C   U   E   S   T   I   O   N   E   S       M   U   N   D   I   A   L   E   S
     El Cambio Clim��ico Las Opciones



EL PROTOCOLO DE KIOTO: BASE PARA LA ACCION

Stuart Eizenstat
Subsecretario de Estado para Asuntos Econ��icos, Comerciales y Agr��olas

(Extractos de sus declaraciones ante la Comisi�� de Relaciones Exteriores del Senado el 11 de febrero de 1998)

Rara vez se ha planteado una cuesti�� ambiental m�� importante o complicada que el calentamiento de la atm��fera, y rara vez ha sido tan necesaria la estrecha colaboraci�� del Congreso y el poder ejecutivo. Espero hacerles comprender claramente por qu��creemos que es necesario actuar, y c��o intentamos proceder en el ��bito internacional.

LA CIENCIA

El hombre est��modificando el clima al aumentar las concentraciones mundiales de gases del efecto de invernadero, tales como bi��ido de carbono, metano y ��ido nitroso. La combusti�� de carb��, petr��eo y gas natural para calentar nuestros hogares, hacer funcionar nuestros autom��iles y alumbrar nuestras ciudades produce bi��ido de carbono y otros gases del efecto de invernadero, m�� de 6.000 millones de toneladas m��ricas de carbono al a�� en forma de bi��ido de carbono.

De manera similar, la deforestaci�� y el desmonte tambi�� liberan cantidades considerables de esos gases, de 1.000 a 2.000 millones de toneladas adicionales al a��. En el siglo pasado, la emisi�� de gases del efecto de invernadero en la atm��fera se hizo a un ritmo m�� r��ido que el de los procesos naturales para eliminarlos. Los datos no dejan lugar a dudas; desde 1860 las concentraciones de bi��ido de carbono han aumentado 30 por ciento, de 280 partes por mill�� (ppm) a 365 ppm.

En diciembre de 1995, el prestigioso Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Clim��ico (GICC), que incluye a m�� de 2.000 eminentes especialistas del cambio clim��ico provenientes de m�� de 50 pa��es, lleg��a la conclusi�� de que "las pruebas indican que existe una influencia humana discernible en el clima mundial".

La evaluaci�� del GICC representa la mejor s��tesis de la ciencia del cambio clim��ico. Concluye que

  • Si no se hace nada para cambiar la situaci��, para el a�� 2100 las concentraciones de gases de efecto de invernadero podr��n exceder las 700 ppm, niveles que no se han visto en el planeta desde hace 50 millones de a��s. El aumento de temperatura previsto, de 1 a 3,6 grados cent��rados en el curso de los pr��imos 100 a��s, podr�� exceder las tasas de cambio de los ��timos 10.000 a��s.

  • Se prev��que el aumento de las temperaturas acelere el ciclo mundial del agua. La mayor rapidez de la evaporaci�� provocar�� la desecaci�� de los suelos y en algunas zonas una intensificaci�� de las sequ��s. No obstante, en general, debido al ciclo m�� r��ido del agua, se producir��un aumento de las precipitaciones.

  • Para el siglo pr��imo se prev��que el nivel del mar suba entre 15 y 94 cm. Una subida de 50 cm del nivel del mar podr�� duplicar el n��ero de personas expuestas a las mareas de leva en todo el mundo, de aproximadamente 45 millones a m�� de 90 millones, incluso sin que haya aumento de las poblaciones costeras. Las zonas bajas son especialmente vulnerables.

  • La salud humana se ver��probablemente afectada. Las temperaturas m�� c��idas crear�� un ambiente m�� propicio para las olas de calor y pueden exacerbar los problemas de calidad del aire, tales como la niebla industrial, y provocar un aumento de las afecciones al��gicas. Las enfermedades propias de los climas c��idos, como el dengue, el paludismo, la fiebre amarilla, la encefalitis y el c��era, se propagar�� probablemente debido a la m�� amplia distribuci�� geogr��ica de los organismos portadores de g��menes pat��enos. Para el a�� 2100, podr��n registrarse de 50 a 80 millones de casos adicionales de paludismo al a��.


ELEMENTOS DEL PROTOCOLO DE KIOTO

El pasado mes de diciembre en Kioto, Jap��, los pa��es del mundo concertaron un acuerdo hist��ico para controlar las emisiones de gases del efecto de invernadero causantes del calentamiento de la atm��fera. Para asegurar un acuerdo efectivo que sea ecol��icamente firme y econ��icamente sano, el presidente Clinton y el vicepresidente Gore establecieron tres objetivos principales.

Nuestro primer objetivo -- metas y calendarios realistas entre los pa��es desarrollados -- ten�� que ser una medida convincente para reducir la peligrosa acumulaci�� de gases del efecto de invernadero, y suficientemente mesurada para salvaguardar la prosperidad de Estados Unidos en el interior y su competitividad en el exterior. Al final, conseguimos los elementos b��icos de la propuesta del presidente en cuanto a metas y plazos. El acuerdo y las decisiones conexas incluyen lo siguiente:

  • El concepto de Estados Unidos de establecer plazos m��tiples para la reducci�� de las emisiones en vez de una meta de un solo a��. El concepto de plazos m��tiples dar��a Estados Unidos, a otros pa��es y a nuestras industrias mayor flexibilidad para alcanzar nuestras metas. Permitir��el reparto proporcional de la reducci�� a lo largo de cinco a��s, en vez de exigir a los pa��es que cumplan determinadas metas cada a��, puede reducir los costos, sobre todo en un futuro incierto. El reparto proporcional puede mitigar los efectos de acontecimientos a corto plazo, tales como las fluctuaciones del ciclo econ��ico y la demanda de energ��, o inviernos rigurosos y veranos muy c��idos que provocar��n un aumento del uso de energ�� y de las emisiones.

  • El per��do concreto propuesto por Estados Unidos, del 2008 al 2012, en vez de los plazos m�� tempranos propugnados por la Uni�� Europea y otros, nos da m�� tiempo para cambiar gradualmente a nuevas tecnolog��s de manera efectiva en funci�� del costo y, de esta forma, amortiguar los efectos sobre nuestras empresas y nuestros trabajadores.

  • Objetivos diferenciados para las potencias industriales claves, del 6 al 8 por ciento por debajo de los niveles de referencia (1990 y 1995) de las emisiones de gases del efecto de invernadero, con respecto a las cuales Estados Unidos accedi��a una reducci�� del 7 por ciento. Al tomar en consideraci�� los cambios de las normas de computaci�� de determinados gases y las compensaciones por actividades que absorben bi��ido de carbono, el esfuerzo exigido a Estados Unidos se acerca bastante a la propuesta original del presidente de reducir las emisiones, entre el 2008 y el 2012, a los niveles de 1990, lo que supone, como m��imo, una reducci�� real del 3% por debajo de dicha propuesta, y tal vez menos.

  • Una propuesta innovadora formulada en parte por Estados Unidos, por la que se permite que determinadas actividades, tales como la plantaci�� de ��boles, que absorben bi��ido de carbono, llamadas "sumideros", se usen para compensar metas de emisiones. Esto promover��soluciones efectivas del problema del cambio clim��ico en funci�� del costo y alentar��la aplicaci�� de pr��ticas de silvicultura racionales, lo que ser��especialmente beneficioso para Estados Unidos, importante pa�� maderero.

  • Como propuso Estados Unidos, el Protocolo de Kioto se aplica a los seis gases importantes del efecto de invernadero, aun cuando la Uni�� Europea y Jap�� propusieron que se aplicara s��o a tres, y lucharon hasta el ��timo momento por conseguirlo. Esta fue una importante victoria desde el punto de vista ecol��ico, que tambi�� cont��con el apoyo de gran parte de nuestra propia industria, porque los gases que otros pa��es quer��n dejar fuera del ��bito del protocolo, incluidos los sustitutos de los ahora prohibidos clorofluorocarbonos, que ponen en peligro la capa de ozono, est�� entre los gases del efecto de invernadero de crecimiento m�� r��ido y de mayor duraci��.

MECANISMOS DE MERCADO FLEXIBLES

El segundo objetivo de la propuesta del presidente era asegurar que los pa��es puedan usar mecanismos de mercado flexibles para alcanzar sus metas en vez de las "pol��icas y medidas" obligatorias, tales como los impuestos al carbono, preferidas por la Uni�� Europea y otros muchos pa��es desarrollados.

El Protocolo de Kioto incorpora como algo valioso un elemento fundamental de este planteamiento de Estados Unidos basado en el mercado: la posibilidad de que las empresas y los pa��es comercien permisos de emisiones. De esta forma, las empresas o los pa��es pueden comprar permisos de emisi�� menos costosos a empresas o pa��es que tienen m�� permisos que los que pueden necesitan (porque han alcanzado con creces sus metas). Esto no s��o es econ��icamente sensato, sino tambi�� ecol��icamente sano.

Al hallar los medios menos costosos de reducir las emisiones, estaremos ofreciendo fuertes incentivos para alcanzar el m��imo nivel de reducci�� de emisiones al menor costo. La experiencia de Estados Unidos en el comercio de permisos en el programa de lluvia ��ida ha sido muy positiva, ya que nos ha permitido hacer reducciones del 50 por ciento sobre los costos previstos y cumplir plenamente nuestros objetivos ambientales.

Fuimos aun m�� lejos al llegar a un entendimiento conceptual con varios pa��es, entre ellos Australia, Canad�� Jap��, Nueva Zelandia, Rusia y Ucrania, para comerciar derechos de emisiones entre nosotros. Este grupo podr�� reducir todav�� m�� los costos de cumplimiento.

PARTICIPACION SIGNIFICATIVA DE LOS PAISES EN DESARROLLO

Nuestro tercer objetivo era asegurar una participaci�� significativa de los pa��es en desarrollo claves, inter�� que comparte evidentemente el Senado, como ha demostrado con la resoluci�� Byrd-Hagel del verano pasado. El calentamiento de la atm��fera es, despu�� de todo, un problema mundial que exige una soluci�� mundial, no s��o del mundo desarrollado sino tambi�� de los pa��es en desarrollo claves.

Las tasas de emisi�� per c��ita en el mundo en desarrollo son bajas y lo seguir�� siendo por alg�� tiempo, y m�� del 70 por ciento de las concentraciones atmosf��icas de gases del efecto de invernadero imputables a actividades humanas son el resultado de emisiones del mundo industrializado.

Al mismo tiempo, tambi�� es verdad que para el 2015 China ser��el mayor emisor general de gases del efecto de invernadero, y para el 2025, el mundo en desarrollo emitir��m�� gases del efecto de invernadero que el mundo desarrollado. Por consiguiente, desde una perspectiva ambiental, este problema no se puede resolver a menos que los pa��es en desarrollo hagan su parte.

Algunos pa��es en desarrollo creen, equivocadamente, que el mundo desarrollado les est��pidiendo que limiten su capacidad de industrializarse, reducir la pobreza y mejorar su nivel de vida.

Hemos dejado en claro que favorecemos un planteamiento con arreglo al cual los pa��es en desarrollo continuar��n creciendo, pero de una forma ecol��icamente m�� racional y econ��icamente sostenible, al aprovechar tecnolog��s de las que no dispon��n los pa��es que se industrializaron antes.

El acuerdo de Kioto no cumple nuestros requisitos de participaci�� de pa��es en desarrollo. No obstante, se hizo un aporte inicial considerable en forma de una disposici�� presentada por Brasil y secundada por Estados Unidos y la Alianza de los Estados Insulares Peque��s. En esta disposici�� se define un Mecanismo de Desarrollo Limpio, que incorpora el concepto respaldado por Estados Unidos de "aplicaci�� conjunta con cr��ito". El objetivo es tender un puente, con incentivos, entre los pa��es desarrollados e industrializados y las naciones en desarrollo.

El nuevo mecanismo permitir��a las empresas del mundo desarrollado invertir en proyectos en pa��es del mundo en desarrollo, tales como la construcci�� de centrales el��tricas de tecnolog�� avanzada ecol��icamente sanas, para beneficio de las partes de ambos mundos. Las empresas del mundo desarrollado obtendr�� cr��itos de emisi�� a un costo m�� bajo que el que hubieran conseguido en sus pa��es, mientras que los pa��es del mundo en desarrollo compartir�� esos cr��itos y recibir�� la clase de tecnolog�� que puede permitirles crecer sin destruir su medio ambiente.

El Mecanismo de Desarrollo Limpio tiene muchas posibilidades, pero los pa��es en desarrollo tendr�� que hacer m�� para participar de manera significativa en la lucha contra el calentamiento de la atm��fera. Al decidir lo que deben hacer los pa��es en desarrollo debemos tener presente que las circunstancias de los pa��es en desarrollo var��n mucho.

Algunos son muy pobres; sus emisiones de gases del efecto de invernadero son insignificantes y es probable que lo sigan siendo en el futuro pr��imo. Otros, cuyas emisiones no son considerables, disfrutan de una situaci�� relativamente buena. Algunos son pobres a juzgar por su ingreso per c��ita, pero sus emisiones de gases del efecto de invernadero son iguales o superiores a las de los pa��es industrializados m�� adelantados. Otros ya se han unido al mundo industrializado en la OCDE, pero todav�� no han aceptado plenamente la responsabilidad adicional de proteger el medio ambiente mundial que entra�� su nueva situaci��.

Ser��necesario reconocer nuestras responsabilidades comunes, aunque diferentes, y nuestros medios respectivos, para formular un planteamiento que d��una respuesta mundial significativa a la amenaza del calentamiento de la atm��fera al mismo tiempo que reconoce las aspiraciones leg��imas de los pa��es en desarrollo de conseguir una vida mejor para sus pueblos.

Para lograr esto, necesitamos asegurar que los causantes de una parte considerable de las emisiones mundiales acepten su responsabilidad de proteger el medio ambiente mundial. Tambi�� necesitamos asegurar que quienes pueden hacerlo, contribuyan con arreglo a sus medios y etapa de desarrollo.

ESTRUCTURA DE ACCION

��d��de vamos desde aqu�� Aunque hist��ico, el Protocolo de Kioto es s��o un paso en un largo proceso. Constituye, fundamentalmente, una base para la acci��, una labor en curso, y son muchos los escollos que todav�� nos quedan por salvar.

Es preciso adoptar normas y procedimientos para asegurar el funcionamiento eficaz y sin tropiezos de los derechos de comercio de emisiones, la aplicaci�� conjunta y el Mecanismo de Desarrollo Limpio. El Protocolo de Kioto establece el comercio de las emisiones, pero no dice nada sobre los detalles de las operaciones. Nos esforzaremos por conseguir que las normas y los procedimientos adoptados permitan al comercio de las emisiones, la aplicaci�� conjunta y al Mecanismo de Desarrollo Limpio funcionar de manera eficaz y sin tropiezos y, de esta forma, alienten al sector privado a participar.

Tambi�� trabajaremos en estrecha colaboraci�� con nuestras industrias para asegurar que est�� convencidas de que el sistema de compraventa de emisiones que se elabore atiende sus necesidades de la forma m�� eficaz y efectiva posible.

Lo que es m�� importante, debemos trabajar para asegurar la participaci�� significativa de los pa��es en desarrollo claves. Debemos ser creativos al iniciar acuerdos bilaterales. Hemos tenido un comienzo prometedor con un acuerdo que concertamos con China en la cumbre del oto�� pasado. Tambi�� tenemos que aprovechar los foros regionales y multilaterales para lograr nuestros objetivos, tales como el proceso de la Cumbre de las Am��icas, la Asociaci�� Asi��ica de Cooperaci�� Econ��ica, el viaje del presidente a Africa y la cumbre de los G-8 en el Reino Unido.

Ejerceremos la m��ima presi�� diplom��ica para conseguir que los pa��es en desarrollo desempe��n una funci�� significativa para ayudar a resolver el problema del cambio clim��ico. No aceptaremos nada menos, ni esperamos que lo acepte el Senado de Estados Unidos. Como ha indicado el presidente, Estados Unidos no debe asumir obligaciones vinculantes en virtud del protocolo a menos que los pa��es en desarrollo claves participen de manera significativa para ayudar a resolver el problema del cambio clim��ico.

Aunque el Protocolo de Kioto fue un paso de avance hist��ico, es necesario conseguir una mayor participaci�� de los pa��es en desarrollo claves. En este momento ser�� prematuro recabar el consejo y consentimiento del Senado para la ratificaci�� del tratado.

El gobierno proyecta tambi�� continuar trabajando con las instituciones financieras internacionales con objeto de promover la aplicaci�� de pol��icas energ��icas basadas en el mercado en los pa��es en desarrollo que contribuyan a reducir las emisiones de gases del efecto de invernadero en dichos pa��es. Las pol��icas de los bancos multilaterales de desarrollo, incluidas las del Servicio Ambiental Mundial, ejercen una fuerte influencia sobre los pr��tamos internacionales y las inversiones de capital privado en los sectores energ��ico, industrial y de transportes. Las pol��icas que favorecen el establecimiento de precios de mercado, la privatizaci��, las tecnolog��s no contaminantes, y los planteamientos favorables al medio ambiente facilitar�� la aplicaci�� del Protocolo de Kioto y acelerar�� el crecimiento de los mercados para nuevas tecnolog��s que contribuyan a reducir las emisiones en los pa��es en desarrollo.

Colaboraremos con las instituciones financieras internacionales, desde el Banco Mundial hasta los bancos regionales de desarrollo, y con otros pa��es, sobre todo los desarrollados, para lograr estos objetivos en los a��s pr��imos.

El acuerdo de Kioto no resuelve el problema del calentamiento de la atm��fera, pero es un paso importante para hacer frente a un problema que no va a desaparecer s��o porque as��lo deseemos. Una decisi�� prematura de rechazar el protocolo nos privar�� de la oportunidad de realizar sus objetivos pendientes. Si no tomamos ahora medidas razonables, nuestros hijos y nietos tendr�� que pagar el precio.


Cuestiones Mundiales
Revista electr��ica de USIA, Vol. 3, No.1, abril 1998