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Un elemento clave de la estrategia estadounidense de no proliferaci・ es abordar "los conflictos y las tensiones subyacentes que propulsan la proliferaci・" en la pen・sula coreana, en el Mediano Oriente y en el Sur de Asia, afirma Steinberg, viceasesor para asuntos de seguridad nacional y ayudante del presidente. El texto que sigue es una adaptaci・ de sus comentarios del 9 de junio en la Fundaci・ Carnegie para la Paz Internacional en Washington.
Es evidente que no existe ninguna pol・ica que de por s?pueda abordar los complejos y variados retos de la proliferaci・. Pero el presidente Clinton ha declarado categ・icamente que para Estados Unidos no hay ninguna prioridad m・ alta.
La estrategia estadounidense consta de tres elementos principales. Primero, establecer y fortalecer los reg・enes de los tratados internacionales; segundo, abordar el problema desde el lado del abastecimiento mediante mecanismos multilaterales a fin de controlar la propagaci・ de tecnolog・s, equipos y materiales relacionados con la proliferaci・; y por ・timo, abordar el aspecto de la demanda mediante el dise・ y puesta en pr・tica de planteamientos regionales, con el fin de reducir los incentivos para la proliferaci・.
Nuestra primera l・ea de defensa lo son los tratados internacionales, que establecen las estructuras normativas y jur・icas para abordar la amenaza de la proliferaci・. Los cuatro a・s anteriores han coronado un notable esfuerzo de varias d・adas para establecer los elementos claves de una estructura mundial: el Tratado de no proliferaci・ nuclear (TNP), la Convenci・ de armas qu・icas (CAQ), y la Convenci・ de armas biol・icas (CAB). El desaf・ es doble ahora: primero, asegurar que el mayor n・ero posible de pa・es integren estos reg・enes; y segundo, dise・r y poner en pr・tica sistemas efectivos de verificaci・ y aplicaci・.
El r・imen nuclear ha logrado los mayores adelantos. Con la ayuda de nuestro liderazgo, el TNP es una parte permanente de la estructura internacional y la adhesi・ al mismo es casi universal. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha creado un precedente s・ido para adoptar medidas contra los pa・es que han violado el tratado, como Irak y Corea del Norte.
La situaci・ jur・ica del TNP la refuerza el Organismo Internacional de Energ・ At・ica (OIEA) y sus extensas inspecciones de salvaguardias. La comunidad internacional recibi?un llamado a la realidad cuando descubrimos el programa clandestino de armas nucleares de Irak. Respondimos con el fortalecimiento de la funci・ y los recursos del OIEA, y culminamos el mes pasado con la aprobaci・ del nuevo protocolo modelo. El protocolo fortalecer?sustancialmente la autoridad y habilidad del OIEA en lo que respecta a descubrir actividades secretas en torno a armas nucleares en los pa・es partes del TNP. El presidente Clinton se ha propuesto someter este protocolo al Senado para su ratificaci・ a principios del a・ pr・imo.
El ・ito del r・imen mundial del TNP lo aumentan las zonas regionales libres de armas nucleares, como las de Am・ica Latina, Africa y el Pac・ico Sur. Estados Unidos trabaja ahora con las partes que integran la zona libre de armas nucleares del Sureste de Asia para resolver las cuestiones que bloquean la adhesi・ de Estados Unidos, y esperamos conocer m・ acerca de la zona libre de armas nucleares propuesta en Asia Central. Tambi・ confiamos en que se pueda iniciar en el futuro cercano las discusiones entre las partes correspondientes sobre el establecimiento de zonas libres de armas nucleares en el Sur de Asia y en el Mediano Oriente.
El presidente Clinton tambi・ ha exhortado a que se negocie un Tratado de Cesaci・ de Materiales Fisionables -- tratado que tiene valor especial en las regiones donde las carreras armamentistas desestabilizantes hacen peligrar la seguridad y absorben los recursos de las necesidades sociales. Creemos que se debe proceder con las negociaciones sin demora y en base a sus propios m・itos. No importa cuan atractivo parezca en teor・, el nexo con un plan de desarme nuclear completo, de plazo limitado, simplemente no es pr・tico. Los intereses que est・ en juego son demasiado altos como para permitir que lo perfecto se convierta en el enemigo del bien.
En contraste con el r・imen nuclear, los esfuerzos internacionales para impedir la propagaci・ de las armas qu・icas y biol・icas no est・ tan bien desarrollados. Ahora que la Convenci・ de Armas Qu・icas ha entrado en vigor, tenemos que asegurar que la Organizaci・ para la Prohibici・ de las Armas Qu・icas tenga los recursos y el respaldo pol・ico necesarios para su puesta en pr・tica. Los miembros de la CAQ tendr・ que actuar en colaboraci・ para expandir la adhesi・ a la CAQ. Particularmente, confiamos en que la Duma rusa ratifique la CAQ lo m・ pronto posible.
En algunos respectos, la Convenci・ de Armas Biol・icas plantea un reto mayor a・. Si bien el tratado ha estado en vigor desde 1972 y su adhesi・ es casi universal, el r・imen carece de mecanismos de cumplimiento y de aplicaci・. El a・ pasado, en las Naciones Unidas, el presidente Clinton exhort?a la comunidad internacional a completar para 1998 un protocolo de la CAB con fuerza de ley, que establecer・ procedimientos en・gicos de cumplimiento, incluso inspecciones apropiadas en el sitio. Esperamos poder gestionar el logro de este objetivo.
Nuestra segunda herramienta principal para la no proliferaci・ es promover la cooperaci・ entre los abastecedores con el fin de controlar la exportaci・ de tecnolog・, equipo y materiales que puedan contribuir al desarrollo de armas de destrucci・ masiva y de sistemas portadores de misiles. Esta es una perspectiva dif・il. Las nuevas democracias de Europa Central y la antigua Uni・ Sovi・ica, orientadas al mercado, se esfuerzan por superar sus penurias econ・icas y crear sistemas efectivos de control de las exportaciones. Y con excepci・ de algunas tecnolog・s muy especializadas, una estrategia de largo plazo para la denegaci・ de tecnolog・s tiene l・ites reales. En las sociedades cada vez m・ abiertas de hoy, ser?m・ y m・ dif・il regular la transferencia o el desarrollo local de la infraestructura industrial b・ica y los conocimientos t・nicos necesarios para las armas de destrucci・ masiva.
Sin embargo, existen medidas importantes que la comunidad internacional puede y debe adoptar para abordar este reto mediante mecanismos tanto nacionales como multilaterales. La mayor・ de los pa・es abastecedores occidentales han hecho m・ rigurosos los controles internos sobre los productos de uso doble y han aumentado el acceso a informaci・ y la cooperaci・ de las agencias de aplicaci・ de la ley para combatir el contrabando de tecnolog・s peligrosas. Ahora, necesitamos expandir el n・ero de los pa・es miembros y refinar los esfuerzos multilaterales para controlar las exportaciones en la Comisi・ Zangger, el Grupo de Abastecedores Nucleares, el Grupo de Australia y el R・imen de Control de la Tecnolog・ de Misiles. El Arreglo de 33 Pa・es de Wassenaar ofrece un veh・ulo excepcional para fortalecer la responsabilidad y transparencia en la venta de armas convencionales y productos de uso doble, y movilizar el respaldo internacional para refrenar el comercio con los pa・es parias.
Por ・timo, la efectividad de estos esfuerzos multilaterales depende de la participaci・ plena de todos los abastecedores potenciales. En particular, Rusia y China son de importancia clave para enfrentar el reto del abastecimiento.
Tenemos un fuerte inter・ nacional en trabajar con Rusia para asegurar que su futuro radique en relaciones m・ estrechas con occidente. El nuevo documento entre la OTAN y Rusia es solamente un ejemplo de nuestra estrategia m・ amplia de aumentar la integraci・ pol・ica y econ・ica de Rusia. Sin embargo, existen temores de naturaleza econ・ica y pol・ica causados por la p・dida por parte de Rusia de sus mercados tradicionales, la que ejerce presi・ para que desarrolle relaciones de abastecimiento con pa・es motivos de preocupaci・. Deseo mencionar, en particular, la cuesti・ de la ayuda nuclear y de misiles a Ir・. Si bien apreciamos las seguridades dadas por el presidente Yeltsin en el sentido de que Rusia limitar?su ayuda nuclear a Ir・, seguimos preocupados de que Ir・ procure aprovechar la construcci・ rusa de una planta de energ・ nuclear para adquirir experiencia e infraestructura que puedan sostener sus ambiciones de armas nucleares, aun cuando el presidente Yeltsin ha dejado bien sentado que ・ta no es la intenci・ de Rusia.
Tambi・ nos preocupan los informes recientes de que entidades rusas proveen ayuda al programa de misiles bal・ticos de largo alcance de Ir・. Obviamente, no es de beneficio a largo plazo de Rusia ayudar a crear una fuerza de misiles que podr・ amenazar a la misma Rusia. El presidente Yeltsin ha declarado que Rusia se opone a esa ayuda, y nosotros seguiremos trabajando estrechamente con el gobierno ruso para asegurar la puesta en pr・tica de esa pol・ica.
China tambi・ presenta una imagen mixta. Por un lado, China ha desempe・do un papel cada vez m・ ・il al respaldar los reg・enes internacionales, incluso la adopci・ del Tratado de Prohibici・ Completa de Ensayos Nucleares y la extensi・ (indefinida) del Tratado de no Proliferaci・ Nuclear, y al colaborar con nosotros para resolver inquietudes espec・icas de no proliferaci・, como la amenaza nuclear de Corea del Norte. Por otro lado, seguimos hondamente preocupados con respecto a algunas de las relaciones chinas pertinentes al abastecimiento de armas, y por las limitaciones de su sistema inadecuado, aunque en v・s de mejora, de controles de exportaci・ para impedir las ventas no autorizadas.
Durante el a・ pasado, hemos hecho alg・ progreso en abordar estas cuestiones. China ha reducido su cooperaci・ nuclear con Ir・ -- especialmente en las ・eas que podr・n contribuir a la capacidad de armas nucleares de Ir・ -- y China est?adoptando medidas para cumplir con su promesa de no ayudar a instalaciones nucleares que carecen de salvaguardias. Al implantar un sistema efectivo de control de exportaciones, China puede ayudar a establecer una base para activar el Acuerdo de Cooperaci・ Nuclear para Fines Pac・icos de 1985 entre nuestros dos pa・es.
Al mismo tiempo, los problemas contin・n. Recientemente impusimos sanciones contra varias personas y compa骰as privadas chinas por contribuir al programa de armas qu・icas de Ir・. Nos preocupan tambi・ los informes repetidos sobre exportaciones chinas relacionadas con misiles a Pakist・ e Ir・. Seguiremos utilizando todos los medios que tenemos -- cooperaci・, diplomacia tenaz y sanciones contra (entidades) espec・icas cuando fuese apropiado -- para alentar mejoras en los esfuerzos de no proliferaci・ de China. Creemos que China ver?que es para su propio beneficio, el no ayudar a la propagaci・ de armas peligrosas ni incentivar la inestabilidad en su propio vecindario.
El tercer elemento principal de nuestra estrategia de no proliferaci・ es abordar los conflictos y las tensiones subyacentes que propulsan la proliferaci・ en tres regiones claves: la pen・sula coreana, el Mediano Oriente, y el Sur de Asia. En estas regiones, los tratados internacionales y los acuerdos multilaterales de exportaci・ pueden ayudar a aminorar la proliferaci・, o por lo menos crear barreras que disuadan a los pa・es de desafiar abiertamente las normas de no proliferaci・. Pero cualquier progreso sustancial exigir?un cambio en los c・culos sobre la seguridad de los estados en cuesti・.
En la pen・sula coreana, la Estructura Acordada en 1994 ha congelado el programa de Corea del Norte para producir material nuclear y ha establecido un plan para el futuro cumplimiento por parte de Corea del Norte de las salvaguardias del OIEA, la remoci・ de materiales nucleares y el desmantelamiento de las instalaciones nucleares de Corea del Norte. Al mismo tiempo, la Estructura Acordada potencialmente es vulnerable a presiones pol・icas y tensiones regionales. M・, nos siguen preocupando las capacidades de armas qu・icas y el programa de misiles de Corea del Norte, inclusive las exportaciones. Para hacer frente a estas amenazas, nuestra estrategia m・ amplia para la seguridad en la regi・ incluye mantener una fuerte alianza con Corea del Sur e iniciar las conversaciones cuatripartitas con el fin de establecer en la pen・sula una paz permanente, as?como nuestros contactos directos con Corea del Norte sobre cuestiones de misiles y armas qu・icas.
En el Mediano Oriente, la proliferaci・ la propulsan la rivalidad estrat・ica que existe entre Ir・ e Irak sobre la supremac・ en el Golfo y la ausencia de una paz completa entre Israel y sus vecinos. Nuestra estrategia consta de tres elementos principales: Primero, tenemos que seguir vigilantes en lo que respecta a los esfuerzos de Irak para reactivar sus programas armamentistas, mantener las restricciones del Consejo de Seguridad sobre las capacidades militares de Irak, y respaldar los reg・enes de inspecciones intrusivas que realizan la Comisi・ Especial de la ONU (UNSCOM) y el OIEA. Segundo, procuramos fortalecer el esfuerzo internacional de denegar a Ir・ los medios para desarrollar armas nucleares y qu・icas y misiles bal・ticos. Por ・timo, seguimos profundamente comprometidos a continuar desempe・ndo un papel activo en ayudar a reducir las tensiones y resolver el conflicto ・abe-israel? lo que permitir・ reanudar las conversaciones regionales sobre el control de armas y la seguridad y finalmente eliminar・ los incentivos para la proliferaci・.
En el Sur de Asia, India y Pakist・ han adquirido capacidades nucleares y de misiles y contin・n expandiendo sus programas, aunque ambos lados han evitado reconocer sus capacidades y desplegar esas armas. Es improbable una soluci・ pol・ica a corto plazo de la proliferaci・ en el Sur de Asia.
Pero existen se・les de esperanza de que los nuevos gobiernos en Nueva Delhi y en Islamabad est・ genuinamente interesados en entablar un di・ogo y en mejorar sus relaciones bilaterales, lo que puede reforzar las restricciones de facto que ambos lados acatan. Estados Unidos seguir?alentando a India y Pakist・ a que resuelvan sus diferencias en la mesa de negociaciones. Tambi・ continuamos instando a ambos lados a que sigan el rumbo correcto en cuanto al Tratado de Prohibici・ Completa de Ensayos Nucleares y el Tratado de Cesaci・ de Materiales Fisionables, y que congelen, y en un futuro eliminen sus arsenales nucleares y de misiles.
Agenda de la pol・ica
exterior de los Estados Unidos de Am・ica
Publicaci・
Electr・ica del USIS, Vol. 2, No. 3, agosto de 1997