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Convertir un proyecto de legislación en ley es con frecuencia un proceso prolongado que involucra a centenares de personas, desde los miembros del personal legislativo hasta los propios legisladores, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.
El proyecto de ley debe ser aprobado por ambas cámaras de manera idéntica. Una vez que ocurre esto, se lo envía al presidente para la firma. El presidente puede firmar el proyecto, convirtiéndolo en ley; permitir que quede aprobado sin firmarlo, lo que indica su desaprobación; o vetarlo y enviarlo de vuelta al Congreso. El Congreso puede derrotar el veto mediante dos tercios de los votos en cada cámara. Si al Congreso le quedan menos de 10 días para entrar en receso, el presidente puede eliminar un proyecto negándose a firmarlo. A esto se le llama veto de bolsillo.
Sólo un miembro de la Cámara de Representantes o del Senado puede presentar proyectos de ley, aunque los propios miembros no son quienes originan la mayoría de ellos. La vasta mayoría de iniciativas legislativas en la actualidad la propone el poder ejecutivo -- la Casa Blanca y los organismos federales-- y organizaciones de intereses especiales como los sindicatos y las asociaciones empresariales. Miles de proyectos se ley se presentan en cada sesión de dos años del Congreso, pero muchos de ellos nunca completan el proceso. Por ejemplo, en 1993 y 1994, durante la 103ra. sesión del Congreso, se presentaron 8.544 proyectos de ley y de resoluciones conjuntas, pero sólo 473 de ellos llegaron a ser leyes.
En la Cámara de Representantes, el legislador simplemente arroja el proyecto de ley propuesto en el "aro", una pequeña caja ubicada en el escritorio del secretario de la Cámara. En el Senado, los senadores generalmente pronuncian un breve discurso para explicar el propósito del proyecto y lo depositan en la mesa del presidente para que se lo tramite. Los secretarios numeran los proyectos en el orden en que los reciben y los envían a la Imprenta Oficial del Gobierno para que los impriman. Se los presenta entonces en las salas de documentos de la Cámara y del Senado, se publican al día siguiente en el Boletín Oficial del Congreso y se los pone a disposición del público en bancos de datos electrónicos. Por ejemplo, el proyecto H.R. 2 (Cámara de Representantes 2) es el segundo proyecto presentado en la Cámara durante una sesión en particular. Y S. 5 (Senado 5) será el quinto proyecto presentado en el Senado.
Todos los proyectos destinados a aumentar los ingresos fiscales deben originarse en la Cámara, mientras que el consentimiento para la ratificación de tratados y confirmación de nombramientos presidenciales es únicamente responsabilidad del Senado. Cualquiera de los dos cuerpos puede originar cualquier otro tipo de legislación.
En cada cuerpo, el presidente del mismo asigna el proyecto a la comisión o comisiones apropiadas. La presidencia de la comisión o subcomisión pertinente programa audiencias sobre los proyectos que desea considerar. Expertos, representantes de organismos del gobierno y voceros de diversas organizaciones interesadas presentan sus opiniones sobre la legislación propuesta. Las audiencias, por lo general, están abiertas al público, a menos que tengan que ver con información secreta, y con frecuencia reciben amplia cobertura de la prensa y la televisión. Tras las audiencias, la comisión en pleno se reúne para "marcar" el proyecto, o sea terminarlo para someterlo a acción del plenario de la cámara. La comisión puede aprobar y remitir el proyecto en su forma original, remitirlo con cambios propuestos, o aplazarlo indefinidamente, es decir, no enviarlo al pleno del cuerpo.
Una vez que se remite el proyecto, se lo incluye en el calendario legislativo del cuerpo que lo tiene a consideración. En la Cámara de Representantes los proyectos van a la Comisión de Reglas para que se llegue a una "determinación" de límites de tiempo y otras condiciones del debate antes de que los envíen al pleno. La Cámara debe aprobar primero esa determinación antes de que se pueda debatir el propio proyecto. En el Senado, el jefe de la mayoría decide cuándo se presentará un proyecto al pleno. Los senadores también pueden presentar una moción en el pleno para solicitar que se debata un proyecto.
No hay limitaciones de tiempo al debate en el Senado, como las hay en la Cámara de Representantes, situación que en ocasiones lleva a una acción de obstrucción para bloquear la votación sobre la medida que ese considera. Una obstrucción indefinida solamente puede terminar si se resuelve limitar el debate, lo cual requiere el voto afirmativo de por lo menos 60 (de los 100) senadores.
Tanto la Cámara como el Senado pueden considerar proyectos simultáneamente, pero los proyectos finales deben ser idénticos en ambos cuerpos. Si la Cámara y el Senado aprueban versiones diferentes de la misma legislación general, lo cual es generalmente así, se reúne entonces una comisión especial de conferencia integrada por miembros de ambas cámaras para tratar de resolver las diferencias. Si llegan a un acuerdo, el resultado se envía de nuevo a los plenos de las dos cámaras para la votación final. Si ambos cuerpos lo aprueban, el proyecto pasa al presidente.
Tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado los proyectos se aprueban por mayoría de votos. Algunos proyectos --como por ejemplo las enmiendas constitucionales y la derrota de un veto presidencial-- requieren una mayoría especial de dos tercios de los votos en cada cámara.
Si es aprobado, el proyecto se imprime en pergamino, lo firman el presidente de la Cámara de Diputados y el presidente del Senado, y se lo envía a la Casa Blanca a la consideración del presidente.
Agenda de la
Política de los Estados Unidos de América,
Publicaciones Electrónicas de USIS, Vol. 1, No. 9, julio de
1996.