En este art¡¦ulo, William Korey hace examen de la funci¡¦ significativa que han desempe¡¦do las organizaciones no gubernamentales en el crecimiento del movimiento internacional en pro de los derechos humanos durante los ¡¦timos cincuenta a¡¦s. William Korey es autor de numerosos libros que versan sobre las leyes y la historia de los derechos humanos, entre los cuales figura NGO's and the Universal Declaration of Human Rights: A "Curious Grapevine".
Las palabras "derechos humanos" no sol¡¦n aparecer en medios de informaci¡¦, libros de texto o en el discurso diplom¡¦ico de hace cincuenta a¡¦s. Sin embargo, hoy dominan el debate en el terreno p¡¦lico. Ello se debe en gran parte a las organizaciones no gubernamentales (ONG). Ya sea porque exhortan a los gobiernos y a la maquinaria de las Naciones Unidas, o porque movilizan apoyo para sus objetivos a trav¡¦ de los medios de informaci¡¦ y las organizaciones populares de base, las ONG han sido una gran fuerza en el movimiento de los derechos humanos en todo el mundo durante la ¡¦tima mitad de este siglo.
Gran parte del impulso propulsor del movimiento de derechos humanos de las ONG se debi?a la Segunda Guerra Mundial y a las 50 millones de muertes que fueron su legado. Las ONG desempe¡¦ron una funci¡¦ importante, particularmente al instar que se incluyeran disposiciones sobre derechos humanos en la carta de las entonces reci¡¦ constituidas Naciones Unidas.
Las propuestas iniciales de la Carta de las Naciones Unidas s¡¦o se refer¡¦n de pasada a los derechos humanos. La comunidad de ONG -- tanto de Estados Unidos como de otros pa¡¦es -- dirigi?la campa¡¦ para remediar la situaci¡¦. Por ejemplo, la Conferencia Panamericana de Derechos Humanos celebrada en la Ciudad M¡¦ico afirm?"la consolidaci¡¦ de la determinaci¡¦ de Am¡¦ica Latina de incluir los derechos humanos en la carta," seg¡¦ indican el Instituto Eleanor y Franklin Roosevelt de Nueva York.
En Estados Unidos, las tres ONG que encabezaron las gestiones para la inclusi¡¦ de las disposiciones sobre derechos humanos en la Carta fueron: el Comit?Jud¡¦ Norteamericano, el Consejo Federal (posteriormente Consejo Nacional) de Iglesias y la Comisi¡¦ para el Estudio de la Organizaci¡¦ de la Paz. En mayo de 1945, y con el apoyo de una amplia gama de organizaciones c¡¦icas, el portavoz de estas tres organizaciones convenci?al entonces secretario de Estado, Edward Stettinius, de la importancia de hacer hincapi?en los derechos humanos en la Carta, sin ello, las nuevas Naciones Unidas podr¡¦n sufrir la misma suerte que la Liga de las Naciones y ser rechazadas por el Senado de Estados Unidos.
Stettinius luego persuadi?a los aliados de Estados Unidos que prestaran su apoyo a esta idea en la convenci¡¦ celebrada en San Francisco, en la que ya se formulaban los planes para la creaci¡¦ de las Naciones Unidas. Como consecuencia de ello, los derechos humanos fueron un elemento central de la Carta de las Naciones Unidas. Siete de sus disposiciones tratan espec¡¦icamente de los derechos humanos, una condujo a la creaci¡¦ de la Comisi¡¦ de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Redacci¡¦ de la Declaraci¡¦ Universal
La primera tarea de la Comisi¡¦ de Derechos Humanos, bajo el liderazgo ejemplar de la ex primera dama Lady Eleanor Roosevelt, fue redactar la Declaraci¡¦ Universal de los Derechos Humanos. Despu¡¦ de casi dos a¡¦s de trabajo, la Declaraci¡¦ fue aprobada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, d¡¦ que hoy se celebra en todo el mundo como el D¡¦ de los Derechos Humanos.
Los 30 art¡¦ulos de la Declaraci¡¦ incluyen derechos civiles y pol¡¦icos, as?como econ¡¦icos, sociales y culturales. En general, constituyen un programa emprendedor y de amplia extensi¡¦ para los gobiernos de todo el mundo, porque su fin es colocar en primer lugar la libertad y el bienestar de cada persona en la actividad internacional.
Ren?Cassin de Francia, una de las principales figuras en la redacci¡¦ de la Declaraci¡¦ Universal, la describi?como "una interpretaci¡¦ autorizada de la Carta de las Naciones Unidas". Para U Thant de Birmania, secretario general de las Naciones Unidas en la d¡¦ada de lo sesenta, la Declaraci¡¦ era "la Magna Carta de la humanidad".
Una de las figuras claves en los primeros a¡¦s de la comisi¡¦ fue Charles Malik de L¡¦ano, quien reconoci?que las ONG desempe¡¦ron una funci¡¦ en¡¦gica en la redacci¡¦ de la Declaraci¡¦ Universal, al servir de "asesoras no oficiales de las diversas delegaciones, proporcion¡¦doles una serie de ideas y sugerencias". Posteriormente, Cassin destac?la funci¡¦ importante de las ONG en hacer p¡¦lica la Declaraci¡¦ Universal. Las ONG fueron, dijo, "las primeras en divulgar ampliamente los principios de la Declaraci¡¦" a trav¡¦ de folletos, peri¡¦icos, art¡¦ulos y en numerosas conferencias.
Sin embargo, el objetivo de las ONG de unas Naciones Unidas que como organizaci¡¦ persiguiese activamente las violaciones de derechos humanos encontr?bastantes dificultades. Desde tan temprano como 1947, la Comisi¡¦ de Derechos Humanos declar? oficialmente que no actuar¡¦ con respecto a quejas formales sobre derechos humanos. A pesar de aprobar la Declaraci¡¦ Universal, muchos miembros de las Naciones Unidas, particularmente los que ten¡¦n gobiernos totalitarios, quer¡¦n evitar a toda costa ser objeto de escrutinio. De hecho, todav¡¦ hoy existen naciones con un pobre historial de derechos humanos.
Las ONG siguieron presionando a la comisi¡¦ para que cambiase su actitud, pero era tal el poder que ejerc¡¦n la Uni¡¦ Sovi¡¦ica y otros reg¡¦enes totalitarios que la Comisi¡¦ tard?dos d¡¦adas en acceder a hacer examen de "violaciones flagrantes" de derechos humanos que mostraban "una forma constante". Aun entonces, los procedimientos adoptados limitaban medidas eficaces y el silencio sol¡¦ imperar en casos de torturas, desapariciones y asesinatos arbitrarios a manos de los gobiernos. A las ONG que protestaban sobre estas violaciones se las advirti?que, si revelaban detalles en reuniones de la ONU, pod¡¦n perder su condici¡¦ de consultoras.
El auge de las ONG
La frustraci¡¦ con las Naciones Unidas hizo que la Liga Internacional para los Derechos del Hombre (en la actualidad la Liga Internacional para los Derechos Humanos) pasara completamente a la organizaci¡¦ y en vez de eso concentrara su atenci¡¦ en las violaciones de los derechos humanos mediante estudios publicados y los medios de informaci¡¦. La Liga fue, por ende, una de las primeras ONG que puso en pr¡¦tica el "avergonzar" a los reg¡¦enes totalitarios, dictaduras militares y aun sociedades democr¡¦icas.
Una de las ONG m¡¦ efectivas de derechos humanos ha sido Amnist¡¦ Internacional, establecida en Londres en 1961. Su departamento de investigaci¡¦ no tiene par en cuanto a recopilaci¡¦ de datos sobre violaciones de derechos humanos. Al igualar la t¡¦nica de avergonzar a los gobiernos, Amnist¡¦ comenz?a adoptar a v¡¦timas de la represi¡¦ estatal como "prisioneros de conciencia". En 1974, Amnist¡¦ revel?que 61 reg¡¦enes practicaban torturas y describi?en sus informes los horrores perpetrados. Las revelaciones sobre la represi¡¦ militar en Am¡¦ica Latina fueron de eficacia especial y tuvieron como resultado que a la organizaci¡¦ se le otorgara el Premio Nobel de la Paz en 1977.
Sin embargo, la exposici¡¦ a nivel internacional tiene sus limitaciones porque existen reg¡¦enes de represi¡¦ brutal que no sienten ninguna verg¡¦nza. Las ONG creyeron que la soluci¡¦ a este problema lo ser¡¦n los mecanismos internacionales que tomar¡¦n medidas con respecto de la informaci¡¦ que se les proporcionaba.
Mientras las ONG continuaban promoviendo la creaci¡¦ de tales mecanismos, el Acta Final de Helsinki fue aprobada por la Organizaci¡¦ del Tratado del Atl¡¦tico Norte, las naciones neutrales y no alineadas de Europa y el Pacto de Varsovia, el 1 de agosto de 1975. Los Acuerdos de Helsinki, cuya firma es el acontecimiento m¡¦ notable de la evoluci¡¦ del sistema internacional de derechos humanos, exige a los pa¡¦es signatarios que respeten "los derechos humanos y las libertades fundamentales" (principio 7). Los foros subsiguientes celebrados en Belgrado, Madrid y Viena hicieron posible que se ventilasen ideas que desafiar¡¦n al r¡¦imen totalitario sovi¡¦ico y que finalmente contribuir¡¦n a la ca¡¦a del imperio comunista.
Otra ONG orientada hacia el proceso de Helsinki fue el Comit?de Defensa de los Trabajadores de Polonia (KOR), establecido en septiembre de 1976. De este comit?surgi?el movimiento de Solidaridad. A la iniciativa polaca le sigui?en enero de 1977 la creaci¡¦ de la Carta 77, presidida por Vaclav Havel.
Otra ONG de considerable importancia para Europa Oriental fue Helsinki Watch, que se estableci?el a¡¦ siguiente. Su director, Jeri Laber, viaj?frecuentemente a Praga y Varsovia, se reuni? con activistas de Helsinki y sirvi?como conducto de la informaci¡¦ sobre ellas que luego fue publicada con el efecto deseado en occidente. Cuando Vaclav Havel visit?por primera vez Estados Unidos, despu¡¦ de la revoluci¡¦ de Praga, insisti?en visitar la sede de Helsinki Watch en Nueva York, donde dijo: "Sin ustedes, quiz¡¦ no existir¡¦ nuestra revoluci¡¦".
Como sus contrapartes en Europa Oriental, los activistas de Africa y Asia que luchaban por liberar a sus pa¡¦es de la dominaci¡¦ colonial, se sintieron alentados por las palabras contenidas en la Declaraci¡¦ Universal.
Como tambi¡¦ fueron alentadas las legiones de defensores de derechos humanos y las cientos de ONG en todo el mundo que ayudaron a poner fin al "apartheid" en Sud¡¦rica. De hecho, la funci¡¦ que las Naciones Unidas desempe¡¦ron junto a las organizaciones de derechos humanos en la lucha por poner fin al "apartheid" es uno de los mejores ejemplos de la fuerza que la comunidad internacional puede desatar para defender los derechos humanos fundamentales.
As?lo reconoci?el presidente Nelson Mandela de Sud¡¦rica en su alocuci¡¦ ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 1998: "Para quienes han tenido que luchar por su emancipaci¡¦, como nosotros, que con su ayuda nos hemos liberado del sistema criminal del `apartheid', la Declaraci¡¦ Universal de los Derechos Humanos ha sido la reivindicaci¡¦ de lo justo de nuestra causa".
Apoyo de Estados Unidos
El crecimiento y fuerza del movimiento de las ONG y su participaci¡¦ en los derechos humanos se reflejaba tambi¡¦ en las pol¡¦icas de Estados Unidos. En su primer discurso presidencial en enero de 1977, el presidente Jimmy Carter destac?que "el compromiso" de la naci¡¦ "con los derechos humanos debe ser absoluto". Bas¡¦dose en leyes aprobadas por el Congreso, Carter procedi?a establecer una oficina de derechos humanos dentro del Departamento de Estado y a publicar los primeros informes sobre la situaci¡¦ de los derechos humanos en todo el mundo. Los primeros informes, dados a luz p¡¦lica en 1977, s¡¦o trataban sobre pa¡¦es que recib¡¦n asistencia de Estados Unidos, que para esa fecha eran 82; los de 1997 incluyeron a 184 pa¡¦es.
Carter tambi¡¦ alent?el di¡¦ogo frecuente entre el gobierno de Estados Unidos y las organizaciones de derechos humanos. Dicho acceso ayud?a proporcionar a la administraci¡¦ informaci¡¦ de importancia cr¡¦ica que pod¡¦ utilizar para ejercer presi¡¦ sobre gobiernos en Am¡¦ica Latina y en los pa¡¦es sat¡¦ites de la Uni¡¦ Sovi¡¦ica.
Este hincapi?en los derechos humanos "salv?miles y miles de vidas", seg¡¦ ha dicho Jacobo Timerman, director de un diario argentino. Cr¡¦ico activo de "la guerra sucia" de los militares argentinos, cuya liberaci¡¦ de arresto domiciliario se debi?en mucho a la presi¡¦ que las ONG como B'nai B'rith y el gobierno de Estados Unidos pudieron ejercer.
La administraci¡¦ Carter trabaj?tambi¡¦ para apoyar el derecho de las ONG de participar m¡¦ plenamente en las Naciones Unidas. Sus esfuerzos combinados comenzaron a rendir frutos en 1980 cuando la Comisi¡¦ de Derechos Humanos vot?para crear un Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Obligadas o Involuntarias. Dos a¡¦s despu¡¦, se cre?el puesto de Relator Especial de Asesinatos Arbitrarios o Extrajudiciales. En 1985, se cre?tambi¡¦ otro puesto de relator especial para investigar incidentes de tortura a manos de gobiernos.
Muy pronto se establecieron relatores especiales de la intolerancia religiosa, el racismo, la violencia contra la mujer e investigaciones de reg¡¦enes que son particularmente abusadores frecuentes de los derechos humanos, como Ir¡¦, Irak, Cuba y Sud¡¦. Estos acontecimientos decisivos fueron mayormente producto de las iniciativas de las ONG. Las organizaciones no gubernamentales tambi¡¦ desempe¡¦ron una funci¡¦ importante en hacer que estos procedimientos fuesen m¡¦ eficaces y proporcionasen a los grupos de trabajo y relatores especiales la informaci¡¦ que necesitaban -- informaci¡¦ que muchas veces los gobiernos rehusaban proporcionar. De hecho, aun algunos miembros de la Comisi¡¦ de Derechos Humanos siguen neg¡¦doles a los relatores especiales el permiso para visitar sus pa¡¦es; un acto de desaf¡¦ que las Naciones Unidas sigue sin poder vencer.
Otro aspecto del sistema internacional de derechos humanos que tambi¡¦ debe mucho a las ONG lo son los diversos pactos y convenciones sobre los derechos humanos. Los dos m¡¦ importantes de ellos son el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Pol¡¦icos, y el Pacto Internacional sobre Derechos Econ¡¦icos, Sociales y Culturales. Estos tienen la misma fuerza de un tratado internacional y se concibieron originalmente para dar car¡¦ter legal y obligatoriedad a la Declaraci¡¦ Universal.
El Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Pol¡¦icos entr? en vigor en 1976, aunque no fue ratificado por Estados Unidos hasta principios de la administraci¡¦ del presidente Clinton. Una caracter¡¦tica clave del convenio es que las partes deben informar de su cumplimiento al Comit?de Derechos Humanos, un organismo compuesto de expertos elegidos por los estados ratificadores. Durante las dos ¡¦timas d¡¦adas, el comit?ha asumido autoridad considerable y se ha convertido en el principal conducto de las ideas y opiniones de las ONG. El Comit?de Abogados en Pro de los Derechos Humanos ha proporcionado documentos importantes al comit? adem¡¦ de asesoramiento sobre violaciones espec¡¦icas por los estados contractuales.
Hay varias otras convenciones de la ONU sobre derechos humanos que surgieron de la presi¡¦ ejercida por las ONG. Entre ellas la Convenci¡¦ sobre la Eliminaci¡¦ de Todas las Formas de Discriminaci¡¦ contra la Mujer (1981), la Convenci¡¦ contra Torturas (1987) y la Convenci¡¦ sobre Derechos de Todos los Ni¡¦s (1990). Al igual que el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Pol¡¦icos, estas convenciones tienen un organismo a cargo de su aplicaci¡¦ al que las ONG proporcionan informaci¡¦ esencial con el fin de lograr el cumplimiento de las disposiciones del tratado.
La Conferencia Mundial de Derechos Humanos
Uno de los acontecimientos importantes en la labor de adelantar los derechos humanos en el sistema de las Naciones Unidas tuvo lugar en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena, Austria, en junio de 1993. Aqu? como en anteriores ocasiones, las ONG tuvieron una funci¡¦ determinante al organizar una campa¡¦ eficaz a nivel mundial para asegurar su participaci¡¦. Al mismo tiempo, ganaron el apoyo activo de la administraci¡¦ Clinton, que entonces estaba en sus primeros meses. De hecho, la delegaci¡¦ de Estados Unidos a Viena incluy?a miembros de la comunidad de ONG de Estados Unidos, as?como a funcionarios del gobierno, tal como han lo hecho otras delegaciones de Estados Unidos a otros foros internacionales durante varios a¡¦s.
Trabajando unidos y con otras delegaciones del mismo parecer de otras naciones, las ONG y los gobiernos obtuvieron varios logros importantes en Viena, entre ellos el apoyo un¡¦ime para la creaci¡¦ del cargo de alto comisionado de derechos humanos y la declaraci¡¦ que reafirma el car¡¦ter universal de los derechos humanos. El alto comisionado, puesto que ahora ocupa Mary Robinson, tiene a su cargo promover los derechos humanos en el sistema de las Naciones Unidas y defender estos derechos en el escenario internacional.
El surgimiento de toda una generaci¡¦ de ONG de Asia, Am¡¦ica Latina y Africa en la Conferencia de Viena, producto de un proceso que se hab¡¦ gestado durante varios a¡¦s, fue un nuevo factor en el sistema internacional de los derechos humanos. Unas 3.000 ONG se inscribieron al convocarse la conferencia. De particular importancia fue la reuni¡¦ preliminar en Bangkok, en la que las ONG asi¡¦icas aprobaron una declaraci¡¦ que insist¡¦ en que las normas internacionales de derechos humanos ten¡¦n que cumplirse e instaba a la creaci¡¦ del cargo de alto comisionado de derechos humanos.
La Conferencia de Viena concentr?tambi¡¦ la atenci¡¦ internacional en los derechos de la mujer y su lugar esencial en los derechos humanos en general. Su firme apoyo a los derechos de la mujer sent?las bases para la hist¡¦ica Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer celebrada en Beijing en 1995 y el reconocimiento de que los grupos de mujeres cobran hoy importancia en todo el mundo.
Durante a¡¦s, el car¡¦ter horrendo de los abusos del siglo XX hab¡¦ inducido a las ONG, particularmente Human Rights Watch, a destacar la necesidad de rendici¡¦ de cuentas con respecto a la justicia y la verdad hist¡¦ica. Al momento de la Conferencia de Viena, la guerra en Bosnia hab¡¦ convencido a muchos de que se necesitaba un nuevo mecanismo para pedir cuentas a los responsables de los abusos m¡¦ atroces, tales como el genocidio y los cr¡¦enes en contra de la humanidad.
Por ello, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estableci? en 1993 el Tribunal Penal Internacional para la Ex Yugoslavia. La organizaci¡¦ Human Rights Watch dio su apoyo al tribunal al proporcionarle documentos que el fiscal jefe, Richard Goldstone de Sud¡¦rica, consider?"de incalculable valor". Otra ONG, Physicians for Human Rights, recibi?elogios del tribunal por la ayuda que proporcionan los m¡¦icos forenses en el examen de cad¡¦eres exhumados. Las ONG de Europa proporcionaron ayuda psicol¡¦ica y social a los testigos.
Al a¡¦ siguiente, las Naciones Unidas crearon un tribunal similar para Rwanda, con operaciones en Arusha y Tanzania. Aunque el gobierno de Estados Unidos y la comunidad de ONG han tenido sus diferencias a lo largo de los a¡¦s, ambas partes han concedido importancia a la labor de ambos tribunales y al principio de rendici¡¦ de cuentas sobre derechos humanos. De hecho, Estados Unidos ha proporcionado la mayor parte de los fondos para mantenerlos.
El movimiento mundial de ONG
A medida que concluye el siglo XX, la participaci¡¦ de las organizaciones no gubernamentales en todos los aspectos de los derechos humanos ha crecido de forma extraordinaria. Hoy hay muchos activistas y organizaciones de derechos humanos en casi todos los pa¡¦es del mundo. Algunos arriesgan su vida y medio de vida por la libertad de expresi¡¦, la democracia, y la tolerancia racial y religiosa. Otros se pronuncian en contra de la tortura, el encarcelamiento arbitrario y las formas contempor¡¦eas de esclavitud. Otros m¡¦ trabajan para influir en las instituciones financieras internacionales, fomentar el desarrollo, limitar el trabajo infantil, prohibir las minas antipersonales y eliminar la trata de mujeres y ni¡¦s.
El mundo est?lejos de eliminar por completo las violaciones m¡¦ atroces de los derechos humanos, y los principios que se han detallado en la Declaraci¡¦ Universal de Derechos Humanos todav¡¦ no se han hecho realidad en gran parte del mundo. Sin embargo, la fuerza y el vigor del movimiento internacional de derechos humanos nos da la esperanza, por lo menos, de que el pr¡¦imo siglo traer? mayores progresos. Y se debe estar siempre conciente de las victorias que ya se han logrado, y no menos de las que se han ganado en la mente humana.
Temas de la
Democracia
Publicación Electrónica de USIS, Vol.
3, No. 3, octubre de 1998