MANTENER NUESTRAS PRIORIDADES AL MISMO TIEMPO
QUE MANTENEMOS LA PAZ

Por el senador Max Cleland

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    Max Cleland

    Los tiempos de paz -- como los que disfruta actualmente Estados Unidos -- son el momento particular en que debemos ser sumamente vigilantes en pos de nuestras pol・icas de seguridad nacional, a fin de que la paz no se pierda o nuestros intereses nacionales queden en peligro, dice el senador Max Cleland. Pide adem・ que el Senado efect・ debates programados regularmente para ayudar a definir cu・es son esos intereses nacionales. Cleland, senador dem・rata de Georgia, ha sido miembro de la Comisi・ de Fuerzas Armadas del Senado desde su elecci・ en 1996.

    Al aproximarnos al final del siglo XX, las certidumbres aterradoras de la guerra fr・ han dado paso a la era en que nos encontramos hoy, agitada e incierta, pero tambi・ esperanzadora. Como en cualquier per・do de transici・, exploramos en busca de la estrategia y pol・icas m・ apropiadas para mantener y mejorar nuestros intereses de seguridad nacional.

    En los d・s de la guerra fr・, nuestras pol・icas diplom・icas y militares fueron dirigidas a contrarrestar a los reg・enes comunistas del mundo a por medio de la OTAN y otros mecanismos creados para ayudarnos a hacer frente a las realidades del modelo bipolar. Ahora, Estados Unidos lleva la pesada carga de "mantener la paz" en todo el mundo, en virtud de que posee las fuerzas militares m・ fuertes, mejor entrenadas y mejor armadas del mundo.

    Aunque nuestra participaci・ directa no siempre ser?solicitada ni deseable en conflictos regionales en todo el mundo, Estados Unidos puede estar involucrado indirecta y eficazmente en misiones de mantenimiento de la paz mediante una estrategia apropiada de intervenci・ internacional de nuestras fuerzas armadas. Como declar?recientemente el jefe de estado mayor conjunto, general Henry Shelton, ante la Comisi・ de Fuerzas Armadas del Senado, "Estados Unidos es un martillo, pero no todos los conflictos son un clavo". Por medio de la educaci・ y la intervenci・, podemos asegurar un resultado m・ favorable en casos que no involucran nuestros intereses nacionales vitales, pero que ciertamente nos interesan como miembros de la comunidad internacional donde la paz y el respeto a los derechos humanos nos benefician a todos.

    La intervenci・ militar en actividades de tiempos de paz es de importancia considerable para Estados Unidos hoy al entrar en el siglo XXI. Desde 1989, varias veces hemos tenido que revaluar y dar nueva forma a nuestra estrategia militar nacional. En todas las modificaciones y ex・enes, ha habido una necesidad constante y en gran medida insatisfecha de un consenso nacional sobre una pol・ica cohesiva de intervenci・ tanto para quienes formulan nuestra pol・ica exterior nacional as?como para nuestro personal y liderazgo militar nacional.

    Como ha ocurrido a trav・ de la historia, las fuerzas armadas de Estados Unidos, al igual que las fuerzas armadas de cualquier pa・, son una parte importante de nuestra propia estructura de poder nacional. Muy pocas naciones han sido potencias mundiales duraderas, ya sea econ・ica o pol・icamente, sin unas fuerzas armadas de importancia para reforzar sus metas filos・icas. La meta principal de nuestras fuerzas armadas, desde luego, es proteger nuestros intereses nacionales disuadiendo ataques contra esos intereses, as?como ser capaces de prevalecer en cualquier conflicto que surja en caso de que la disuasi・ fracase. La clave reside en definir apropiadamente nuestros intereses y entonces concebir los mejores medios, militares o de otra ・dole, para proteger esos intereses.

    No siempre el uso de los medios militares es el m・odo mejor o preferido para adelantar nuestros intereses. En realidad, los esfuerzos diplom・icas, culturales o econ・icos con mucha frecuencia ser・ m・ eficaces, en relaci・ con el costo, que la intervenci・ o compromiso militar. Adem・, a nuestras fuerzas armadas se les puede pedir demasiado, y en efecto se les ha pedido demasiado, dados los recursos que se les ha proporcionado. Unas fuerzas armadas extendidas al m・imo son receta para graves problemas operativos, de moral y presupuestarios, y es un problema que debe recibir la atenci・ prioritaria de nuestros dirigentes pol・icos y militares.

    Dicho eso, creo que deber・mos y debemos continuar con esfuerzos como la educaci・ militar de nuestros aliados, por medio del Centro Marshall en Europa, la Escuela de las Am・icas y programas similares. Siempre he cre・o que quienes comprenden la guerra, incluso los verdaderos costos de la guerra, comprenden la paz y todas sus bendiciones. En la actualidad capacitamos a nuestras fuerzas armadas en la estrategia de la guerra y en el arte de la paz. El personal militar estadounidense est?bien educado como estudiante de (Karl von) Clausewitz, Sun Tzu, (Alfred Thayer) Mahan y los mejores escritores sobre el conflicto y la acci・ de fuerzas. Al mismo tiempo, tambi・ recibe adiestramiento completo y efectivo en principios norteamericanos fundamentales como la subordinaci・ de las fuerzas armadas al control civil y el respeto a los derechos humanos. Aun cuando nuestros esfuerzos de educaci・ militar en el exterior no siempre han tenido ・ito en infundir esos valores, creo que las reformas recientes eliminar・ toda deficiencia de esta clase en el futuro.

    El Congreso tambi・ deber・ participar en nuestra labor con otras naciones a trav・ de las fuerzas armadas. Tengo la esperanza y la meta de que abordemos estas cuestiones de una manera m・ bipartidista. Desde que llegu?al Senado, me ha preocupado profundamente el tenor de nuestros debates en el Congreso sobre una gama de importantes cuestiones de seguridad nacional. El Senado ha tomado decisiones monumentales sobre nuestras pol・icas en los Balcanes y en el Golfo P・sico, as?como sobre el futuro de la OTAN y de las Naciones Unidas, todo ello sin un conjunto general de metas y pol・icas estadounidenses. Para decirlo simplemente, no creo que podamos permitirnos continuar en un sendero de partidismo y divisi・ de prop・itos sin grave da・ para nuestros intereses nacionales. Por estas razones, he anunciado este oto・ planes de una iniciativa importante dirigida a llevar el pr・imo a・ al pleno del Senado el debate sobre las metas de Estados Unidos en cuestiones de seguridad nacional.

    El plan contempla debates entre los senadores, cada cuatro o seis semanas, sobre temas que incluyen la relaci・ de Estados Unidos con la OTAN y con las Naciones Unidas, la funci・ apropiada de Estados Unidos en las misiones de mantenimiento de la paz en todo el mundo, y una definici・ de los "intereses nacionales" para ayudar a determinar cu・do se despliegan tropas estadounidenses en el exterior. Debemos demostrar que nos preocupa m・ la pol・ica exterior que la actividad pol・ica en el extranjero. Lo que est?en juego es demasiado grande, y los resultados son demasiado importantes para el pueblo estadounidense, para las fuerzas armadas de Estados Unidos y la comunidad internacional, para que hagamos menos.

    Aunque "tiempos de paz" connota la ausencia de actividad militar, es en realidad el momento en el que creo que Estados Unidos debe estar m・ vigilante en sus pol・icas de seguridad nacional, para asegurar la continuaci・ de la paz y la protecci・ de nuestros intereses nacionales.

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