![]()
El director del Centro de Educación de Política Pública y miembro del Programa de Estudios de Política Exterior de la Institución Brookings, Lawrence L. Korb, dice que en la era posterior a la Guerra Fría el Congreso y la Casa Blanca con frecuencia difieren en las cuestiones militares, y que cuando lo hacen la política militar "se determina mediante el compromiso". Korb actuó entre 1981 y 1985 como secretario adjunto de Defensa para Asuntos de Personal, Reserva, Instalaciones y Logística, cargo desde el cual administraba el 70 por ciento del presupuesto de defensa y por lo cual debía prestar declaración con frecuencia ante el Congreso. Recientemente hizo dos viajes a Francia comisionado por USIA, donde dictó conferencias sobre asuntos de defensa de Estados Unidos. En el siguiente resumen, Korb describe el papel cada vez más resuelto del Congreso en dar forma a la política de defensa nacional.
Durante la Guerra Fría, el Congreso esencialmente respetaba al poder ejecutivo en asuntos militares, aún cuando muchos en el Congreso no estaban de acuerdo con la dirección que seguía el ejecutivo, por ejemplo, en la Guerra de Vietnam en las décadas de 1960 y 1970.
No obstante, desde el fin de la Guerra Fría, el Congreso ha tomado un papel cada vez más resuelto en los asuntos militares. Esto ha sido especialmente cierto cuando las ramas ejecutiva y legislativa estuvieron controladas por partidos diferentes, como fue el caso en los siete años --con excepción de dos-- transcurridos desde que se derrumbó el muro de Berlín en el otoño de 1989.
En la primavera de 1990 el Congreso controlado por los demócratas forzó al liderazgo republicano de la Casa Blanca y del Pentágono a aceptar reducciones en los gastos de defensa mucho más grandes que lo que quería el poder ejecutivo. El secretario de Defensa del presidente George Bush, Dick Cheney, sostuvo que a pesar de la caída del muro de Berlín el expansionismo soviético seguía siendo una amenaza para Estados Unidos, y que Estados Unidos no debía reducir sus defensas precipitadamente. Muchos demócratas en el Congreso, por otro lado, sentían que el presupuesto de defensa se podía reducir alrededor del 50 por ciento hasta el fin de la década.
Finalmente, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y las comisiones de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y del Senado elaboraron un plan de concesiones mutuas para reducir el presupuesto de defensa un 25 por ciento. De la misma manera, en la primavera de 1990 las comisiones de Servicios Armados, controladas por los demócratas, celebraron audiencias que tuvieron gran difusión y fueron blanco de críticas en cuanto a la prudencia de la política de la administración Bush en el golfo Pérsico. Estas audiencias forzaron al gobierno a procurar un voto de autorización para que las fuerzas armadas estadounidenses usaran la fuerza para expulsar a Irak de Kuwait, algo que no se había hecho cuando Estados Unidos entró en los conflictos de Corea y de Vietnam.
Desde que lograron el control del Congreso en 1994, los republicanos, con el apoyo del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, han aumentado en alrededor de un 20 por ciento las solicitudes de presupuesto de defensa presentadas por la administración demócrata del presidente Clinton. Aunque el presidente Clinton aceptó gastar los fondos adicionales asignados a compra de armamentos militares, vetó los intentos republicanos de forzarlo a instalar una defensa nacional de antimisiles antes del año 2003 y de impedir que las fuerzas estadounidenses presten servicios bajo comando extranjero. Más aún, fue la resolución legislativa de 1995 que exigió que la administración levantase unilateralmente el embargo de armas impuesto a Bosnia lo que animó a la administración Clinton a asumir un papel activo de liderazgo en poner fin a las hostilidades en Bosnia. Pero también fue la reticencia legislativa a enviar tropas terrestres estadounidenses a Bosnia lo que hizo que el presidente Clinton dijera que limitaría la intervención estadounidense a un año. Para asegurar que el Congreso desempeñará un papel si el ejecutivo decide no traer todas las tropas de regreso al cabo de un año, las cámaras legislativas sólo asignaron fondos suficientes para una operación de un año.
Desde el fin de la Guerra Fría las cuestiones militares con frecuencia el Congreso y la Casa Blanca ven con distintos ojos las cuestiones militares. Cuando esto ocurre, la política militar, al igual que la política en la mayoría de las otras áreas, se determina mediante acuerdos de concesiones mutuas.
Agenda de la
Política de los Estados Unidos de América,
Publicaciones Electrónicas de USIS, Vol. 1, No. 9, julio de
1996.