C   U   E   S   T   I   O   N   E   S       M   U   N   D   I   A   L   E   S
     El Cambio Clim��ico Las Opciones



POLITICAS SOBRE CAMBIO CLIMATICO POSTERIORES A KIOTO

Por Raymond J. Kopp, Richard D. Morgenstern y Michael A. Toman

El acuerdo de Kioto sobre cambio clim��ico demuestra un nuevo nivel de inter�� internacional en limitar las emisiones de "gases que producen un efecto de invernadero". Sin embargo, subsisten muchos puntos importantes por resolver antes de su ratificaci�� por parte del Congreso estadounidense y de su aplicaci��.

El 10 de diciembre de 1997, en Kioto, Jap��, 160 pa��es llegaron a un acuerdo sobre el l��ite de las emisiones de bi��ido de carbono y otros gases del efecto de invernadero. El Protocolo de Kioto signifnica una victoria considerable para quienes han procurado persuadir a los l��eres del mundo de la necesidad de abordar la cuesti�� del cambio clim��ico. Este tiene por objeto indicar a los gobiernos, las empresas y las familias, que se impondr�� l��ites sobre futuras emisiones de dichos gases y que ��te es el momento de comenzar a desarrollar las tecnolog��s necesarias. Los partidarios de estas medidas tambi�� han expresado la esperanza de que la aceptaci�� de l��ites obligatorios de las emisiones por los pa��es industrializados estimule a los pa��es en desarrollo a tomar las medidas apropiadas a sus circunstancias para limitar emisiones.

Sin embargo, como lo explicamos m�� adelante, el Protocolo mismo contiene vac��s importantes; el costo de alcanzar las metas no es tremendo pero tampoco es deleznable y todav�� queda mucho por precisar con respecto a las pol��icas internas.

Un protocolo que sea a la vez factible en la pr��tica y logre la ratificaci�� del Senado debe considerar tres puntos b��icos. Primero, ��onstituye un marco s��ido para lograr metas mundiales de largo plazo para la reducci�� de emisiones y est��clarametne definido de manera que sirva como una especie de contrato internacional con el que puedan comprometerse las partes?

Segundo, ��u��tan costosas son las metas y los plazos para la reducci�� de gases del efecto de invernadero convenidos por Estados Unidos y otros pa��es mencionados en el Anexo I; se pueden acomodar tan f��ilmente como afirma la administraci�� Clinton, o son tan gravosos como arguye la industria de combustible f��il? Tercero, ��u��medidas tomar�� Estados Unidos para lograr las metas establecidas en el Protocolo?

PERFECCIONAMIENTO DEL PROTOCOLO

Los negociadores pospusieron para la pr��ima reuni��, programada para el oto�� de 1998 en Buenos Aires, la decisi�� sobre varios elementos importantes que son objeto de controversia. El presidente Clinton ha indicado que no enviar��el protocolo al Senado estadounidense para su ratificaci�� hasta que se avance m�� en esos puntos. Creemos que por lo menos debe lograrse lo siguiente, antes de que tenga lugar la ratificaci�� y aplicaci��:

  1. Establecer mejor las normas y las instituciones que gobernar�� la compraventa internacional de emisiones de gases del efecto de invernadero entre los pa��es en el Anexo I.

    El art��ulo 6 del Protocolo establece la compraventa de emisiones pero s��o en t��minos sumamente vagos. La forma en que se realice el programa de la compraventa afectar��grandemente la posibilidad de controlar el costo del cumplimiento. Un programa que establezca un mercado de licencias de emisiones que funcione libremente y sea en gran parte privado, donde entidades privadas puedan realizar sus transacciones con un m��imo de impedimentos burocr��icos, ser��el m�� eficiente y llevar��al mayor ahorro en costos. Por otra parte, un mercado que s��o permita compraventas gubernamentales o un mercado donde las transacciones privadas se vean entorpecidas por normas en extremo restrictivas absorber�� los ahorros en costo.

  2. Precisar en detalle las normas y las instituciones que gobiernen la ejecuci�� conjunta (el llamado mecanismo para el desarrollo limpio).

    Seg�� el art��ulo 12, los pa��es mencionados en el Anexo I pueden realizar proyectos conjuntos con pa��es en desarrollo para reducir las emisiones en estos ��timos y contar tales reducciones como parte del cumplimiento con sus obligaciones, cuando sea posible establecer puntos de referencia para poder medir las reducciones.

    Sin embargo, el protocolo, una vez m��, no indica en qu��forma pueden realizarse tales proyectos. Un mercado bien supervisado pero que funcione libremente, aunado a la certificaci�� y aplicaci�� de las normas de las reducciones, producir�� reducciones verdaderas de gases del efecto de invernadero a costo m�� bajo. Un sistema demasiado restrictivo y burocr��ico disipar�� los posibles avances.

  3. Enunciar en forma clara el criterio que se utilice para juzgar el cumplimiento y para las sanciones por incumplimiento.

    El Protocolo contiene numerosas disposiciones t��nicas para evaluar el desempe�� nacional en lo que se refiere a medir las emisiones y satisfacer los objetivos del control de ��tas. Las disposiciones se basan en la experiencia previa con la Convenci�� Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim��ico, pero son m�� complicadas por el car��ter m�� amplio del nuevo protocolo. Fuera de estas cuestiones t��nicas, la fundamental es las medidas que se tomar��n, si las hubiera, en el caso de que un pa�� no cumpliera con sus obligaciones. Las metas para las emisiones de los pa��es en el Anexo I son obligatorias de acuerdo con el derecho internacional, pero el Protocolo en s��no contiene estipulaci�� alguna en cuanto a sanciones en caso de incumplimiento.

  4. Debe lograrse un acuerdo obligatorio por parte de los principales pa��es en desarrollo para limitar sus emisiones en un momento determinado en el futuro.

    La Convenci�� Marco especifica claramente que a corto plazo los pa��es en desarrollo no tienen las mismas obligaciones que los pa��es desarrollados por las emisiones. No obstante, el Protocolo podr�� y deber�� comprender el compromiso de los pa��es en desarrollo de limitar el aumento de sus emisiones. Los pa��es en desarrollo podr��n lograr tales l��ites por medio de medidas "no deplorables", que ser�� prudente tomar en todo caso, y de acuerdos para, con el tiempo, poner un tope a las emisiones, a medida que mejoren las condiciones econ��icas, a cambio de asistencia en la adopci�� de tecnolog��s limpias.

    La falta de un compromiso, desde el principio, de los pa��es en desarrollo no s��o intensifica las preocupaciones en Estados Unidos y otros pa��es industrializados en cuanto al efecto a corto plazo sobre la competitividad internacional, sino que adem�� evoca el fantasma de pa��es en desarrollo que llegan a quedar "inmovilizados" en tecnolog��s de uso m�� intensivo de combustible f��il.

  5. Hacer m�� cre��les los objetivos a largo plazo. Deben fijarse metas moderadas pero espec��icas de plazos cercanos para los pa��es del Anexo I y debe ser posible para ��tos utilizar reducciones antcipadas de emisiones para dar cumplimiento a los requisitos de largo plazo.

    Fuera de una referencia de paso, en el art��ulo 3, a la necesidad de un "progreso demostrable" en el logro de los compromisos para 2005, el Protocolo guarda silencio sobre medidas interinas. Con todo, sin objetivos interinos, las perspectivas de lograr metas de largo plazo de mayor envergadura son problem��icas y se socavan los incentivos para emprender inversiones a largo plazo en capital y tecnolog�� nuevos. Tambi�� se limitan los incentivos para las reducciones eficaces en funci�� de los costos antes de 2008, para llenar los requisitos de largo plazo, ya que el Protocolo no contiene una disposici�� que permita a los responsables de los gases "depositar en cuenta" tales reducciones.

EJECUCION DEL PROTOCOLO

Durante los preparativos para la conferencia de Kioto, varios expertos se��laron que tanto el medio ambiente como la econom�� podr��n beneficiarse de un avance m�� mesurado en el control de emisiones del que estipula el Protocolo, mientras se desarrollan tecnolog��s para reducir las emisiones en el futuro en forma m�� din��ica y finacieramente accesible. Otros disputaron este punto de vista. De cualquier modo, el acuerdo concluido en Kioto crea las condicioens para la discusi�� y para los debates futuros en el Senado.

Algunos han afirmado que, a la postre, el cumplimiento de los objetivos del Protocolo ser��poco costoso o, incluso gratis, ya que existe una reserva grande inexplotada de oportunidades baratas de rendimiento energ��ico, disposibles actualmente, y en el futuro cercano habr��nuevas tecnolog��s. Otros predicen un aplastamiento econ��ico.

A nuestro juicio ninguno de estos puntos de vista extremos es correcto. Sin embargo, hay una probabilidad real de que las metas y el esquema cronol��ico propuestos impongan costos considerables a Estados Unidos y a la econom�� mundial, a�� teniendo en cuenta la nueva tecnolog�� que estimulen las pol��icas internas. El l��ite convenido por Estados Unidos implica una reducci�� de alrededor de un tercio, con respecto a lo que el Departamento de Energ�� estadounidense calcula que ser�� las emisiones de bi��ido de carbono para finales de la pr��ima d��ada.

Incluso con la flexibilidad de reducir emisiones de otros gases, el logro de reducciones de tal magnitud, durante un per��do m��imo de quince a��s, causar��el aumento de los precios de la energ�� y por ende de los costos que absorber��la econom�� en general.

Estos costos a su vez suscitar�� grandes debates sobre la justicia de todo ello. Encuestas recientes de opini�� p��lica revelan una mayor preocupaci�� por el cambio clim��ico y alguna disposici�� a compartir la carga de controlar las emisiones de gases del efecto de invernadero, pero no hay una prueba categ��ica de que el p��lico est��preparado para aceptar aumentos considerables en los precios de la energ�� u otros costos. En vista de estos costos, es una interrogante de interpretaci�� abierta si el Senado est��dispuesto a ratificar las metas y los plazos estipulados en el Protocolo.

Un primer paso importante en el fomento de un debate productivo en todo el pa�� y en el Senado, sobre este Protocolo, es una mejor comprensi�� de sus beneficios y costos. Los partidarios deber��n prescindir de la premisa enga��sa de que la reducci�� de las emisiones a la escala y velocidad propuestas puede lograrse a costos insignifcantes o a�� negativos, o que las reducciones necesariamente condenan la econom�� a la ruina. Para aclarar lo que significan los costos y las consecuencias del Protocolo es necesario invertir en un an��isis mejor y m�� completo y revisar los c��culos, de manera que se pueda pasar juicio sobre las afirmaciones contradictorias y se introduzcan nuevas ideas.

A�� despu�� de dar respuesta a los interrogantes en el Protocolo, las opciones de la pol��ica interna para lograr las metas y cumplir los plazos requieren una consideraci�� m�� cuidadosa. Estados Unidos merece que se le de cr��ito por adelantar algunas medidas espec��icas. Con todo, la propuesta hecha en octubre por la administraci�� (5.000 millones de d��ares en incentivos para nueva tecnolog��) no ser��suficiente para hacer que la econom�� se mueva de donde se encuentra hoy a donde necesita estar para satisfacer las metas de Kioto.

En ��tima instancia, para que Estados Unidos pueda siquiera aproximarse a las metas de Kioto, los precios de la energ�� deben subir lo suficiente (especialmente para el carb��, el combustible f��il m�� rico en carbono) para inducir a la conservaci��, el rendimiento energ��ico, la adopci�� de otros combustibles y el desarrollo y la utilizaci�� de nuevas tecnolog��s y formas de energ�� que sean necesarios. La cuant�� del aumento de los precios tendr��que depender de las pol��icas internas que se pongan en pr��tica. Todav�� no existe un acuerdo sobre tales pol��icas. Incluso si se emplea un mecanismo eficaz como la compraventa de emisiones dentro de Estados Unidos, est��por determinarse quienes ser�� los ganadores y quienes los perdedores con esa pol��ica.

Para reducir las emisiones estadounidenses en forma tan eficaz en funci�� de los costos como sea posible, el Congreso y la administraci�� deber�� comprometerse a emplear pol��icas basadas en incentivos. Deben evitarse propuestas bien intencionadas pero costosas para ordenar el rendimiento energ��ico mediante medidas r��idas de mando y control. Adem��, las pol��icas encaminadas a estimular el desarrollo y disemininaci�� de tecnolog��s que produzcan emisiones bajas requieren un examen cuidadoso para evitar el desperdicio (por ejemplo, debido a una pol��ica de subvenciones mal enfocada).

La introducci�� de algunas medidas interinas moderadas para limitar los gases del efecto de invernadero es importante para establecer la credibilidad de metas de reducci�� a plazos m�� largos. Un ejemplo ser�� un programa interno de compraventa de emisiones con controles m�� relajados que los que establece el Protocolo. Tal programa podr�� combinarse con una "v��vula de seguridad" para poner tope al precio de un permiso transable de emisiones, a un nivel especificado que ascender�� con el tiempo, y el gobierno ofrecer�� permisos adicionales de emisi��, seg�� fuera necesario, para mantener el nivel del precio.

Tal enfoque complementar�� las pol��icas de la administraci�� ya anunciadas y suministrar�� informaci�� valiosa sobre la eficacia de las pol��icas de control de emisiones, as��como sobre su costo para la econom��. Tambi�� brindar�� beneficios a corto plazo tales como mejor calidad de aire debido a la reducci�� de los contaminantes convencionales y est��ulo para el desarrollo de tecnolog��s que produzcan menos emisiones. Se lograr��n incentivos m�� fuertes para el progreso anticipado demostrable si se pudiera depositar en cuenta, para cumplir con restricciones posteriores, toda reducci�� anticipada de emisiones por debajo del punto de referencia (por ejemplo, niveles reales de las emisiones en 1997).

MEDIDAS NECESARIAS

Con el fin de acrecentar las perspectivas de una pol��ica eficaz sobre el clima, los negociadores estadounidenses en Buenos Aires deben tomar la iniciativa para establecer las bases de una compraventa de emisiones y una aplicaci�� conjunta que funcionen bien. Tambi�� deben tomar la iniciativa en el dise�� de un enfoque para la participaci�� verdaderamente significativa de los pa��es en desarrollo. Para afirmar la credibilidad de las metas a plazos m�� largos contenidas en el Protocolo, Estados Unidos tiene que esforzarse por establecer medidas interinas eficaces en funci�� de costo y financieramente accesibles. Es preciso que estas iniciativas vayan acompa��das por un esfuezo renovado para calcular mejor los costos y beneficios de las obligaciones del Protoloco y por una b��queda de herramientas de pol��ica interna eficaces e innovadoras. Ultimo en orden, aunque no en importancia, el p��lico estadounidense necesita participar m�� a fondo en el debate de esta cuesti�� compleja de largo plazo.

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Raymond J. Kopp dirige la Divisi�� de Calidad del Medio Ambiente de "Resources for the Future" (RFF). Michael A. Toman dirige la Divisi�� de Energ�� y Recursos Narutales de RFF. Richard D. Morgenstern es especialista visitante con licencia de la Agencia de Estados Unidos para la Protecci�� del Medio Ambiente.

Este art��ulo fue publicado primero en RESOURCES, Invierno 1998, revista trimestral de "Resources for the Future.


Cuestiones Mundiales
Revista electr��ica de USIA, Vol. 3, No.1, abril 1998