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POL・ICA EXTERIOR
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Aunque la importancia de la pol・ica exterior en las campa・s para elecciones presidenciales ha deca・o, en relaci・ con otros temas, y las diferencias en la posici・ de los partidos sobre la pol・ica exterior han disminuido, "los votantes todav・ juzgan a los candidatos por sus principios, competencia y capacidad de liderazgo en la pol・ica exterior; especialmente su habilidad para manejar crisis", dice Andrew Bennett, profesor adjunto de Administraci・ P・lica en la Universidad Georgetown y asesor de cuestiones de pol・ica exterior en varias campa・s presidenciales. Por tanto, dice, los errores o metidas de pata de los candidatos en el curso de la campa・ pueden tener "efectos importantes de largo alcance en las elecciones". |
Creencia tradicional:
La pol・ica exterior no tiene importancia
en las elecciones presidencialesEntre los observadores pol・icos existe la creencia tradicional de que en ausencia de una crisis mayor o una guerra, la pol・ica exterior nunca ha importado mucho en las elecciones presidenciales estadounidenses y que el final de la Guerra Fr・ redujo su importancia a・ m・. Seg・ este punto de vista, la complejidad de los dilemas de pol・ica del per・do posterior a la Guerra Fr・ y la falta de un poderoso adversario extranjero disminuyeron las diferencias de pol・ica entre los partidos Dem・rata y Republicano. Algunos analistas dan a entender tambi・ que el p・lico estadounidense ha regresado a su historia de aislacionismo y unilateralismo y que generalmente presta escasa atenci・ y est?poco informado sobre la pol・ica exterior y adem・ no est?dispuesto a aceptar ninguna baja en un conflicto, todo lo cual restringe todav・ m・ la pol・ica exterior de presidentes y candidatos.
Esta creencia tradicional es cierta en algunos aspectos, en otros es exagerada o demasiado simplista y cuando se refiere a algunos asuntos es sencillamente errada. Durante la Guerra Fr・, en momentos de crisis y guerras, la pol・ica exterior lleg?al m・imo nivel de su importancia en las elecciones presidenciales, no obstante, la competencia con la Uni・ Sovi・ica la hac・ importante a・ sin la presencia de una crisis espec・ica. El final de la Guerra Fr・ redujo su prominencia en las elecciones presidenciales, en forma m・ definida en 1992, y las diferencias de pol・ica entre los partidos Dem・rata y Republicano disminuyeron en 1992 y 1996, pero estos sucesos han sido exagerados. Aunque la importancia de la pol・ica exterior ha disminuido en relaci・ con otros temas, los votantes todav・ juzgan a los candidatos por los m・itos de su pol・ica exterior, su competencia y capacidad de liderazgo; especialmente su habilidad para manejar una crisis.
En cuanto a la opini・ p・lica, la mayor・ de los estadounidenses ha prestado generalmente poca atenci・ a la pol・ica exterior, especialmente desde que termin?la Guerra Fr・. Sin embargo, no ha habido pr・ticamente cambio alguno en el instinto internacionalista o multilateralista del p・lico desde el final de la Guerra Fr・, y, cuando ocurre una crisis espec・ica, el p・lico se informa y juzga con buen criterio. Adem・, el p・lico presta atenci・ a las cuestiones internacionales que tienen un componente interno considerable y afectan el diario vivir en Estados Unidos, como la inmigraci・, el contrabando de drogas y el comercio internacional. Adem・, muchos grupos ・nicos o de intereses comerciales concentran su atenci・ en la pol・ica exterior y ejercen influencia durante las campa・s presidenciales por medio de aportes financieros y promoci・ de sus intereses a nivel popular. Por ・timo, las encuestas indican que aunque el p・lico estadounidense sufre actualmente de "fatiga de compasi・" en lo que se refiere al mantenimiento de paz en conflictos ・nicos y a los pa・es que son un fracaso, est?dispuesto a arriesgar bajas si los objetivos estrat・icos y humanitarios de Estados Unidos est・ en juego.1
Por consiguiente, la pol・ica exterior ya ha tenido influencia en la campa・ presidencial de 2000 y continuar?teni・dola. Tanto Al Gore como George W. Bush han adoptado pol・icas exteriores internacionalistas y se han distanciado de las ramas aislacionistas de sus partidos. Ambos han demostrado sensibilidad a los intereses especiales de algunos grupos con respecto a la pol・ica exterior. Aunque estos dos candidatos no tienen posiciones espectacularmente diferentes en cuanto a pol・ica exterior y el p・lico todav・ no ha demostrado preferencia por la plataforma de uno u otro a ese respecto, ambos han sufrido las consecuencias de metidas de pata o errores percibidos en este campo durante sus campa・s. En general ello ha sido m・ costoso para Bush en t・minos de apoyo que para Gore.
Este art・ulo fundamenta tales conclusiones primero que todo con un breve examen del efecto de la pol・ica exterior en campa・s anteriores. Luego analiza la forma en que Gore y Bush han manejado el tema durante sus campa・s, haciendo hincapi?en las consecuencias de la indecisi・ de Bush con respecto al conflicto en Kosovo y sus repetidas metidas de pata con los nombres de l・eres y naciones, as?como las consecuencias de la forma poco diestra en que Gore manej?el caso de Eli・ Gonz・ez. Aunque estos errores percibidos no alteraron la contienda presidencial en forma directa y espectacular, si han tenido efectos importantes de largo alcance en las elecciones y cualquier crisis o metidas de pata en la pol・ica exterior antes de las elecciones podr・n tener consecuencias todav・ mayores y m・ inmediatas.
Grietas en la creencia tradicional:
La pol・ica exterior en las elecciones presidenciales
despu・ de la Segunda Guerra MundialLa mayor・ de los argumentos en el sentido de que la "pol・ica exterior no importa" en las elecciones presidenciales estadounidenses gira alrededor de la "prominencia" de los asuntos de pol・ica exterior o la importancia que el p・lico otorga a ・tos en las encuestas. La prominencia es ciertamente un factor clave para juzgar su influencia en las elecciones, pero otros factores son importantes tambi・, incluso las diferencias que pueden percibirse entre las posiciones, los principios y la competencia de los candidatos en pol・ica exterior. Aunque la prominencia de la pol・ica exterior ha disminuido dr・ticamente desde el final de la Guerra Fr・, estos otros factores contin・n siendo importantes.
En casi todas las encuestas realizadas desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los a・s ochenta, el p・lico consider?la pol・ica exterior una de las tres cuestiones m・ importantes para Estados Unidos e incluso, a menudo, la m・ importante. La importancia general de las relaciones con la Uni・ Sovi・ica motiv?gran parte de esta preocupaci・ y otros hechos adicionales espec・icos fueron de gran importancia en algunas elecciones; la guerra de Corea en 1952, la supuesta "brecha de misiles" de 1960, la guerra de Vietnam en 1968 y 1972, la intervenci・ sovi・ica en Afganist・ y la crisis de los rehenes en Ir・ en 1980 y los cambios espectaculares en la Uni・ Sovi・ica en 1988. No obstante, la prominencia de los asuntos de relaciones exteriores se alter?dr・ticamente con el final de la Guerra Fr・, sin embargo. Desde 1992, la pol・ica exterior escasamente ha llegado a ocupar un lugar entre la docena de cuestiones que el p・lico considera m・ importantes. Por ejemplo, una encuesta realizada por Gallup en enero de 2000, en la que se pidi?a los votantes que escogieran de una larga lista de cuestiones las que consideraban m・ importantes, el gasto militar s・o ocup?el vig・imo lugar y la funci・ de Estados Unidos en asuntos mundiales el vig・imo segundo.2
Muchos observadores mencionan las elecciones de 1992 como ejemplo de la importancia limitada de la pol・ica exterior despu・ de la Guerra Fr・. Se・lan que en ese tiempo el p・lico consider?que el presidente Bush prestaba poca atenci・ a los asuntos internos y que Bush, despu・ de alcanzar una aprobaci・ de aproximadamente 90 por ciento a ra・ de la Guerra del Golfo, apenas un poco m・ de un a・ despu・ perdi?las elecciones. En 1992, ciertamente, la pol・ica exterior ocupaba una prioridad muy baja en la consideraci・ de los votantes, comparada con los asuntos dom・ticos, sin embargo, esta interpretaci・ pasa por alto el hecho de que la derrota de Bush se debi?tambi・ a reveses y oportunidades desperdiciadas en la pol・ica exterior. A pesar de que Bush manej?con ・ito, en gran parte, el final de la guerra Fr・, Saddam Hussein continu?en el poder despu・ de la Guerra del Golfo; los cr・icos se quejaban de la falta de "visi・" de Bush y de que no defin・ las metas y pol・icas detr・ de su ret・ica sobre un "Nuevo Orden Mundial"; y Bush no actu?en forma efectiva en Somalia (sino despu・ de las elecciones) ni en Bosnia. Incluso el ex presidente Nixon critic?a Bush por haber sido demasiado t・ido en la ayuda para consolidar la democracia y los mercados en Rusia. Adem・, vale la pena recordar que los candidatos m・ aislacionistas (Patrick Buchanan, el senador Tom Harkins y el ex gobernador de California, Jerry Brown) no lograron la candidatura de sus partidos.
Por consiguiente, las posiciones y la competencia de los candidatos en pol・ica exterior importan, as?como la prominencia general de los asuntos de relaciones exteriores. A lo largo de la mayor parte de la Guerra Fr・, los candidatos republicanos se beneficiaron de la reputaci・ de ser m・ en・gicos con la Uni・ Sovi・ica, pero con el final de dicha guerra las diferencias en posici・ han disminuido. A pesar de algunas diferencias en simbolismo y principios en las elecciones de 1996, como las cr・icas formuladas por el senador Robert Dole contra el secretario general de las Naciones Unidas, Boutros Boutros Gali, en la mayor・ de los asuntos de pol・ica exterior no hubo diferencias marcadas entre Dole y Clnton, incluso el despliegue estadounidense de fuerzas militares para el mantenimiento de la paz en Bosnia. Quiz?la generalizaci・ m・ acertada que puede hacerse en cuanto a posiciones en pol・ica exterior es que el candidato o el partido que ocupa la Casa Blanca tiende a ser m・ internacionalista que el candidato o partido de oposici・. El presidente Clinton, por ejemplo, se concentr?en su programa interno en la campa・ de 1992, pero desde entonces ha apoyado la posici・ internacionalista en cuestiones como el aporte financiero de Estados Unidos a las Naciones Unidas, el mantenimiento de la paz, la autoridad de negociar tratados por la v・ r・ida y la financiaci・ del Fondo Monetario Internacional (FMI), en tanto que desde 1994 el Congreso, de mayor・ republicana, ha visto estas mismas cuestiones desde una perspectiva aislacionista.
La experiencia en materia de pol・ica exterior importa, as?como la posici・ respecto a determinadas pol・icas, pero no tiene una importancia abrumadora; el candidato con menos experiencia en pol・ica exterior triunf?en 1992 (Bush y Clinton), en 1980 (Carter y Reagan) y en 1976 (Carter y Ford). De mayor importancia que la experiencia directa es la percepci・ que tienen los votantes del discernimiento, competencia y solvencia moral en general del candidato en materia de pol・ica exterior, particularmente su capacidad de manejar una crisis. Los votantes juzgan estas aptitudes para la pol・ica exterior dentro de una variedad de contextos durante la campa・, incluso aqu・los no directamente relacionados con la pol・ica exterior. La capacidad de Clinton para manejar crisis se hizo patente, por ejemplo, cuando sobrevivi?las primarias de Nueva Hampshire en 1992, a pesar de la voracidad de los medios informativos respecto a un supuesta relaci・ extramatrimonial. El criterio y solvencia moral del senador Gary Hart, en relaci・ con la pol・ica exterior, fueron puestos en tela de juicio en 1994 cuando pareci?que hab・ cambiado su posici・, antes de las primarias en Nueva York, sobre la cuesti・ de trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel a la ciudad de Jerusal・. La capacidad de Hart para manejar una crisis tambi・ demostr?ser inferior a la de Clinton cuando Hart se encontr?en circunstancias similares de responder a las acusaciones de una relaci・ extramatrimonial en 1988. Estos hechos contribuyeron a que Hart fracasara en su objetivo de obtener la candidatura presidencial por el partido dem・rata.
Por consiguiente, es probable que la capacidad de manejar una crisis sea un tipo de "prueba tornasol" cuando los votantes escogen candidato a la presidencia. Aun cuando los votantes generalmente le asignen poca prioridad a la pol・ica exterior, se apartan de los candidatos que no parecen capaces de manejar una crisis.
・n qu?forma ha afectado la pol・ica exterior
la campa・ presidencial de 2000?En 2000 los candidatos presidenciales se enfrentan a un electorado que asigna poca prioridad a la pol・ica exterior, pero que sigue siendo internacionalista en su perspectiva pol・ica y prefiere un presidente competente para manejar las crisis de pol・ica exterior. Los candidatos han respondido con pol・icas exteriores similares en sus par・etros generales pero diferentes en detalle, simbolismo y presentaci・. Hasta ahora, las encuestas no indican que los votantes hayan dado ventaja significativa a uno u otro de los candidatos en cuanto a asuntos de pol・ica exterior, pero a medida que se acercan las elecciones los aspectos de competencia y manejo de crisis probablemente cobren importancia. En ・tima instancia, no obstante la poca prominencia de la pol・ica exterior y las limitadas diferencias entre las posiciones de los candidatos, la percepci・ del p・lico de metidas de pata en pol・ica exterior durante la campa・, m・ su reacci・ a cualquier error nuevo, podr・n resultar importantes para decidir el desenlace.
Ni Gore ni Bush han dado gran ・fasis a la pol・ica exterior en declaraciones p・licas, haci・dose eco as?de la poca prominencia de dicha pol・ica. Ambos candidatos expusieron su pol・ica exterior en unos pocos discursos claves a principios de sus campa・s, adoptando en general pol・icas internacionalistas.3 Los asesores de Bush en pol・ica exterior y sus partidarios, entre ellos Condoleezza Rice, Colin Powell, Henry Kissinger y Norman Schwarzkopf, as?como el candidato a la vicepresidencia, Richard Cheney, han tenido un papel destacado en la campa・ de Bush; con frecuencia lo acompa・n cuando pronuncia discursos importantes sobre pol・ica exterior, con el prop・ito de disipar inquietudes sobre su falta de experiencia en la materia. Debido a la larga experiencia de Gore en pol・ica exterior, sus asesores en este campo han tenido un papel menos importante y menos p・lico.
Los dos candidatos se refirieron muy brevemente a la pol・ica exterior en sus discursos en sus respectivas convenciones. En su discurso en la convenci・ de su partido y durante varias semanas despu・, Bush llam?la atenci・ sobre la preparaci・ para la defensa, pero aunque este punto le ha dado una peque・ ventaja en materia de defensa, seg・ las encuestas, tuvo un efecto limitado debido a que la prensa observ?que Bush hab・ exagerado cuando declar?en la convenci・ que dos divisiones del ej・cito estadounidense no estaban preparadas para el combate. De la misma manera, Bush trat?de obtener ventaja con su hincapi?en la creaci・ de una defensa con misiles bal・ticos, pero s・o logr?un apoyo limitado debido a que Gore ha respaldado, en forma sostenida, la investigaci・ de misiles de defensa y el repetido fracaso de las pruebas de los sistemas de misiles de defensa. En cuanto a la convenci・ dem・rata, Gore trat?la pol・ica exterior en t・minos muy generales en unos pocos p・rafos, haciendo caso omiso del consejo de algunos de sus asesores de no mencionarla.4 Las diferencias en las pol・icas de los dos candidatos en otras aspectos de gran visibilidad fueron peque・s, ambos apoyaron el establecimiento de relaciones normales de comercio con China y expresaron su oposici・ a un proyecto de ley propuesto en el Congreso para fijar como plazo el verano de 2001 para la retirada de las tropas estadounidenses de Kosovo.
Las encuestas realizadas en la primavera de 2000, las ・timas de que se dispone al momento de escribir este art・ulo, indicaban, quiz?debido a las limitadas diferencias en las posiciones de los candidatos respecto a la pol・ica exterior y la poca prominencia de la misma, que el p・lico estaba igualmente dividido entre Gore (42 por ciento) y Bush (43 por ciento) en cuanto a cu・ de ellos podr・ manejar mejor asuntos exteriores.5 A pesar de este equilibrio aparente, hay se・les de que el tema de la pol・ica exterior ha favorecido a Gore en su campa・ hasta la fecha. Primero, en junio de 1999 Bush comenz?con una ventaja considerable de 53 por ciento, comparada con el 36 por ciento de Gore en cuanto a cu・ de ellos podr・ desempe・rse mejor en la pol・ica exterior.6 Parte de esta erosi・ en el apoyo a la pol・ica exterior de Bush durante el a・ transcurrido se debi? sin duda alguna, a la posici・ m・ elevada que tradicionalmente confiere a un vicepresidente la confirmaci・ de su candidatura. Con todo, detalles adicionales de los resultados de las encuestas sugieren que los errores y metidas de pata de Bush en esta materia (ausencia de liderazgo en el caso de Kosovo y dificultad con los nombres de l・eres y naciones) le han costado m・ apoyo que el abrupto cambio de pol・ica de Gore en el caso de Eli・ Gonz・ez.
La indecisi・ de Bush respecto a Kosovo
Se puede arg・r que la indecisi・ de Bush en declarar claramente su pol・ica respecto a la crisis en Kosovo fue su error en pol・ica exterior m・ costoso de su campa・. Cuando estall?la crisis en marzo de 1999 el senador John McCain, en ese entonces rival de Bush en las elecciones primarias presidenciales del partido Republicano, declar?inmediatamente que si Estados Unidos empleaba fuerza deb・ hacerlo para ganar y no deb・ descartarse el uso de fuerzas terrestres. Esta posici・, aunada a la reputaci・ de McCain como h・oe de la guerra de Vietnam, dieron a ・te una enorme presencia nacional en los noticiarios y programas de charlas en televisi・. En contraste, Bush evit?durante varias semanas hacer una declaraci・ clara sobre la crisis, antes de hacer eco finalmente de la posici・ de McCain. Esta demora pudo ser en parte consecuencia de la cautela del candidato que tiene la ventaja en la campa・, pero, seg・ se informa, reflej?tambi・ la divisi・ entre los asesores de Bush en cuanto a pol・ica exterior.7 Cualquiera que fuera la raz・ para la indecisi・ de Bush, este episodio marc?claramente el comienzo del ascenso de McCain respecto a los otros precandidatos republicanos, lo que a la postre le ayud?para forzar a Bush a embarcarse en una lucha m・ prolongada, costosa y pol・icamente perjudicial por la candidatura. Las encuestas en abril y mayo en Nueva Hampshire revelaron el ascenso de McCain al tercer lugar como precandidato presidencial por el partido Republicano, despu・ de Bush y Elizabeth Dole, y en las encuestas nacionales McCain pas?de 3 por ciento en marzo a 6 por ciento en mayo.8
Fracaso de Bush en "preguntas imprevistas"
Entre las metidas de pata de Bush m・ conocidas est・ el que s・o pudo mencionar uno de los cuatro l・eres extranjeros incluidos en unas "preguntas imprevistas" que le hizo un reportero en noviembre de 1999, y que con frecuencia aplica gentilicios equivocados (como por ejemplo al referirse a las personas de Grecia). Estos errores no causaron una ca・a inmediata o pronunciada en la posici・ de Bush en las encuestas. En ese momento, la atenci・ del p・lico a las campa・s era limitada, adem・, el p・lico distingue entre conocimiento fundamental de detalles de pol・ica y discernimiento en una crisis. La forma defensiva en que Bush respondi?a la prueba imprevista, sin embargo, as?como el recuerdo de errores anteriores al referirse a personas de naciones extranjeras, otorg?al incidente larga vida y redujo la confianza del p・lico en el conocimiento que tiene Bush de los asuntos exteriores. La base de datos Lexis-Nexis de art・ulos de prensa contiene 96 art・ulos que se refieren a Bush y el incidente de la preguntas imprevistas publicados durante la semana que sigui?a la prueba y 236 art・ulos hasta finales de diciembre de 1999. De septiembre de 1999 a mediados de septiembre de 2000, la misma base de datos contiene 91 art・ulos noticiosos que incluyen la palabra Bush y la palabra que us?al referirse a las personas de Grecia, y aun para el final de este per・do continuaban con una frecuencia de 1 a 2 art・ulos por semana. Seg・ encuestas de opini・ p・lica, la confianza en que Bush podr・ hacer "un buen trabajo" en pol・ica exterior descendi?de 61 por ciento, a mediados de septiembre de 1999, a 55 por ciento, a mediados de enero de 2000. En diciembre de 1999 las encuestas indicaban que 58 por ciento del p・lico pensaba que Gore sab・ lo suficiente de asuntos extranjeros como para ser un buen presidente, a diferencia del 44 por ciento que pensaba lo mismo de Bush. En contraste, la evaluaci・ del p・lico del conocimiento de los dos candidatos en materia de pol・icas de econom・ y educaci・ ten・ una diferencia de 1 o 2 por ciento. La gran brecha en la percepci・ del p・lico respecto al conocimiento relativo de asuntos extranjeros de los candidatos continuaba hasta finales de la primavera y el p・lico daba a Gore una ventaja de cinco o seis por ciento en cuanto a la "comprensi・ de cuestiones complejas" y "tener el conocimiento necesario para ser presidente".
Cambio de pol・ica de Gore en el caso de Eli・ Gonz・ez
La posici・ de Gore en pol・ica exterior sufri?cuando abruptamente respald?la ley propuesta a fines de marzo para otorgar la condici・ de residente permanente un ni・ cubano as?como a sus padres y parientes. Se trataba de Eli・ Gonz・ez, el ni・ cubano que a duras penas sobrevivi?un viaje en balsa a Estados Unidos. Esta posici・ puso a Gore en desacuerdo con la gran mayor・ del p・lico, que opinaba que Eli・ deb・ reunirse con su padre, quien insist・ en regresar a Cuba. Lo que es m・ importante, al igual que el cambio de pol・ica de Hart sobre la condici・ de Jerusal・ en 1984, la decisi・ de Gore suscit?la preocupaci・ de que hab・ cedido a la presi・ ejercida por un grupo interesado (en este caso los cubanonorteamericanos concentrados en la Florida). A ra・ de esto, una encuesta de USA Today, del 24 de abril, revel?que 25 por ciento aprobaba la forma en que Gore hab・ manejado el asunto y 37 por ciento no la aprobaba; y entre el 30 de marzo y el 7 de abril Gore baj?de 45 por ciento a 41 por ciento entre votantes probables en las encuestas que lo pon・n frente a Bush. A diferencia de las metidas de pata de Bush, sin embargo, es dif・il encontrar en las encuestas un da・ duradero a la posici・ de Gore en el aprecio del p・lico, ya que la estimaci・ de Gore como l・er fuerte e independiente, que pone los intereses nacionales por encima de los personales, subi?considerablemente con su discurso en la convenci・ y ha permanecido a niveles m・ altos que durante la primavera.
Conclusiones
A pesar de la poca importancia que el p・lico otorga a la pol・ica exterior y la menor diferencia en este campo entre los partidos Dem・rata y Republicano desde el final de la Guerra Fr・, el p・lico todav・ toma en consideraci・ los principios, competencia y aptitud para manejar una crisis de pol・ica exterior de los candidatos presidenciales. Dentro de este contexto, las metidas de pata pueden tomar una importancia poco com・. No necesariamente pesan m・ que las posiciones o errores en cuestiones de pol・ica interna, pero en una contienda re・da como la campa・ de 2000, pueden significar un cambio en los resultados. Cualquier error en pol・ica exterior que cometa uno de los candidatos en los debates, en declaraciones o durante una crisis antes de las elecciones tomar?una importancia a・ mayor que los errores cometidos anteriormente en la campa・, cuando el p・lico prestaba menos atenci・. Hasta ahora la ecuaci・ de la pol・ica exterior ha sido ventajosa para Gore, pero queda por ver si ・e es el caso el d・ de las elecciones.
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Fuentes de informacion
1 American Public Opinion and U.S. Foreign Policy 1999 por John E. Rielly, Consejo de Relaciones Exteriores de Chicago, 1999. Los resultados de esta encuesta pueden verse en conexi・ electr・ica directa en:
http://www.ccfr.org/publications/opinion/. volver
2 Gallup Poll Monthly, enero de 2000. Las cifras subsiguientes de las encuestas citadas en este art・ulo provienen tambi・ de Gallup Poll Monthly de la fecha correspondiente, a menos que se indique lo contrario.
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3 Los sitios oficiales de las campa・s de Gore y Bush en la Web contienen el texto de aproximadamente 8 a 10 discursos sobre pol・ica exterior; los que recibieron quiz?mayor publicidad son el de Bush del 19 de octubre de 1999 y el de Gore del 30 de abril de 2000.
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4 "In Reversal of Speech process, Gore Wrote and His Aides Then Whittled," por Melinda Henneberger en The New York Times, 19 de agosto, 2000, pag. 17.
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5 The Gallup Poll Monthly, mayo de 2000, pag. 11.
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6 Ibid.
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7 The Washington Post noviembre 19, 1999 inform?que Dov Zakheim, asesor de Bush, se opon・ a una acci・ militar para frenar la depuraci・ ・nica en Kosovo, en tanto que Paul Wolfowitz la apoyaba, lo que contribuy?a la indecisi・ de Bush al respecto.
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8 "Crisis in Kosovo Gives McCain's Presidential Bid a Boost," por Ronald Brownstein, en Los Angeles Times, 22 de abril, 1999, pag. 8; Encuestas Gallup, marzo-mayo, 1999.
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