C   U   E   S   T   I   O   N   E   S        M   O   N   D   I   A   L   E   S

Poblaci�� en el Milenio



LOS DERECHOS DE LA MUJER SON DERECHOS HUMANOS
Por Donna E. Shalala
Secretaria de Salud y Servicios Sociales



��/FONT> Cu�� largos son cinco segundos? Lo suficientemente largos para que una mujer en Nairobi o en Atlanta se entere que ha sido infectada con VIH. ��u�� largos son 30 segundos? Lo suficientemente largos para que una ni�� en Toronto o en Sao Paulo fume su primera bocanada de un cigarrillo. ��u�� largos son cinco minutos? Lo suficientemente largos para que una mujer en Bangkok o en la Ciudad de Nueva York sea sexualmente agredida. ��u�� largos son nueve meses? Lo suficientemente largos para que una adolescente en Tokio o en Amsterdam tenga un beb��que no desea tener.

��u�� largos son cinco a��s? Lo suficientemente largos para que la comunidad mundial responda al temario establecido en la Conferencia Internacional sobre Poblaci�� y Desarrollo, que hemos llegado a conocer como la conferencia de "El Cairo".

En 1994, m�� de 180 pa��es de todas partes del mundo se reunieron en El Cairo con el fin de reconsiderar la manera en que abordamos la salud de la mujer. El problema en cuesti�� fue: ����o podemos adelantar el tema de la salud de la mujer, m�� all��de un enfoque limitado del control poblacional y la salud en la reproducci��, y en cambio facultar a las mujeres del mundo para que asuman el control sobre todas las esferas de su vida -- acad��ica, econ��ica, social y pol��icamente?

El Cairo ret��al mundo a que se mantenga fiel a la afirmaci�� de que los derechos de la mujer son derechos humanos. El Cairo respald��la idea de que el valor de la mujer se extiende mucho m�� all��de sus ��ganos reproductivos; que su destino no existe en un vac��.

En nuestro mundo existen vastas diferencias culturales, pero hay una verdad que todos tenemos en com��: cuando una mujer muere, queda incapacitada, es abusada o sufre hambre, eso puede afectar profundamente a cada uno de sus hijos, a su familia en general, a todo un vecindario y a toda la comunidad.

Estados Unidos ha respondido a esta afirmaci�� con vigor. En los ��timos cinco a��s, hemos ido m�� all��de nuestro concepto tradicional de iniciativas para la "mujer", y estamos creando programas que permiten que las mujeres no s��o se mantengan m�� saludables y tengan un mayor ��ito econ��ico en sus vidas, sino que tambi�� fortalezcan y sostengan al extenso c��culo de personas que las rodean.

Comenzamos a responder a El Cairo reconociendo que cada d�� las mujeres norteamericanas ven amenazado su bienestar simplemente por ser mujeres. Pero tambi�� reconocimos que cuando se les da conocimientos, educaci��, oportunidades y poder, las mujeres pueden ser hero��as y mover monta��s para ayudarse a s��mismas y a otros a quienes est�� destinadas a educar. Para crear un entorno que d��sost�� a estos actos heroicos, el Departamento de Salud y Servicios Sociales (DHHS) de Estados Unidos ha puesto en efecto numerosos programas que benefician a la mujer durante todas las fases de su vida.

Confiamos en que otros pa��es consideren nuestras iniciativas como modelos de demostraci��, igual como nosotros nos hemos beneficiado y hemos aprendido de programas innovadores en otras partes del mundo.

Empezando desde una edad temprana, nuestra campa�� "Girl Power" (poder para las ni��s) se concentra en ni��s de 9 a 14 a��s, la edad en que comienza su transformaci�� en mujeres, frecuentemente complicada y confusa. Estudios realizados revelan que las ni��s enfrentan retos sociales, culturales, fisiol��icos y sicol��icos diferentes que los que enfrentan los varones. Por ejemplo, el Estudio Nacional Longitudinal sobre la Salud durante la Adolescencia inform��que una de cada 20 ni��s intenta suicidarse; dos veces el n��ero de varones, y el "Informe sobre Ni��s: Lo que Conocemos y Necesitamos Conocer acerca de Crecer como Mujeres" ("The Girls Report: What We Know and Need to Know About Growing Up Female") hall��que el 90 por ciento de los casos de trastornos relacionados con la nutrici�� ocurre entre ni��s y mujeres j��enes.

El consumo de drogas tambi�� est��en aumento. Seg�� el Centro Nacional sobre Adicci�� y Uso Indebido de Sustancias, de la Universidad de Columbia, las j��enes de hoy, cuando alcanzan la edad de 15 a��s, tienen 15 veces mayor probabilidad que sus madres de consumir drogas il��itas.

La campa�� "Girl Power" tiene por objeto ayudar a las ni��s durante el dif��il per��do de la preadolescencia a fortalecer la confianza en s��mismas en sus actividades acad��icas, deportivas, art��ticas y otras, y a desarrollar sus habilidades personales y sociales. Tambi�� aprenden acerca de la salud, en lo que se refiere al consumo de drogas, las actividades sexuales, la nutrici�� y la salud mental.

A medida que contin�� su transici�� a mujeres, nuestra Estrategia Nacional de Prevenci�� del Embarazo de Adolescentes ayuda a las j��enes durante la fase siguiente. Esta estrategia promueve la educaci�� y alienta la abstinencia, lleva a cabo evaluaciones y financia proyectos experimentales. Las tasas de embarazo y de nacimientos entre adolescentes han declinado en los a��s recientes en Estados Unidos, pero la tasa de nacimientos entre las adolescentes todav�� es dos a siete veces m�� alta que en otros pa��es industrializados.

Reconocemos que el embarazo entre las adolescentes es m�� que una simple cuesti�� de salud a corto plazo. Estos embarazos pueden interrumpir y hasta terminar con la educaci�� de una mujer, lo que puede afectar su independencia econ��ica para el resto de su vida. De las mujeres que dan a luz mientras asisten a la escuela secundaria, el 62 por ciento abandona la escuela, y tienen menor probabilidad de estudiar en la universidad que las mujeres que aplazan quedar embarazadas.

A medida que las mujeres envejecen, siguen necesitando acceso a servicios de salud reproductiva, incluso planificaci�� familiar, los cuales apoyamos. Encaran tambi�� el peligro de enfermedades cr��icas y mortales. La mujer norteamericana enfrenta durante su vida una probabilidad en ocho de sufrir de c��cer de la mama. Por lo tanto, en 1993, en respuesta a 2,6 millones de firmas que pidieron una estrategia nacional coordinada para combatir el c��cer de la mama, el presidente Clinton inici��el Plan de Acci�� Nacional sobre el C��cer de la Mama, un programa conjunto p��lico/privado que enfoca mejor nuestros recursos para combatir esta horrible enfermedad. Adem��, el Centro de Control y Prevenci�� de Enfermedades (CDC) ha expandido su Programa de Ex��enes para detectar C��cer del Cuello del Utero y de la Mama, el que protege ahora la salud de mujeres de ingresos bajos en cada uno de nuestros cincuenta estados.

Pero aunque todas tememos el c��cer de la mama, las enfermedades del coraz�� siguen siendo la principal causa de muerte entre las mujeres. Estamos aprendiendo m�� acerca de la salud card��ca de la mujer mediante la Iniciativa sobre la Salud de la Mujer, un programa de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). La iniciativa es el experimento cl��ico m�� grande en la historia de Estados Unidos. Esta investigaci�� ha atra��o a miles de mujeres a importantes estudios cl��icos y est��aumentando nuestro conocimiento acerca de la terapia del reemplazo hormonal, normas para dietas y ejercicios. Este estudio importante solamente es un ejemplo del programa grandemente expandido de investigaci�� de la salud femenina en los NIH.

Como naci��, no podemos cumplir con el mandato de El Cairo sin examinar, m�� all��de las enfermedades, otros peligros sociales que amenazan la salud y el bienestar de la mujer. Seg�� la Oficina para la Salud de la Mujer del DHHS, el maltrato dom��tico es la causa principal de lesiones a mujeres en Estados Unidos. M�� de un 50 por ciento de las mujeres asesinadas en Estados Unidos son muertas por sus compa��ros actuales o ex compa��ros, y se estima que una de cada cuatro mujeres en Estados Unidos ser�� agredida por un compa��ro dom��tico en alg�� momento de su vida.

La violencia y malos tratos afectan tambi�� grandemente a las ni��s y las adolescentes. Se ha estimado que una de cada tres o una de cada cuatro ni��s menores ha sido v��tima de agresi�� sexual antes de alcanzar los 18 a��s de edad. Estados Unidos ha respondido mediante la promulgaci�� de leyes m�� estrictas, el establecimiento de mejores programas de capacitaci�� de proveedores de salud, y el aumento del financiamiento de refugios para mujeres maltratadas f��icamente.

Se ha creado adem�� una l��ea telef��ica nacional de emergencia gratuita para casos de violencia contra la mujer (1-800-799- SAFE), que opera las 24 horas del d��, con el fin de ayudar a miles de mujeres a encontrar seguridad. Desde su inicio hace dieciocho meses, m�� de 200.000 mujeres han llamado al n��ero de emergencia para pedir ayuda y consejos en sus momentos de necesidad m�� apremiante.

El Departamento de Salud y Servicios Sociales tambi�� se ocupa de poner fin a la creciente amenaza del VIH/SIDA. En 1997, 22 por ciento de los casos de SIDA ocurrieron en mujeres; en comparaci�� con s��o un siete por ciento en 1995. El contacto heterosexual es ahora el modo de contagio que est��aumentando m�� r��idamente. En Estados Unidos, el peligro es mayor a�� para las mujeres de color. Hasta la fecha, el 76 por ciento de los casos de SIDA entre mujeres ocurre en mujeres afronorteamericanas e hisp��iconorteamericanas

De modo que hemos actuado r��idamente para elaborar un temario en torno a la mujer y el VIH. Las organizaciones comunitarias y proveedores de servicios m��icos trabajan con el DHHS para crear programas que satisfacen las necesidades de prevenci�� y cuidado de VIH. Los NIH y el CDC encabezan una estrategia integrada de investigaci�� del SIDA/VIH, y financian estudios para crear intervenciones de mejora del comportamiento y biom��icas a fin de proveerle a la mujer herramientas efectivas para que reduzcan los riesgos de infecci�� con VIH.

El Cairo nos ha alentado a tener una percepci�� m�� mundial de las cuestiones que afectan la salud de la mujer. Sabemos ahora que el problema internacional de la mutilaci�� genital femenina se ha convertido en problema nacional. Todav�� se desconoce mayormente la frecuencia de la mutilaci�� genital femenina en Estados Unidos, pero el CDC, haciendo uso de los datos provistos por el Censo de Estados Unidos y las tasas de mutilaci�� genital femenina provistas por los pa��es africanos, ha estimado que m�� de 150.000 mujeres y ni��s en Estados Unidos fueron sometidas o est�� en peligro de ser sometidas a mutilaci�� genital femenina. Trabajamos ahora en desarrollar m��odos para determinar la frecuencia verdadera de esta pr��tica en Estados Unidos; colaboramos con las comunidades para conocer mejor las influencias culturales que pueden estar involucradas; y educamos a los proveedores de cuidados de salud en cuanto a la mutilaci�� genital femenina.

En El Cairo, reconocimos que no puede ocurrir una mejora de la salud femenina sin que se la integre plenamente en las prioridades de las comunidades. Nuestros esfuerzos requieren el respaldo pleno del p��lico norteamericano, tanto de las mujeres como de los hombres. Hemos desarrollado programas para estimular a los hombres a que se involucren m�� en la planificaci�� familiar, al hacer que trabajen en cl��icas de planificaci�� familiar, aprendan acerca de la salud en la reproducci��, y reciban ayuda en planear sus carreras profesionales y en su capacitaci�� para el empleo.

Sabemos tambi�� que la participaci�� del hombre en la paternidad beneficia a los hijos. Los padres no custodios que tienen sentido de paternidad mantienen fuertes lazos emocionales con sus hijos y pagan voluntariamente por su sost��. En ese sentido, el DHHS ha establecido la Iniciativa de Paternidad que financiar�� programas de demostraci�� de paternidad, aumentar��el financiamiento de los servicios de acceso y visitas, incluir��en la Estrategia Nacional de Prevenci�� de Embarazos en Adolescentes, actividades de prevenci�� del embarazo dirigidas a muchachos y hombres j��enes, y trabajar��con grupos de mujeres para reducir la violencia contra la mujer y los ni��s.

El DHHS ha hecho mucho en cinco a��s. Pero, el camino desde El Cairo no ha sido ni ser��f��il. Estados Unidos todav�� tiene un camino largo por delante en lo que respecta a abordar las cuestiones interconectadas de raza, etnicidad y pobreza. El n��ero creciente de mujeres de edad avanzada dictar��diferentes necesidades de salud. Mucho m�� queda por hacerse para darle a la mujer un mayor sentido de responsabilidad acerca de su propia salud y vida, y para responsabilizar a los hombres por sus actos que afectan la vida de la familia.

Al aproximarse el quinto aniversario de El Cairo, celebremos todos nuestros ��itos, reconozcamos nuestros defectos y exploremos vigorosamente las direcciones futuras de los derechos humanos de la mujer en cualquier parte del mundo. El tiempo no espera a nadie.

Cuestiones Mundiales
Publicación Electrónica del USIS, Vol. 3, No. 2, Septiembre de 1998