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ELABORACION DE LAS NOTICIAS EN LA ERA DIGITAL Associated Press, Divisi・ de Radio
La era digital ha creado para los periodistas un medio totalmente nuevo. Tal como lo hicieron en los primeros d・s de la radio y la televisi・, los periodistas exploran este nuevo medio, y aprenden c・o descubrir y presentar los hechos en el espacio cibern・ico.
Hace un siglo y medio, la cobertura de las noticias internacionales era simple y directa: esperar a que llegara un barco de ultramar, entrevistar a los pasajeros, correr de regreso a la sala de redacci・ tan r・ido como se pueda y tratar de que la noticia saliera impresa antes que la de la competencia. Las comunicaciones entre pa・es depend・n de una presencia f・ica. Un reportero ten・ que estar literalmente all・para escuchar las noticias y ten・ que regresar a la redacci・ para escribirlas. El periodismo ha cambiado radicalmente desde entonces, a medida que la tecnolog・, comenzando por el tel・rafo y el tel・ono, ha hecho posible averiguar lo que ocurre sin estar en realidad all・donde aquello ocurre. La Internet, por supuesto, hace posible echar una mirada a muchos lugares sin necesidad de esa presencia f・ica, y si bien eso es una ventaja tanto para los periodistas como para su p・lico, implica tambi・ ciertos riesgos. La Internet conecta entre s・a incontables computadoras en todo el mundo, haciendo posible que un estudiante de escuela primaria en Akron, Ohio, lea art・ulos enviados a trav・ de un servidor universitario de Berna, en Suiza, o que un periodista de Tokio vea el ・timo comunicado de prensa de un servidor gubernamental en Washington. Esto hace de la Internet una herramienta de investigaci・ y reportaje que no tiene paralelo. Un reportero puede hoy d・, con unos pocos minutos de b・queda en la World Wide Web, encontrar informaci・ que hace apenas una d・ada le habr・ exigido horas de costosas llamadas telef・icas de larga distancia. Adem・, la Web ha hecho posible entrevistar a alguien sin sostener, en realidad, una conversaci・. Si no se puede llegar a una fuente noticiosa por tel・ono, siempre se le puede enviar un correo electr・ico. Entrevistar a alguien en el peri・ico no es, desde luego, nada nuevo -- en 1897, en un famoso telegrama, Mark Twain le dijo a la agencia cablegr・ica Associated Press que "las informaciones sobre mi muerte han sido sumamente exageradas" -- pero, en el mundo de hoy, la pregunta y la respuesta puede intercambiarse en minutos, no en las horas que requer・ un telegrama entregado a la mano, o en los d・s que llevaba hacer un intercambio tal a trav・ del correo. Todas estas conveniencias tienen sus desventajas. ・・o sabe un reportero que la persona que recibe o contesta un correo electr・ico es la persona que dice ser? No hay ninguna voz que reconocer, ninguna cara que ver -- s・o una direcci・ de correo electr・ico, que el reportero pudo haber obtenido de un colega, de un sitio en la Web o de un comunicado de prensa. El mismo problema se presenta cuando un reportero o un investigador va por primera vez a un sitio en la Web. Todo lo que ve es lo que la gente que ha creado el sitio quiere que se vea. Por ejemplo, una persona puede crear en el garaje de su casa un sitio que se haga pasar por una corporaci・ gigantesca. Dado que el reportero no ve nada m・ que el sitio -- despu・ de todo, dado que el concepto sobre el que la Web se basa es que no se precisa estar f・icamente en el lugar --, no hay modo de saber si la corporaci・ tiene un empleado o tiene mil. En 1996, un sitio con la URL (Localizador Uniforme de Recursos) www.dole96.org a primera vista parec・ ser el sitio oficial del candidato presidencial republicano Bob Dole. Un observador casual podr・ no haberse dado cuenta de que era, en realidad, una parodia de sitio -- con seguridad, no precisamente lo que la campa・ de Dole habr・ elegido para colocar en la Web. Si bien no se puede estar seguro de los motivos del autor de ese sitio en particular, el uso de informaci・ falsa para influir en los votantes no es nada nuevo -- la historia pol・ica est・llena de ejemplos de "trucos sucios" que se basan en el ocultamiento de la identidad del autor. La Web lleva a niveles m・ altos la posibilidad de que aparezcan perturbadores an・imos, debido a que ofrece tan pocos indicios obvios de la identidad del due・ del sitio. La Web puede usarse para subvertir el proceso democr・ico, o para promover una sociedad m・ libre. Durante la revuelta pol・ica que, en ・timo t・mino, condujo a la ca・a del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, la estaci・ independiente B-92 adopt・una nueva identidad B2-92 en la Internet, para mantener el flujo de informaci・ luego que el gobierno se apoder・de sus estudios de radio y televisi・. Desde los debates pol・icos hasta la investigaci・ de accidentes de aviaci・, los chascos por la Internet se han abierto paso hasta llegar al flujo principal de informes noticiosos, lo que implica un da・ potencial a la reputaci・ de los reporteros y, por cierto, un enga・ al p・lico. Durante un debate electoral en la campa・ del 2000 en el estado de Nueva York el moderador pregunt・a los candidatos Hillary Clinton y Rick Lazio qu・opinaban del "proyecto 602P", que fue descrito como una propuesta para que el Servicio Postal de Estados Unidos impusiera un impuesto de cinco centavos a cada correo electr・ico enviado por la Internet. Tanto Clinton como Lazio manifestaron una firme oposici・ a un impuesto semejante. Lo ciertos es que no hab・ ning・ proyecto de ese tipo. La estaci・ de televisi・ que auspici・el debate dice que recibi・la pregunta por correo electr・ico en respuesta a una solicitud que hizo para que el p・lico presentara ideas. La pregunta lleg・hasta el debate a pesar de que el Servicio Postal hab・ enviado, en mayo de 1999, una advertencia que dec・ que el proyecto era una broma. Esto no quiere decir que todo lo que hay en la Web sea indigno de confianza e incluso que la mayor・ de los sitios lo sean. Pero quiere decir que, con m・ informaci・ a disposici・ del p・lico en general (y de los periodistas en particular) que en ning・ otro momento de la historia humana, las habilidades que practican los periodistas -- verificar los hechos, identificar y calificar sus fuentes de informaci・ y desplegar un saludable escepticismo acerca de las apariencias -- son m・ importantes que nunca. Edward R. Murrow dijo una vez que "una voz fuerte que retumba de costa a costa no necesariamente dice verdades m・ profundas que las que pueden o・se en el aula, el bar o la tienda del pueblo", idea que, evidentemente, aplica a la Internet. En una edad de informaci・ omnipresente, la integridad de la informaci・ cobra una importancia central. Los consumidores necesitan diferenciar el hecho del rumor y quieren saber que pueden confiar en lo que miran. Dependen m・ que nunca, para identificar fuentes de informaci・ y verificar hechos, de las pr・ticas period・ticas de las organizaciones noticiosas como Associated Press. Parad・icamente, esto significa tambi・ que "estar all・ para cubrir la noticia es m・ valioso que nunca dada la importancia que tiene disponer de hechos que tengan firme solidez. Pocas compa骰as pueden permitirse invertir en la cobertura noticiosa personal, pero aquellas que lo hacen les ofrecen un servicio vital a los consumidores de la Web. Y, libres del costo del papel de imprenta, libres de las limitaciones de tiempo que tienen la televisi・ y la radio, los periodistas que trabajan en la Web est・ en libertad de presentar esos hechos con m・ detalle que nunca antes. M・ a・, el formato de la Web, que permite operar apretando el rat・, hace posible presentar esta profundidad en "capas". Si un lector quiere algo m・ profundo, se ofrecen v・culos con art・ulos correlacionados, biograf・s de personas citadas en la noticia y transcripciones de eventos. A medida que progrese la tecnolog・ digital, los lectores podr・ ver la imagen de los eventos al igual que leer las transcripciones. Los sitios noticiosos ofrecen incluso v・culos con los sitios de donde surge la noticia, lo que permite a los lectores ver por s・mismos, con gran profundidad, la informaci・ que ofrece la gente a que se refiere la noticia, sin que esa informaci・ haya pasado por el filtro de los periodistas. Esto tiene implicaciones de transformaci・ para los consumidores de noticias y para los periodistas que los sirven. A pesar de su profundidad y del uso extenso que hace del texto y de las fotograf・s, el periodismo de la Web no es el periodismo de la prensa escrita. Aun cuando usa audio y v・eo y entrega informaci・ al momento, el periodismo de la Web no es tampoco periodismo de radio y televisi・. Es una cosa intermedia. En la Web, el consumidor controla el nivel de profundidad al que quiere llegar en la noticia, y si la nota se "experimenta" a trav・ del audio o el v・eo, o si la "describe" la prosa de un reportero, o si ocurren ambas cosas. Es como un peri・ico que hubiera tomado esteroides: as・como un lector de peri・icos puede decidir qu・art・ulos leer, en qu・orden, un lector de la Web decide qu・noticias leer y qu・v・culos llamar con el rat・. Con tantas opciones, cada consumidor experimenta cada noticia a su manera. ・・o afectar・ todas estas opciones los h・itos de consumo de noticias del p・lico? Es muy pronto para decir algo concluyente, pero en un estudio hecho en junio de 2000 por Centro de Investigaciones Pew se pregunt・a norteamericanos que regularmente reciben noticias en l・ea electr・ica, qu・clase de noticias buscaban cuando entraban en la red. Las noticias del mundo figuraron en quinto lugar de la lista, con 45 por ciento despu・ del estado del tiempo, la ciencia y la salud, la tecnolog・ y los negocios. Las noticias pol・icas ocuparon el octavo lugar, ya que las buscaba el 39 por ciento de los que reciben regularmente noticias en l・ea electr・ica 1. Evidentemente, los que miran la Web sacan partido de la capacidad de singularizar tipos espec・icos de informaci・. Los sitios de la Internet m・ grandes y m・ visitados tienen v・culos con la cobertura general de noticias, lo que permite a los consumidores la oportunidad de navegar por los art・ulos principales o pedir con el rat・ temas espec・icos. Hay, por supuesto, editores de estas p・inas de informaci・, gente que toma decisiones acerca de qu・art・ulos desplegar con m・ prominencia (como ocurre con el titular en un peri・ico o en un programa noticioso), cu・to detalle incluir y qu・elementos multimedios vincular con cada art・ulo. Lo que es m・ importante, los editores de la Web deben operar en sus sitios con las mismas normas period・ticas de precisi・ y objetividad con que operan en sus peri・icos y estaciones de radio y televisi・. En cierto sentido, eso hace que editar un sitio en la Web sea m・ dif・il que editar en un peri・ico o en un programa noticioso, dado que deben aplicarse las mismas normas elevadas que corresponden a la profundidad de un peri・ico, con la velocidad de una estaci・ de radio o televisi・. Con todo este trabajo -- hacer reportajes en persona, recopilar v・eo, audio y fotograf・s; trazar gr・icas; verificar hechos, y pasar juicio profesional sobre la noticia y aplicar normas de precisi・ y objetividad -- las compa骰as que recopilan informaci・ hacen inversiones significativas en el periodismo en la Web. La tecnolog・ hace que su labor est・a disposici・ de todos. Pero la misma tecnolog・ tambi・ permite a los sitios en la Web y a otros inescrupulosos difusores de noticias apoderarse indebidamente de los resultados del trabajo original de un competidor. A una persona que est・sentada en el garaje de su casa en un suburbio de Estados Unidos o en un apartamento de una ciudad europea, le es posible hacer que un sitio en la Web se parezca a un sitio noticioso leg・imo, rob・dole noticias a otros. Esto, por supuesto, es ilegal, y perjudica a las organizaciones de recopilaci・ de noticias que hacen las inversiones necesarias para enviar reporteros a cubrir noticias y verificar hechos. Pero esta clase de robos cibern・icos es dif・il de controlar. Esa es la raz・ por la que son tan importantes los derechos de propiedad intelectual sobre la noticia y las licencias espec・icas que regulan c・o puede usarse la informaci・ en la Internet. A menudo los que observan la Web piensan que si pueden ver algo, lo pueden usar. Antes de descargar una foto, un fragmento sonoro o un art・ulo, hay que leer y respetar los t・minos del derecho de autor, tan f・iles de pasar por alto. El papel del consumidor que se transforma en editor, el uso de la tecnolog・ para difundir informaci・ falsa, la necesidad de proteger la propiedad intelectual... por cierto que el mundo de los periodistas de hoy es complicado. La Internet es un instrumento de informaci・ nuevo y poderoso, al darles a los reporteros acceso f・il a informaci・ detallada sobre toda la gama del conocimiento humano. Adem・, la Web pone ese poder en manos del p・lico, uniendo las ventajas de la disponibilidad a los inconvenientes del volumen abrumador. Hace ciento cincuenta a・s, la mayor・ de los lectores de peri・icos no pod・n llegar hasta el barco que tra・ las noticias, de modo que necesitaban periodistas que lo hicieran por ellos. El consumidor de noticias de hoy puede ir directamente a la fuente que sustenta un art・ulo noticioso. Pero incluso en la era de la Internet, los periodistas hacen algo m・ que llevar la informaci・ hasta el p・lico. Hemos pasado de una era de informaci・ demasiado escasa a una era de sobreabundancia. Con toda la informaci・ al alcance del usuario, quienes miran la Web necesitan contexto, necesitan a alguien que verifique los datos e identifique fuentes, que se asegure de se exponen todos los ・gulos de la noticia. La sala de redacci・ del futuro necesita ser mejor que nunca haciendo buen periodismo a la antigua usanza.
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