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Con el proceso de ampliaci・ de la OTAN, "tratamos de demostrar que la OTAN no constituye una amenaza para nadie, sino que ofrece una funci・ leg・ima a todos los que trabajan con nosotros", afirma el embajador Robert Hunter, representante permanente de Estados Unidos en el Consejo del Atl・tico Norte. Insiste en que la ampliaci・ de la OTAN es "un requisito para lograr una seguridad duradera en Europa". El art・ulo siguiente se basa en un discurso pronunciado por Hunter en septiembre ante el Consejo de Relaciones Exteriores de Chicago.
・u?momento m・ extraordinario por el que atraviesa la Organizaci・ del Tratado del Atl・tico Norte! Hace s・o unos pocos a・s, se escrib・n las exequias de la OTAN, se la hab・ relegado, junto con el Pacto de Varsovia, al "osario de la historia" de Karl Marx. Pero hoy, me complace informar que la alianza de la OTAN disfruta de buena salud y cuenta con el firme apoyo de 16 aliados, tres pa・es que han sido invitados a unirse a ella y otros 24 Socios para la paz.
La OTAN disfruta de buena salud porque ha demostrado una vez m・ que es una instituci・ indispensable para atender a las necesidades y aprovechar las oportunidades de seguridad en Europa, no s・o para hoy sino tambi・ para el nuevo siglo.
Los 16 aliados han decidido que desean establecer juntos su seguridad, no separados, aunque los motivos que les llevaron a unirse originalmente, la Guerra Fr・ y la Uni・ Sovi・ica, hayan cesado de existir. Nadie desea "volver a nacionalizar" la defensa; todos quieren mantener intacta esta OTAN que ha demostrado su val・.
La OTAN sigue siendo la base de uno de los acontecimientos singulares de la historia: el hecho de que los 15 miembros de la Uni・ Europea hayan logrado nada menos que abolir la guerra como instrumento de sus relaciones mutuas. Ahora es inconcebible una nueva guerra entre Alemania y sus vecinos, y nadie cuestiona la prudencia de mantener y ampliar este "Espacio civil europeo" a sus confines m・ lejanos posibles tanto en el tiempo como en el terreno.
En la OTAN tenemos la oportunidad y la ambici・ de ampliar ese Espacio civil hacia el este, paso a paso, de incorporar sociedades que hasta ahora no hab・n podido concebir un futuro en el que no cupiera el recurso al conflicto. As? la alianza ha extendido la mano a pa・es que est・ m・ all?de sus antiguos l・ites (efectivamente, en ese sentido, ya nos hemos "ampliado"), con la perspectiva, la promesa, de forjar una seguridad en el Continente que, esta vez, pueda perdurar y abrazar a todos los pa・es y pueblos de Europa que est・ dispuestos y deseosos de participar.
Tambi・ hemos reconocido que la paz y la seguridad en Europa requieren un planteamiento revolucionario respecto a Rusia, pa・ cuyo destino puede ser el m・ decisivo para el futuro de Europa: sin tratarle como a un estado paria que ha perdido la guerra --como la Alemania de despu・ de 1918--, sino como a una gran naci・ con derecho leg・imo a ser parte de Europa, de sus pol・icas, sociedad, econom・ y seguridad --como la Alemania de despu・ de 1945, que evolucion?en la Rep・lica Federal libre y democr・ica de hoy.
Al mismo tiempo, la OTAN ha recogido el reto del conflicto b・ico m・ grave y duradero de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, en Bosnia -- con la construcci・ de un puente del Sarajevo de 1914 al Sarajevo de 1997.
La OTAN est?demostrando una vez m・ que es fundamental para los Estados Unidos en el mundo. Desde hace tiempo somos una potencia europea, como resultado l・ico de nuestros intereses estrat・icos, pol・icos y econ・icos, as?como de nuestros valores democr・icos y sentido de finalidad.
En este aspecto, creo que no estamos divididos los estadounidenses, y nuestro continuo compromiso con la OTAN es una expresi・ fundamental de esos intereses y valores perdurables. Es para m? motivo de satisfacci・ que todos los miembros del Congreso, tanto republicanos como dem・ratas, que han visitado la OTAN mientras he estado all? han expresado su apoyo al continuo compromiso con la seguridad europea. Al mismo tiempo, en el Continente, ese compromiso se ha reconocido una vez m・ como esencial. De nuevo, los aliados vuelven los ojos hacia nosotros en busca de inspiraci・, liderazgo y compromiso.
Esto tiene graves implicaciones. Es una se・l de las responsabilidades que a esta generaci・ de estadounidenses se le pide que asuma. Una se・l de las profundas deliberaciones y decisiones cr・icas que juntos, como estadounidenses, tenemos que afrontar. A fin de cuentas, ser?el pueblo estadounidense quien decida cu・ va a ser nuestra funci・ en la seguridad europea. Esto es justo, apropiado, y necesario, porque todo compromiso que hagamos de esta magnitud debe estar firmemente arraigado en nuestra cultura pol・ica.
La ampliaci・ de la OTAN: ・mprudencia o requisito?. Esta no es una cuesti・ ret・ica ni cuesti・ que podamos afrontar con ligereza. No nos enga・mos, lo que se nos pide ahora, incorporar a Polonia, Hungr・ y la Rep・lica Checa en la OTAN, vincular? irrevocablemente a Estados Unidos con la seguridad europea. Impondr?nuevas demandas y, s? algunos costos adicionales. Entra・r?un compromiso perdurable a la seguridad y estabilidad de Europa Central. Supondr?tomar con seriedad las inquietudes de Rusia y tratar de darles respuesta. Y exigir?a los aliados de la OTAN velar juntos por el ・ito de esta empresa, de manera que todos los pa・es del espacio transatl・tico, de Am・ica del Norte a los confines de Eurasia, tengan, al menos en cierto grado, un inter・ en el ・ito aliado. Con el tiempo, queremos que quienes se encuentren en Chicago, en Frankfurt, en Varsovia, en Budapest, en Bucarest y en los Estados B・ticos y, s? tambi・ en Kiev y en Mosc? puedan decir que lo que ha hecho la OTAN es proporcionarles un futuro m・ seguro.
Y consideren ustedes las oportunidades que se abren ante nosotros si triunfamos. Ahora tenemos la oportunidad de llegar a cientos de millones de personas que durante largo tiempo languidecieron bajo la tiran・ comunista y la dominaci・ sovi・ica, apartados del pleno florecimiento de la democracia occidental y el impresionante progreso econ・ico de los ・timos decenios. Tenemos la oportunidad de ayudar a cerrar las heridas abiertas no en una sino en las tres grandes guerras europeas de este siglo. Lo que se nos brinda es nada menos que la oportunidad ・ica de dar un segundo mordisco a la manzana de la historia: dar cima a la labor del Plan Marshall, contribuir al establecimiento de sociedades democr・icas, pr・peras y seguras en toda Europa, esta vez no recluidas al otro lado de una Cortina de Hierro.
De modo que, la OTAN emprendi?la tarea de recrearse a s?misma. Para ello, esta primavera, los dirigentes aliados participaron en una asombrosa serie de actividades a lo largo de 44 d・s, desde la firma del Acta Fundacional OTAN-Rusia en Par・, a la reuni・ de 43 jefes de estado y de gobierno en la Cumbre hist・ica de la OTAN en Madrid. Y al completarse la tarea, la OTAN hab・ cambiado de manera m・ radical en su historia desde su fundaci・, hace casi medio siglo.
Este cambio se produjo en respuesta directa al liderazgo del presidente Clinton y como complemento de las decisiones adoptadas en la Cumbre de Bruselas de 1994. La OTAN actu?en ocho sectores diferentes que se reforzaban mutuamente, y que, juntos, constitu・n un marco coherente y uniforme para la seguridad europea.
En Madrid, en julio, los 16 jefes de estado y de gobierno de la OTAN acordaron pedir la adhesi・ de los tres primeros pa・es a la alianza, para lo que eligieron a los que juzgaban m・ preparados para hacer frente a sus responsabilidades como miembros y con m・ probabilidades de obtener la aprobaci・ de los 16 parlamentos. Ahora estamos negociando con ellos actas de adhesi・. Estas se someter・ a los parlamentos el a・ pr・imo y si son ratificadas --y eso incluye el voto favorable de dos tercios del Senado de Estados Unidos-- estos primeros nuevos miembros se unir・ a la alianza en una cumbre que se celebrar?en Washington con motivo de su 50 aniversario, en abril de 1999.
Al mismo tiempo, en Madrid, los aliados acordaron mantener la puerta abierta al ingreso de nuevos miembros. Las dos acciones est・ vinculadas: la asociaci・ y la puerta abierta; lo que se pretende es eliminar l・eas divisorias en Europa, no trazar otras nuevas. Desde el punto de vista de Estados Unidos, la puerta al ingreso en la OTAN permanecer?abierta mientras haya pa・es europeos dispuestos y deseosos de asumir las responsabilidades que lleva consigo la calidad de miembro. Qui・ ser?el pr・imo en formar parte y cu・do eso suceder? es algo que a・ no se ha decidido. Pero el compromiso es evidente.
Ahora bien, los dirigentes no se paran ah? Hace tres a・s, la OTAN puso en marcha uno de sus proyectos m・ afortunados: la Alianza para la Paz. Este proyecto ha congregado en torno al esfuerzo y las actividades de la OTAN a unos 27 pa・es, desde Europa Central a Asia Central, pasando por Ucrania y Rusia. Para ese peque・ grupo de pa・es que tratan de unirse a la OTAN, la Alianza para la Paz es el camino para conseguirlo, el campo de entrenamiento para la alianza, la transici・ que tiene lugar antes de la adhesi・ y no despu・ -- de manera que cuando el Senado de Estados Unidos pregunte si est・ listos, se pueda dar una respuesta afirmativa. Y, a los pa・es que no se unan a la OTAN, al menos no al principio, la Alianza les ofrece un compromiso permanente con nosotros, que les permita hacer pr・ticamente lo mismo que puede hacer un aliado. Precisamente, 14 de esos asociados est・ ahora prestando servicio en la Fuerza de estabilizaci・ en Bosnia, en la que contribuyen a mantener la paz en esa regi・ como cualquier otro miembro de la OTAN.
Al mismo tiempo, la OTAN ha dado un mayor significado a la Alianza para la Paz con el establecimiento de un nuevo Consejo de Alianza Euro-atl・tico que permite a sus 43 miembros contribuir a orientar el curso de la Alianza para la Paz y llevar sus intereses de seguridad al coraz・ de la alianza.
Pero tal vez lo m・ notable es el Acta Fundacional entre la OTAN y Rusia, que le brinda a Rusia la oportunidad de desempe・r una funci・ plena en la seguridad europea, siempre y cuando, como todos los dem・, respete las reglas del juego. El Acta Fundacional protege plenamente la capacidad de la OTAN de adoptar sus propias decisiones y mantener sus cualidades esenciales como alianza de defensa, pero tambi・ prev?una amplia gama de consultas, tareas de cooperaci・ y acciones comunes con Rusia. En septiembre, el nuevo Consejo conjunto permanente OTAN - Rusia celebr?su per・do de sesiones ministeriales en Nueva York, y empez?a esbozar un programa de trabajo que, con la buena voluntad y el esfuerzo de todos, puede conducir a una alianza estrat・ica que beneficie a ambas partes y proteja plenamente los intereses de todos. Todav・ es dif・il imaginar que 1.300 soldados rusos prestan servicio en Bosnia como parte de la Fuerza de estabilizaci・ dirigida por la OTAN --soldados estadounidenses y rusos en patrullas conjuntas, que se prestan apoyo mutuo, por primera vez desde la disoluci・ de la Gran Alianza despu・ de la Segunda Guerra Mundial.
La OTAN ha forjado tambi・ una alianza especial con Ucrania mediante una carta constitucional en la que se reconoce la importancia fundamental de ese pa・ en el coraz・ de Europa, prueba cr・ica de todo lo que estamos tratando de lograr.
La nueva OTAN tambi・ est?transformando profundamente su manera de actuar, a fin de satisfacer los requisitos militares muy dispares del nuevo siglo. Reduciremos en dos tercios el n・ero de cuarteles generales, estamos ideando nuevos medios de organizar y dirigir fuerzas para el mantenimiento de la paz y otras crisis, pero tambi・ velamos por que la alianza pueda seguir haciendo frente a cualquier reto militar, y por que la OTAN, despu・ de ampliada, sea tan fuerte y eficaz como lo es en la actualidad.
Por ・timo, en la OTAN hemos respondido al deseo de nuestros aliados europeos de asumir una mayor responsabilidad en la defensa, una proporci・ mayor de la carga, mediante una nueva Identidad de Seguridad y Defensa Europea. Por primera vez, la Uni・ Europea Occidental podr?realizar sus propias operaciones militares, con ayuda de la OTAN, al tiempo que refuerza los lazos con sus aliados del otro lado del Atl・tico, en vez de competir con ellos.
Este es el marco dentro del cual creo que se debe juzgar la ampliaci・ de la OTAN: un paso hacia una estructura general de seguridad que puede prevalecer porque responde a las necesidades leg・imas de todos los pa・es comprometidos en Europa.
Con la participaci・ formal en la alianza nos proponemos nada menos que liberar a los pa・es de Europa Central de la historia, la historia de un siglo en el que la incertidumbre y la inestabilidad los han llevado repetidamente a ellos, y a tantos otros, a conflictos y tragedias. Nos proponemos acabar con las rivalidades por la primac・ y el control en esta regi・, para que quienes durante largo tiempo han sido objetos de las pol・icas del poder puedan ser sujetos y due・s de sus propios destinos. Nos proponemos darles a estos pueblos la base de confianza para que, sin interferencias ajenas, emprendan sus esfuerzos para unirse de nuevo a Occidente, fortalecer sus nuevas democracias, establecer econom・s de mercado y forjar nuevas vidas para ellos y sus familias. Y en el proceso, nos proponemos demostrar que la OTAN no constituye una amenaza para nadie, sino que ofrece una funci・ leg・ima a todos los que trabajan con nosotros.
La ampliaci・ de la OTAN, a nuestro juicio, es, por tanto, un requisito para lograr una seguridad duradera en Europa.
Pero, ・s esto imprudencia? Lo ser・ si fracasamos en lo que ahora tratamos de hacer en sus numerosos aspectos relacionados entre s? si no conseguimos ratificar en cualquier pa・ aliado las actas de adhesi・; si no logramos proveer los recursos, los modestos recursos, necesarios para mantener fuerte a la OTAN; o si no conseguimos hacer realidad el sue・ que en lo profundo del alma gu・ lo que ahora estamos tratando de hacer: forjar una seguridad duradera en Europa para el siglo XXI que ayude a redimir la terrible historia del siglo XX. Eso ser・, efectivamente, un fracaso; eso ser・, efectivamente, una imprudencia.
Pero yo conf・ en que triunfaremos, sobre todo, en que el pueblo de Estados Unidos se unir?para concluir la labor iniciada hace medio siglo con el Plan Marshall y la creaci・ de la OTAN. En esta tarea estamos comprometidos todos los que estamos aqu?presentes; todos hemos sido retados, como lo fueron los dirigentes idealistas y valerosos de hace medio siglo. Isaac Newton dijo en una ocasi・ que "estaba sobre hombros de gigantes". Tambi・ nosotros.
Y conf・ en que dentro de medio siglo, cuando nos llegue el turno de ser juzgados por la historia, pueda decirse que superamos felizmente la prueba.
Agenda de la pol・ica
exterior de los Estados Unidos de Am・ica
Publicaci・
Electr・ica del USIS, Vol. 2, No. 4, octubre de 1997