Concesiones para los pobres del mundo:
m・ ayuda, mismo costo

Por Adam Lerrick,
director del Centro Gailliot para Pol・ica P・lica y Catedr・ico
de la Facultad de Econom・, Universidad Carnegie Mellon


Los bancos multilaterales de desarrollo deber・n dar concesiones, y no pr・tamos, a las naciones m・ pobres del mundo, dice Adam Lerrick, director del Centro Gailliot de Pol・ica P・lica y catedr・ico de la Facultad de Econom・ de la Universidad de Carnegie Mellon.

Lerrick rechaza los argumentos que sostienen que este enfoque agotar・ los recursos del Banco Mundial. Las concesiones no costar・n m・ que los pr・tamos pues el requerimiento de financiamiento y el nivel de ayuda son iguales, agrega el catedr・ico. A su manera de ver, los mercados de capital financiar・ los programas de desarrollo si el Banco garantiza los pagos por servicios.

Lerrick fue asesor principal del presidente de la Comisi・ Asesora de la Instituci・ Financiera Internacional del gobierno de Estados Unidos, tambi・ conocida como Comisi・ Meltzer.


La imagen de un ni・ hambriento, no importa en qu・parte del mundo causa un malestar en la mesa de los bien alimentados, que ninguna dosis de anti・ido puede paliar. En el mundo electr・ico de la aldea mundial, tal como predijo Marshall McLuhan en los a・s 50, "la sala de estar se ha convertido en la cabina electoral". La televisi・ ha desplazado el debate sobre la asistencia al desarrollo de la mesa de conferencia de las instituciones multilaterales al p・pito, a la calle y la conciencia p・lica.

No dar ayuda a las naciones necesitadas no es ya una opci・. Dar m・ es lo que figura en cada agenda. Pero, ・・o dar con prudencia, de manera eficaz, en funci・ de los costos y para el beneficio directo de la poblaci・ pobre? Y, ・・o poner fin definitivo al ciclo de tomar m・ prestado s・o para cumplir con las obligaciones anuales del pago de una deuda cada vez mayor? Ambos son objetivos todav・ inalcanzados. La iniciativa para el alivio de la deuda de los Pa・es Pobres Fuertemente Endeudados es s・o una medida provisional.

En toda la discusi・ sobre este asunto ha sido escasa la atenci・ prestada al decepcionante historial de pasadas ayudas o de la gesti・ por el Banco Mundial de la corriente de fondos de 500.000 millones de d・ares de los pa・es industrializados durante los ・timos 50 a・s. Seg・ el propio banco reconoce, menos de uno de cada tres de sus proyectos en los pa・es m・ pobres logra resultados satisfactorios y sostenibles. Cuarenta y dos pa・es necesitados soportan ahora la carga de una deuda oficial de 175.000 millones de d・ares que, evidentemente, no pueden reembolsar y nada que demostrar por ello sino el descenso en un 25 por ciento en su nivel de vida desde 1980.

La concesi・ como alternativa

Estos mismos n・eros son los que han motivado que el presidente Bush propusiese un cambio en el programa de la ayuda al desarrollo durante la reuni・ del Grupo de los Siete (G-7) celebrada en julio en G・ova: poner fin a los pr・tamos tradicionales a las naciones pobres que no pueden pagar. En lugar de ello, se les dar・n concesiones directas para hacer mejoras b・icas a sus normas de vida e infraestructura, que son la base para el paso de la pobreza a la productividad.

Las concesiones no son cosa nueva, pero han sido redise・das para lograr el ・ito:

    red bullet Proyectos centrados en tareas cuantificables con facilidad como vacunaci・, alfabetizaci・, tratamiento de aguas y electricidad.

    red bullet Realizados por licitaci・ p・lica con una fuerte dependencia de las destrezas especializadas de proveedores cada vez m・ m・iles del sector privado e instituciones ben・icas.

    red bullet Costos compartidos por donantes y beneficiarios en una escala m・il de acuerdo a los requerimientos.

    red bullet Pagos en funci・ de los resultados y cuantificados por una auditor・ independiente. Cero resultados, cero desembolso de fondos. Ning・ fondo desviado a cuentas en bancos extraterritoriales, proyectos vanidosos y aviones privados.

Un ejemplo: Un pa・, con un ingreso per c・ita de 250 d・ares cumple los requisitos para recibir una concesi・ de fondos equivalentes a un 90 por ciento, decide que la vacunaci・ de los ni・s contra el sarampi・ es uno los objetivos que pretende alcanzar. Si el Banco Mundial confirma que se trata de una necesidad, el gobierno convocar・ a una licitaci・ p・lica para los agentes del sector privado, organizaciones no gubernamentales (como instituciones ben・icas) y entidades del sector p・lico (como el ministerio de Salud). Si la oferta m・ baja es de 5 d・ares por vacuna, el Banco Mundial acordar・ pagar 4,50 d・ares (90 por ciento) por cada ni・ vacunado por el proveedor. El gobierno luego ser・ responsable del restante cargo de 50 centavos de d・ar (10 por ciento). Los pagos s・o se efectuar・n cuando un agente ajenos a todos los participantes -- gobierno, Banco Mundial y el proveedor de la vacuna --, haya certificado que se han administrado las vacunas.

En la actualidad, la ayuda que el Banco Mundial proporciona a las econom・s m・ pobres proviene de la Asociaci・ Internacional de Fomento (AIF), que concede anualmente 6.000 millones de d・ares en pr・tamos a una tasa de inter・ casi nula a 72 pa・es con un ingreso per c・ita inferior a 1.500 d・ares. Entre ellos figuran las 59 naciones m・ necesitadas, donde la poblaci・ subsiste con menos de 2 d・ares diarios. Estos pr・tamos constituyen el 33 por ciento de los pr・tamos del Banco.

Mientras m・ pobre el pa・, m・ concesiones necesita. En la actualidad, y en conformidad con la AIF, todos los prestatarios se benefician del mismo financiamiento subvencionado, a pesar de que es evidente de que algunos pa・es son menos pobres, y que otros pueden generar recursos en el pa・ y mercados de capital en el exterior. Si todo el flujo de fondos de AIF se convierte a un programa de concesiones, y el elemento de asistencia se ajusta a una tasa m・il que considera sus requerimientos -- digamos desde el 90 por ciento para los m・ pobres hasta el 50 por ciento para los que est・ cerca de graduarse --, se obtendr・ un promedio de un 70 a 75 por ciento, lo que es id・tico al nivel total actual de pr・tamos subvencionados, pero con una distribuci・ m・ equitativa de la asistencia.

Los pa・es pobres no son espectadores pasivos en el proceso de otorgar una concesi・. Toca a ellos hacer la elecci・ entre las opciones de programas y seguir una disciplina de pago de una obligaci・ que no puede convertirse en una deuda insostenible. Est・ protegidos contra riesgos. En conformidad con el r・imen de pago de los fondos de la concesi・, no puede haber desembolsos si no hay resultados, y ninguna responsabilidad financiera permanente si el proyecto fracasa. El desempe・ es un riesgo del sector privado.

La respuesta a la oposici・

La oposici・ al cambio a las concesiones gira en torno al argumento poco convincente de que las concesiones agotar・ los recursos del Banco Mundial, y su capacidad de ayudar a los pobres, a menos que se sume a las concesiones una cuantiosa inyecci・ de financiamiento nuevo, 800 millones de d・ares adicionales por a・ de Estados Unidos solamente.

Es l・ico que cuando el dinero se regala y no se presta la reserva de fondos desaparece con el tiempo. No es as・ Las concesiones pueden permitir la misma cantidad de ayuda, hacer que cada d・ar sea m・ efectivo, dar una salida permanente a la deuda a los pa・es m・ pobres, proteger contra p・didas las contribuciones de los donantes, y todo ello sin disminuir el fondo de financiamiento y sin pedir a los contribuyentes del mundo industrializado m・ de lo que los programas actuales requieren.

Las concesiones no costar・ m・ que los pr・tamos. El requerimiento de financiamiento es el mismo cuando el nivel de ayuda es el mismo. Los donantes no tendr・ que dar m・ ayuda a menos que quieran dar m・.

La AIF extiende pr・tamos a 40 a・s de plazo y cobra una tasa de inter・ de un 0,75 por ciento. Este cargo casi nulo reduce el valor actual de los compromisos de pago a 27 centavos por d・ar y se traduce a una concesi・ del 73 por ciento de su valor. Un pr・tamo que tiene un elemento de regalo un 73 por ciento no puede costar m・ que una concesi・ directa que cubre el 73 por ciento de los desembolsos del programa. En ambos casos, los pa・es pagan el restante 27 por ciento. ・・o puede un pr・tamo de 100 d・ares del que s・o se requiere un reembolso de 27 d・ares diferenciarse mucho de una concesi・ de 73 d・ares? Por el costo encubierto en los pr・tamos: los prestatarios m・ pobres rara vez reembolsan los pr・tamos.

La contracci・ de los recursos ocasionada por la falta de reembolsos de los pr・tamos a un fondo rotatorio de ayuda suele ser la raz・ que se presenta para impedir el cambio a concesiones. La pr・tica en la vida real desmiente este reclamo sobre la reutilizaci・ de los recursos procedentes de los reembolsos ya que muchos pr・tamos nunca se cobran realmente. La mayor・ de las deudas se reciclan con el mismo prestatario que recibe m・ para cubrir el pago de los intereses. Finalmente, hay que perdonar muchas deudas, como sucede con la iniciativa para el alivio de la deuda de los Pa・es Pobres Fuertemente Endeudados que incluye a 41 de las naciones m・ necesitadas. Sean reciclados o perdonados, los pr・tamos son, simple y llanamente, concesiones disfrazadas.

No se justifica la permanente defensa de un m・odo obsoleto para la entrega de ayuda que fue dise・do cuando los pr・tamos directos eran la ・ica opci・. Los mercados de capital, ahora con m・ experiencia, pueden proporcionar financiamiento y est・ dispuestos a correr riesgos que antes refrenaban los proyectos en el mundo en desarrollo.

El capital del Banco se mantendr・intacto. En conformidad con las concesiones, s・o se desembolsar・el ingreso que generen. Los recursos del donante para la concesi・ de pr・tamos y los futuros ciclos de contribuciones se transformar・n en un fondo para la inversi・ en los mercados de capital, que generar・ingresos para hacer los pagos por servicios. Existen ya 108.000 millones de d・ares en contribuciones de los pa・es ricos en el estado de cuentas de la AIF, parte en pr・tamos y parte en efectivo. Estos fondos en efectivo, aumentados por reembolsos futuros de pr・tamos, se invertir・n conservadoramente con un rendimiento de un 8,25 por ciento y, con el tiempo, producir・n 8.400 millones de d・ares en concesiones por a・, despu・ de gastos administrativos.

Los pa・es pobres no se ver・ obligados a pedir prestado para financiar la ejecuci・ de los proyectos. En lugar de ello, los mercados de capital mantendr・ el monto anual de 8.400 millones de d・ares. El financiamiento de proyectos captar・contratos de servicio en los que la responsabilidad directa del Banco por la mayor parte de cada pago reducir・mucho el riesgo para los prestamistas. Por consiguiente, se mantendr・n a perpetuidad los 108.000 millones de d・ares en actuales programas de desarrollo. Mientras la AIF pasa de los pr・tamos hacia las concesiones durante un per・do de transici・ de 40 a・s, el volumen de los programas de desarrollo y el flujo de recursos financieros a los pa・es pobres equiparar・la cifra que se habr・ entregado mediante pr・tamos tradicionales. El incumplimiento de pago de los pr・tamos viejos reducir・los recursos pero no m・ de lo que ocurre con los pr・tamos.

Como es habitual cada tres a・s, el Banco Mundial pronto solicitar・la reposici・ de fondos para la AIF. Los montos son significativos. La ・tima vez ascendi・a 11.500 millones de d・ares. Dar a las naciones necesitadas es una obligaci・ constante, pero tambi・ lo es el uso responsable del dinero de los contribuyentes. Si los ministros de finanzas y los legisladores a・den una estipulaci・ sobre el uso de las concesiones al efectuar sus nuevos aportes, la mejor efectividad de la ayuda puede alentarles a dar m・ y de buena fe.

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Nota: Las opiniones vertidas en este art・ulo no reflejan necesariamente el punto de vista o las pol・icas del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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Contenido - Perspectivas Econ・icas, Septiembre de 2001
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