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INFLUENCIA DE LOS MEDIOS EN LA POLITICA EXTERIOR
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"La televisi・ mundial que ofrece im・enes instant・eas cuando ocurren los hechos, la Internet y dem・ avances tecnol・icos recientes claramente han afectado la forma en que los encargados de elaborar la pol・ica exterior realizan su labor, dice Warren P. Strobel, redactor principal de U.S. News & World Report, y autor de Late-Breaking Foreign Policy: The News Media's Influence on Peace Operations. La pol・ica exterior "no la elaboran los medios de difusi・", dice, pero "en la era de la informaci・, no puede elaborarse sin ・tos". |
A・s despu・ de la crisis m・ grave de pol・ica exterior de la Guerra Fr・ (la crisis de 1962 de los misiles en Cuba), Robert McNamara, entonces Secretario de Defensa, comentaba, casi casualmente, que no encendi?la televisi・ durante todo el tiempo que el presidente Kennedy y sus asesores hac・n frente a sucesos que habr・n podido empujar a Estados Unidos y la Uni・ Sovi・ica a una guerra nuclear. Si avanzamos r・idamente el reloj a 1999, al conflicto en Kosovo, vemos claramente la forma sorprendente en que ha crecido la funci・ de los medios de difusi・ (y la informaci・ en general) en la elaboraci・ de la pol・ica exterior de Estados Unidos. Durante este conflicto la informaci・ desempe體 una funci・ importante, incluso dominante, en la pol・ica exterior estadounidense, desde las im・enes televisadas de refugiados de origen alban・ que hu・n, hasta la propaganda de guerra en Internet y los asesores principales del presidente Clinton que debat・n en consejo la forma de comunicar sus objetivos.
・n qu?forma la revoluci・ de la tecnolog・ de la informaci・ mundial ha cambiado la elaboraci・ de la pol・ica exterior de Estados Unidos? Primero que todo, unas pocas palabras de cautela. El mundo de hoy, rico en medios de difusi・, no ha reemplazado la necesidad de un firme liderazgo diplom・ico. Fundamentalmente ha reforzado esa necesidad. Si el liderazgo estadounidense es incierto -- como lo fue a veces en lugares cr・icos como Somalia, Hait?y Bosnia-- los medios de difusi・ (y los adversarios de Estados Unidos que usan esos medios) se movilizan r・idamente para llenar el vac・. Saddam Hussein en Iraq, Mohammed Farah Aided en Somalia y Slobodan Milosevic en lo que era Yugoslavia utilizaron los ・ganos de informaci・ p・lica, particularmente la televisi・, para complicar el logro de los objetivos estadounidenses.
Estos medios tampoco reemplazan la diplomacia confidencial. La complementan. Es posible que los l・eres en Washington reciban las primeras noticias de una crisis por medio de CNN, que por un cable enviado por una embajada; con todo, a・ se necesita a los diplom・icos para que suministren informes pol・icos detallados desde tierras extranjeras. Los encargados de elaborar la pol・ica exterior de Estados Unidos habitualmente se sirven de los ・ganos de informaci・ p・lica para hacer llegar mensajes a l・eres extranjeros, particularmente durante crisis, cuando el contacto diplom・ico con un adversario puede haberse suspendido. Otros mensajes, sin embargo, s・o pueden transmitirse mediante un intercambio diplom・ico privado. El retiro militar serbio de Kosovo se logr? finalmente, mediante diplomacia cara a cara llevada a cabo por rusos, europeos y estadounidenses, con el respaldo de la fuerza a・ea de la OTAN.
No obstante, la televisi・ mundial que ofrece im・enes instant・eas cuando ocurren los hecho, la Internet y dem・ avances tecnol・icos recientes claramente han afectado la forma en que los encargados de elaborar la pol・ica exterior realizan su labor. En ninguna otra parte puede verse este cambio m・ severamente que en las presiones de tiempo a que est・ sometidos los funcionarios. Los largos d・s de McNamara dedicados a aconsejar a Kennedy a puerta cerrada sobre la crisis en Cuba son un lujo inimaginable para sus contrapartes de hoy en d・. La transmisi・ veloz de la informaci・ y la ubicuidad de los medios de informaci・, con sus preguntas a flor de labio, implica que los funcionarios deben tomar decisiones y hacer declaraciones p・licas de pol・ica m・ r・idamente de lo que quisieran. Siempre existe la opci・ de decirles a los medios de difusi・ y al p・lico que esperen las respuestas, pero es una opci・ que generalmente hace que los funcionarios parezcan vacilantes o poco preparados. La presi・ del tiempo, junto con la "guerra de informaci・" del adversario, pueden llevar a cometer errores. La informaci・ fragmentada de la OTAN sobre el bombardeo accidental de un convoy de refugiados en Kosovo, que luego fue enmendada varias veces, min?la credibilidad de la alianza en un momento clave de la Operaci・ Fuerza Aliada.
Sin embargo, como sucede con la mayor・ de los cambios ocurridos en la era de la informaci・, ・te es una espada de doble filo. En la elaboraci・ y ejecuci・ de la pol・ica exterior es una gran ventaja poder comunicarse r・ida y directamente tanto con los aliados como con los enemigos (y su p・lico tambi・, en algunos casos). Durante la crisis del golfo P・sico en 1990-91, el presidente Bush, preocupado de que Saddam Hussein estuviera rodeado de asesores temerosos de darle malas noticias y de que, debido a las protestas en Estados Unidos contra la guerra, Saddam Hussein concluyera que Washington no estaba decidido, us?la televisi・ en varias oportunidades para dirigirse directamente al l・er iraqu? M・ recientemente el presidente Clinton, la secretaria de Estado Madeleine Albright y otros altos funcionarios estadounidenses utilizaron los medios de difusi・ para llegar a grupos diversos durante la campa・ de Kosovo. A medida que los conflictos, la diplomacia y el mantenimiento de la paz cada vez m・ se vuelven cuestiones multilaterales, ・ta ser?una tarea m・ dif・il. Algunas veces es necesario enviar mensajes con hincapi?y matices diferentes a audiencias diferentes.
Desde que termin?la Guerra Fr・, ha habido no una, sino dos revoluciones que han afectado la comunicaci・ de la pol・ica exterior de Estados Unidos. La explosi・ mundial de las telecomunicaciones es una. La otra es la revoluci・ geopol・ica: en ausencia de la amenaza sovi・ica los asuntos exteriores pueden parecer perentoriamente menos vitales para muchos estadounidenses. Estos dos cambios juntos han hecho que los altos funcionarios encargados de elaborar la pol・ica adopten estrategias de comunicaci・ m・ complejas e innovadoras, y empleen una variedad de medios de difusi・ nuevos y viejos. Las conferencias de prensa del secretario de Estado y las sesiones de informaci・ b・ica son todav・ importantes para el grupo de periodistas destacados en el Departamento de Estado, pero no son suficientes. Durante una visita a Argentina, en 1998, el presidente Clinton particip?en una discusi・ comunitaria con j・enes hisp・icos en Sudam・ica y Estados Unidos, para subrayar el deseo de Estados Unidos de un hemisferio integrado. Este a・, el informe anual del Departamento de Estado sobre derechos humanos estaba en la Internet el mismo d・ de su publicaci・ -- y sin duda lo obtuvieron all?los periodistas, grupos no gubernamentales de derechos humanos y gobiernos extranjeros citados en el documento. Las operaciones de mantenimiento de la paz y humanitarias en lugares como Kosovo, que combinan el despliegue militar con la diplomacia, producen un ambiente especialmente dif・il para la comunicaci・. El p・lico diverso al que se espera llegar incluye los medios de difusi・ internacionales, regionales y locales; las tropas estadounidenses y las tropas de otros pa・es contribuyentes; los grupos ・nicos locales que pueden tener motivos de queja, y los pa・es vecinos que pueden desear el ・ito -- o el fracaso de la empresa.
El ej・cito de Estados Unidos, en particular, ha tenido que ajustar su relaci・ con los medios de difusi・. En tiempo de guerra, y en otras emergencias nacionales, los ・ganos de informaci・ p・lica y el flujo de informaci・ pueden controlarse hasta cierto punto con medidas formales (grupos seleccionados de periodistas, conocidos como grupos de prensa, escoltados por funcionarios de asuntos p・licos y examen de los reportajes por razones de seguridad) o con medidas informales. Las operaciones de mantenimiento de la paz y humanitarias, conocidas entre los militares como "operaciones que no son de guerra", no ofrecen la misma oportunidad a los oficiales. En lugares como Somalia, Hait?y Kosovo los periodistas pueden "estar en el terreno" incluso antes de que lleguen las tropas y, debido a la preocupaci・ pol・ica por la posibilidad de que hayan bajas militares, pueden estar menos restringidos en su circulaci・ que los soldados. El ej・cito militar estadounidense ha vuelto a la escuela, literalmente en algunos casos, para recibir una dosis m・ alta de capacitaci・ respecto a los medios de difusi・. Una pl・ora de conferencias y escritos ha explorado esta nueva relaci・ entre los militares y los medios de difusi・, pues ambas partes tratan de comprender mejor las necesidades de una y otra en un nuevo ambiente. Dada la diferencia absoluta en profesi・ y tradici・, sin embargo, parece seguro que persistir・ algunas tensiones.
Los medios de informaci・, y una vez m・ la televisi・ en particular, pueden afectar el programa de acci・ de la pol・ica exterior de Estados Unidos. De 1992 a 1995, los presidentes Bush y Clinton no creyeron que la guerra en Bosnia amenazara los intereses estadounidenses lo suficiente como para enviar tropas de tierra estadounidenses. No obstante, los reportajes casi continuos sobre la carnicer・ y el sufrimiento humanitario garantizaron que los presidentes tuvieran que prestar atenci・ al conflicto. An・ogamente, cuando estall?la violencia organizada en Timor Oriental, despu・ del refer・dum sobre la independencia el a・ pasado, inicialmente no se consider?una cuesti・ importante en el la agenda de la administraci・. Sin embargo, las im・enes de la televisi・ y los periodistas que pon・n en entredicho la pol・ica de la administraci・ garantizaron que se incluyera en la agenda de la Casa Blanca. A la inversa, puede haber menos presi・ para que se preste atenci・ a un conflicto, como las guerras civiles en Africa Occidental, si ・te no genera inter・ en los medios de difusi・ y no hay ning・ otro inter・ de seguridad nacional.
Uno de los hechos m・ interesantes que presenta la era de la informaci・ es la democratizaci・ del acceso a los recursos de los medios de difusi・, lo que significa que m・ y m・ grupos tienen la capacidad para influenciar la pol・ica exterior. Como se indic?al principio, los encargados de elaborar la pol・ica y los diplom・icos no han visto que sus lugares hayan sido usurpados, sin embargo, hoy en d・ deben compartir el escenario con actores no gubernamentales, incluso grupos de derechos humanos y de socorro, coaliciones sueltas de activistas de causas diversas e incluso ej・citos guerrilleros y terroristas. Aunque Bush fue quien tom?la decisi・ definitiva de enviar tropas estadounidenses a Somalia en 1992, para resguardar los suministros de socorro, ahora se sabe que una coalici・ imprecisa de grupos de socorro como CARE, miembros del Congreso y funcionarios estadounidenses de categor・ intermedia contribuyeron a dirigir la atenci・ de Bush hacia el hambre que reinaba en Somalia al alentar y facilitar el reportaje all?por parte de los medios de difusi・. De igual modo, grupos "progresistas" utilizaron la Internet para organizar protestas contra la Organizaci・ Mundial del Comercio que interrumpieron la reuni・ de secretarios de Comercio en Seattle en 1999; y para cambiar la pol・ica de Estados Unidos con respecto a Birmania, al lograr una serie de sanciones a nivel de los estados contra ese pa・.
・ambian en realidad los medios de informaci・ la pol・ica exterior de Estados Unidos? Bastante menos de lo que algunos arguyen, aunque si parecen tener efecto en un aspecto muy definido, la pol・ica de socorro humanitario. Las im・enes de televisi・ de gente que sufre de hambre, enfermedades o desastres naturales, por su efecto en la opini・ p・lica mundial (o supuesto efecto en la mente de quienes elaboran la pol・ica) pueden hacer que Estados Unidos y otros pa・es industrializados se involucren en lugares en donde de otra manera no lo habr・n hecho. A partir de la hambruna de Etiop・ a mediados de los ochenta, esto ha sucedido una y otra vez, desde el ・odo de refugiados desde Ruanda en 1994 hasta la crisis humanitaria causada por las guerras en lo que fuera Yugoslavia y las inundaciones devastadoras en Mozambique en el a・ 2000. Como ya mencion? con frecuencia no son s・o los medios de difusi・ los que ejercen influencia en la pol・ica, sino que tambi・ las organizaciones no gubernamentales que, a trav・ de estos medios, procuran llamar la atenci・ a una regi・ en particular. Existe inquietud respecto a la posibilidad de que la televisi・ incline la elaboraci・ de la pol・ica hacia los problemas humanitarios, distray・dola de la tarea m・ dif・il (y arriesgada) de solucionar problemas subyacentes. Como dijo acertadamente el presidente de Georgia, Eduard Shevardnadze, "La dictadura del cuarto poder, la dictadura de la imagen televisada que horroriza a millones de personas con cuadros de violencia en masa, nos urge que tomemos decisiones humanitarias y evitemos las pol・icas".
Los diplom・icos estadounidenses, en general, no dedican su tiempo a leer encuestas de opini・ p・lica. Sin embargo, ellos, y a・ m・ los funcionarios de la Casa Blanca, creen que a trav・ de los medios de difusi・, sus asesores de asuntos p・licos y su propia experiencia tienen una buena idea del ・imo del p・lico. Es una de las razones por la cual los reportajes de noticias solos no son suficientes para enviar tropas estadounidenses a correr peligro, si no parece que haya riesgo para los intereses nacionales. A pesar de un intenso reportaje period・tico, Estados Unidos no intervino para poner fin al genocidio en Ruanda. Ni el presidente Bush ni el presidente Clinton apoyaron una participaci・ militar sostenida de Estados Unidos en Bosnia hasta que este ・timo consider?que la guerra all?amenazaba un importante inter・ de seguridad estadounidense, la cohesi・ de la OTAN y de la alianza atl・tica. En otras situaciones, como Hait?y Kosovo, los intereses nacionales hicieron que los encargados de elaborar la pol・ica de Estados Unidos escogieran la intervenci・ a pesar del escepticismo del Cuarto Estado.
Un ・timo ejemplo demuestra que la funci・ de los medios de difusi・ en la diplomacia estadounidense no siempre es lo que parece y que quienes elaboran la pol・ica usan esos medios tanto como ・tos los usan a ellos. Se cree generalmente que la "masacre de la plaza de mercado" en Sarajevo, en febrero de 1994, captada en cinta de v・eo, hizo que la pol・ica estadounidense hacia Bosnia tomara un giro m・ atrevido e intervencionista. Sesenta y ocho personas perecieron y alrededor de 200 m・ fueron horriblemente heridas cuando un proyectil de mortero, que seg・ se cree fue disparado por serbios de Bosnia, cay?en el mercado central de la capital bosnia. En cuesti・ de d・s la OTAN exigi?que los serbios de Bosnia retiraran sus armas pesadas de una "zona de exclusi・" alrededor de Sarajevo, bajo la amenaza de ataques a・eos. Por primera vez desde que comenzara la guerra, en abril de 1992, Sarajevo sabore?la normalidad.
Esto es lo que pas?en realidad: en los d・s anteriores al disparo del proyectil mortero, Estados Unidos, bajo fuerte presi・ de Francia, hab・ concluido que la pol・ica estadounidense en pr・tica no daba los resultados esperados. El entonces secretario de Estado, Warren Christopher, hab・ dirigido un memor・dum a sus principales colegas de la Casa Blanca y el Pent・ono, en el cual planteaba una pol・ica estadounidense para intervenir en la situaci・. En realidad las reuniones sobre los detalles de esa nueva pol・ica estaban en marcha cuando el proyectil mortero cay?en la plaza. La imagen de los horrores, grabada en cinta de v・eo, ayud?a la administraci・ Clinton a obtener el respaldo p・lico para la pol・ica m・ en・gica que quer・ emprender. En entrevistas posteriores un buen n・ero de altos funcionarios confirmaron esta secuencia de los acontecimientos. ・ a d・de fueron la entonces embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Madeleine Albright y sus colegas a promover la nueva pol・ica? Ante las c・aras de televisi・, desde luego.
La pol・ica exterior no la elaboran los medios de difusi・, pero en la era de la informaci・ no puede elaborarse sin ・tos.
Peri・icos electr・icos del IIP | Contenido, Agenda de la Pol・ica Exterior de los EUA, Marzo 2000 | P・ina principal del IIP en espa・l