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La Cumbre Económica programada para este mes (noviembre) en Cairo dará a la comunidad comercial del mundo la oportunidad de ver las reformas económicas en marcha en el Oriente Medio y Africa del Norte, dice Stuart Eizenstat, subsecretario de comercio.
Existe una relación axiomática absolutamente crítico entre el comercio y la inversión y la paz y la estabilidad. En todas partes del mundo, pero especialmente en el Oriente Medio, esta conexión es clave para el futuro; ya que el comercio y la inversión son los cimientos esenciales para apuntalar el proceso de paz y construir un Oriente Medio más próspero, estable y pacífico. Ello quedará demostrado por el nivel de dedicación e interés en la Cumbre Económica del Oriente Medio y el Norte de Africa, que tendrá lugar en Cairo en noviembre de 1996. La paz y la estabilidad están intrínsecamente unidas al empleo y la prosperidad.
La administración Clinton tiene como una de sus prioridades importantes fomentar la prosperidad y el crecimiento económico de la región mediante la paz. Dicho en otros términos, no podemos tener lo uno sin lo otro.
La importancia perdurable del comercio
Es fácil olvidar que el comercio tradicionalmente ha sido la regla, no la excepción, en el Oriente Medio. Durante miles de años la Medialuna Fértil fue el eje del intercambio económico entre árabes y judíos, hacia Europa, Asia e India. Mediante una integración comercial continua, una mayor inversión y reformas económicas adicionales, los países del Medio Oriente tienen la posibilidad de convertirse en mercados y economías emergentes de la misma manera en que los tigres asiáticos y América Latina realizan ahora su promesa económica.
A pesar de los problemas recientes, que son muy graves, el proceso de paz ha demostrado ser durable. No podemos cometer el error de pasar por alto el progreso que se hecho y los cimientos que se han sentado para crear condiciones económicas favorables. Los palestinos tienen autogobierno en partes de Cisjordania y Gaza. Israel y Jordania han establecido relaciones de cooperación en toda una gama de cuestiones de política, economía y seguridad. Miles de turistas israelíes visitan Jordania y miles de jordanos visitan Israel. Las relaciones de Israel con el mundo árabe en general también son más amplias.
El presidente Clinton está convencido de que es muy importante que sigamos concentrándonos en preservar lo que se ha logrado en términos de paz y en mantener el ímpetu necesario para nuevos avances. También es sumamente importante que ampliemos nuestro compromiso para incluir la creación de la base económica necesaria para una paz duradera. Las oportunidades crecientes pueden aliviar los conflictos que han detenido la región del Oriente Medio durante el último medio siglo. Una prosperidad creciente puede ayudar al Oriente Medio a avanzar hacia un nuevo milenio de reconciliación, cooperación y plena integración en la economía mundial.
El nexo entre la paz y la prosperidad tiene manifestaciones concretas más allá de las reducciones del gasto militar. Hace a los países más abiertos para proyectos importantes, incluso la generación de energía y aprovechamiento del agua. Lleva a mayor intercambio entre los pueblos de la región mediante el turismo y, por tanto, a la exportación de la comprensión y la aceptación mutua.
Hemos visto los frutos del proceso de paz en proyectos entre Israel y Egipto, e Israel y Jordania. El gasoducto propuesto entre Egipto e Israel es uno de los proyectos económicos, regionales, más importantes de la década. Además de proveer gas natural a Israel y una fuente de divisas a Egipto, ese gasoducto forjaría un vínculo económico tangible entre estos dos países. Este proyecto representa cientos de millones de dólares y será una fuente de energía de gran importancia en el próximo siglo. Esperamos que la parte israelí sea financiada y desarrollada con capital privado. Este verano un consorcio egipcio-israelí anunció la firma de un contrato para construir una refinería de petróleo de 1.200 millones de dólares en Alejandría. Esta es el proyecto privado más grande entre Israel y el mundo árabe y rendirá beneficios para ambas partes.
En Jordania creemos que habrá otros planes para el desarrollo conjunto de la depresión del Valle del Jordán, para el cual el Banco Mundial ha trazado un plan maestro de especificaciones. También sabemos de actividades dentro del sector privado, por ejemplo, una compañía israelí y una compañía estadounidense tienen proyectos conjuntos de energía en Jordania. La Iniciativa Trilateral de Desarrollo Industrial, financiada por el gobierno estadounidense, Jordania e Israel, fomentará una mayor cooperación del sector privado.
El progreso comercial y los avances económicos pueden verse opacados por levantamientos y refriegas, pero no deben ignorarse. Es obvio que el progreso futuro depende de un clima económico adecuado y seguro.
Durante la administración Clinton, el Departamento de Comercio ha realizado una labor intensa para fomentar del crecimiento económico y apoyar el proceso de paz mediante la creación y puesta en marcha de programas regionales de comercio e intercambio.
En febrero de 1995, el secretario de comercio, Ron Brown, se reunió con sus contrapartes de Egipto, Israel, Jerusalén y la Autoridad Palestina para iniciar el Programa Taba de Líderes Comerciales. En la Declaración de Taba los ministros de comercio ofrecieron apoyo amplio, por primera vez, al proceso de paz, lo que incluyó un acuerdo para apoyar todos los esfuerzos para terminar el boicoteo de Israel. También realizaron un estudio de acceso al mercado para identificar las pequeñas barreras y se comprometieron a eliminar efectivamente los obstáculos al comercio y promover una supercarretera de la información del Oriente Medio, conocida como la Red de la Paz, en la Internet.
Desde la última reunión de los ministros, hace un año, se han celebrado una serie de reuniones en la región y en Washington para poner en práctica varias de las 14 recomendaciones formuladas en el estudio sobre el acceso al mercado. Nos hemos comprometido a continuar con este excelente programa.
Mediante el proceso de la Cumbre anual del Medio Oriente y Africa del Norte, que comenzó hace alrededor de tres años en Casablanca, se ha creado un marco conceptual para la cooperación regional económica, una demostración de progreso y la oportunidad de vincular empresas entre sí. Allí, la reunión fue lo importante. El año pasado, en Amán, donde el proceso de la cumbre se formalizó en un evento anual, la reunión fue el vehículo para anunciar que el Oriente Medio está listo para la actividad comercial. De hecho, por lo menos 10 proyectos industriales importantes de la región, por valor de miles de millones de dólares, se iniciaron, avanzaron o firmaron en la Cumbre de Amán. Estos son beneficios tangibles para el enfoque económico del proceso de paz.
Ahora, con vista a la Cumbre de Cairo que se aproxima, nos proponemos alentar este proceso para que avance un paso más. Podemos devolver el ímpetu al proceso de paz concentrándonos en los beneficios altamente positivos de lo que se puede lograr en Cairo. Mediante la Cumbre se pueden identificar aún más oportunidades para el sector privado y, lo que es más importante, estas oportunidades pueden vincularse a pasos específicos por parte de los gobiernos para reformar y liberalizar sus economías y regímenes comerciales.
El compromiso de Estados Unidos
Estados Unidos le concede alta prioridad a esta Cumbre. Esta brindará a la región la oportunidad única de atraer la atención de las esferas empresariales del mundo sobre las reformas económicas. Es una oportunidad para que los círculos internacionales de comercio observen de primera mano los logros tremendos que se han realizado; presencien la transformación de la región en un entorno favorable a la empresa y se sientan seguros de que los gobiernos de la región han asumido el compromiso de realizar reformas económicas y comprenden la importancia de éstas para acoger la inversión extranjera.
La Cumbre de Cairo será una contribución importante para sostener el ímpetu que respalda al proceso de paz del Oriente Medio. Ayudaremos a ese impulso con una delegación sólida y diversa de líderes de empresa y de gobierno. Con esta atención de los sectores público y privado, Estados Unidos puede hacer llegar una señal clara al Oriente Medio de que nuestro apoyo es firme, nuestro interés sincero y nuestra aprecio de las oportunidades significativo. Nuestra participación puede servir muy bien para comunicar nuestro reconocimiento de los tremendos cambios y oportunidades que existen en la región.
Perspectivas
Económicas
Publicaciones Electrónicas de USIS,
Vol. 1, No. 16, noviembre de 1996.