C   U   E   S   T   I   O   N   E   S        M   O   N   D   I   A   L   E   S

Poblaci・ en el Milenio



OPINION EN EL CONGRESO:
SE DEBE PROTEGER A LOS NI・S QUE AUN NO HAN NACIDO

Representante Christopher H. Smith



Si bien el presidente y su administraci・ son los que formulan la pol・ica del pa・, el Congreso, mediante su control del presupuesto y de los fondos para los programas, ejerce una fuerte influencia sobre las medidas adoptadas por Estados Unidos. La opini・ del Congreso se debe tener en consideraci・ para comprender la pol・ica de Estados Unidos. Muchos miembros del Congreso tienen opiniones muy firmes sobre cuestiones de poblaci・. El art・ulo siguiente es sintom・ico de una de ellas.

Las pol・icas y leyes en contra del aborto vigentes en m・ de 100 pa・es est・ siendo objeto de duros ataques y los propulsores de esta campa・ mundial son las organizaciones no gubernamentales financiadas por el gobierno de Estados Unidos. La "pol・ica de la Ciudad de M・ico" (as・llamada por el lugar en que fue acordada) permite el env・ de fondos s・o a las organizaciones que prometen prestar servicios de planificaci・ familiar, no a practicar el aborto. Los ni・s inocentes no corren peligro.

Muchos grupos usan la planificaci・ familiar como caballo de Troya para ocultar sus verdaderos fines: el aborto sin restricciones.

La agrupaci・ Paternidad Planificada no deja piedra sin remover en su mal aconsejada y tenaz campa・ por legalizar el aborto sin restricciones en todo el mundo. Si lo consigue, millones de beb・ morir・ a consecuencia de la violencia del aborto. El aborto es un acto de violencia contra el ni・. Despedaza su fr・il cuerpo y los envenena con productos t・icos. El aborto es un acto de abuso de poder contra el ni・.

El uso de la planificaci・ familiar como tapadera --el uso de la planificaci・ familiar como caballo de Troya para la liberalizaci・ de las leyes contra el aborto-- es ahora pr・tica com・ y es preciso ponerle fin. No debemos participar en ninguna acci・ que d・a la industria del aborto los medios de triunfar en esta guerra contra los no nacidos. (Comunicado de prensa del 4 de septiembre de 1997)

Durante los ・timos tres a・s, la C・ara de Representantes ha votado en diez ocasiones distintas a favor de la pol・ica de la Ciudad de M・ico, que proh・e dar ayuda en materia de poblaci・ a las organizaciones extranjeras que practican el aborto, infringen las leyes sobre el aborto de pa・es extranjeros o llevan a cabo actividades que cambian estas leyes. La pol・ica de la Ciudad de M・ico se aplic・durante los gobiernos de Reagan y Bush. No dio por resultado la rebaja de un s・o centavo de los fondos destinados a la planificaci・ familiar. Lo que hizo fue proteger los programas de planificaci・ familiar genuinos con la erecci・ de un muro de separaci・ entre ellos y el aborto. El presidente Clinton ha rescindido esta pol・ica. Felizmente, en la C・ara de Representantes, hemos dejado constancia una y otra vez de que se debe volver a levantar ese muro de separaci・.

Creemos que proteger・a algunos ni・s no nacidos al prohibir una forma especialmente abominable de imperialismo cultural, por la que el contribuyente estadounidense apoya a entidades que se dedican activamente a intimidar a pa・es m・ peque・s para forzarles a rechazar las tradiciones y los valores morales de sus pueblos.

Algunos de los principales garantes internacionales del control de poblaci・ est・ participando activamente en campa・s destinadas a derogar las leyes en contra del aborto en todo el mundo. Esto se debe a que las leyes vigentes s・o exigen a la organizaci・ beneficiaria mantener una serie de registros que muestren que no ha usado nuestro dinero para pagar abortos o ejercer presi・ a favor de su liberalizaci・. Este requisito de mantenimiento de registros pas・por alto el hecho de que el dinero es fungible. Cuando subvencionamos a una organizaci・, inevitablemente enriquecemos y potenciamos todas sus actividades.

La pol・ica de la Ciudad de M・ico reconoce que el dinero es fungible. Cada mill・ de d・ares de impuestos de Estados Unidos concedido a una organizaci・ que procura abortos libera otro mill・ de d・ares para pagar abortos y para ejercer presi・ a favor del aborto.

...durante 30 a・s hemos sido los adelantados de la planificaci・ de la familia. Esto no cambi・durante los gobiernos de los presidentes Reagan y Bush, cuando estaba en vigor la pol・ica de la Ciudad de M・ico. Suministramos el 40 por ciento -- el 40 por ciento de toda la asistencia al control poblacional durante los a・s de Reagan y Bush. Esto es un hecho, no una opini・, con la de la Ciudad de M・ico en pleno vigor.

Se trata de un enga・ cuando los miembros (del Congreso) ... dicen que estamos usando la planificaci・ familiar como reh・, lo ・ico que est・ haciendo es tratar de desviar la atenci・. Antes, los fondos se conced・n; la gente ten・ la oportunidad de tomar esos fondos y distribuir preservativos y todas clase de medios de planificaci・ familiar, pero se levant・un muro entre los malos tratos a los ni・s, la matanza de ni・s que no han nacido, la promoci・ de la violencia contra los ni・s y los medios preventivos.

El gobierno alega que el prop・ito de nuestro programa de planificaci・ familiar es evitar los abortos. Si quisi・amos evitar el alcoholismo ・ontratar・mos a la industria de las bebidas alcoh・icas para que lo haga por nosotros? Si quisi・amos poner fin a los juegos de azar ・ubvencionar・mos a los propietarios de casinos?. Si quisi・amos gastar centenares de millones de d・ares en una campa・ internacional contra los estupefacientes ・ar・mos el dinero a organizaciones que usan el suyo propio para abogar por la legalizaci・ de los estupefacientes? Por supuesto que no. Si el Congreso se mantiene firme en su postura de que debe haber un muro de separaci・ entre las campa・s de presi・ sobre los formuladores de pol・icas a favor del aborto y los programas de planificaci・ familiar de Estados Unidos, podemos salvar vidas inocentes. De eso es de lo que se trata. Nada puede ser m・ importante.

Creo que tenemos una obligaci・ moral de decir que si vamos a pagar centenares de millones de d・ares a grupos que se presentan como planificadores de la familia, debemos asegurarnos de que no haya falsas pretensiones. Dejemos aparte el aborto, porque el aborto trunca una vida, la vida de un ni・; no es planificaci・ de la familia.
Palabras pronunciadas en el debate del 26 de marzo de 1998 en la C・ara de Representantes.

El representante Smith, republicano de Nueva Jersey, es presidente de la Subcomisi・ de Operaciones Internacionales y Derechos Humanos de la Comisi・ de Relaciones Internacionales de la C・ara de Representantes.


Cuestiones Mundiales
Publicación Electrónica del USIS, Vol. 3, No. 2, Septiembre de 1998