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EL NUEVO PARTIDISMO:
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"El nuevo partidismo en los asuntos internacionales refleja corrientes profundas en la sociedad estadounidense que dar・ forma a la orientaci・ de la pol・ica exterior de Estados Unidos en los a・s por venir", dice James Lindsay, miembro de n・ero de la Instituci・ Brookings y ex director de Cuestiones Mundiales y Asuntos Multilaterales del Consejo de Seguridad Nacional. Agrega que el surgimiento de este nuevo partidismo desde el punto de vista del autor "ha creado una paradoja: Estados Unidos goza de un poder・ sin par en el escenario mundial, pero los presidentes encuentran cada vez m・ dif・il movilizar apoyo para su pol・ica exterior". |
A los estadounidenses les gusta pensar que la pol・ica partidista deber・ parar en la orilla del mar. Pero en la pr・tica, el bipartidismo se ha vuelto escaso en la pol・ica exterior de Estados Unidos. Los dem・ratas y los republicanos ri・n regularmente acerca de lo que Estados Unidos deber・ hacer en el extranjero, y las ramas legislativas de ambos partidos parecen cada vez menos inclinadas a deferir a quienquiera que ocupe la Casa Blanca. En efecto, m・ que dar paso a una nueva era de armon・, el fin de la Guerra Fr・ parece haber alentado s・o desacuerdo.
Este rencor partidista ha hecho que muchos sientan nostalgia por lo que el presidente Bill Clinton ha llamado "la gran tradici・ de Harry Truman y Arthur Vandenberg -- una tradici・... que deja de lado el partidismo y une a los republicanos y a los dem・ratas en pos del bien del pueblo estadounidense y del mundo". Pero todo el que espere que el pr・imo presidente podr?restaurar una pol・ica exterior bipartidista quedar?desilusionado. El nuevo partidismo en los asuntos internacionales refleja corrientes profundas en la sociedad estadounidense que dar・ forma a la orientaci・ de la pol・ica exterior de Estados Unidos en los a・s por venir.
Del partidismo al bipartidismo
El bipartidismo no es el estado natural de las cosas en la pol・ica exterior estadounidense. La raz・ es simple: los estadounidenses discrepan acerca de lo que son sus intereses en el extranjero y cu・ es la mejor manera de lograrlos. Con m・ frecuencia en la mayor・ de los casos, estas diferencias han seguido l・eas partidistas.
Consideremos uno de los debates m・ contenciosos de pol・ica exterior en Estados Unidos durante el siglo XX, cuando el senado rechaz?el Tratado de Versalles. Mientras se libraba la Primera Guerra Mundial, los dem・ratas y los republicanos dejaron a un lado sus diferencias y formaron un frente pol・ico unido (algo que se vio en casi todas las guerras de Estados Unidos). Pero justo un mes antes de la terminaci・ de la guerra y en v・peras de las elecciones congresionales intermedias de 1918, el presidente Woodrow Wilson agit?el avispero al instar a los estadounidenses a reelegir un Congreso con mayor・ dem・rata. Una votaci・ favorable a los republicanos, afirm? debilitar・ su capacidad de lograr una paz justa y duradera.
El p・lico desoy?la recomendaci・ de Wilson, y los dem・ratas perdieron el control del Congreso. No fue una sorpresa que la nueva mayor・ republicana acudiese a Washington con poco inter・ en estrechar filas detr・ del presidente. Quer・ vengarse y el Tratado de Versalles ofreci?el blanco. Aunque casi todos los dem・ratas en el Senado apoyaban el tratado, sus rivales republicanos enterraron el atesorado convenio de Wilson.
La amargura del debate sobre el Tratado de Versalles y la sospecha de que la derrota del acuerdo hab・ ayudado a abrir el camino hacia la Segunda Guerra Mundial, facilitaron el surgimiento del bipartidismo despu・ de ese conflicto. En los primeros a・s despu・ de la guerra, los dem・ratas encabezados por el presidente Truman y los republicanos dirigidos por el senador Vandenberg, el ex aislacionista convertido al internacionalismo que presidi?la Comisi・ de Relaciones Exteriores del Senado, cooperaron el la elaboraci・ de leyes hist・icas como la Carta de las Naciones Unidas, el Plan Marshall y el Tratado de la OTAN. La tradici・ bipartidista establecida por Truman y Vandenberg se fortaleci?en la d・ada de 1950 bajo el presidente Dwight Eisenhower. En los primeros a・s de la d・ada de 1960 los dem・ratas y los republicanos eran casi un・imes en el apoyo al libre comercio, niveles altos de gastos de defensa y, a・ m・ importante, en la intervenci・ militar en Vietnam.
Esto no quiere decir que el conflicto partidista sobre pol・ica exterior hubiera desaparecido en las primeras dos d・adas despu・ de la Segunda Guerra Mundial. Los dem・ratas y los republicanos encontraron cosas sobre las cuales disentir, especialmente la pol・ica estadounidense hacia China. No obstante, estos desacuerdos palidecen en comparaci・ a un nivel de cooperaci・ bipartidista notable cuando se lo examina varias d・adas despu・. Ning・ presidente de la C・ara de Representantes en la actualidad responder・ a un presidente del otro partido que solicitase autorizaci・ del Congreso para usar la fuerza militar dici・dole que "si el presidente hubiera hecho lo que se propone aqu?sin consultar con el Congreso, yo no lo habr・ criticado". Pero Sam Rayburn, dem・rata de Texas, dijo precisamente eso cuando Eisenhower le pidi?al Congreso en 1955 que autorizara el uso de fuerzas estadounidenses para proteger a Taiwan contra un ataque.
Desintegraci・ de la unidad
Vietnam sacudi?la tradici・ bipartidista. La guerra dividi?al pa・ y tambi・ a los dos partidos. El Partido Republicano, antiguamente el baluarte del aislacionismo, sostuvo con firmeza una forma muscular de internacionalismo. Los republicanos argumentaban que la Uni・ Sovi・ica estaba alcanzando a Estados Unidos, reclamaban que se gastara m・ en defensa, y siguieron enarbolando la bandera de un comercio m・ libre.
Los dem・ratas, entre tanto, se desplazaron en direcci・ opuesta. El partido que una vez hab・ adoptado la promesa del presidente John F. Kennedy de "pagar cualquier precio, sobrellevar cualquier carga, hacer frente a cualquier penuria" para asegurar la supervivencia de la libertad, se volvi?esc・tico de las intervenciones en el extranjero. Los dem・ratas sostuvieron que la mayor parte de los conflictos del tercer mundo no ten・n nada que ver con Mosc? abrazaron la idea del relajamiento de tensiones con la Uni・ Sovi・ica y se apartaron de su apoyo a un comercio m・ libre.
Pero a・ cuando las cuestiones de pol・ica exterior llegaron a dividir cada vez m・ a los dem・ratas y los republicanos en las d・adas de 1970 y 1980, el legado del bipartidismo sigui?manteni・dose. Aunque Vietnam destruy?la disposici・ predecible del Congreso a apoyar al presidente, la deferencia legislativa sobrevivi?(aunque maltrecha) hasta bien entrada la d・ada de 1980. El gran aliado del presidente Ronald Reagan en las pugnas sobre el control de armamentos, la ayuda a los contras en Nicaragua y otras cuestiones de pol・ica exterior fue la reticencia de los dem・ratas moderados a derrotarlo en un asunto de pol・ica internacional. Esa cautela se deriv?en parte de c・culos pol・icos -- tem・n que los acusaran de jugar a la pol・ica con la seguridad nacional -- y tambi・ de la creencia de que un rechazo p・lico al presidente perjudicar・ los intereses a largo plazo del pa・ en el extranjero.
Esos temores desaparecieron en gran parte con la terminaci・ de la Guerra Fr・, y como resultado el maltrecho bipartidismo de la d・ada de 1980 dio paso a un nuevo partidismo. El cambio en la orientaci・ de la pol・ica exterior estadounidense es evidente en la enemistad que los republicanos del Congreso han mostrado hacia el presidente Bill Clinton. El senador James Inhofe (republicano de Oklahoma) habl?en nombre de muchos en su partido cuando calific?a Clinton como "incuestionablemente el peor Comandante en Jefe en la historia de Estados Unidos". Y los republicanos raramente han perdido la oportunidad de atormentar a su adversario. Durante el conflicto de Kosovo, los republicanos del Congreso criticaron agudamente a Clinton antes y durante el conflicto. La C・ara de Representantes lleg?incluso a negarse a votar en apoyo al bombardeo. Para no quedarse atr・, el Senado revivi?los recuerdos del Tratado de Versalles al rechazar en votaci・ el Tratado General de Prohibici・ de Pruebas Nucleares (CTBT), aun cuando el presidente Clinton y 62 senadores hab・n pedido que la votaci・ se aplazara para no perjudicar la reputaci・ de Estados Unidos en el extranjero. Estos dos episodios quebraron la pr・tica del pasado. Cuando el Congreso trat?de arrebatar de manos del presidente el control de la pol・ica exterior en cuestiones como Vietnam y el misil MX, tuvo un activo apoyo p・lico. En las cuestiones de Kosovo y del CTBT, los republicanos desafiaron a Clinton a pesar de que la mayor・ de los estadounidenses apoyaban la posici・ del presidente.
Para ser justos, la tentaci・ de usar la pol・ica exterior con fines de ganancias partidistas dif・ilmente se limita a los miembros del Congreso o a los republicanos. El potencial de ganancia pol・ica interna aparentemente impuls?muchas de las pol・icas exteriores del presidente Clinton, incluso las decisiones de ampliar la OTAN y abogar por una Defensa Nacional de Protecci・ de Misiles. Y el senador Joseph Biden (dem・rata de Delaware) fue simplemente m・ honesto que la mayor・ cuando reconoci?que los dem・ratas cre・n que la derrota del CTBT les ayudar・ en las urnas: "(El senador republicano) Bill Roth dice que votar?contra el tratado. ・erfecto! Eso equivale a 200.000 d・ares en avisos" contra su reelecci・.
・ qu?se debe el nuevo partidismo? Es tentador atribuirlo todo a la personalidad divisiva de Clinton, pero en realidad refleja varias causas m・ profundas. Una de ellas es que Estados Unidos ya no enfrenta una gran amenaza inminente. Con la desaparici・ de la Uni・ Sovi・ica, ya no hay m・ lugar para discrepancias leg・imas sobre los medios y fines de la pol・ica exterior estadounidense. Y debido a que los dem・ratas y republicanos representan a distintos sectores del electorado con intereses distintos, no puede causar extra・za que vean al mundo de una manera diferente.
Una segunda causa es el cambio de generaci・. Los elementos de la antigua ・ica bipartidista sobrevivieron hasta la d・ada de 1980 debido a que tantos miembros del Congreso eran producto de esa tradici・. Pero en la d・ada de 1990 esos legisladores comenzaron a retirarse de la pol・ica. En la actualidad, el 45 por ciento de los senadores y el 61 por ciento de los representantes llegaron por primera vez a su cargo despu・ de 1992. (Y las cifras podr・n ser a・ m・ altas despu・ de las elecciones de noviembre). Estos nuevos miembros han conocido solamente la pol・ica rebelde del nuevo partidismo. Ser?muy dif・il revivir las antiguas normas de que los miembros del Congreso deber・n diferir al liderazgo presidencial y dejar la pol・ica interna a la orilla del mar.
La tercera causa e ir・icamente la m・ importante del nuevo partidismo es la menguante importancia pol・ica de la pol・ica exterior. El inter・ del p・lico estadounidense en los asuntos internacionales, que fue bastante alto durante la Guerra Fr・, se desplom?en la d・ada de 1990. Los estadounidenses llegaron a la conclusi・ de que el poder・ sin igual de su pa・ significa que tienen poco en juego en el extranjero. Con un p・lico ahora absorto en la pol・ica interna, se ha quebrado la inhibici・ contra el uso de la pol・ica exterior para ganar puntos pol・icos. Los pol・icos encuentran que pueden entusiasmar al n・leo de sus partidarios pintando como malvados a sus opositores y exagerando las diferencias pol・icas sin alienar a los votantes moderados que son mucho m・ numerosos. En suma, la pol・ica exterior -- parafraseando al estratega militar alem・ Karl von Clausewitz -- se ha convertido en la continuaci・ de la pol・ica interna por otros medios. Y como saben los estudiosos desde hace mucho tiempo, cuanto menos est?en juego, menos importancia tiene la pol・ica.
La paradoja del internacionalismo posterior a la Guerra Fr・
El surgimiento del nuevo partidismo ha creado una paradoja: Estados Unidos goza de un poder・ sin par en el escenario internacional, pero a los presidentes les resulta cada vez m・ dif・il movilizar apoyo a su pol・ica exterior. Ya no pueden dar por descontado que el Congreso y el p・lico los seguir・. Clinton triunf?en cuestiones como la ampliaci・ de la OTAN, poner fin a la guerra en Bosnia y conseguir la aprobaci・ del Senado para la Convenci・ de Armas Qu・icas s・o despu・ que aplic?toda la fuerza de su cargo para crear apoyo bipartidista en el Congreso. Incluso entonces, los m・genes de victoria fueron peque・s. En otros asuntos, desde la pol・ica hacia China hasta la pol・ica comercial y el calentamiento mundial, Clinton ha visto c・o sus iniciativas cayeron v・timas de las rencillas en la colina del Capitolio.
・uede el pr・imo gobierno restaurar el antiguo esp・itu de bipartidismo? Probablemente no. La tradici・ de Truman y Vandenberg se apoyaba en un consenso sobre el papel de Estados Unidos en el mundo; Vietnam sacudi?ese consenso y el fin de la Guerra Fr・ lo enterr? Una amenaza renovada a la seguridad estadounidense podr・ forzar a los estadounidenses a llegar a un acuerdo sobre los medios y fines de la pol・ica exterior de Estados Unidos en el siglo XXI, pero no hay en el horizonte ning・ adversario equivalente a la Uni・ Sovi・ica.
Un debate nacional podr・ producir tambi・ una nueva pol・ica exterior; idealmente las elecciones podr・n servir ese prop・ito. Pero la pol・ica exterior ha sido en gran parte algo secundario en la campa・ presidencial del a・ 2000. El vicepresidente Al Gore no describi?su programa de pol・ica exterior hasta abril de 2000, despu・ que hab・n terminado las elecciones primarias, y le dedic?s・o cuatro p・rafos escuetos en su discurso de aceptaci・ de la candidatura en la Convenci・ Dem・rata. El gobernador George W. Bush ha atacado al gobierno de Clinton por dejar declinar la preparaci・ militar y por no seguir con mayor energ・ la defensa contra misiles. Aparte de eso, sus comentarios sobre pol・ica exterior han abundado en ret・ica pero han carecido de sustancia.
Gore y Bush han mencionado poco la pol・ica exterior en parte porque, dejando al margen sus diferencias ret・icas, est・ de acuerdo en la descripci・ b・ica del papel de Estados Unidos en el mundo. Los dos son internacionalistas que se oponen a los neo-aislacionistas dentro de sus propios partidos. Pero la raz・ m・ importante por la que ninguno de los dos ha tomado la pol・ica exterior como un punto focal de su campa・, es la misma que hay detr・ del nuevo partidismo: la apat・ p・lica acerca de los asuntos internacionales. Los candidatos presidenciales gravitan naturalmente hacia cuestiones que les interesan a los estadounidenses corrientes. En la actualidad eso quiere decir prestaciones de medicamentos recetados para los ancianos y no la pol・ica de Estados Unidos hacia Rusia.
De manera que quien preste juramento como presidente en enero pr・imo puede esperar m・ del partidismo que ha sacudido al gobierno de Clinton. Si esto es bueno o malo, depende de quien lo mire. El bipartidismo en apoyo de una pol・ica imprudente puede ser una tonter・, de la misma manera en que el partidismo en apoyo de una causa justa puede ser prudente. Lo que est?en claro es que la pol・ica no se detendr?en la orilla del mar simplemente porque los presidentes lo pidan. La pol・ica estadounidense retornar?a la tradici・ de Truman y de Vandenberg s・o cuando el p・lico de norteamericano lo exija.
Contenido - Agenda de la Pol・ica Exterior de los
EUA - Septiembre 2000
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