REFLEXIONES EN TORNO A LA MINISTERIAL DE DOHAPor Jeffrey J. Schott, miembro principal,Instituto de Econom・ Internacional
Luego de tres a・s de preparativos y cinco agotadores d・s de noviembre, en Doha, Qatar, los ministros de comercio de los 142 pa・es miembros de la Organizaci・ Mundial del Comercio terminaron su marat・ acordando cruzar la l・ea de partida de nuevas negociaciones comerciales multilaterales. De la reuni・ de Doha surgieron tres documentos importantes:
Adem・, la ministerial de Doha aprob・los protocolos de adhesi・ de China y Taiw・, que se convirtieron en miembros de la OMC a mediados de diciembre de 2001. Este art・ulo considera por qu・la reuni・ de Doha se desenvolvi・mejor que su predecesora de Seattle, y luego ofrece observaciones generales sobre el mandato de Doha y lo que presagia para las nuevas negociaciones. Por que doha no fue como Seattle Hay varias razones por las cuales la reuni・ de Doha no comparti・el mismo destino de la ministerial anterior en Seattle. Primero, los principales comerciantes del mundo -- Estados Unidos y la Uni・ Europea -- cooperaron entre s・m・ extensamente y estuvieron dispuestos a hacer concesiones en cuestiones claves que son de inter・ prioritario para los pa・es en desarrollo. El representante de Comercio de Estados Unidos Robert Zoellick y el comisionado europeo Pascal Lamy comprendieron que ninguno de los dos lados pod・ alcanzar sus objetivos si trabajaban con prop・itos encontrados. La cooperaci・ entre Estados Unidos y la Uni・ Europea comenz・a comienzos de 2001, con el arreglo de la antigua disputa bilateral en torno a las bananas y el acuerdo t・ito de evitar nuevas retorsiones en cuestiones como los subsidios a la exportaci・ de la U.S. Foreign Sales Corporation. Estos actos demostraron que los problemas del comercio transatl・tico pod・n resolverse de una manera pragm・ica, sin la animosidad y los resultados de "el ganador se lo lleva todo" que derivan de los litigios comerciales. Establecieron tambi・ un precedente firme para colaborar en la agenda de Doha. Cada lado reconoci・que, a pesar de sus diferencias substanciales en cuestiones claves como la agricultura y el medio ambiente, en las nuevas conversaciones de la OMC ninguna de las dos partes pod・ alcanzar sus objetivos generales sin obtener concesiones de la otra. En Doha la Uni・ Europea accedi・a las demandas de Estados Unidos y otros pa・es de un mandato firme para reducir y, en ・timo t・mino, eliminar los subsidios a las exportaciones agr・olas. En compensaci・, los negociadores estadounidenses alentaron a los otros pa・es a que apoyaran las propuestas europeas de entablar de inmediato nuevas negociaciones sobre el medio ambiente, y tambi・ sobre pol・icas de inversi・ y competitividad (aplazadas hasta la pr・ima ministerial de 2003). Sin estas concesiones rec・rocas, ninguna superpotencia comercial podr・ haber aceptado la Declaraci・ de Doha. Segundo, la ministerial de Doha estuvo mejor preparada y mejor organizada que la de Seattle. A lo largo del a・, todos los miembros de la OMC intervinieron en extensas consultads. Los pa・es en desarrollo participaron activamente mediante sus propias conferencias sur-sur, norte-sur (tales como el Grupo Cairns de exportadores agr・olas), las ministeriales informales en los meses que precedieron a la reuni・ de Doha y frecuentes consultas bilaterales con Estados Unidos y la Uni・ Europea. Esta red de consultas se benefici・con los esfuerzos y la gu・ del director general de la OMC, Mike Moore, y el presidente del Consejo de la OMC, Stuart Harbinson, quienes dirigieron los preparativos de la OMC para la reuni・ de Doha. En 1999 las conversaciones de la OMC no lograron zanjar las diferencias entre las delegaciones y produjeron un documento sin valor e impracticable para la acci・ ministerial. En 2001, el proceso preparatorio de la OMC dio resultados m・ constructivos. Moore y Harbinson prepararon proyectos de declaraciones que se consideraron equilibrados y objetivos y que resolvieron la mayor・ de las disputas subsidiarias en torno a puntos de la agenda. Donde a los diplom・icos de Ginebra no les fue posible llegar a un acuerdo, prepararon opciones para un n・ero limitado de cuestiones pol・icamente delicadas, para que los ministros pudieran componer un conjunto de compromisos que les permit・n a cada cual volver su pa・ con "trofeos" que presentar ante sus sostenedores pol・icos. En ese sentido, las concesiones estadounidenses hechas al principio de la reuni・ de Doha en relaci・ con cuestiones delicadas como el antidumping y la declaraci・ sobre los TRIPS y la salud p・lica, al igual que la concesi・ de la UE en materia de agricultura, demostraron ser invalorables para asegurar un resultado que equilibrara los intereses de los pa・es desarrollados y en desarrollo. Tercero, los costos de fracasar en Doha hubieran sido mayores que los del fracaso en Seattle. En medio de desaceleraciones econ・icas, que se van haciendo m・ profundas, en Estados Unidos, Europa y Jap・, fracasar en iniciar nuevas conversaciones comerciales habr・ enviado una se・l en el sentido de que era menos probable que los pa・es resistieran las demandas proteccionistas de sus propios cabilderos, lo que habr・ desatado una reacci・ pesimista en los mercados financieros. Adem・, luego de la experiencia de Seattle, otro desastre habr・ suscitado dudas en torno a la eficacia de la nueva instituci・ comercial y la voluntad de las principales naciones comerciantes de utilizar la OMC, en lugar de nuevas iniciativas bilaterales y regionales, para avanzar hacia sus objetivos comerciales. El comercio no es como el b・sbol; por lo general, despu・ de dos lanzamientos errados uno queda fuera de juego. Finalmente, y tal vez lo m・ importante, un fracaso en Doha se habr・ reflejado desfavorablemente en la alianza internacional de naciones occidentales e isl・icas que colaboran para enfrentar el flagelo de las redes terroristas mundiales. Los tr・icos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 unieron a muchos pa・es que previamente hab・n disentido en cuestiones importantes de comercio y pol・ica exterior. De hecho, los pa・es que hab・n mostrado m・ renuencia a participar en las nuevas conversaciones de la OMC se han vuelto aliados claves en la guerra contra el terrorismo y han recibido de los pa・es industrializados, en reconocimiento a sus contribuciones, ayuda econ・ica substancial. Un fracaso en Doha habr・ planteado dudas en cuanto al poder de subsistir de esta nueva alianza. El mandato de Doha; observaciones generales Primero, la Declaraci・ ministerial de Doha es un acuerdo de negociar. Con excepci・ de unas pocas decisiones de aplicaci・, s・o establece objetivos de negociaci・; no requiere que en los acuerdos finales se alcancen esos objetivos, total o parcialmente. Cada pa・ que participa determinar・el nivel m・imo de obligaciones que asumir・en cada aspecto, y el nivel m・imo de obligaciones de parte de los otros pa・es que considera suficiente para producir un conjunto de acuerdos rec・rocos. Segundo, la declaraci・ establece una agenda de base amplia que abarca las negociaciones en curso en materia de agricultura y servicios, temas tradicionales del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT)/OMC, cuestiones nuevas como la inversi・, la pol・ica competitiva y el medio ambiente, y una gama limitada de temas institucionales (primordialmente la reforma del arreglo de disputas). La declaraci・ establece un proceso en dos etapas, en el cual las nuevas negociaciones en las llamadas cuestiones de Singapur, tales como la inversi・ y la pol・ica competitiva, no comenzar・ hasta despu・ de la pr・ima ministerial de la OMC, probablemente en el oto・ de 2003, sobre la base de modalidades a ser acordadas en ese momento. Los pa・es en desarrollo, que en un principio se mostraron renuentes a ampliar la agenda de la OMC para incluir estos nuevos temas, quer・n asegurar que las conversaciones iniciales se concentraran en las cuestiones tradicionales de acceso a los mercados, y que el fracaso en lograr avanzar en ese terreno podr・ poner en peligro las conversaciones sobre temas nuevos. La agenda de negociaci・ no es algo imposible de modificar. En otras ocasiones, se han agregado a las conversaciones otros temas que no se mencionaban en la declaraci・ ministerial que daba comienzo a la ronda (por ejemplo, la falsificaci・ comercial en la Ronda Tok・ y la propia OMC en la Ronda Uruguay). En las nuevas negociaciones no ser・ sorprendente que se revisara el Acuerdo sobre Salvaguardias, teniendo en cuenta las discusiones que derivan del Art・ulo VI del GATT (antidumping) y de las cl・sulas de balanza de pagos del Art・ulo XVIII del GATT. Sin embargo, es muy dif・il incluir temas que han quedado excluidos de la agenda original. En la declaraci・ de Doha, la cuesti・ de "comercio y trabajo" fue la ・ica excluida expl・itamente de las negociaciones. Tercero, los pa・es acordaron que las negociaciones de Doha se lleven a cabo como un todo. Es dif・il exagerar la importancia de este compromiso. Dada la regla de la OMC sobre el consenso, el requisito de todo o nada significa que hay que lograr bastante progreso en todas las cuestiones claves o, de lo contrario, no se consigue nada -- y todos los temas nuevos deben incluirse en ese todo o nada. La exigencia de llevar a cabo las negociaciones como un todo le provee, por lo tanto, a la Uni・ Europea la seguridad de que la India y otros pa・es no bloquear・ el comienzo de las negociaciones sobre inversi・ y pol・ica competitiva, neg・dose a convenir las modalidades de esas conversaciones. Si la India o cualquier otro pa・ tratara de bloquear esas conversaciones, esto suscitar・ acciones rec・rocas para detener conversaciones en curso en torno a otras cuestiones que son prioritarias para el pa・ que bloquea. Toda la negociaci・ de la OMC se derrumbar・ r・idamente, y la India quedar・ implicada en el crimen tal como lo hubiera estado de haber bloqueado unilateralmente el comienzo de las conversaciones en Doha. Finalmente, la Declaraci・ de Doha reconoce el hecho fundamental de que los acuerdos comerciales crean oportunidades pero no garantizan que haya ventas. Si los pa・es en desarrollo son capaces de sacar partido de los nuevos acuerdos en perspectiva, necesitar・ ayuda para fortalecer su administraci・ macroecon・ica, su infraestructura econ・ica y sus capacidades administrativas. Gran parte del esfuerzo requerido queda fuera de la competencia de la OMC. Pero en Doha los ministros de comercio se comprometieron a brindar a los pa・es en desarrollo la ayuda t・nica y la creaci・ de capacidad necesarias para que puedan participar y beneficiarse plenamente de la ronda de Doha. Tal apoyo puede hacer de las nuevas negociaciones de la OMC una proposici・ en la que todos ganan, tanto para los pa・es desarrollados como en desarrollo. __________ Derechos de autor. ©Instituto de Econom・ Internacional, 2001. Reservados todos los derechos. Impreso con autorizaci・. Las opiniones expresadas en este art・ulo son las del autor, y no necesariamente reflejan las opiniones o pol・icas del gobierno de Estados Unidos.
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