C   U   E   S   T   I   O   N   E   S       M   U   N   D   I   A   L   E   S
     El Cambio Clim��ico Las Opciones



UN ENFOQUE OPTIMISTA DE LA REDUCCION DE EMISIONES

Por el vicepresidente Al Gore

(Extractos de las palabras pronunciadas por el vicepresidente el 8 de diciembre de 1987 en la convenci�� sobre el cambio clim��ico reunida en Kioto, Jap��.)

U

H emos llegado a una etapa fundamentalmente nueva en el desarrollo de la civilizaci�� humana, en la cual es necesario asumir la responsabilidad de una alteraci�� reciente aunque profunda de la relaci�� entre nuestras especies y nuestro planeta.

Debido a nuestro nuevo poder�� tecnol��ico y a nuestros crecientes n��eros, debemos prestarles ahora atenci�� cuidadosa a las consecuencias de lo que le hacemos a la Tierra, especialmente a la atm��fera.

Hay otras partes del sistema ecol��ico de la Tierra que tambi�� se ven amenazadas por el impacto creciente y severo del comportamiento irreflexivo:

  • El envenamiento de demasiados lugares donde vive la gente -- especialmente la gente pobre --, y las muertas de demasiados ni��s
  • especialmente ni��s pobres -- como resultado del agua contaminada y el aire impuro;

  • El agotamiento peligroso e insostenible de las pesquer��s oce��icas; y

  • La r��ida destrucci�� de los h��itats esenciales -- bosques pluviales, bosques templados, bosques boreales, tierras pantanosas, arrecifes coralinos y otras fuentes preciosas de la variedad gen��ica de la que depende el futuro de la humanidad.

Pero la parte m�� vulnerable del medio ambiente de la Tierra es la capa de aire muy delgada que se adhiere a la superficie del planeta y que ahora tan descuidadamente llenamos de residuos gaseosos que realmente alteran la relaci�� entre la Tierra y el sol, al atrapar una cantidad mayor de radiaci�� solar bajo esta creciente capa de contaminaci�� que envuelve al mundo entero.

El calor extra queno puede escapar comienza a cambiar los patrones del clima a los que estamos acostumbrados, y a los cuales nos hemos adaptado a lo largo de los ��timos 10.000 a��s.

La tendencia es clara. Las consecuencias humanas -- y los costos econ��icos -- de dejar de actuar son inconcebibles. M�� inundaciones y sequ��s sin precedentes. Enfermedades y pestes que se extienden a nuevas ��eas. Cosechas perdidas y hambrunas. Glaciares que se funden, tormentas m�� intensas y mares que suben de nivel.

Nuestro reto fundamental es ahora averiguar si podemos cambiar los comportamientos que causan el problema, y c��o hacerlo.

Proceder as��requiere humildad, porque las ra��es espirituales de nuestra crisis son la soberbia y el dejar de comprender y respetar nuestras conexiones con la Tierra de Dios y con cada uno de los otros.

Ninguna de las propuestas que se debaten aqu��(en Kioto) resolver�� completamente el problema por s��misma. Pero si comenzamos bien, podemos acumular impulso r��idamente a medida que aprendemos juntos c��o enfrentar este reto.

Nuestro primer paso deber�� ser establecer l��ites de emisiones realistas, asequibles y obligatorios, los cuales crear�� nuevos mercados para nuevas tecnolog��s y nuevas ideas que, a su vez, expandir�� los l��ites de lo posible y crear�� nuevas esperanzas. Luego seguir�� otros pasos. Y despu��, en ��timo t��mino, obtendremos un nivel de concentraci�� general y exento de peligros de los gases del efecto de invernadero en la atm��fera de la Tierra.

Para los pa��es desarrollados, la primera y m�� importante tarea es prestar o��os a las necesidades inmediatas del mundo en desarrollo. Y, perm��anme decirlo, Estados Unidos ha prestado o��os y hemos aprendido.

Comprendemos que vuestra primera prioridad es sacar a vuestros ciudadanos de la pobreza que t��tos sufren y construir econom��s fuertes que asegurar�� un futuro mejor. Este es vuestro derecho: no ser��denegado.

Reducir la pobreza y proteger el medio ambiente de la Tierra son uno y otro componentes esenciales de un desarrollo verdaderamente sostenible. Queremos forjar una asociaci�� perdurable para lograr un futuro mejor. Un elemento clave consiste en movilizar nuevas inversiones en vuestros pa��es para asegurar que teng��s niveles de vida m�� altos, con tecnolog��s modernas, limpias y eficientes.

Esto es lo que nuestras propuestas de compraventa de emisiones y aplicaci�� conjunta tratan de hacer.

A nuestros socios del mundo desarrollado, perm��annos decir que tambi�� os hemos escuchado y hemos aprendido. Comprendemos que aun cuando compartimos una meta com��, cada uno de nosotros encara retos exclusivos.

Vinimos a Kioto para encontrar nuevas maneras de zanjar nuestras diferencias. Al hacerlo as�� sin embargo, no debemos flaquear en nuestra resoluci��.

Por mi parte, he venido aqu��a Kioto porque me siento decidido a que tengamos ��ito y optimista en cuanto a que podremos lograrlo. Creo que al reunirnos en Kioto ya hemos obtenido una victoria importante, tanto en substancia como en esp��itu. No tengo dudas de que el proceso que hemos comenzado aqu��llevar�� inevitablemente a una soluci�� en los d��s o los a��s que tenemos por delante.


Cuestiones Mundiales
Revista electr��ica de USIA, Vol. 3, No.1, abril 1998