internet y muchas otras cosas.
Si un pa・ no est?convencido de que la propiedad intelectual es buena para ・, el sistema no va a funcionar. Si un pa・ se siente presionado a decir que "s? vamos a arreglar nuestro sistema de propiedad intelectual", ese sistema est?tan expuesto a todo tipo de arbitrariedades, que es dif・il que funcione si los que lo manejan no creen en ・. Esto, considero yo, crea una mayor presi・ a nivel local para exigir medidas m・ en・gicas para proteger la propiedad intelectual.
La propiedad intelectual no es algo que la Oficina de la Representante de Comercio de Estados Unidos haya inventado, aunque a muchos les parezca as? La propiedad intelectual es, en realidad, algo muy antiguo. Los pueblos de la antig・dad descubrieron que era muy ・il para toda la comunidad que la gente brillante y creativa pudiese ser estimulada, pues lo que esa gente produc・ beneficiaba al conjunto de la comunidad. Los alfareros utilizaban marcas registradas al darse cuenta que las vasijas de agua que ellos produc・n eran mejores que las de otros. Los derechos de autor se remontan al surgimiento de la imprenta; las patentes a los estados del norte de Italia durante la ・oca en que el comercio con Oriente se hab・ intensificado y la inventiva florec・. Lo cierto es que era valioso para la comunidad proteger y estimular el trabajo que realizaba la gente m・ brillante e ingeniosa. Reconoc・n el valor de aprovechar un recurso natural que ten・n a su disposici・.
Pregunta: ・u・ ser?el efecto de las nuevas tecnolog・s, inclusive la Internet, en los derechos de autor y las marcas registradas? ・u・ ser?el efecto en el crecimiento econ・ico de un panorama alterado de la propiedad intelectual? ・ui・es ganar・ y qui・es perder・?
Hurley: Hay dos tendencias vigorosas que ahora percibimos en el terreno de la propiedad intelectual -- y son curiosas y divergentes. En el terreno de la privacidad y la protecci・ de datos, percibimos una tendencia poderosa en favor de considerar los datos personales como una cuesti・ comercial, pero hay tambi・ una tendencia firme en favor de considerarlos un derecho humano. El conjunto de los derechos humanos se expande, y m・ y m・ cosas caen dentro de esa cesta. Creo que esa cesta va a quedar demasiado llena y se va a volcar porque existe un intento de atiborrarla de muchas cosas.
De un lado, hay quienes argumentan que la protecci・ de datos deber・ tratarse cada vez m・ como un derecho propietario, que el an・isis correcto consiste en que los datos personales son una propiedad y que el individuo deber・ poder reclamar el valor de esa propiedad. Por ejemplo, cuando los vendedores directos toman los datos personales de un individuo y los usan con prop・itos subsidiarios, el individuo deber・ poder reclamar algo de ese valor y se remunerado por ese uso. La nueva tecnolog・ permitir? algunos de esos micropagos o intermediaci・ instant・ea, donde uno recibir・ un pago inmediato de 50 centavos o algo as?cuando se use su informaci・ en alg・ tipo de encuesta o alguna clase de datos agregados. Pero esa es s・o una manera de analizarlo -- considerando el valor de "transformar en mercanc・" los datos personales.
Del otro lado, la gente dice: "Un momento, por favor. Quiz・ los datos personales y las privacidad son un derecho humano". Argumentan que de acuerdo con varias convenciones sobre derechos humanos, se contempla esa clase de protecci・ y eso es algo inalienable, como el derecho de votar en Estados Unidos -- no se puede hipotecar o alquilar el voto -- o como la venta de ・ganos humanos en muchos pa・es.
Hace 10 o 15 a・s, hab・ en Estados Unidos una minor・ muy peque・ que dec・ que los derechos de autor no eran la manera correcta de proteger los programas de computadora. Entre tanto, el gobierno de Estados Unidos argumentaba que esa era la manera correcta, puesto que se ocupaba del problema de la reproducci・ y encajaba en las convenciones internacionales existentes. Lo que para m?a lo largo de la ・tima d・ada ha resultado tan sorprendente e interesante es ver a lo que era en Estados Unidos una minor・ muy peque・, crecer hasta ser casi una divisi・ por mitades entre lo que yo caracterizar・ de un an・isis tradicional de la propiedad intelectual y aquellos que son un poquito m・ her・icos y dicen que los conceptos de la propiedad intelectual que hemos mantenido durante 250 a・s o cosa as?no funcionan en una era digital, o no funcionan en una econom・ mundializada, o infringen los derechos fundamentales de la gente. No veo que el debate vaya a desaparecer. Otros pa・es pueden sentirse c・odos con el hecho de que haya en la comunidad legal estadounidense un cisma bastante manifiesto en torno a este conjunto de cuestiones; eso qued? claramente reflejado en la reciente conferencia diplom・ica de WIPO. En general, sin embargo -- y eso tal vez sea un poquito optimista -- se tiende lentamente hacia el consenso y la mejor protecci・ de la propiedad intelectual.
Smith: Concuerdo con su an・isis, aunque yo argumentar・ que hace 15 a・s no hab・ casi nadie en la comunidad acad・ica que pensara que el derecho de autor era el procedimiento correcto para proteger los programas de computadoras. Mi punto de vista era el punto de vista tradicional. Afortunadamente para mi punto de vista, el mundo ha tomado la ruta de la protecci・ de los programas de computadora como si fueran una obra literaria amparada por derechos de autor; el mundo no acad・ico parece avanzar con mucha rapidez en esa direcci・, en tanto que el mundo acad・ico impugna todav・ esa opini・ bastante regularmente.
Hurley: Muchas de esas cosas pueden ser problemas del proceso. En Estados Unidos la industria del entretenimiento es extremadamente poderosa y puede avanzar r・idamente y hacerlo con una cantidad de recursos y sobrepasar un debate antes de que las otras partes hayan podido reunirse para debatir. De modo que mucho de los gritos y alaridos tiene que ver con el proceso m・ bien que con la substancia.
Smith: Si usted se fija en la Internet, por cierto que tiene raz・. Si usted se fija en cualquiera de los sitios protegidos por derechos de autor, casi el 100 por ciento de la comunidad empresarial sostiene la opini・ opuesta. No hay duda de eso.
Fowler: En la prensa ha aparecido alguna informaci・ reciente acerca de miembros de la comunidad acad・ica, primordialmente en la educaci・ superior, que empiezan a decir: "Bueno, un minuto, por favor, toda esta charla acerca de la libre informaci・ en la Internet, toda esta discusi・ acerca de que todo est?cubierto por el uso leg・imo est?muy bien. Pero yo quiero controlar mis notas de clase, quieron controlar mi material; no quiero que alguien lo ponga en la Internet". Tal vez es el comienzo de una tendencia hacia una opini・ m・ tradicional de que los autores retengan alg・ control sobre su obra, inclusive en la Internet.
La Internet y el comercio electr・ico ejercen tambi・ un efecto tremendo en la ley de marcas registradas. En algunos sentidos, al sistema de marcas registradas se lo lleva por la fuerza a la edad de la Internet, y los nombres y direcciones de dominio son apenas la punta del t・pano. Las compa骰as multinacionales tienen invertida una cantidad de recursos en el desarrollo y el mercadeo de sus marcas registradas y logotipos. La Internet ofrece un gran veh・ulo para ampliar su uso, pero, al mismo tiempo, brinda e mismo tipo de potencial de fabricaci・ y pirater・ que existe en el campo de los derechos de autor. Hasta ahora Estados Unidos no ha reatificado el tratado de la ley de marcas registradas; en este punto nos hemos retrasado.
Pregunta: ・u・ ampliamente se compartir・ los frutos del comercio electr・ico y la econom・ digital? ・ay peligro de que la revoluci・ en curso en las tecnolog・s de informaci・ ampl・n la brecha entre los pa・es desarrollados y en desarrollo? ・ la nueva tecnolog・ posibilitar?a los pa・es en desarrollo a que tengan acceso a mercados que, de otro modo, podr・n resultarles inaccesibles?
Fowler: Aunque nosotros nos concentramos a tal punto en las nuevas tecnolog・s digitales, hay estimados que dicen que el 97 por ciento del mundo no tiene todav・ acceso a la Internet. Qu?efecto tendr? esto en las brechas que ya existen entre los pa・es desarrollados y en desarrollo en t・minos de su capacidad de usar la tecnolog・ para avanzar econ・icamente? Se ampl・ esta brecha?
Smith: No deber・ ampliarse. Deber・ cerrarse como resultado de la tecnolog・ electr・ica. Los libros son caros de distribuir entre los pa・es en desarrollo, particularmente los libros de textos. Si se pudiera hacer eso por medios electr・icos, bajar・n los costos de transacci・ y para los estudiantes se reducir・ el costo de la informaci・. En ・timo t・mino, la nueva tecnolog・ anuncia grandes beneficios para los pa・es en desarrollo. Pero eso no va a ocurrir a menos que un pa・ se ponga a s?mismo en condiciones de proteger el material que circula por esas l・eas telef・icas -- o l・eas de fibra ・tica, o lo que sea. Si eso no ocurre, entonces el comercio electr・ico se mantendr?dentro del mundo desarrollado, y lo que usted insin・ muy bien podr・ ocurrir.
Sherwood: Creo que hay una cantidad de bar・etros que indican la divisi・ entre 97 y 3 por ciento est?bajo mucha presi・. El Banco Mundial se ve asediado por solicitudes de pa・es que quieren ayuda para pasar a la edad de la tecnolog・ de la informaci・. El banco trata de responder, pero el problema es enorme. Lo que significa es que los l・eres pol・icos de una cantidad de gobiernos consideran que este es el camino a seguir. Creo que perciben el potencial que encierra la ampliaci・ del aprendizaje a distancia, de hacer que m・ informaci・ quede a disposici・ de sus pueblos. Los costos de hacerlo son muy grandes, y tanto el sector privado como el p・lico van a recibir el reto de encontrar nuevos equilibrios y nuevas ecuaciones.
Hurley: Una de las diferencias significativas que hay ahora para los pa・es en desarrollo consiste en que las barreras a su entrada como publicistas y radiodifusores se han reducido enormemente gracias a la Internet. Pueden entrar en la World Wide Web y convertirse en publicistas y radiodifusores para todo el mundo. La b・queda de contenido nueveo, de alta calidad no va a disminuir de ninguna manera, y eso es cierto en todo el mundo, inclusive los pa・es desarrollados. La gente quiere eso, y muchos pa・es en desarrollo pueden ofrecer contenido que es diferente del de los mercados occidentales y la clase que contiene la corriente socioecon・ica central que existe ahora, y que, a pesar de eso, resulta atractivo para aquellos. Los beneficios pueden no ser tan grandes como los de los estudios de Hollywood, pero todav・ vale la pena tratar de obtenerlos y reclamar derechos de propiedad sobre ellos.
Pregunta: Las normas de derechos de autor, ・stimular・ un mayor comercio electr・ico o se levantar・ como un obst・ulo? ・e justifican las preocupaciones que hay en Estados Unidos acerca de un deterioro del acceso de "uso leg・imo" a la informaci・?
Hurley: Hab・, por cierto, dentro de la comunidad acad・ica, algunos voceros muy sonoros que argumetnaban en favor de un mayor acceso a la informaci・. Pero creo que la gente de la cmunidad acad・ica trabaj?mucho tiempo y con mucho empe・ para escribir todos esos art・ulos o libros fundamentales. Quieren asegurarse de que rindan un beneficio. Creo que en alg・ momento en el transcurso del tiempo, si se hicieran esfuerzos para despojarlos de eso, se sentir・n muy molestos. De modo que pienso que depende de qu?asunto uno encara en un momento dado.
Por cierto que ha habido en la Internet una cultura de "Oh, todas esas cosas est・ all? de modo que cualquiera puede usarlas". Ha sido bastante f・il recogerlas o copiarlas. Y, de nuevo, este es un momento de marcada transici・. Mucha gente dice: "Queremos reclamar el valor de lo que ponemos all?. Se ha prestado mucha atenci・ a los sistemas de administraci・ de derechos de autor electr・icos. Hay muchos proyectos pilotos y prototipos tecnol・icos en desarrollo, tanto en los grupos industriales como en la Comisi・ Europea. Es algo que va a ocurrir; es natural que la gente reclame algo del valor que tiene su trabajo, y eso lo refuerzan los reg・enes tradicionales de propiedad intelectual a los que estamos acostumbrados. De manera que vamos a ver que la gente usa estas clases de sistemas de administraci・ de derechos de autor electr・icos para poder medir el acceso de los usuarios y recibir remuneraci・.
Una de las cosas que ofrece, y en la que la gente no piensa, es el potencial de un acceso mayor de parte del p・lico a las obras protegidas. Por ejemplo, uno puede no ser capaz de comprar un libro de 25 d・ares, pero si puede conseguir ese libro en la Internet y le cuesta 50 centavos leer el cap・ulo que m・ le gusta, ese es un acceso que antes no ten・. Y podemos hacer una lista de una cantidad de ejemplos como ・e. El potencial de darle m・ acceso a m・ gente est?all? definitivamente.
En la comunidad acad・ica estadounidense se discute tambi・, ahora mismo, acerca de los principios del uso leg・imo. Algunos especialistas jur・icos norteamericanos argumentan que la instituci・ de sistemas de administraci・ de derechos de autor electr・icos viciar?el uso leg・imo. En otras palabras, los propietarios del derecho de autor lo medir・n todo, y de ese modo cobrar・n por ello.
Fowler: En otros pa・es hay inter・ en el proceso que se desarrolla aqu? de tratar de desarrollar pautas acerca del uso leg・imo educativo en el ambiente digital de la Internet. Los conceptos que poseemos acerca del uso leg・imo no van a ser restrictivos, sino que, de hecho, tendr・ el efecto de expandir el uso leg・imo en muchos pa・es que han mantenido una jurisprudencia muy estrecha. Examino una cantidad de legislaci・ y cambios legislativos en otros pa・es, y puedo observar que esto ocurre de modo regular. A medida que cambian sus leyes de derechos de autor para ponerlas de acuerdo con los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio, o simplemente para actualizarlas en general, los pa・es introducen en sus propias estructuras legales los que en realidad son conceptos de uso leg・imo norteamericanos. De modo que creo que la realidad es que, de hecho, causamos el efecto de expandir en t・minos mundiales el uso leg・imo, al contrario de verlo que queda restringido a Estados Unidos. De manera ir・ica, creo que la cuesti・ real que tenemos por delante respecto del uso leg・imo -- ya sea en los sistemas de administraci・ de informaci・ de derechos de autor, la criptograf・ u otros tipos de protecci・ -- es si el uso leg・imo es un derecho de acceso a las obras. Estoy seguro de que, en el debate en curso, hay algunos a quienes les gustar・ sugerir que el uso leg・imo equivale al acceso, en oposici・ al punto de vista m・ tradicional de que se trata de una defensa positiva contra las transgresiones.
Hurley: Correcto. Creo que hay gente que argumenta que el uso leg・imo es el derecho de acceso. Si uno es maestro en Ohio y puede pagar 10 centavos en la Internet para mostrarle algo a su clase, es eso uso leg・imo? Creo que, de acuerdo con la jurisprudencia estadounidense, en este momento podr・mos decir que s? De modo que ese terreno necesita todav・ mucho laboreo.
Smith: Hay un malentendido fundamental en torno a lo que es el uso leg・imo. Si uno pone obras a disposici・ en el mercado de maneras en que nunca antes estuvieron disponibles, por ejemplo, mediante la venta de extractos de libros a cambio de cantidades de dinero relativamente peque・s en relaci・ con el costo total del libro, la regla de la Convenci・ de Berna dice que no hay excepciones al derecho de reproducci・ si esa excepci・ interrumpiera la explotaci・ normal de la obra. Hasta el advenimiento de la edad digital, no hab・ manera de tener acceso a peque・s fracciones de una obra sin tomarlas, porque no estaban disponibles para ser autorizadas. Ahora hemos creado un sistema seg・ el cual la gente puede recibir el valor de su trabajo en incrementos peque・s.
Los bibliotecarios y la comunidad educativa sienten que esto es fundamentalmente incorrecto. Antes pod・n conseguirlo gratis en un mundo donde, de todas maneras, no se lo vend・. Pero creo que con lo que contamos ahora es la capacidad -- uno podr・ tener que pagar por ello -- pero hay all?toneladas de informaci・, mucho m・ que antes. No hay nada fundamentalmente incorrecto en tener que pagar por lo que otro ha creado. Creo que lo que hay aqu?es mucho temor. No creo, por ejemplo, que los propietarios de derechos de autor traducir・ todo a la criptograf・. No tendr・ sentido traducir todo a la criptograf・. La gente no sab・ que estaba all? Este debate va a pasar al Congreso ahora mismo, y ser?muy interesante ver qu?resulta de ello.
Hurley: Adem・, uno tiene que postular un mercado competitivo si su propio contenido es muy caro. Si yo cobro 25 centavos por p・ina, entonces alg・ otro va a escribir algo y cobrar 10 centavos por p・ina, y lo que escriba va a ser casi lo mismo o mejor. De modo que creo que vamos a ver mucha m・ competencia. La tecnolog・ va a hacerlo mucho m・ f・il.
Fowler: Eso significa que, en este caso, la protecci・ de los derechos de autor la impulsa el potencial del comercio electr・ico.
Hurley: No lo hab・ imaginado as? Creo que la gente se concentra en lo negativo de las obras protegidas por derechos de autor que entran en la Web. Pero hay aspectos positivos definidos, tanto para los productores como para los usuarios.
Smith: No debemos olvidar que pasar?mucho tiempo antes de que el material protegido por derechos de autor est?disponible en general en la Internet. La mayor parte de este material estar?todav・ en un medio no electr・ico durante muchos a・s. Algunos libros y pel・ulas van a entrar en el contexto electr・ico. Pero una cantidad va a quedar disponible all?donde se aplican las reglas normales del uso leg・imo, tal como ha ocurrido en el pasado.
Pregunta: ・u?significar? dentro de diez a・s, el concepto de propiedad intelectual? ・n qu?medida ser?diferente del de hoy?
・uede mantenerse el equilibrio delicado entre los innovadores y el p・lico, en una econom・ mundial y un mundo unido por redes de comunicaci・?
Sherwood: En los pa・es en desarrollo comenzar・ a escucharse voces que se alzan en el proceso pol・ico y exigen protecci・ y aplicaci・ m・ vigorosas de sus derechos de autor. Y seg・ vaya ocurriendo eso, habr?un debate pol・ico de mayor calidad, mejor equilibrado. Con el tiempo -- y hablamos en t・minos de tal vez diez o quince a・s -- habr?en muchos pa・es una creciente demanda local de derechos de propiedad intelectual. Esta es, probablemente, la mejor esperanza de construir la base y el apoyo t・nicos de un pa・ para la creatividad local que, de modo tan obvio, hay all?
Creo que la gran dificultad la van a plantear los sistemas judiciales. Alrededor del 80 por ciento de los pa・es del mjndo tienen sistemas judiciales que, en realidad, no est・ a la altura de la tarea de poner en vigor los derechos de propiedad intelectual. Es un aspecto del derecho muy complicado y esot・ico, y require un nivel de conocimientos que no usual entre los jueces, incluso en este pa・. Es dif・il decir qu?pasar?a medida que se creen los sistemas de propiedad intelectual y los derechos est・ disponibles pero todav・ no se los pueda poner en pr・tica. En muchos lugares, es dif・il sostener el argumento de que el sistema judicial debe ser colocado a un nivel de eficiencia m・ alto, simplemente a causa de la protecci・ de la propiedad intelectual.
Esos pa・es encaran tantas otras cuetiones que me parece muy importante plantear el argumento m・ amplio de que los sistemas judiciales, en general, necesitan mejorar a causa de muchos factores, entre ellos la propiedad intelectual.
Junto con un economista del Banco Mundial, he estado examinando la cuesti・ de lo que pierde una econom・ nacional si un sistema judicial no funciona adecuadamente. En Brasil, un grupo de investigadores ha deducido una metodolog・ para medir la influencia discreta que tienen en el desempe・ econ・ico nacional los sistemas judiciales que no funcionan adecuadamente. Recientemente completaron el trabajo, y encontraron que la tendencia de crecimiento de Brasil se ve afectada por un factor de alrededor del 20 por ciento, por el que puede responsabilizarse directamente al sistema judicial que no funciona adecuadamente. Esa metodolog・ se aplica ahora en Per? y es de esperar que se la aplique tambi・ en algunos otros pa・es, de manera tal que podamos apreciar la magnitud de la p・dida econ・ica que sufren los pa・es como resultado del pobre desempe・ de un sistema judicial. Esto convierte lo que ha sido tradicionalmente un enfoque ・ico o moral de la reforma judicial en una evaluaci・ basada en lo econ・ico. Pone a trabajar a todo un conjunto de mentes nuevas en la cuesti・ de la importancia de que los sistemas judiciales funcionen bien. Dentro de esa estructura general, comenzamos a ver que puede ser posible determinar qu?factores de funcionamiento inadecuado son los que m・ contribuyen a obstaculizar el desempe・ econ・ico. El estudio de Brasil, se encontr?que las demoras prolongadas, injustificadas en los procedimientos del procesamiento tribunalicio eran la causa individual m・ importante de la p・dida que encontraron los investigadores.
Creo que si este enfoque del sistema judicial puede establecerse de modo m・ amplio, convertir?la cuesti・ en un asunto financiero. La ・ite que, en una cantidad de pa・es, se ha beneficiado de los sistemas judiciales d・iles, comenzar?a comprender que sus bolsillos se ven afectados adversamente por esa debilidad, y esto puede empezar a crear un consenso m・ amplio de que hay una necesidad de reparar los sistemas judiciales. Y eso, a su vez, ayudar・ a promover no s・o la propiedad intelectual sino una cantidad de otros factores cumo la inversi・ y una mayor disciplina burocr・ica. La misma legislaci・ mejorar・ si los sistemas judiciales funcionaran mejor y tuvieran un mejor sentido de su importancia.
Smith: La industria de los programas de computadora ha hecho estudios regionales para tratar de estimar lo que pierden los gobiernos en ingresos fiscales de acuerdo con las diferentes tasas de pirater・. En Am・ica Latina y el Medio Oriente, los gobiernos pierden cantidades asombrosas al permitir tasas de pirater・ elevadas. Es muy f・il de ver. Los piratas no pagan impuestos; las empresas leg・imas, s? Esto es lo que se pierde si se tienen esta clase de tasa de pirater・. Esta ha sido una manera muy efectiva de hacer que los ministros de finanzas y otros l・eres pol・icos vuelvan a pensar en la econom・ de la pirater・ y el papel positivo que la protecci・ intelectual desempe・ en favor de su pa・.
Perspectivas
Económicas
Publicación Electrónica de
USIS, Vol. 3, No. 3, mayo de 1998