CHINA Y RUSIA -- POTENCIAS EN TRANSICI・

CANDIDATO PRESIDENCIAL REPUBLICANO GEORGE W. BUSH

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GEORGE W. BUSH Dos de las grandes potencias de Eurasia -- China y Rusia -- "son potencias en transici・, y es dif・il conocer sus intenciones cuando ellas no conocen su propio futuro", dice el gobernador George W. Bush. En el que es quiz?el discurso sobre pol・ica exterior m・ conocido de su campa・, Bush dijo al p・lico congregado en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan en Simi Valley, California, el 19 de noviembre de 1999, que si China y Rusia "se hacen amigos de Estados Unidos, esa amistad estabilizar?al mundo. Pero si no lo hacen, podr・mos no encontrar la paz que buscamos". A continuaci・ unos fragmentos del discurso:
Texto completo del discurso, en ingl・


DEFENSA

Incluso en esta ・oca de orgullo y optimismo, Estados Unidos tiene enemigos resueltos que odian nuestros valores y resienten nuestro ・ito --terroristas, sindicatos del crimen, carteles de las drogas y dictadores desequilibrados. El imperio se termin? pero el mal queda.

Debemos proteger a nuestra patria y nuestros aliados contra los misiles, el terror y el chantaje. Debemos restaurar la moral de nuestras fuerzas armadas --dilapidada por recursos cada vez m・ escasos y misiones que se multiplican-- provey・dolas con mejor entrenamiento, mejor trato y mejor paga. Y debemos dominar la nueva tecnolog・ de la guerra --para extender nuestra influencia pac・ica, no solamente en todo el mundo sino tambi・ a trav・ de los a・s.

Para la defensa de nuestra naci・, un presidente debe tener visi・ clara y ser realista. Hay l・ites a las sonrisas y ce・s fruncidos de la diplomacia. No se detiene a los ej・citos y los misiles con notas severas de condena. Se los para con poder・, resoluci・ y la promesa de un castigo r・ido.

DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS

El poder militar no es la medida final del poder・. Nuestro realismo debe tener un lugar para el esp・itu humano. Este esp・itu, en nuestro tiempo, ha infundido temor a los dictadores y ha hecho caer imperios. Y ha dejado una lista de honor de valent・ e idealismo: Scharansky, Havel, Walesa, Mandela. La fuerza m・ poderosa del mundo no es un arma o una naci・, sino una verdad: que somos seres espirituales, y que la libertad es "el derecho del alma a respirar".

En los sombr・s d・s de 1941 -- el punto m・ bajo de nuestra ・ica moderna -- quedaban alrededor de una docena de democracias en el planeta. En momentos en que entramos al nuevo siglo hay casi 120. Hay una direcci・ en los acontecimientos, una corriente en nuestros tiempos. "Dependan de ella", dijo Edmund Burke. "Los amantes de la libertad ser・ libres". Estados Unidos atesora esa libertad, pero no es propietario de ella. Valoramos las estructuras elegantes de nuestra propia democracia --pero nos damos cuenta de que, en otras sociedades, esa arquitectura es diferente. Proponemos nuestros principios, no debemos imponer nuestra cultura.

LA FUNCION DE ESTADOS UNIDOS EN EL MUNDO

Estados Unidos debe participar en el mundo. Pero eso no significa que nuestras fuerzas armadas sean la respuesta a cada situaci・ dif・il de pol・ica exterior -- un sustituto para la estrategia. El internacionalismo estadounidense no debe significar acci・ sin visi・, actividad sin prioridad, y misiones sin fin -- una estrategia que dilapida la voluntad estadounidense y drena la energ・ de Estados Unidos.

La pol・ica exterior estadounidense debe ser m・ que el manejo de crisis. Debe tener una meta grande y orientadora: tornar esta ・oca de influencia estadounidense en generaciones de paz democr・ica.

Esto se logra concentr・donos en nuestros intereses nacionales perdurables. Y estas son mis prioridades. Un presidente de Estados Unidos deber・ trabajar con nuestros fuertes aliados democr・icos en Europa y Asia para extender la paz. Deber・ promover un Hemisferio Occidental plenamente democr・ico, unido por el comercio libre. Deber・ defender los intereses de Estados Unidos en el Golfo P・sico y adelantar la paz en el Medio Oriente, basada en la seguridad de Israel. Debe detener la proliferaci・ contagiosa de las armas de destrucci・ masiva, y los medios para lanzarlas. Debe guiarnos hacia un mundo que comercia en libertad. Y debe buscar todas estas metas con atenci・, paciencia y fuerza.

CHINA

El desaf・ se presenta porque dos de las grandes potencias de Eurasia -- China y Rusia -- son potencias en transici・. Y es dif・il conocer sus intenciones cuando ellas no conocen su propio futuro. Si se hacen amigos de Estados Unidos, esa amistad estabilizar?al mundo. Pero si no lo hacen, podr・mos no encontrar la paz que buscamos.

China, en particular, ha asumido formas diferentes ante ojos diferentes en momentos diferentes. Un imperio por dividir. Una puerta por abrir. Un modelo de conformidad colectiva. Una carta diplom・ica por jugar. Un a・ se dice que es gobernada por "los carniceros de Beijing". Unos pocos a・s despu・, el mismo gobierno la declara un "asociado estrat・ico".

Debemos ver a China claramente, no a trav・ de los filtros de las poses y el partidismo. China se est?levantando, y eso es inevitable. En esto, nuestros intereses son claros: recibimos con agrado a una China libre y pr・pera. Predecimos que no habr?conflicto. No intentamos amenazar. Y hay ・eas en las que debemos tratar de cooperar: prevenir la proliferaci・ de las armas de destrucci・ masiva... lograr la paz en la pen・sula coreana.

No obstante, la conducta del gobierno de China puede ser alarmante en el extranjero y atroz en su pa・. Beijing ha estado invirtiendo su creciente riqueza en armas nucleares estrat・icas... nuevos misiles bal・ticos... una armada de alta mar y una fuerza a・ea de larga distancia. Es una amenaza de espionaje para nuestro pa・. Mientras tanto, el Departamento de Estado ha informado que "todo el disenso p・lico contra el partido y el gobierno ha sido silenciado [efectivamente]", un hecho tr・ico en una naci・ de 1.200 millones de personas. El gobierno chino es enemigo de la libertad religiosa y promotor del aborto forzado, pol・icas sin raz・ y sin piedad.

Todos estos hechos se deben enfrentar directamente. China es un competidor, no un asociado estrat・ico. Debemos tratar con China sin malas intenciones, pero sin ilusiones.

De la misma manera, ese r・imen no debe tener ilusiones respecto al poder・ y la resoluci・ de Estados Unidos. Como observ?Dean Rusk durante la guerra fr・, "no es saludable para un r・imen... incurrir, por su desorden y conducta agresiva, en la oposici・ implacable del pueblo de Estados Unidos...".

China encontrar?en Estados Unidos un asociado comercial confiado y dispuesto. Y con el comercio viene nuestra invitaci・ permanente al mundo de la libertad econ・ica. El ingreso de China a la Organizaci・ Mundial del Comercio es bienvenido, y esto deber・ abrirle tambi・ la puerta a Taiw・. Pero dado el pobre historial de China en cumplir con sus compromisos, har?falta un gobierno [estadounidense] fuerte que la haga cumplir su palabra.

Si yo llego a ser presidente, China sabr?que los valores de Estados Unidos son siempre parte del temario de Estados Unidos. Nuestra defensa de la libertad humana no es una formalidad de la democracia; es un compromiso fundamental de nuestro pa・. Es la fuente de nuestra confianza en que al comunismo, en todas sus formas, se le ha pasado su hora.

Y veo al comercio libre como un aliado importante en lo que Ronald Reagan llam?"una estrategia de avanzada por la libertad". El argumento en favor del comercio no es solamente monetario sino tambi・ moral. La libertad econ・ica crea h・itos de libertad. Y los h・itos de libertad crean expectativas de democracia. No hay garant・s, pero hay buenos ejemplos, desde Chile hasta Taiw・. Comerciemos libremente con China, y el tiempo est?de nuestro lado.

RUSIA

Rusia es otro recordatorio de que un mundo que disfruta cada vez m・ de paz es tambi・ un mundo en transici・. Tambi・ en esto se necesita paciencia... paciencia, consistencia y una dependencia de principios en las fuerzas democr・icas.

Por la amplitud de esta tierra, el talento y valent・ de su pueblo, la riqueza de sus recursos y el alcance de sus armas, Rusia es una gran potencia, y siempre debe ser tratada como tal. Pocos pueblos han sufrido m・ en este siglo. Y aunque confiamos en que lo peor ha quedado atr・, sus problemas no se han terminado. Esta d・ada pasada ha sido para Rusia un per・do ・ico de liberaci・ y desilusi・.

Nuestra primera prioridad es la seguridad nacional de nuestra naci・, y en esto tanto Rusia como Estados Unidos enfrentan un mundo cambiado. En vez de enfrentarnos el uno al otro, enfrentamos el legado de una rivalidad ideol・ica muerta: miles de armas nucleares que, en el caso de Rusia, no estar・n muy seguras. Y juntos enfrentamos tambi・ una amenaza en surgimiento, desde naciones al margen de la ley, el robo nuclear y el lanzamiento accidental. Todo esto requiere nada menos que una nueva relaci・ estrat・ica para proteger la paz del mundo.... En un acto de previsi・ y habilidad pol・ica, (los senadores Richard Lugar y Sam Nunn) se dieron cuenta de que las instalaciones nucleares rusas existentes estaban en peligro de ser comprometidas. Bajo el programa Nunn-Lugar, se ha mejorado la seguridad de muchas instalaciones nucleares rusas y se han destruido muchas ojivas.

A・ as? el Departamento de Recursos Energ・icos nos advierte que nuestros estimados de los arsenales nucleares rusos podr・n estar errados en tanto como el 30 por ciento. En otras palabras, hay una gran cantidad de material nuclear ruso cuyo paradero no se puede explicar. El pr・imo presidente debe exigir un inventario preciso de todo este material. Y debemos hacer m・. Le pedir?al Congreso que aumente sustancialmente nuestra ayuda para desmantelar tantas armas rusas como sea posible, y tan r・idamente como sea posible.

Sin embargo, todav・ necesitaremos sistemas de defensa contra misiles, tanto t・tica como nacional. Y si llego a ser comandante en jefe, las desarrollaremos y las desplegaremos. Bajo la amenaza mutua de las naciones al margen de la ley, hay una verdadera posibilidad de que los rusos se unan a nosotros y a nuestros amigos y aliados para cooperar en los sistemas de defensa contra misiles. Pero hay una condici・. Rusia debe romper su peligroso h・ito de proliferaci・.

Tratar con Rusia sobre las cuestiones esenciales ser・ mucho m・ f・il si estuvi・amos tratando con una Rusia libre y democr・ica. Nuestra meta es promover no s・o la apariencia de la democracia en Rusia sino las estructuras, el esp・itu y la realidad de la democracia. Claramente esto no se hace concentrando nuestra ayuda y atenci・ en una ・ite corrupta y privilegiada. El verdadero cambio en Rusia, como en China, no vendr?desde arriba sino desde abajo. Desde una incipiente clase de empresarios y gente de negocios. Desde los nuevos l・eres en las regiones de Rusia que construir・ un nuevo estado ruso, donde el poder sea compartido, no controlado. Nuestra ayuda, inversiones y pr・tamos deber・n ir directamente al pueblo ruso, no a enriquecer las cuentas bancarias de los funcionarios corruptos.

Estados Unidos deber・ buscar a la nueva generaci・ de rusos por medio de intercambios educativos y programas para apoyar el imperio del derecho y una sociedad civil.... No podemos comprar la reforma para Rusia, pero podemos ser el aliado de Rusia en su propia reforma.

TRATADO DE PROHIBICION COMPLETA DE LOS ENSAYOS NUCLEARES

El Tratado de Prohibici・ Completa de los Ensayos Nucleares no es la respuesta en la dif・il tarea de detener la proliferaci・. He dicho que nuestra naci・ deber・ continuar su moratoria de ensayos. Pero mucho m・ importante es limitar el abastecimiento de materiales nucleares y los medios de lanzarlos, haciendo de esto una prioridad en lo que respecta a Rusia y China. Nuestra naci・ debe detener la demanda de armas nucleares, atendiendo las preocupaciones de seguridad de quienes renuncien a estas armas. Y nuestra naci・ debe reducir la atracci・ maligna de estas armas para los estados al margen de la ley, torn・dolas in・iles con la defensa contra misiles. El Tratado de Prohibici・ Completa de los Ensayos Nucleares no hace nada para conseguir esas metas. No detiene la proliferaci・, especialmente en los reg・enes al margen de la ley. No es verificable. No se puede hacer cumplir. Y nos impedir・ a nosotros asegurar la seguridad y dependencia en el poder disuasivo de nuestra naci・ si llegara a surgir la necesidad. En estas cuestiones cruciales, s・o ofrece palabras, falsas esperanzas y buenas intenciones, sin garant・ alguna. Podemos combatir la proliferaci・ de las armas nucleares. pero no podemos desear que desaparezcan con tratados imprudentes.

INDIA

En nuestros c・culos estrat・icos con frecuencia se pasa por alto esa gran tierra que se encuentra al sur de Eurasia. En este nuevo siglo veremos la llegada de la India democr・ica como una fuerza en el mundo. Una naci・ con una vasta poblaci・, que antes de mucho tiempo ser?la m・ populosa del mundo. Una econom・ en cambio, donde 3 de sus 5 ciudadanos m・ ricos son empresarios de programas de computadoras.

La India est?debatiendo en esos momentos su futuro y su camino estrat・ico, y Estados Unidos deber・ prestarle m・ atenci・. Deber・mos establecer m・ comercio e inversiones con la India a medida que se abre hacia el mundo. Y deber・mos trabajar con el gobierno indio, asegurando que sea una fuerza de estabilidad y de seguridad en Asia. Esto no deber・ debilitar nuestra relaci・ de larga data con Pakist・, que sigue siendo crucial para la paz en la regi・.

ALIANZAS

Todas nuestras metas en Eurasia depender・ de que Estados Unidos fortalezca las alianzas que sostienen nuestra influencia... en Europa, el este de Asia y el Medio Oriente. Las alianzas no son solamente para momentos de crisis, que se ponen en acci・ cuando suena la alarma de incendio. Se las sostiene mediante el contacto y la confianza. Por ejemplo, la coalici・ de la guerra del Golfo P・sico se arm?sobre los cimientos de la visi・, esfuerzo e integridad de un presidente. Nunca m・ un presidente de Estados Unidos deber・ pasar nueve d・s en China y ni siquiera molestarse en hacer escalas en Tokio, Se・ o Manila. Nunca m・ un presidente de Estados Unidos deber・ permanecer silencioso cuando China critica nuestros lazos de seguridad con Jap・.

Para que la OTAN sea fuerte, cohesiva y activa, el presidente debe darle direcci・ consistente: en cuanto al prop・ito de la alianza, en cuanto a la necesidad de que Europa invierta m・ en la capacidad de defensa, y cuando sea necesario, en conflictos militares. Para contar con ellos cuando se los necesite, hay que respetar a nuestros aliados cuando no los necesite.

Tenemos asociados, no sat・ites. Nuestra meta es una asociaci・ de naciones fuertes, no d・iles. Y esto requiere m・ consulta estadounidense y m・ liderazgo estadounidense. Estados Unidos necesita a sus aliados europeos, as?como a nuestros amigos en otras regiones, para ayudarnos a enfrentar los desaf・s de seguridad cuando se presenten. Para nuestros aliados, compartir las enormes oportunidades de Eurasia tambi・ significa compartir las cargas y riesgos de sostener la paz. El apoyo de los amigos le permite a Estados Unidos reservar su poder・ y resoluci・ para los intereses vitales que compartimos.

LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES

De la misma manera, las organizaciones internacionales pueden servir la causa de la paz. Nunca colocar?tropas estadounidenses bajo el comando de la ONU -- pero la ONU puede ayudar en las inspecciones de armas y tareas de mantenimiento de la paz y humanitarias. Si llego a ser presidente, Estados Unidos pagar?sus cuotas, pero s・o si se reforma la burocracia de la ONU y se reduce nuestra porci・ desproporcionada de sus costos.

Debe haber tambi・ una reforma de las instituciones financieras internacionales: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Ellas pueden ser una fuente de estabilidad en crisis econ・icas. Pero no deber・n imponer austeridad, salvando a los banqueros mientras empobrecen a la clase media. No deber・n sostener sistemas financieros fracasados y corruptos. Estas organizaciones deber・n estimular las bases del crecimiento econ・ico y de los mercados libres. Expandiendo el imperio del derecho y pr・ticas presupuestarias prudentes. Promoviendo s・idas leyes bancarias y reglas de responsabilidad. M・ que nada, estas instituciones mismas deben ser m・ transparentes y responsables.

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Contenido - Agenda de la Pol・ica Exterior de los EUA - Septiembre 2000
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