Terminar con la pobreza masiva

Por Ian V・quez,
director del Proyecto sobre Libertad Econ・ica Mundial,
Instituto Cato


El crecimiento econ・ico es "el ・ico camino para terminar con la pobreza masiva", dice el economista Ian V・quez, quien sostiene que los programas tradicionales para la reducci・ de la pobreza o de redistribuci・ han hecho poco para aliviar la pobreza. V・quez escribe que cuanto m・ alto es el grado de libertad econ・ica, mayor es la reducci・ de pobreza. Dice que una de las estrategias para la reducci・ de la pobreza m・ importantes que podr・ adoptar una naci・ es extender el sistema de protecci・ de derechos de propiedad para incluir la propiedad de las personas pobres.


Los antecedentes hist・icos son claros: la manera singular y m・ eficaz para reducir la pobreza mundial es el crecimiento econ・ico. Los pa・es occidentales comenzaron a descubrir esto alrededor de 1820 cuando rompieron con la norma hist・ica de crecimiento lento e iniciaron una era de adelantos dram・icos en el bienestar material. En ese siglo las normas de vida se triplicaron en Europa y se cuadruplicaron en Estados Unidos, y mejoraron a un ritmo a・ m・ r・ido en los 100 a・s siguientes. Por lo tanto, el crecimiento econ・ico elimin・la pobreza masiva en lo que hoy se considera el mundo desarrollado. Tomando una visi・ a・ m・ amplia, el crecimiento tambi・ redujo la pobreza en otras partes del mundo: en 1820 alrededor del 75 por ciento de la humanidad viv・ con menos de un d・ar por d・; en la actualidad alrededor del 20 por ciento vive con menos de esa cantidad.

Incluso una visi・ a corto plazo confirma que la reciente aceleraci・ del crecimiento en muchos pa・es en desarrollo ha reducido la pobreza, medida de la misma manera. Durante los ・timos 10 a・s el porcentaje de personas pobres en el mundo en desarrollo cay・del 29 al 24 por ciento. Sin embargo, a pesar de ese progreso, la cantidad de personas pobres ha permanecido obstinadamente alta en unos 1.200 millones. Y geogr・icamente, las reducciones de la pobreza han sido desparejas.

Este desempe・ mixto ha llevado a muchos observadores a preguntarse cuales otros factores aparte del crecimiento reducen la pobreza y si el crecimiento es suficiente para lograr esa meta. Las mismas reformas de mercado han sido cuestionadas como una manera de ayudar a los pobres. Despu・ de todo, muchas naciones en desarrollo han liberalizado sus econom・s en diverso grado durante la ・tima d・ada.

Pero ser・ un error colosal desviar la vista del crecimiento basado en el mercado y concentrarse en cambio en la redistribuci・ o en los programas tradicionales de reducci・ de la pobreza que en comparaci・ han hecho poco para aliviarla. Mantener el enfoque apropiado es importante por tres razones: en efecto, hay una fuerte relaci・ entre el crecimiento y la reducci・ de la pobreza, la libertad econ・ica causa crecimiento y la mayor・ de los pa・es en desarrollo todav・ pueden hacer mucho m・ en materia de reformas institucionales y de pol・icas para ayudar a los pobres.

La importancia del crecimiento

El patr・ para la reducci・ de la pobreza que vemos en todo el mundo no deber・ ser sorprendente. Generalmente sigue la relaci・ encontrada por un reciente estudio del Banco Mundial que examin・el crecimiento en 65 pa・es en desarrollo durante las d・adas de 1980 y 1990. La proporci・ de personas pobres, definidas como quienes viven con menos de un d・ar por d・, casi siempre declin・en pa・es que ten・n crecimiento y aument・en los pa・es que experimentaron contracciones econ・icas. El estudio determin・que cuanto m・ r・ido era el crecimiento, mayor era la reducci・ de la pobreza, y viceversa. Por ejemplo una expansi・ econ・ica del ingreso per c・ita del 8,2 por ciento se tradujo en una reducci・ del 6,1 por ciento en la tasa de pobreza. Una contracci・ del 1,2 por ciento en la producci・ condujo a un aumento del 1,5 por ciento en la tasa de pobreza.

Esa relaci・ explica por qu・algunos pa・es y regiones lo han hecho mejor que otros. "Entre 1987 y 1998 hubo una sola regi・ del mundo que vio una ca・a dram・ica tanto de la cantidad de personas como de la proporci・ de la poblaci・ que vive con menos de un d・ar al d・. Esa regi・ fue el este de Asia", observa el economista Martin Wolf. "Pero esta fue tambi・ la ・ica regi・ que vio un crecimiento r・ido y consistente en ingresos verdaderos per c・ita".

El alto crecimiento permiti・al este de Asia reducir durante este per・do la proporci・ de sus pobres del 26 al 15 por ciento y la cantidad de pobres de 417 millones a 278 millones de personas. Con tasas anuales de crecimiento de casi 9 por ciento desde 1979, cuando comenz・a aplicar reformas de mercado, China sola ha sacado de la pobreza a m・ de 100 millones de personas. La tasa de crecimiento m・ modesta pero creciente de la India durante la d・ada pasada significa que est・mejorando notablemente la perspectiva para los pobres en los dos pa・es que abarcan la mitad de la poblaci・ del mundo en desarrollo.

En otras partes la tendencia es menos alentadora pero sigue el mismo patr・. Las tasas de pobreza aumentaron en Europa Oriental y el Asia Central, donde la actividad econ・ica declin・agudamente, y permaneci・m・ o menos igual en Am・ica Latina y en el Africa al sur del Sahara donde el crecimiento fue bajo o insignificante.

Incluso dentro de las regiones hay variaciones. Por lo tanto, las tasas de crecimiento per c・ita del 1,5 por ciento de M・ico en la d・ada de 1990 no afect・la proporci・ de personas que viven en la pobreza, mientras que la tasa de crecimiento promedio del 7 por ciento de Chile entre 1987 y 1998 redujo la tasa de pobreza del 45 al 22 por ciento, seg・ el Instituto para la Libertad y el Desarrollo, con sede en Santiago.

De la misma manera, Vietnam se destaca en el sur de Asia. Con las tasas de crecimiento per c・ita de ese pa・ promediando alrededor del 6 por ciento en la d・ada de 1990, el Banco Mundial informa que quienes viven por debajo de la l・ea de pobreza disminuyeron del 58 al 37 por ciento entre 1993 y 1998. Y la tasa de crecimiento per c・ita de Uganda del 4 por ciento en la d・ada de 1990 redujo la proporci・ de personas que viven por debajo de la l・ea m・ima de pobreza del 56 al 44 por ciento entre 1992 y 1997. El Centro para el Estudio de las Econom・s Africanas de la Universidad de Oxford lleg・a la conclusi・ de que el "casi toda la declinaci・ de la pobreza se debe al crecimiento general".

No se puede restar importancia al impacto dram・ico del crecimiento, incluso cuando las diferencias en las tasas de productividad son aparentemente peque・s. Por ejemplo, el economista Robert Barro, de Harvard, observa que el ingreso per c・ita en Estados Unidos aument・a una tasa promedio del 1,75 por ciento por a・ desde 1870 hasta 1990, haciendo a los estadounidenses las personas m・ ricas del mundo. Si este pa・ hubiese crecido s・o un punto porcentual m・ lento durante ese per・do, los niveles de ingreso per c・ita estadounidenses ser・n similares a los de M・ico. Si la tasa de crecimiento hubiera sido s・o de un punto porcentual m・ alta, el ingreso promedio de Estados Unidos ser・ 60.841 d・ares: tres veces el nivel actual.

La importancia de la libertad econ・ica

La escapada de Occidente de la pobreza no ocurri・por casualidad. El crecimiento sostenido durante largos per・dos tuvo lugar en un ambiente que generalmente alent・la libre empresa y protecci・ de la propiedad privada. Hoy d・ los pa・es en desarrollo tienen una ventaja. Al adoptar pol・icas econ・icas liberales, los pa・es pobres pueden lograr en una generaci・ la clase de progreso econ・ico que a los pa・es ricos les llev・100 a・s alcanzar. El crecimiento alto es posible porque los pa・es pobres estar・ alcanzando a los pa・es ricos, en vez de forjar su propio camino. Los estudios del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional confirman que pa・es como China y otros que han decidido abrir sus econom・s est・ realmente convergiendo con el mundo industrializado.

El estudio emp・ico m・ integral de la relaci・ entre las pol・icas econ・icas y la prosperidad es el informe anual "Libertad Econ・ica del Mundo" del Instituto Fraser. Examina m・ de 20 componentes de libertad econ・ica, que van desde el tama・ del gobierno hasta la pol・ica monetaria y comercial en 123 pa・es durante un per・do de 25 a・s. El estudio encuentra una fuerte relaci・ entre la libertad econ・ica y la prosperidad. Divididas en quintos, las econom・s m・ libres tienen un ingreso per c・ita promedio de 19.800 d・ares, comparado con 2.210 en el quinto menos libre. Las econom・s m・ libres tambi・ crecen m・ r・ido que las econom・s menos libres. El crecimiento per c・ita en la d・ada de 1990 fue del 2,27 por ciento en el quinto m・ libre, mientras que fue de -1,45 por ciento en los pa・es menos libres.

El estudio Fraser tambi・ determin・que la libertad econ・ica est・fuertemente relacionada con la reducci・ de la pobreza y otros indicadores de progreso. El Indice de Pobreza Humana de las Naciones Unidas est・correlacionado negativamente con el ・dice Fraser de libertad econ・ica. M・ a・, la gente que vive en el 20 por ciento superior de los pa・es en t・minos de libertad econ・ica tiende a vivir alrededor de dos d・adas m・ que la gente en el 20 por ciento inferior. Tambi・ est・ asociados con el aumento de la libertad econ・ica una mortalidad infantil menor, tasas de alfabetismo m・ altas, menos corrupci・ y mayor acceso a agua potable. En efecto, el Indice del Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, que mide diversos aspectos de las condiciones de vida, hace una correlaci・ positiva con la mayor libertad econ・ica.

Las implicaciones para los pobres son impresionantes. Los economistas Steve Hanke y Stephen Walters examinaron la relaci・ entre la libertad econ・ica y la prosperidad y llegaron a la conclusi・ de que un aumento del 10 por ciento en la libertad econ・ica tiende a aumentar el producto nacional bruto per c・ita entre el 7,4 y el 13,6 por ciento. Puesto que los pa・es en desarrollo todav・ pueden aumentar sustancialmente sus niveles de libertad econ・ica, y algunos lo hay hecho en el 100 por ciento o m・ en las dos d・adas pasadas, la recompensa del aumento de la libertad se puede ver no solamente en t・minos de crecimiento sino tambi・ en una amplia gama de indicadores humanos.

Por ejemplo, Hanke y Walters determinaron que un aumento en el ingreso per c・ita de 500 a 1.000 d・ares produce un aumento de alrededor del 6 por ciento en la expectativa de vida. En efecto, el alto crecimiento crea la riqueza que hace posible que los pa・es inviertan en salud, educaci・ y otras necesidades humanas que son una parte esencial del crecimiento continuo. Tampoco esos beneficios se comparten desigualmente. El estudio Fraser determin・que no hay correlaci・ entre la libertad econ・ica y la desigualdad, mientras que en un estudio del Banco Mundial encontr・que los ingresos del 20 por ciento m・ pobre de la poblaci・ aumentan proporcionalmente con el aumento promedio de ingresos.

Hacia una reducci・ m・ efectiva de la pobreza

Aunque el derrumbe de la planificaci・ centralizada forz・a muchos pa・es a abandonar las pol・icas econ・icas dirigidas hacia adentro en la d・ada de 1990, la mayor parte del mundo en desarrollo todav・ est・lejos de haber adoptado un conjunto coherente de pol・icas congruentes con la libertad econ・ica. Rusia podr・haber abandonado el comunismo, pero en t・minos de libertad econ・ica el Instituto Fraser la clasifica 117 entre 123 naciones. Incluso pa・es como Argentina o M・ico que han hecho mucho para liberalizar sus econom・s todav・ se aferran a pol・icas remanentes del pasado, con efectos devastadores para los pobres. La crisis del peso mexicano de 1994-95, por ejemplo, fue el resultado de pol・icas monetarias y fiscales durante un a・ de elecciones que eran completamente inconsistentes con la econom・ de mercado.

La atenci・ a las pol・icas macroecon・icas con orientaci・ de mercado est・bien fundada, puesto que particularmente benefician a los pobres. Eso es particularmente as・con dos de esas pol・icas - la reducci・ de la inflaci・ y del nivel de gastos - que favorecen desproporcionadamente a los pobres. Sin embargo, se ha prestado mucho menos atenci・ a las reformas institucionales y al ambiente microecon・ico. Hay tres ・eas que se destacan: el imperio de la ley, el nivel de reglamentaciones burocr・icas y los derechos de propiedad privada de los pobres.

Tanto para la libertad econ・ica como para el progreso es esencial un sistema legal capaz de hacer cumplir los contratos y de proteger a las personas y sus derechos de propiedad de una manera imparcial. En efecto, la sustentabilidad de una econom・ de mercado - y de las propias reformas de mercado - depende en gran parte del imperio de la ley. No obstante, el imperio de la ley est・notoriamente ausente en mucho del mundo en desarrollo. El informe "Libertad Econ・ica del Mundo" del a・ 2001, que incluye un ・dice integral de libertad econ・ica para 58 pa・es, toma en cuenta esta medida. Encuentra que los pa・es latinoamericanos est・ clasificados especialmente bajos en esta ・ea. Tambi・ en el fondo de la lista se hallan pa・es en transici・ como Rusia y Ucrania. Los pa・es africanos sin duda tendr・n tambi・ una clasificaci・ baja si hubiera disponible informaci・ fidedigna sobre ellos.

La ausencia del imperio de la ley es particularmente desafortunada para los pobres, no s・o porque ellos tienen menos recursos privados para proteger sus derechos, sino tambi・ porque el propio imperio de la ley est・relacionado con el crecimiento econ・ico. Robert Barro cre・un ・dice que mide el imperio de la ley en una escala de 0 a 6 y determin・que la tasa de crecimiento de un pa・ aumenta medio punto porcentual con cada aumento de su ・dice. El imperio de la ley bien podr・ ser el ingrediente m・ importante de la prosperidad econ・ica, dado que brinda protecci・ esencial para los pobres, sostiene un sistema cambiario de mercado y promueve el crecimiento.

Otra ・ea muy ignorada que necesita reforma es la de las reglamentaciones. Aqu・nuevamente el ・dice integral del Instituto Fraser determin・que la libertad para operar un comercio y competir en el mercado est・limitado en mucho del mundo en desarrollo. Los mismos pa・es que tuvieron una baja clasificaci・ en materia del imperio de la ley tambi・ la tuvieron en esta ・ea. Para tener una idea de la carga burocr・ica con que deben lidiar las personas en el mundo en desarrollo, consideremos los casos de Canad・ Bolivia y Hungr・. Seg・ un estudio de la Oficina Nacional de Investigaciones Econ・icas, en Canad・toma dos d・s, dos procedimientos burocr・icos y 280 d・ares abrir un negocio.

En comparaci・, el empresario en Bolivia tiene que pagar 2.696 d・ares en aranceles, esperar 82 d・s h・iles y pasar por 20 tr・ites burocr・icos para hacer lo mismo. En Hungr・ la misma operaci・ toma 53 d・s h・iles, 10 tr・ites y 3.647 d・ares. Esas barreras de costos favorecen a las grandes firmas a costa de las peque・s empresas, donde se crea la mayor cantidad de empleos, y empuja a una gran proporci・ de la poblaci・ del mundo en desarrollo hacia la econom・ informal.

La econom・ informal en el mundo en desarrollo es grande debido a otro factor importante. No se reconocen legalmente los derechos de propiedad de los pobres. El economista peruano Hernando de Soto ha documentado c・o las personas pobres en todo el mundo no tienen seguridad de sus bienes porque carecen de t・ulo legal sobre su propiedad. Por ejemplo, en las zonas rurales de Per・ el 70 por ciento de la propiedad de las personas pobres no est・reconocido por el estado. La ausencia de esa protecci・ legal limita severamente el potencial de creaci・ de riqueza que los pobres tendr・n de otra manera si se les permitiera participar dentro de la estructura legal del mercado. Sin derechos de propiedad privada seguros, los pobres no pueden usar garant・s para obtener pr・tamos, no pueden comprar seguros y encuentran dif・il planificar a largo plazo.

Acabar con lo que representa una discriminaci・ legal significar・ permitirles a las personas pobres que se beneficien plenamente del sistema de mercado y que usen sus considerables bienes para crear riqueza. En efecto, como ya ha mostrado de Soto, los pobres son ricos en bienes. Seg・ sus estudios, los bienes de los pobres valen alrededor del 40 por ciento del valor de toda la asistencia exterior suministrada desde 1945. Por ejemplo, la riqueza de los pobres de Hait・es m・ de 150 veces m・ grande que todas las inversiones extranjeras en ese pa・ desde su independencia en 1804. En los lugares limitados donde se ha registrado la propiedad de las personas pobres, los resultados han sido impresionantes. En los lugares de Per・donde se hicieron los registros, se han creado nuevas empresas, ha aumentado la producci・, el valor de los bienes aument・el 200 por ciento y hubo disponibilidad de cr・ito.

La extensi・ del sistema de protecci・ de los derechos de propiedad para incluir la propiedad de las personas pobres es la reforma social m・ importante que pueden emprender las naciones en desarrollo. Es una reforma que ha sido ignorada casi completamente en todo el mundo, aunque afectar・ directamente a los pobres y producir・ resultados espectaculares para literalmente miles de millones de personas.

Mantener el enfoque correcto

Los pa・es s・o han terminado con la pobreza masiva siguiendo pol・icas que estimulan el crecimiento econ・ico. Pero ese crecimiento debe ser auto-sostenido para traducirse en aumentos perdurables de riqueza. Las pol・icas de industrializaci・ forzada o de desarrollo dirigido por el Estado pueden producir un crecimiento alto durante un tiempo, pero la historia ha mostrado que a esos episodios les sigue la contracci・ econ・ica. Por el contrario, la libertad econ・ica muestra una fuerte relaci・ con la prosperidad y el crecimiento en el transcurso del tiempo. Afortunadamente, muchos pa・es en desarrollo est・ siguiendo ese camino, produciendo un crecimiento alto y r・ido y mostrando que es bueno para los pobres. Su experiencia podr・ crear un efecto de demostraci・ para la mayor・ de las naciones que todav・ no son econ・icamente libres de muchas maneras.

Todas las naciones en desarrollo pueden hacer m・ para aumentar el crecimiento. El establecimiento del imperio de la ley, la reducci・ de las barreras que traban la iniciativa empresarial y la competencia, y el reconocimiento de los derechos de propiedad de los pobres, son tres reformas que van m・ all・de las medidas de liberalizaci・ que ya han adoptado muchos pa・es. Estas reformas no solamente contribuyen al crecimiento econ・ico; aumentan tambi・ la eficacia del crecimiento para luchar contra la pobreza. Las autoridades de los pa・es ricos y pobres por igual no deber・n perder el enfoque en la promesa del crecimiento. Es el ・ico camino para terminar con la pobreza masiva.

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Nota: Las opiniones expresadas en este art・ulo no reflejan necesariamente los puntos de vista o pol・icas del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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Contenido - Perspectivas Econ・icas, Septiembre de 2001
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