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COMO LOGRAR QUE LA MUNDIALIZACION BENEFICIE A LOS TRABAJADORES
Por Alan Larson, subsecretario de Estado para
El r・imen de comercio mundial puede y debe beneficiar lo mismo a los pa・es desarrollados que a los pa・es en desarrollo, afirma Alan Larson, subsecretario de Estado, en un art・ulo extra・o de una conferencia que pronunci?el 5 de enero en el Rotary Club de Washington.
Estoy convencido de que la expansi・ de la econom・ mundial mediante la expansi・ del comercio y un movimiento m・ libre y amplio del capital redunda en inter・ de Estados Unidos. Al mismo tiempo, para que sea duradera, la econom・ mundial debe cimentarse sobre una base ・ica y pol・ica s・ida. La econom・ mundial debe estar respaldada por un sentido mundial de comunidad y animada por un esp・itu de humanidad com・ que comparten los pueblos del mundo entero. Tambi・ debe reforzarse mediante una serie de instituciones y normas que contribuyan a asegurar que todas las personas, tanto en este pa・ como en otros, puedan encontrar en la econom・ mundial oportunidades econ・icas para ampliar nuestras libertades y desarrollar plenamente el potencial que Dios nos ha dado. Cuando hablo de libertad, me refiero a las cuatro libertades en las que insist・ el ex presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt: libertad de expresi・, libertad de culto, libertad de no sentir temor y libertad de no pasar necesidades. En el umbral del nuevo milenio, cuando tratamos de alcanzar estos objetivos, surgen ante nosotros peligrosos escollos, porque las libertades que permiten a lo seres humanos desarrollar su potencial est・ distribuidas de una forma bastante desigual por todo el mundo. Nuevas formas de un antiguo adagio Muchos de nosotros hemos apreciado la sabidur・ del viejo adagio "Dad a un hombre un pescado y le habr・s dado de comer un d・. Ense・dle a pescar y le habr・s dado de comer toda su vida". Hoy en d・, este adagio necesita algunas modificaciones. En primer lugar, no se trata de ser s・o pol・icamente correctos al afirmar que el adagio debe referirse tanto al hombre como a la mujer. De hecho, una de las principales lecciones de la econom・ del desarrollo es la importancia de asegurar que tanto la mujer como el hombre disfruten de plenas oportunidades econ・icas. En un sentido m・ profundo, para superar un nivel de vida de subsistencia, hombres y mujeres de los pa・es en desarrollo tienen que poder vender sus productos en la econom・ mundial y comprar otros productos que les ayuden a lograr la calidad de vida que valoran. Aqu?es donde las cosas empiezan a complicarse. En primer lugar, est?la cuesti・ sencilla del proteccionismo. ・u?sucede si soy pescador en un pa・ desarrollado y temo que mis ingresos disminuyan o que pueda perder el trabajo frente a la competencia de una mujer pescadora de un pa・ en desarrollo? Ella, a causa de su pobreza, puede estar dispuesta a trabajar jornadas m・ largas o a aceptar un salario m・ bajo. ・s eso justo? La mayor・ de nosotros dir・ que no debemos negarnos a comprar el pescado de la mujer s・o porque es m・ pobre y est?dispuesta a trabajar por menos. Este no es un ejemplo trivial. En las recientes negociaciones comerciales celebradas en Seattle, algunos pa・es se negaron a apoyar una propuesta de reducci・ de aranceles llamada Liberalizaci・ Acelerada de Aranceles, en parte porque deseaban proteger a sus pescadores de la competencia de los pa・es en desarrollo. Una presi・ todav・ mayor es la que ejercen los agricultores europeos y japoneses. Una de las principales dificultades para la celebraci・ de una nueva ronda de negociaciones comerciales ser?convencer a los agricultores de los pa・es desarrollados que no es apropiado usar barreras comerciales o subvenciones que trastornan el comercio para proteger sus ingresos y estilo de vida a expensas de los agricultores pobres de los pa・es en desarrollo. Y en Estados Unidos, si no queremos ser farisaicos, debemos reconocer que la reducci・ de las barreras arancelarias para las prendas de vestir importadas ser・ de mucho inter・ para los trabajadores pobres de muchos pa・es en desarrollo, incluso si reconocemos al mismo tiempo que las crecientes importaciones de prendas de vestir tendr・n un efecto adverso sobre los trabajadores estadounidenses de la industria de la confecci・, muchos de los cuales tienen pocas opciones fuera de esa industria. De modo que, los pa・es desarrollados tenemos que concentrar nuestra pol・ica comercial en mecanismos de transici・ apropiados y en la b・queda de nuevos y mejores medios de dotar a nuestros propios ciudadanos de los conocimientos que les permitan competir eficazmente en la econom・ mundial. Es preciso reconocer que esto puede plantear dificultades especialmente graves para los trabajadores en situaci・ de desventaja, los que tienen un nivel de educaci・ m・ bajo y para aqu・los cuyas aptitudes laborales est・ estrechamente vinculadas a una industria determinada y no se los puede transferir f・ilmente a nuevos trabajos. Pero, supongamos que resolvemos este problema y aceptamos sin barreras comerciales el pescado de nuestra pescadora del pa・ en desarrollo. Quiz・ todav・ nos quede el problema de la pesca excesiva. Si para proteger las poblaciones de peces es necesario regular el n・ero de peces capturados al a・, lo podr・mos hacer sobre la base de la producci・ hist・ica, lo que podr・ favorecernos, o sobre alguna otra base. ?Y qui・ decide y aplica estas normas? Todav・ podr・n surgir otros problemas. ・ si nos preocupa que, como resultado de la t・nica de la pescadora, se captura involuntariamente un n・ero considerable de tortugas? ・os da nuestra preocupaci・ por el medio ambiente el derecho a negarnos a comprar su producto, pese a su pobreza, a menos que cambie de m・odos de pesca? Seg・ la legislaci・ vigente de Estados Unidos tenemos ese derecho, y un grupo de expertos en arreglo de diferencias de la Organizaci・ Mundial del Comercio (OMC) est?de acuerdo, siempre que ejerzamos ese derecho en su debida forma. Supongamos ahora que la pescadora utiliza dispositivos de protecci・ de tortugas que impiden la pesca involuntaria de estos animales. ・ebemos comprar su pescado aun cuando otros compatriotas suyos sigan utilizando los m・odos antiguos y su gobierno no les exija el uso de dispositivos de protecci・ de tortugas? Durante las fiestas de fin de a・ decid?mantener la pol・ica vigente por la que se permite importar camarones capturados por barcos equipados con dispositivos de protecci・ de tortugas, incluso de pa・es que no exigen a todos los camaroneros utilizar dichos dispositivos. Si estas cuestiones no fueran suficientemente arduas, consideremos por un momento las pr・ticas laborales. La legislaci・ estadounidense nos permitir・ prohibir la importaci・ del pescado de la pescadora si estaba usando fuerza laboral esclava o forzada. Estoy seguro de que todos estamos de acuerdo en que nuestro inter・ com・ en poner fin al trabajo en condiciones de esclavitud o forzado justificar・ plenamente este uso de la ventaja comercial, y dudo que la OMC pudiera impedirlo. Pero supongamos que la mujer emplea a menores. La mayor・ de nosotros tendr・ reparo en comprar productos elaborados por menores, sobre todo si las condiciones de su empleo tienen alg・ elemento de explotaci・. En la actualidad, las normas de la OMC no autorizan expresamente a un pa・ a prohibir la importaci・ de productos resultado del trabajo en condiciones de explotaci・ de menores. Algunos pueden preguntar qu?les suceder・ a estos ni・s desesperadamente pobres si no estuvieran trabajando. En la pr・tica, hemos tenido resultados alentadores con programas piloto que sacan a los ni・s de las f・ricas y los llevan a la escuela. En algunos casos, los trabajos que dejan atr・ han pasado a ser desempe・dos por madres, muchas de las cuales nunca hab・n participado en el mercado de trabajo. Uno de esos programas, dirigido al sector de la confecci・ de prendas de vestir en Bangladesh, dio por resultado un aumento de las exportaciones del pa・, cuando los pa・es a los que preocupaba el trabajo de menores se decidieron a importar al ver que los ni・s estaban en la escuela y no en la f・rica. El ・ito de Bangladesh ha alentado a algunas industrias de Pakist・ a seguir el ejemplo. Necesitamos aprovechar estos ejemplos positivos. Surgen problemas aun m・ complicados cuando consideramos la cuesti・ de los derechos humanos. La democracia y el respeto de los derechos humanos no son lujos que los pa・es pobres no se puedan permitir. Son, m・ bien, derechos a los que aspiran todos los seres humanos, y sin ellos no puede existir verdadero desarrollo, ni para nuestra pescadora ni para ninguna otra persona. Adem・, la democracia y el respeto de los derechos humanos contribuyen de diversas formas al funcionamiento eficaz de la econom・. Ayudan a controlar la corrupci・, de efectos tan devastadores para la econom・, o el abuso del poder, por ejemplo, la concesi・ de licencias de pesca s・o a los amigos del presidente. Proveen una base l・ica para la toma de decisiones sobre la cantidad y los tipos de bienes p・licos que se proveer・, como la educaci・ y la seguridad p・lica. Sin esos bienes, la econom・ no puede funcionar eficazmente. Es por eso que Estados Unidos dedica una porci・ cada vez mayor de sus recursos de ayuda al fortalecimiento del estado de derecho y por lo que seguiremos hablando de los abusos de los derechos humanos. Evaluación de los resultados Hagamos una evaluaci・ del progreso de la econom・ mundial. Los ・timos 50 a・s han sido un per・do de crecimiento econ・ico y prosperidad sin precedentes en Estados Unidos. Nuestros ingresos han aumentado 60 por ciento en t・minos reales. En t・minos de poder adquisitivo, nuestros ingresos son ahora 27 por ciento m・ altos que los de nuestros hom・ogos en Jap・ y 41 por ciento m・ que en Alemania. El desempleo es bajo y el mercado de valores ha cuadruplicado su valor en los ・timos 10 a・s. El comercio ha contribuido a este auge. La parte correspondiente al comercio en nuestra econom・ nacional se ha duplicado en menos de una generaci・. Somos el principal exportador mundial, y las exportaciones han producido buenos empleos; de hecho, por t・mino medio, las industrias de exportaci・ pagan salarios 15 por ciento m・ altos que los de otros sectores de nuestra econom・. Los pa・es de todo el mundo adoptan los principales componentes de competencia de mercado del modelo estadounidense. Este es uno de los motivos por los que las perspectivas del crecimiento mundial son mejores que nunca. Los pa・es en desarrollo, en una medida considerable, tambi・ empiezan a participar de esta oportunidad de expansi・ mundial. Por ejemplo, los pa・es del este de Asia tuvieron una tasa de crecimiento de m・ del 8 por ciento al a・ durante los a・s ochenta y noventa. Todav・ son demasiadas las personas que viven en condiciones de extrema pobreza en el mundo, pero el porcentaje de los que sobreviven con menos de un d・ar al d・ ha bajado de cerca del 25 por ciento en 1987 a cerca del 21 por ciento diez a・s despu・. Otros indicadores menos estrictamente econ・icos tambi・ han aumentado en los pa・es en desarrollo. La esperanza de vida ha aumentado de 59 a・s en 1970 a 67 a・s en 1997. Si bien la esperanza de vida sigue siendo muy baja en los pa・es m・ pobres, incluso ah?ha aumentado de 43 a 52 a・s en el mismo per・do. Iniciativas de politica actuales Aunque muchos pa・es en desarrollo han mejorado su situaci・ considerablemente, a・ est・ en un nivel dif・ilmente aceptable. Necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para que los ciudadanos de los pa・es en desarrollo m・ pobres tengan oportunidades reales de participar en la econom・ mundial. Hacia este fin, la administraci・ trabaja con ah・co para conseguir que el Congreso apruebe este a・ la ley de crecimiento y oportunidades en Africa y la ley de mejora de la Cuenca del Caribe. Cada uno de estos proyectos de ley ofrece oportunidades a los pobres de los pa・es pobres. Al ayudarlos a ampliar su econom・, los ayudamos a ser socios econ・icos m・ fuertes y en ・timo t・mino, mejores clientes. Hemos acordado condonar pr・ticamente la totalidad de la deuda de los pa・es m・ pobres siempre que se comprometan a seguir pol・icas que alivien la pobreza y sienten una base s・ida para el crecimiento econ・ico sostenido. Ayudamos a financiar programas de educaci・ en todo el mundo. Hemos apoyado un importante incremento de los programas sociales y de educaci・ por parte de los bancos multilaterales de desarrollo. Hemos puesto en marcha una campa・ para ampliar la infraestructura de Internet a m・ de 20 pa・es africanos. Para hacer todo lo que es preciso para fomentar la paz, la democracia y el desarrollo, Estados Unidos necesita aportar los recursos necesarios. Desafortunadamente, los recursos que hemos comprometido a estos sectores ha disminuido en el curso de los a・s. Actualmente, menos de 1 por ciento del presupuesto federal se destina a estos programas. Tenemos que hacer m・. Tambi・ necesitamos ampliar el r・imen comercial con la inclusi・ de todos los pa・es que est・ dispuestos y en condiciones de respetar sus normas. El Congreso tendr?pronto la oportunidad de hacer una decisi・ de especial importancia respecto a la concesi・ a China de derechos comerciales normales permanentes en relaci・ con su ingreso en la Organizaci・ Mundial del Comercio. Con esta decisi・ no se trata de avalar la pol・ica del gobierno de China sobre derechos humanos; se trata de incorporar a los 1.200 millones de ciudadanos chinos en un r・imen de comercio regulado por un sistema de normas. La ampliación de la libertad Despu・ de Seattle, algunos observadores han llegado a la conclusi・ de que es inevitable que se produzca un choque en el r・imen comercial entre los intereses de los pa・es en desarrollo y los intereses de los pa・es, el m・ incluido, que tratan de introducir la consideraci・ de cuestiones laborales y sociales en la OMC. Yo, respetuosamente, no estoy de acuerdo. Lo que desean ambas parte en el debate es un r・imen comercial inclusivo que ofrezca a todos la oportunidad de participar en la ampliaci・ de la libertad que la econom・ mundial hace posible. No puede haber desarrollo digno de su nombre que no ofrezca a los trabajadores m・ libertad de asociarse y negociar y una mayor protecci・ contra la discriminaci・ por motivo de sexo, las pr・ticas abusivas del trabajo de menores y el trabajo forzado. Y tampoco puede haber programas sociales o laborales dignos de respeto que no reconozcan la importancia de mejorar la vida de las personas m・ pobres de los pa・es en desarrollo, personas cuyas oportunidades son tan limitadas comparadas con las nuestras. Ser?dif・il conseguir que la mundializaci・ beneficie a los trabajadores, tanto aqu?como en los pa・es en desarrollo, pero podemos y debemos conseguirlo. Para empezar, en los pa・es desarrollados debemos demostrar claramente, con nuestras palabras y nuestras acciones, que nuestro inter・ en la dimensi・ social del comercio es parte de un compromiso de ayudar a los pa・es en desarrollo y no de mantenerlos bajo control.
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