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El Banco Mundial es uno de los cr・icos m・ clamorosos de la corrupci・, desde que en octubre de 1996 su presidente, James Wolfensohn, expuso las pol・icas del banco contra las pr・ticas corruptas. Durante la reuni・ de 1998 que celebraron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Washington, el se・r Wolfensohn reiter?el compromiso del Banco de combatir la corrupci・ con vigor renovado. Destac?que la corrupci・ es una de las causas principales de la crisis financiera que aflige a Asia y a otras econom・s en surgimiento. En este art・ulo, Wolfensohn enuncia la estrategia del Banco para enfrentar la corrupci・ y advierte a los gobiernos de los pa・es en desarrollo que al tolerar la corrupci・ arriesgan la ayuda y las inversiones del exterior.
Durante el ・timo a・, se ha dado mucha atenci・ a las causas y las consecuencias de la crisis financiera mundial. No hay duda alguna acerca del sentido de urgencia que existe en lo que respecta a las discusiones sobre una nueva arquitectura financiera, mejores sistemas bancarios y vigilancia y an・isis de riesgos mejorados. Todos estos son vitalmente importantes, y la cooperaci・ en buscar respuestas comunes debe continuar.
Pero existe otra crisis a la que se ha prestado muy poca atenci・. La crisis humana. Cientos de millones de personas est・ en peligro de ser arrojadas nuevamente a la pobreza en los pa・es gravemente afectados por disturbios econ・icos. D・adas de progreso social est・ en la balanza. Es una crisis que afecta a los ni・s al forzarlos a abandonar la escuela para trabajar en condiciones arduas y frecuentemente peligrosas. Es una crisis que hace que millones de personas se queden sin trabajo y que desgarra la cohesi・ y seguridad de la vida social. Es una crisis de la que hemos o・o muy poco.
Esta crisis debe atenderse. Hay mucho que hacer, pero todas las estrategias tienen que empezar con el compromiso de crear econom・s y sociedades que sean abiertas, transparentes y, por ・timo, responsables. Esto significa comprometernos a combatir el c・cer de la corrupci・. No importa cuanta inversi・ y comercio fluyan en un pa・, y no importa cuan r・idamente crezca la econom・, la estabilidad econ・ica no puede arraigarse en un entorno subvertido por la corrupci・. Ya sea que se trate de padrinazgo entre las grandes compa骰as y los funcionarios del gobierno que toman las decisiones o de soborno a bajo nivel de funcionarios de aduana o jueces, la corrupci・ socava el imperio de la ley, estrangula el crecimiento econ・ico y perjudica m・ gravemente a los pobres.
EL VERDADERO EFECTO DE LA CORRUPCION
Por muchos a・s, se crey?que el soborno y otras formas de corrupci・ eran herramientas eficaces y hasta necesarias para realizar negocios en los pa・es en v・s de desarrollo. Al engrasar las manos apropiadas, se pensaba, las firmas lograban obtener una ventaja competitiva. No es as? Estudios realizados por el Banco Mundial y otros muestran que lejos de lubricar la actividad comercial, el soborno en realidad incentiva el crecimiento de reglamentaciones excesivas y discrecionarias. En pocas palabras, el soborno se alimenta de s?mismo, al producir capas y m・ capas de burocracia ansiosa de participar en la maniobra. La verdad es que en los pa・es en que se reconoce que la corrupci・ es grande, las firmas pasan m・ tiempo con bur・ratas y funcionarios p・licos negociando sobre licencias, permisos e impuestos.
Las pruebas tambi・ revelan que los pa・es con niveles de corrupci・ notoriamente altos arriesgan quedar marginados en un mundo de r・ida integraci・ econ・ica. Esto es tanto m・ aparente hoy. Muchos de los retos que enfrentamos hoy se deben, en parte, al padrinazgo, a requerimientos superficiales de divulgaci・ y a un mantenimiento obscuro de los registros. Los mercados abiertos no pueden funcionar a puertas cerradas. Tanto las corrientes de capital privado como la ayuda oficial para el desarrollo son cada vez m・ exigentes con respecto al desempe・ normativo y la integridad institucional. Los inversionistas tienen hoy demasiadas opciones, y est・ en mejores condiciones de mover su dinero a donde los riesgos de la corrupci・ son menos pronunciados. Tambi・ los donadores oficiales, con presupuestos encogidos para la ayuda, han fijado un l・ite. El p・lico bien informado y las cautelosas agencias de socorro e instituciones de fomento, procuran que sus inversiones en ayuda redunden en beneficios -- en forma de reducci・ de la pobreza y desarrollo social -- con el mismo rigor que los inversionistas privados procuran dividendos financieros. Uno de los mayores peligros futuros para la ayuda radica en la percepci・ que existe en los pa・es donadores de que la corrupci・ en los pa・es beneficiarios resulte en que su ayuda se pierda en un pozo negro. Una vez m・, son los pobres los que sufren.
Nosotros en el Banco Mundial, as?como otras organizaciones multilaterales, sabemos perfectamente que a pesar de la continua vigilancia y las medidas de auditor・ e investigaci・ m・ modernas, los proyectos que sostenemos no son inmunes a las presiones de la corrupci・. Simplemente no hay manera de aislar plenamente del fraude los pr・tamos para proyectos y programas individuales, si el fraude est?arraigado en el entorno en que ・tos funcionan. Esto requiere esfuerzos continuados de parte del Banco para perseguir y enjuiciar el fraude, dondequiera que lo encontremos, y al mismo tiempo fortalecer las estructuras institucionales que por ・timo terminar・ con la corrupci・ en su origen. Ser?una lucha dif・il, a largo plazo. Pero sin duda alguna, es una lucha que se puede ganar, y que debe ser luchada.
HACIA LA REFORMA GUBERNAMENTAL
Se han dado pasos importantes. La corrupci・ no es simplemente un problema del sector p・lico nacional. Por cada persona que acepta un soborno hay una persona que lo da; muchas veces esto significa que agentes del sector privado sobornan a funcionarios de otros pa・es. Los empresarios privados, dondequiera que operen y no importa cu・es sean las condiciones, deben seguir las normas m・ altas de honestidad. La iniciativa emprendida el a・ pasado por la Organizaci・ de Cooperaci・ y Desarrollo Econ・icos (OCDE), de criminalizar el soborno de funcionarios extranjeros, es un paso importante en esta direcci・. Es esencial que haya progreso continuado en esta ・ea.
Las preguntas son: ・u?pueden hacer los gobiernos para reducir la corrupci・, y cu・ es el papel de las organizaciones internacionales como el Banco Mundial? Muchos desear・n ver que el Banco Mundial utilice sus recursos y habilidades para librar unilateralmente a un pa・ de la corrupci・, de la noche a la ma・na. Otros creen que el Banco, para ser serio, debe cortar por completo todo pr・tamo a los pa・es, tan pronto haya se・les de fraude. Pero nosotros no somos ni podemos ser, la polic・ del mundo. Tampoco es posible erradicar la corrupci・ de la noche a la ma・na. Sin embargo, hay algunos pasos importantes que podemos y debemos dar para atacar las ra・es causantes de la corrupci・. ・u・es son estos pasos?
Desde que asum?la presidencia del Banco Mundial, he viajado a m・ de 84 pa・es en desarrollo. Puedo decir con certeza que la corrupci・ es un problema grave en algunos pa・es pobres y en transici・, no porque la gente no desee que haya integridad en la vida p・lica; m・ bien, la corrupci・ florece porque las condiciones son apropiadas. Por cierto, si examinamos la historia de Estados Unidos, Inglaterra, o cualquier otro pa・ industrial, vemos que todos los pa・es han tenido que luchar contra una corrupci・ extrema. Esta batalla nunca termina. Pero hoy, en demasiados pa・es en desarrollo, las instituciones gubernamentales que proveen las bases reguladoras esenciales de una econom・ saludable son d・iles o no existen por completo. Las deficiencias en las reglamentaciones bancarias y financieras, en la administraci・ de empresas, la recaudaci・ de impuestos, los sistemas judiciales, los controles de auditor・, y en un n・ero de otras ・eas que crean transparencia en los asuntos econ・icos, corroen la confianza de los inversionistas y reducen la inversi・ estable, a largo plazo.
Las estrategias contra la corrupci・ tienen que empezar con el fortalecimiento de estas instituciones. En el a・ desde que el Banco Mundial dio a publicidad su informe sobre su pol・ica contra la corrupci・, m・ de veinte pa・es en desarrollo se han dirigido al Banco solicitando su ayuda para combatir el problema. Tenemos consultas con todos estos pa・es y estamos trabajando para sostener las estrategias en un n・ero de ellos. Espec・icamente, el Banco procura trabajar con los gobiernos que reciben pr・tamos en lo que respecta a la creaci・ de instituciones a largo plazo; cambios estructurales, como terminar con los monopolios y otras distorsiones del mercado que ofrecen oportunidades para la explotaci・ y la corrupci・; asuntos b・icos como la capacitaci・ de empleados p・licos en pr・ticas uniformes de adquisici・ y desembolso; y, naturalmente, la formulaci・ de pol・icas econ・icas, como bajar las barreras arancelarias e introducir mercados de cr・ito competitivos que crean competencia y reducen la supresi・ de recursos econ・icos importantes. Estos cambios son absolutamente esenciales para crear mercados en los que se considera a la gente en primer lugar y se reduce el poder econ・ico, jur・ico y social intr・seco del fuerte sobre el d・il.
Adem・ de reformar el gobierno, debemos reconocer la influencia poderosa del escrutinio y la participaci・ del p・lico. Esto es importante porque apunta la luz no solamente sobre aqu・los que son corruptos sino tambi・ sobre aqu・los que luchan para traer integridad a la vida p・lica. El Banco, por intermedio de su Instituto de Desarrollo Econ・ico (IDE), ha reunido a formuladores de pol・icas, periodistas y gente de negocios, muchas veces por primera vez, para desarraigar y exponer las fuentes de la corrupci・. El Banco -- mediante mecanismos como las encuestas para diagnosticar la provisi・ de servicios p・licos y las pr・ticas comerciales, y la capacitaci・ de jueces, parlamentarios, auditores y periodistas sobre c・o identificar y combatir la corrupci・ -- est?ayudando a las comunidades locales y los gobiernos nacionales a enfrontar la corrupci・ de una manera pr・tica. Sabemos que esto da resultado. Hubo un progreso real en Botswana, Uganda, Chile, Polonia y un n・ero de otros pa・es. La gente vive mejor debido a este progreso.
LA CONSIDERACION DEL FACTOR HUMANO
Este a・ en que conmemoramos el quincuag・imo aniversario de la Declaraci・ Universal de los Derechos Humanos, es importante recordar que el desarrollo tiene que ver con algo m・ que pol・icas e incentivos econ・icos. Solamente puede haber crecimiento econ・ico si va acompa・do de un progreso social din・ico y un discurso c・ico abierto.
Las instituciones gubernamentales que definen el lugar que los ciudadanos ocupan en la econom・, para que puedan funcionar, deben ser definidas por los ciudadanos. Hemos adelantado mucho en los a・s recientes. Los electores ya no toleran la corrupci・ ni el mal uso de la confianza p・lica. En casi todos los pa・es del mundo, la sociedad civil exige de sus l・eres la rendici・ de cuentas. La comunidad internacional, incluso el sector privado, se une para poner integridad en los reglamentos que gobiernan los mercados mundiales.
Tenemos un largo camino por delante. Pero si recordamos que una econom・ mundial, si bien es mucho m・ que la suma de sus partes, de hecho est?compuesta de gente que vive vidas individuales, tiene aspiraciones personales y afronta dificultades espec・icas, estaremos mejor capacitados para crear un mercado mundial en el que todos se beneficien.
Perspectivas
Económicas
Publicación Electrónica de
USIS, Vol. 3, No. 5, noviembre de 1998