Ciudades saludables:
soluciones para el medio ambiente urbano

Por George T. Frampton, Jr.
Presidente interino, Consejo de Calidad Ambiental,
que depende de la Casa Blanca

Por demasiado tiempo se supuso que una econom�� fuerte y un medio ambiente saludable eran metas incompatibles. En todo el mundo, la gente aceptaba como precio del progreso las aguas sucias, cielos contaminados con bruma industrial y tierras degradadas.
Bajo el liderazgo del presidente Clinton y del vicepresidente Gore, Estados Unidos ha demostrado que esta noci�� no solamente es obsoleta sino que est��equivocada - que, de hecho, el crecimiento econ��ico y la protecci�� del medio ambiente pueden y deben ir de la mano. Hoy, aunque disfrutamos de la expansi�� econ��ica m�� prolongada en la historia de nuestro pa��, el medio ambiente es el m�� puro que hemos visto en una generaci�� y hacemos nuevas y grandes inversiones para asegurar un medio ambiente m�� saludable a�� para nuestros hijos.

La ligaz�� esencial de nuestro medio ambiente con nuestra econom�� en ning�� lugar es m�� importante que en nuestras ciudades. Hist��icamente, las ciudades crecieron y prosperaron donde la geograf��, clima y otros recursos naturales eran m�� favorables. Y solamente pueden seguir prosperando si protegemos los recursos naturales que son puntales tanto para su econom�� como para su calidad de vida.

En todo Estados Unidos, las ciudades enfrentan cada d�� problemas que van desde la contaminaci�� y congesti�� del aire hasta el crecimiento no planificado y la p��dida de espacios abiertos. En cada una de estas ��eas, la administraci�� Clinton-Gore trabaja arduamente para ayudar a las comunidades y sus l��eres a encontrar soluciones locales que mejoren la econom�� y protejan el medio ambiente. Ayudamos a que nuestras ciudades sean fuertes, saludables y habitables -- donde las generaciones futuras no tengan que elegir entre un medio ambiente saludable o una econom�� fuerte, pero donde sepan que sin uno no se puede tener el otro.

Mejorar la calidad de vida

Despu�� de terminada la Segunda Guerra Mundial, el panorama norteamericano sufri��un cambio dr��tico al modificar los habitantes de las ciudades sus compactos vecindarios urbanos en nuevos suburbios en las afueras de la ciudad.

Esta migraci�� hacia afuera inici��un cambio fundamental en la modalidad del desarrollo. Al desplazarse la poblaci��, las ��eas urbanas empezaron a declinar y, con demasiada frecuencia, se construyeron en las nuevas urbanizaciones calles, casas, centros comerciales y complejos de oficinas sin anticipar c��o todo obrar��n en conjunto; sin asegurar que tuvieran las bases para realmente convertirse en vecindarios y comunidades.

Hoy, la urbanizaci�� imprevista, la fuga de las inversiones urbanas y el deterioro de la calidad de vida, simplemente se conocen como "crecimiento no planificado". Un sondeo que el Centro Pew para Periodismo C��ico public��en febrero de este a�� encontr��que el crecimiento urbano no planificado ocupa la misma posici�� del crimen como principal problema local en lo que respecta a la poblaci�� norteamericana. Esta preocupaci�� genuina y muy comprensible refleja la realidad de que en muchos lugares de nuestro pa��, el crecimiento no planificado se extiende sobre el ambiente rural, agota la vitalidad de nuestras ciudades y perjudica nuestra calidad de vida.

El Departamento de Agricultura, en un estudio reciente, hall��que durante los cinco a��s pasados la conversi�� de tierras abiertas a urbanizaciones ha aumentado a m�� del doble anualmente. Hoy, se urbaniza cada a�� m�� de 1,2 mill�� de hect��eas de nuestras granjas, nuestros bosques y campos abiertos.

La tasa de urbanizaci�� de los espacios abiertos excede en mucho la tasa del aumento poblacional. Por ejemplo, a partir de 1950, la poblaci�� de la regi�� de St. Louis aument��35 por ciento, pero entre 1950 y 1990, al desplazarse la poblaci�� hacia afuera, las tierras urbanizadas aumentaron 355 por ciento.

La misma urbanizaci�� que acaba con los espacios abiertos tambi�� aleja las inversiones sac��dolas de las ciudades. Entre 1994 y 1997, un estudio de siete ��eas metropolitanas en Ohio hall��que por cada puesto de trabajo creado en las ciudades se creaban diez en los suburbios. Al perderse los empleos en las ciudades, es m�� y m�� dif��il para los residentes encontrar empleos buenos y para el gobierno proveer servicios.

A medida que los norteamericanos nos esparcimos, debemos recorrer distancias mayores entre la casa, trabajo, comercios y recreamiento. Como resultado, las familias dependen de los autom��iles m�� y m�� en sus viajes diarios. Aunque la poblaci�� de Estados Unidos ha aumentado aproximadamente uno por ciento anualmente, la distancia recorrida en veh��ulos ha aumentado 3,2 por ciento anualmente -- tres veces m�� que la tasa del crecimiento de la poblaci��.

Los norteamericanos que viven en los suburbios tambi�� pagan por el crecimiento no planificado -- en tiempo, dinero y frustraci��. En 1999, una importante encuesta sobre tr��sito revel��que a nivel nacional, el tiempo que los norteamericanos desperdician en atolladeros de tr��sito casi se duplic��en la d��ada pasada. El informe estima que los norteamericanos desperdician todos los a��s m�� de 25 mil millones de litros de gasolina en atascos del tr��ico, y que el costo de la congesti�� excede ahora 72 mil millones de d��ares anuales.

Adem��, el crecimiento urbano no planificado en ��eas suburbanas frecuentemente hace que aumenten los impuestos, dado que se necesita pagar la infraestructura necesaria: calles, alcantarillado, agua, escuelas, protecci�� por la polic�� y bomberos. Un estudio reciente en el estado de Washington concluy��que cada vez que una familia se muda a una nueva casa en la regi�� del Puget Sound, el costo de este tipo de servicios es de 20.000 a 30.000 d��ares, y por lo menos algunos de los costos son pagados por los contribuyentes.

La Iniciativa de Comunidades Habitables, propuesta bajo el liderazgo del vicepresidente Gore y emprendida el a�� pasado, reconoce que muchas comunidades del pa�� tratan de encontrar mejores soluciones. La iniciativa ayuda a las comunidades -- grandes y peque��s -- a crecer en formas que mejoren su calidad de vida y aseguren un crecimiento econ��ico fuerte y sostenible.

Para coordinar el trabajo, la administraci�� estableci��en la Casa Blanca el Grupo Especial sobre Comunidades Habitables. El grupo trabaja con 18 agencias federales para expandir las opciones que las comunidades tienen para revitalizar las ciudades, pueblos y suburbios m�� antiguos en Estados Unidos, estimular nuevas inversiones, revitalizar vecindarios hist��icos, desarrollar m��odos de transporte alternativos, aumentar la cooperaci�� regional, proteger el medio ambiente, crear parques, preservar los espacios abiertos y fomentar un crecimiento m�� inteligente.

Este a��, el presidente Clinton ha propuesto para la Iniciativa de Comunidades Habitables 9.300 millones de d��ares, un aumento de 14 por ciento. El presupuesto incluye agregar 468 millones de d��ares para ampliar un fondo para el transporte ferroviario de pasajeros, que se utilizar��para mejorar el servicio ferroviario y hacer las mejoras necesarias en los trenes de alta velocidad.

El sector del transporte es un ejemplo de lo que ya se ha hecho para mejorar la calidad de vida. En 1998, el presidente Clinton firm��la Ley de Igualdad en el Transporte del Siglo XXI (TEA-21). A instancias de la administraci��, esta legislaci�� hist��ica provee a las comunidades la flexibilidad para transferir fondos de la construcci�� de carreteras al transporte p��lico, para ayudar a superar la congesti�� en el tr��sito. El a�� pasado, se utilizaron m�� de 960 millones de d��ares en apoyar proyectos como v��s para veh��ulos con m��tiples pasajeros, viajes compartidos en veh��ulos, senderos para bicicletas y peatonales, instalaciones de transporte p��lico mejoradas y embellecimiento de los paisajes.

El presupuesto propone tambi�� la creaci�� de un programa de Bonos para un Mejor Estados Unidos, que permitir��a las comunidades comprar tierras o adquirir derechos de paso permanentes para preservar los espacios abiertos, crear o restaurar parques urbanos, proteger la calidad de las aguas, restaurar zonas pantanosas, proteger tierras de labranza y limpiar sitios industriales abandonados. Esta propuesta de cr��ito tributario por 700 millones de d��ares, de ser aprobada, permitir��a los gobiernos estatales, locales y tribales emitir -- exentos de inter�� -- durante un per��do de cinco a��s, unos 10.750 millones de d��ares en bonos.

La propuesta de la administraci�� contiene adem�� elementos que proveer�� donaciones para aumentar la cooperaci�� regional en materia de planificaci��, as��como programas para combatir la delincuencia y aumentar la seguridad en las comunidades. Al invertir en las comunidades existentes, se benefician las zonas urbanas, los pueblos y suburbios m�� viejos, dado que ya existe en esos lugares la infraestructura para sostener el crecimiento -- y que ya est��pagada.

Limpieza de terrenos abandonados

Los sitios industriales abandonados son demasiado comunes en Estados Unidos. Desocupados e improductivos, los terrenos descartados arruinan los vecindarios, fomentan la delincuencia y gravan a los contribuyentes.

La administraci�� Clinton-Gore, respondiendo a las preocupaciones de alcaldes, ciudadanos y otros, cre��en 1994 la Iniciativa de Terrenos Abandonados. Este programa fue aumentado en 1997 cuando el vicepresidente Gore anunci��la Asociaci�� Nacional para Terrenos Abandonados, que ofrece a las comunidades ayuda financiera y t��nica de m�� de 25 agencias federales y asociados.

Como parte de esta medida, se eligieron 16 comunidades con terrenos abandonados para que sirvieran de modelo de lo que puede hacerse cuando todos los niveles del gobierno -- al actuar en sociedad con l��eres empresariales y comunitarios -- concentran sus esfuerzos.

La necesidad de esta medida era clara: mientras los terrenos estaban abandonados, se urbanizaban millones de hect��eas de espacios abiertos. Esta p��dida de tierra tiene consecuencias medioambientales. La Agencia de Protecci�� Ambiental (EPA) estima que una playa de estacionamiento con una superficie de un acre genera 16 veces m�� desperdicios que una pradera, descargando sustancias qu��icas t��icas y otros contaminantes en nuestras aguas, lagos y zonas costeras, torn��dolas muchas veces en inservibles para la fauna silvestre y peligrosas para las familias.

Mientras se pavimentaban esos campos, hab�� cientos de miles de hect��eas de terrenos abandonados. Un informe publicado en febrero por la Conferencia de Alcaldes Norteamericanos estim��que la reurbanizaci�� de terrenos abandonados podr�� producir hasta 2.400 millones de d��ares anuales en ingresos tributarios, crear m�� de 550.000 empleos nuevos y aliviar a nuestras granjas y bosques una parte de la presi�� del desarrollo urbano.

Dado el esfuerzo de la administraci�� con los terrenos abandonados, hacia fines de 1999 se hab�� provisto a las comunidades locales m�� de 385 millones de d��ares para la reurbanizaci�� de tierras abandonadas y otros 141 millones de d��ares en garant��s de cr��ito. En Dallas, una de las comunidades modelo originales, unos 1.900 millones de d��ares en apoyo financiero y t��nico ayudaron a atraer 109 millones de d��ares en inversiones privadas, con el resultado de un nuevo estadio deportivo en lo que antes era un terreno abandonado.

En total, el programa de terrenos abandonados tuvo resultados asombrosos: cada d��ar que invirtieron el gobierno federal y las autoridades estatales y locales para revitalizar los terrenos abandonados, atrajo casi dos d��ares y medio en inversi�� privada.

�� d��de ocurre esto? En algunos lugares que m�� lo necesitan: vecindarios de gente de ingresos bajos y de grupos minoritarios.

En base a este ��ito, se designar�� diez nuevas comunidades modelos con terrenos abandonados en un proceso competitivo a iniciarse este a��. A los 307 sitios existentes se agregar�� 50 nuevos proyectos de demostraci�� y el fondo de Pr��tamos Renovables para Limpieza de Terrenos Abandonados agregar��otros sesenta proyectos. Adem�� se otorgaron proyectos de capacitaci�� de trabajo en 21 lugares y se adjudicaron 30 millones de d��ares a estados y tribus para acrecentar los programas de limpieza voluntaria.

Crear y restaurar parques y zonas verdes

Cuando los norteamericanos, en su mayor��, piensan en los grandes paisajes naturales, piensan en Yellowstone, Yosemite y el Gran Ca��n del Colorado -- nuestros tesoros nacionales. Pero la mayor�� de los residentes urbanos, casi un 80 por ciento de la poblaci��, nunca visitar��alguno de estos tesoros nacionales. Sus patios, barrios ribere��s y parques vecinales son sus tesoros.

Lamentablemente, muchos residentes se sienten desconectados del ambiente natural -- las carreteras reducen el acceso a los r��s y lagos, y los parques algunas veces son inaccesibles. Al mismo tiempo, numerosos estudios revelan que los parques y espacios abiertos urbanos desempe��n un papel importante en la salud de las comunidades, reducen la delincuencia juvenil, ayudan a mejorar los resultados educativos y aumentan el valor de las propiedades inmobiliarias.

Una soluci�� es reconectar los residentes urbanos a su medio natural aumentando nuestras inversiones en sus entornos m�� cercanos: parques y espacios abiertos urbanos. Los parques urbanos mejoran la calidad del aire, crean h��itats para la fauna silvestre, reducen los desperdicios en las aguas de lluvia y reducen la temperatura de las "islas de calor" en las ciudades.

Pero, lo m�� importante, los parques urbanos ofrecen a ni��s y padres lugares donde jugar y a la gente donde conocer a sus vecinos en un entorno seguro. En pocas palabras, los parques urbanos muchas veces son la piedra angular de una comunidad urbana vital y saludable. Si bien hay numerosos programas que ayudan a la creaci�� y restauraci�� de parques, el presidente ha propuesto en su presupuesto dedicar 20 millones de d��ares adicionales exclusivamente a parques urbanos -- un aumento de 900 por ciento sobre los niveles de financiamiento anteriores.

Aumentar la cooperaci�� y las asociaciones

Durante siete a��s la administraci�� Clinton-Gore ha demostrado que una econom�� en auge y un medio ambiente saludable pueden ir de la mano. Lo uno no tiene que existir a expensas de lo otro.

Pero sostener la prosperidad econ��ica y proteger el medio ambiente requiere asociaciones y cooperaci��, no solamente entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y locales, sino tambi�� con el sector privado.

Para el sector federal, ser buen socio significa que debemos reexaminar continuamente la manera en que procedemos y resistir los esfuerzos de depender de soluciones generalizadas. Debemos fomentar la cooperaci�� entre comunidades vecinas, agregar a nuestros programas flexibilidad e incentivos, y buscar nuevas maneras de proceder. Debemos colaborar con las comunidades, empresas, organizaciones y gobiernos locales y estatales.

La administraci�� coopera ahora con ciudades y condados de todo el pa�� en desarrollar una serie de asociaciones regionales que permitan modelos de c��o las comunidades pueden obrar eficazmente para mejorar su calidad de vida y su medio ambiente.

Es obvio que este pa�� ha hecho, y contin�� haciendo, importantes inversiones en la protecci�� y mejoramiento de su medio ambiente. Sin duda, es importante d��de vivimos, c��o vivimos, y la manera en que convivimos unos con otros. Y es importante que nuestro medio ambiente sea saludable y nuestra econom�� fuerte. Nuestras comunidades, hogares y vecindarios forman parte de nuestro medio ambiente y son manifestaciones concretas de nosotros mismos como pueblo.

Reconocemos que todav�� queda mucho por hacer, pero hoy, dada la exitosa disciplina fiscal y pol��ica de la administraci�� Clinton-Gore, nos encontramos ante una era en que nuestras restantes metas medioambientales y econ��icas est�� a nuestro alcance.