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Varios factores influyen en la forma en que los estadounidenses perciben el impacto que puede tener la política exterior en sus vidas, entre ellos lo que ocurre en sus estados, dice un grupo bipartidario de senadores y representantes de todo el país. En una encuesta reciente, realizada por Dian McDonald, redactora de USIS, se pidió a los legisladores que evaluaran la importancia que tienen los temas de política exterior para su electorado, que especificaran los que sus electores consideran importantes y la razón de esa importancia. Los resultados son los siguentes.
SENADOR PAUL SIMON (demócrata por Illinois)
Vengo de un estado donde uno de cada 11 habitantes nació en el exterior; donde la gran ola de inmigrantes europeos de la primera mitad de este siglo fue seguida, en la última década, por oleadas de hispánicos y asiáticos. Entre quienes dejaron parientes y amigos para venir a Estados Unidos, hay mucho interés en asuntos exteriores.
El presidente Clinton reconoció este hecho cuando viajó a Chicago recientemente, mientras su esposa se encontraba en gira por Europa. El itinerario de Hillary la llevó a Bosnia, la República Checa, Hungría, Polonia, Estonia y otros países. El presidente y la primera dama habían hablado por teléfono ese día sobre sus respectivos viajes. "Me llamó y me dijo todos los lugares que iba a visitar, me los enumeró rápidamente. Yo le dije, `Mira, yo puedo hacer un viaje a Chicago y ver gente de todos esos países'", contó el presidente Clinton en medio de los aplausos de una multitud en Chicago.
No obstante, no son multitudes jubilosas lo que yo encuentro generalmente cuando los programas de ayuda al exterior se discuten en juntas comunitarias en todas partes en Illinois. Por lo menos en la mitad de estas reuniones de la comunidad alguien pregunta por qué no se recorta la ayuda exterior. Usualmente, antes de responder, pregunto a la audiencia qué porcentaje de nuestro presupuesto creen que se dedica a la ayuda exterior. Las conjeturas varían entre el 10 y el 25 por ciento. La gente se sorprende cuando les digo que es menos de uno por ciento.
No tienen idea de que por medio de nuestros programas de ayuda se salvan más de tres millones de vidas cada año con las campañas de inmunización; que cuando ayudamos a otros países a sobrevivir económicamente éstos se convierten con frecuencia en nuestros clientes y elevan nuestro nivel de vida; que mucho de lo que llamamos ayuda externa se invierte en alimentos y equipos en este país.
Esta actitud del público puede es susceptible de cambio. Las encuestas que preguntan si la ayuda exterior debe recortarse, revelan un apoyo abrumador a la reducción, pero la misma gente responde positivamente cuando se le pregunta si deberíamos gastar más en ayudar a la gente de otros países que sufre hambre. También deberíamos hacer más para alentar a los jóvenes estadounidenses a que estudien y viajen en el exterior para mejorar nuestra comprensión de otras culturas.
SENADOR FRANK MURKOWSKI (republicano por Alaska)
La gente de Alaska, habitantes de la cumbre del mundo, comprende mejor que muchos estadounidenses lo esencial que es la política exterior de Estados Unidos, no sólo para su bienestar económico, sino para su libertad y sus derechos.
Los habitantes de Alaska aprendieron hace 54 años, cuando la invasión de las islas Aleutianas, que la política exterior importa. Esa lección, a menudo reforzada durante la Guerra Fría, está todavía fresca en su memoria. Precisamente hace poco, durante el debate del proyecto de ley de autorización de fondos del Departamento de Defensa, se les recordó que en Estados Unidos solamente Alaska y Haway estarían amenazados por ataques con cohetes, por ejemplo cohetes Taepo Dong 2 de Corea del Norte, si fallara la diplomacia en la península de Corea.
La gente de Alaska también sabe bien que su bienestar económico en el siglo XXI está directamente vinculado con la expansión del intercambio y el comercio con la cuenca del Pacífico. En 1995, mi estado exportó 1.450 millones de dólares de la captura total de mariscos, mucho más del 75 por ciento. Vendió en ultramar 585,3 millones de dólares en madera; más del 90 por ciento de la producción maderera total del estado se destina a compradores en el exterior. También vendió en el exterior 172,9 millones de dólares de su producción total mineral, o sea un tercio de ésta.
Sabemos que, debido a que nuestro futuro financiero está tan directamente vinculado con acontecimientos externos, lo que sucede en Indonesia o Taiwan, Chile o Japón, Rusia o China tiene efecto inmediato sobre las exportaciones de Alaska y, por ende, sobre el ingreso de miles de sus trabajadores y de las familias de éstos. Sabemos bien que Anchorage está más cerca de Tokio que de Nueva York. Aunque toda la prosperidad de Estados Unidos depende verdaderamente de la economía mundial, los vínculos son más aparentes para la gente de Alaska. Por lo tanto, los miembros del Congreso que vienen de ese estado tradicionalmente tienen un profundo interés en los asuntos exteriores.
REPRESENTANTE BILL RICHARDSON (demócrata por Nuevo México)
Los habitantes de Nuevo México reconocen que el final de la Guerra Fría no significa que Estados Unidos debe abandonar sus intereses vitales en el exterior. Mis electores consideran los derechos humanos, el desarrollo internacional y el comercio cuestiones importantes de política exterior para Estados Unidos. Por multitud de razones la gente de Nuevo México tiene interés único en asuntos extranjeros. Nuestra posición como estado fronterizo nos pone en armonía con los acontecimientos al sur de la frontera. Los Alamos y los laboratorios Nacionales de Sandía realizan investigación de vanguardia que tiene implicaciones mundiales. Nuestras tres bases de la Fuerza Aérea albergan hombres y mujeres que con frecuencia viajan al exterior para proteger nuestros intereses nacionales.
Un gran número de mis votantes se preocupa profundamente por los derechos humanos, preocupación que yo comparto. Esta actitud se traduce en una base sólida de miembros en asociaciones como Amnistía Internacional, que tiene más de 2.000 miembros en mi estado. La labor de organizaciones no gubernamentales (ONG) es crucial para el conocimiento que tiene el Congreso y el público de las violaciones de los derechos humanos. Debe felicitarse a los ciudadanos de Nuevo México que prestan sus servicios voluntarios en estos grupos por su tiempo bien invertido en nombre de la humanidad.
La gran población de habla española de mi estado tiene una relación espacial con otros países de habla española del mundo. Es frecuente que mis votantes tengan interés en lo que sucede en esos países y quieran que Estados Unidos desempeñe una función otorgando ayuda y participando en misiones humanitarias cuando sea posible. Por ejemplo, Results, una organización internacional que fomenta el desarrollo en los países del tercer mundo, tiene en Nuevo México uno de sus grupos más activos. Sus miembros de Nuevo México lograron que el Congreso apoyara un programa de supervivencia para los niños, que asignó 484 millones de dólares para gastos básicos de inmunización y alimentos. El apoyo de Results a los programas de micropréstamos, que proporciona pequeñas sumas de dinero a los individuos, no a la burocracia gubernamental, es efectivo y tiene acogida entre mis votantes.
El comercio libre y equitativo es importante para mis votantes porque las compañías que dependen de la exportación suministran empleo en mi distrito. El año pasado Nuevo México exportó 500 millones de dólares en mercaderías al resto del mundo. Yo encabecé la lucha para hacer aprobar el Acuerdo de Comercio Libre de América del Norte (NAFTA) porque creo que, a la larga, el comercio libre significa empleos mejores y más remunerados para Nuevo México y el país. La capacidad de Estados Unidos de exportar más a los mercados emergentes que a Japón y Europa combinados, es testimonio del éxito de nuestra política de comercio libre de larga data.
SENADORA OLYMPIA J. SNOWE (republicana por Maine)
La política exterior estadounidense afecta directamente las vidas, el sustento y la seguridad del pueblo de Maine, de la misma manera que afecta los intereses de todos los estadounidenses. Los mariscos de Maine son altamente apreciados en Japón por su cualidad y frescura, y minoristas como L.L. Bean han hallado nichos nuevos e importantes por medio de sus tiendas en el centro de Tokio. Una subsidiaria de Central Maine Power, importante central eléctrica, ayuda actualmente a modernizar la infraestructura en naciones que antes formaban parte del bloque soviético. Para los 8.000 trabajadores de Bath Iron Works, en Maine, la política exterior y de defensa es la base de una orgullosa tradición de construcción naval, así como es parte de la base de su vida para los trabajadores en Kittery-Portsmouth Naval Shipyard o Brunswick Naval Air Station.
Cuando me postulé para el Senado de Estados Unidos prometí al pueblo de Maine que así como siempre me esforzaría para asegurar el lugar de Maine en Estados Unidos, me esforzaría también para asegurar el lugar de Estados Unidos en el mundo. Los intereses estadounidenses son compartidos por los pueblos de todas partes del mundo, así se trate de la protección de la seguridad y la estabilidad, de insistir en trato igual en las relaciones de comercio, del apoyo al estado de derecho o de alentar el fortalecimiento de la libertad política, la democracia y los derechos humanos.
En los años que llevo trabajando en política exterior, como miembro de la Comisión del Senado sobre Relaciones Exteriores y, con anterioridad, como miembro de la entonces Comisión de Asuntos Extranjeros de la Cámara de Representantes, he estado activa en cada uno de estos campos. Desde garantizar la seguridad de nuestra embajada en Moscú, durante la Guerra Fría, hasta formar parte de la primera delegación oficial estadounidense a Cambodia, inmediatamente después del derrocamiento del Kmer Rouge, responsable de genocidio, he tratado de asumir una función parlamentaria apropiada de vigilancia y aliento. Mis responsabilidades parlamentarias me llevaron a Bosnia y Croacia el otoño pasado, como miembro de una delegación especial del Senado, que aterrizó en medio de un bombardeo en Sarajevo; antes de esto fui observadora oficial en elecciones que marcaron un hito en América Central e investigué las actividades del infame grupo terrorista Abu Nidal en Europa Oriental, antes de la disolución de la Unión Soviética. Y durante los últimos años he trabajado constantemente para fortalecer el principio del derecho de las naciones a la autodefensa con respecto a la política de Estados Unidos con Bosnia.
La importancia de Estados Unidos en el exterior no puede dudarse, no sólo para los pueblos del mundo que comparten nuestros valores e intereses, sino también para los estadounidenses.
REPRESENTANTE ELIOT L. ENGEL (demócrata por Nueva York)
El grueso de mi trabajo en el Congreso está encaminado a mejorar las realidades socioeconómicas de los residentes del 17o. distrito parlamentario y del área metropolitana de Nueva York. He luchado largo y duro por mejor el cuidado de salud, fomentar la capacitación para el trabajo, ampliar las oportunidades de educación y garantizar que las personas mayores de edad se sientan seguras cuando llegan a sus 60, 70 y 80 años.
No obstante, por muchos años he formado parte de la Comisión de Relaciones Internacionales y tengo la responsabilidad de hacer lo que pueda para promover los intereses de Estados Unidos más allá de nuestras fronteras. Soy copresidente del Cónclave Parlamentario para Asuntos Albaneses y del Grupo Parlamentario de Monitoría del Acuerdo de Paz, que vigila el proceso de paz en el Oriente Medio. Y soy miembro del Cónclave Ad Hoc de Asuntos Irlandeses, del Cónclave de Comercio y Desarrollo Africanos y del Cónclave sobre India.
Creo firmemente que el liderazgo estadounidense es esencial para el mantenimiento del orden dentro del sistema internacional y representa el factor preeminente de apoyo a los derechos humanos y la democracia. Dado nuestro papel de liderazgo, creo que Estados Unidos no debería recortar su ayuda exterior a los países en desarrollo o a nuestros amigos y aliados más cercanos. Con la debida planificación y vigilancia, pequeñas cantidades de ayuda pueden ir muy lejos y ayudar a un gran número de personas. De hecho, de muchas maneras nuestra ayuda exterior constituye nuestra primera línea de defensa contra potencias hostiles en todas partes del mundo. Tratándose de un programa que representa sólo uno por ciento de nuestro presupuesto total, la ayuda externa ofrece beneficios que sobrepasan con mucho sus desventajas.
El Bronx y Westchester, dentro de mi distrito, son dos de los barrios étnicamente más diversos de Estados Unidos. Al tener grandes comunidades afroamericanas, hispanas, judías, irlandesas, italianas, albanesas y demás en el 17o. distrito, los intereses de mis votantes van bastante más allá de las fronteras de Estados Unidos. Por tanto, he tenido el privilegio de representar sus intereses ante el Departamento de Estado de Estados Unidos y otros organismos encargados de los asuntos exteriores y en el futuro colaboraré con ellos para que quienes formulan la política exterior estadounidense tomen firmemente en cuenta sus opiniones.
SENADOR DON NICKLES (republicano por Oklahoma)
Oklahoma, estado sin litoral, está ubicado en el centro de Estados Unidos, pero sus residentes tienen un fuerte sentido de la importancia de lo que sucede en el resto del mundo, ya que lucharon en cuatro guerras extranjeras para defender o restablecer la libertad en Europa, Asia y el Oriente Medio.
Actualmente un interés internacional importante para la gente de Oklahoma, y que yo creo es la cuestión de política exterior de importancia máxima, es el hecho sorprendente que este país no tiene defensa contra ataques con cohetes balísticos. A pesar de que los rusos ya han instalado un sistema para defender a Moscú y a pesar de que estamos trabajando con los israelíes para crear un sistema para defender su país de ataques con cohetes, nosotros no contamos tal defensa.
Por esta razón soy uno de los copatrocinadores originales de la Ley Defender a Estados Unidos, un proyecto de ley que declara que es política de Estados Unidos desplegar un sistema nacional de defensa contra cohetes para finales de 2003. La Ley Defender a Estados Unidos estipula que todo este país debe ser defendido contra ataques limitados, no autorizados o accidentales con cohetes balísticos, con lo que se reconoce tanto las amenazas existentes y las que casi con seguridad se crearán en el futuro.
La inestabilidad política e incertidumbre en Rusia y China ponen de relieve la necesidad de prevenir un posible ataque no autorizado o accidental. El reciente alardeo amenazador chino, durante la crisis en el Estrecho de Taiwan, debió ser un llamado de alerta para todos nosotros. La otra amenaza proviene de por lo menos dos docenas de otros países que actualmente poseen o procuran adquirir armas de destrucción en masa, nucleares, químicas y biológicas, y los medios para lanzarlas. Muchos países que ya tienen cohetes de alcance corto buscan ahora adquirir cohetes de largo alcance más avanzados.
REPRESENTANTE E (KIKA) DE LA GARZA (demócrata por Texas)
El área de Texas que represento (sur de Texas) es bastante diversa tanto étnica como culturalmente. Estamos el punto más meridional de la frontera de Estados Unidos con México. Esto quiere decir que diariamente vemos el mundo de una manera más internacional. Siempre ha sido así.
Todo el mundo habla hoy de la forma en que la tecnología nueva hace el mundo más pequeño, de que nos estamos convirtiendo en una comunidad mundial y de que tenemos mayor interacción que nunca en antes. Para nosotros esto no es un concepto nuevo. Nosotros siempre hemos tenido interacción con nuestros vecinos del sur y ellos con nosotros. Hace mucho tiempo que aprendimos a ver el mundo con una amplia perspectiva.
Cada día, los que vivimos en el sur de Texas tenemos que ver con cuestiones de política exterior. Están las cuestiones obvias del NAFTA, inmigración, comercio, etc. Luego está el panorama más amplio mundial que encierra cuestiones como ayuda externa, participación de Estados Unidos en conflictos externos, terrorismo y, en este momento, el trato de nación más favorecida para China. Se de éstas y otras inquietudes de mis electores.
Mis votantes están muy bien informados, como estoy segura que lo está hoy la mayoría de los estadounidenses. Les oigo hablar, como estoy segura pasa con otros miembros, del tópico del momento. En la era actual de la información, lo que el individuo considera más urgente es lo que llevan a su hogar los noticieros de la noche y los periódicos matutinos. Debido a que en general no se cree que las cuestiones de política exterior tienen efectos directos, creo que es bastante exacto decir que la mayoría de la gente no las considera importantes.
La tragedia reciente en Arabia Saudita, sin embargo, sería una excepción. Es un ejemplo del tipo de incidente que une a la gente. Nosotros, como nación, siempre estamos preocupados por la seguridad de nuestras fuerzas en el exterior y cuando algo les sucede, nos afecta. La razón es que ya no se trata de una abstracción, se trata del padre, el hijo, el primo, el amigo o el vecino que conocemos. La guerra del Golfo, el despliegue de tropas estadounidenses en Bosnia, son otros ejemplos que hicieron que la gente se interesara mucho por la política exterior. Sin embargo, en general la gente no le presta la misma atención a la mayoría de las cuestiones de política exterior.
SENADOR JOE LIEBERMAN (demócrata por Connecticut)
La primera misión de nuestro gobierno, tal como lo establece la Constitución de Estados Unidos, es "proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la libertad". La política exterior es la base para la protección de la seguridad nacional y el crecimiento económico. Si no dedicamos atención a las cuestiones de política exterior todo lo que hagamos internamente será inútil.
Los estadounidenses se benefician de la prevención de la guerra y del cultivo de las buenas relaciones con las naciones del mundo. El desarrollo del comercio estimula el crecimiento económico. La economía de Connecticut, por ejemplo, se beneficia enormemente del comercio con otros países. Las exportaciones de nuestro estado crecieron cerca del 100 por ciento entre 1987 y 1992. El mercado de exportación puede seguir siendo en el siglo XXI el motor de la expansión económica y de la creación de empleo en Connecticut y en todo Estados Unidos.
La acertada gestión de los objetivos de política exterior puede conducir al desarrollo de estados democráticos y amantes de la paz y a la reducción de los ciclos de conflictos totalitarios. Ganamos la Guerra Fría gracias a la combinación de una defensa sólida con una política exterior realista y dinámica. En este período incierto de transición, debemos mantener nuestra fuerza y nuestra visión para que sea posible generar de nuevo la paz entre las naciones.
En 1996 tres cuestiones de política exterior cobran gran importancia. La primera es el terrorismo, que se hizo patente en forma tan trágica con ocasión de la reciente explosión en Arabia Saudita. Debemos poner mayor esfuerzo en la protección de las tropas estadounidenses, en particular cuando defienden nuestros intereses en lugares del mundo donde se encuentran más vulnerables al ataque. Y debemos colaborar estrechamente con nuestros aliados para luchar contra los terroristas, especialmente mediante un uso audaz de los recursos de inteligencia e infiltración de los grupos terroristas.
Una segunda cuestión de política exterior que causa preocupación especial es Bosnia. Yo creo que la captura de los que han sido acusados de crímenes contra la humanidad en la antigua Yugoslavia, debe ser una prioridad para las naciones interesadas en la restauración de la paz en esa región.
Una tercera cuestión es la OTAN. Apoyo su ampliación mediante el estímulo a los países nuevos a que se afilien a esta alianza de seguridad, si pueden contribuir significativamente y han alcanzado un grado suficiente de democratización. La ampliación de la OTAN y la restauración de la paz en Bosnia, cada cual a su modo, refuerzan la perspectiva de una paz continua en Europa.
Si nos concentramos en mejorar las relaciones e incrementar el comercio entre todas las naciones, particularmente en aquellas que han asumido el compromiso de la democracia, daremos mayor oportunidad a la paz y la prosperidad en todo el mundo.
Agenda de la
Política de los Estados Unidos de América,
Publicaciones Electrónicas de USIS, Vol. 1, No. 9, julio de
1996.