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LA POLITICA DE ESTADOS UNIDOS NO DEBE CALLAR |
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La propagaci・ y el uso impropio de las armas peque・s causan, prolongan y agravan las crisis humanitarias en el mundo. En los ・timos a・s, cada vez se ha ido reconociendo m・ en el ・bito internacional la necesidad de adoptar medidas para evitar que el mundo se vea inundado de armas peque・s", afirma Rachel Stohl, analista principal del Centro de Informaci・ sobre Defensa y presidenta del Grupo de Trabajo de Estados Unidos sobre Armas Peque・s. "Los gobiernos deben procurar la aplicaci・ multilateral de pr・ticas ・timas y la adopci・ de normas para contrarrestar la proliferaci・ y el uso indebido de las armas peque・s". |
Las armas peque・s son causantes de la mayor・ de las bajas en los conflictos actuales, aproximadamente 500.000 muertos y millares de heridos al a・. La propagaci・ y el uso indebido de las armas peque・s causan, prolongan y agravan las crisis humanitarias en el mundo. En los ・timos a・s, cada vez se ha ido reconociendo m・ en el ・bito internacional la necesidad de adoptar medidas para evitar que el mundo se vea inundado de armas peque・s il・itas. El comercio il・ito de estas armas con frecuencia se realiza a trav・ de los mismos cauces turbios que utilizan los carteles de narcotraficantes, terroristas y crimen organizado. Los gobiernos del mundo han reconocido la importancia de poner freno a este comercio.
El primer esfuerzo internacional en lo que hasta ahora ha sido un empe・, principalmente, nacional y regional es la convocatoria a la Conferencia sobre el Comercio Il・ito de Armas Peque・s y Armas Port・iles, de las Naciones Unidas, que se celebrar・en julio, para emprender una acci・ internacional concertada contra el comercio il・ito de armas peque・s y port・iles. La Conferencia de la ONU sobre el Comercio Il・ito de Armas Peque・s y Armas Port・iles en todos sus Aspectos, hace hincapi・en las actividades destinadas a poner freno al comercio de armas peque・s en el ・bito internacional y, tal vez, reducir el creciente n・ero de muertes que causan.
Entre las Organizaciones No Gubernamentales cunde la frustraci・ al ver c・o los gobiernos se desv・n del objetivo b・ico de acabar con el sufrimiento humano causado por el comercio il・ito de las armas peque・s. El tema de las armas peque・s, en la conferencia de las Naciones Unidas y otros foros, exige liderazgo y la acci・ concertada en los ・bitos internacional, regional, nacional y local, incluidas la cooperaci・ y la coordinaci・ de los gobiernos y las ONGs, para eliminar las consecuencias devastadoras de las armas. Los gobiernos deben procurar "multilateralizar" las pr・ticas ・timas y adoptar normas para contrarrestar la proliferaci・ y el uso indebido de las armas peque・s.
Ahora m・ que nunca, es esencial que Estados Unidos asuma el liderazgo para prevenir el comercio il・ito de armas peque・s. Sin embargo, ・ta cuesti・ no ha recibido la atenci・ que merece en la pol・ica de Estados Unidos. Con frecuencia, a las autoridades encargadas de la pol・ica les repugna abordar la cuesti・ de la proliferaci・ de armas peque・s por considerarla demasiado pol・ica o un intento de imponer el control de armas en el ・bito nacional. Otros estiman que existen otras cuestiones m・ urgentes.
Lo que preocupa a las ONGs y a los activistas de esta causa es que el silencio frente a la proliferaci・ de armas peque・s pueda suponer que, en el futuro pr・imo, los formuladores de pol・ica traten esta cuesti・, si acaso, de manera superficial y que no se le conceda alta prioridad en el programa pol・ico. La inacci・ de Estados Unidos frente al tr・ico de armas peque・s ser・ un error tr・ico, no s・o por los millones de afectados en todo el mundo sino tambi・ lo que ello supondr・ a la credibilidad y posici・ del pa・ frente a sus aliados, que se ver・n perjudicadas por la falta de una postura firme para poner fin a este azote.
Las armas peque・s constituyen actualmente una aut・tica amenaza a la seguridad nacional porque su proliferaci・ perpet・ el conflicto violento y genera nuevos ciclos de violencia y crimen. Adem・, la proliferaci・ incontrolada de armas peque・s pone en peligro a las tropas y a los encargados del mantenimiento de la paz de Estados Unidos, cuando un exceso de armas desestabiliza regiones en conflicto, o cuando los dep・itos clandestinos de armas no se eliminan despu・ de un conflicto. Las armas peque・s tambi・ limitan las oportunidades comerciales de Estados Unidos y hacen subir los costos, entorpecen la labor de las organizaciones humanitarias y de socorro y reducen las posibilidades de desarrollo sostenible.
Para contrarrestar los peligros de la proliferaci・ de armas peque・s, es necesario adoptar pol・icas sobre ventas l・itas y establecer una cooperaci・ internacional para reducir el tr・ico il・ito. Ninguno de estos dos aspectos se puede abordar separadamente, ya que la l・ea que separa el comercio l・ito del il・ito es a veces difusa o deliberadamente imprecisa. Muchas armas il・itas en circulaci・ fueron transferidas en alg・ momento l・itamente por un gobierno o con su aprobaci・. La pr・tica cada vez m・ frecuente de recurrir a traficantes internacionales o depender de ellos tambi・ complica la cuesti・ (en algunos casos se trata de ventas l・itas, en otros no). Las ventas gubernamentales leg・imas merecen asimismo atenci・ internacional, ya que tambi・ pueden dar lugar a abusos de los derechos humanos, prolongaci・ de conflictos o se pueden emplear para fines distintos de los declarados.
Existen abundantes opciones de pol・ica sobre armas peque・s y se pueden aplicar a un costo relativamente bajo con resultados importantes y tangibles. La administraci・ Clinton adopt・varias medidas para controlar la proliferaci・ de armas peque・s que no se han aplicado. Muchas de ellas deber・n ser adoptadas por la administraci・ Bush como prueba de un compromiso firme de Estados Unidos a esta causa.
En primer lugar, Estados Unidos debe imponer una moratoria a las ventas de armas a todas las regiones en conflicto, sobre todo en curso, y trabajar con otros estados para que impongan moratorias similares. En muchos pa・es y regiones est・ en circulaci・ suficientes armas peque・s para pertrechar con creces los peores conflictos del mundo. No es necesario que entren nuevas armas en la cadena de suministro.
Segundo, el criterio trazado en el C・igo de Conducta, de la Uni・ Europea, y el Documento sobre Armas Peque・s, de la Organizaci・ para la Seguridad y la Cooperaci・ en Europa (OSCE), se deber・ aplicar rigurosamente a las exportaciones internacionales de armas peque・s. Tanto la UE como la OSCE se・lan el deber del estado exportador de impedir las ventas de armas que contribuyan a las violaciones de derechos humanos y a otras formas de represi・, agraven las tensiones regionales, provoquen o prolonguen conflictos, constituyan un gran riesgo de diversi・ al mercado il・ito, o amenacen de otra forma la paz y la seguridad internacionales.
Esta pol・ica est・en consonancia con una promesa anterior del Departamento de Estado de cumplir criterios estrictos en la concesi・ de licencias de exportaci・ de armas peque・s. Adem・, las autoridades deber・n promover la adopci・ del C・igo Internacional de Conducta ordenado por el Congreso en las negociaciones multilaterales, para asegurar el cumplimiento por otros pa・es de estrictos criterios de exportaci・. Los gobiernos tienen la obligaci・ de velar por que las armas no se usen para violar derechos y cometer abusos.
Tercero, Estados Unidos, al igual que otros pa・es exportadores, deber・ sentar un ejemplo con la adopci・ de una pol・ica de control de exportaci・ dise・da para prevenir la desviaci・ y la acumulaci・ de armas peligrosas, basada en la pol・ica actual de Estados Unidos de "verificar, y de ser necesario terminar" las exportaciones a un estado si las solicitudes de exportaci・ de armas "exceden las necesidades normales, razonables nacionales de un pa・ importador determinado o muestran otras anomal・s". Los excedentes de armas peque・s no se deber・n transferir a zonas vulnerables u ofrecerse en el mercado abierto. Se deber・ alentar a los pa・es en desarrollo a gastar sus escasos recursos en mejorar sus infraestructuras, no en ampliar su fuerza militar. Aun cuando el material de defensa excedente se ofrece a veces a costo reducido, muchos pa・es se beneficiar・n m・ si recibieran en cambio apoyo institucional.
Cuarto, el Departamento de Estado debe pedir, y el Congreso otorgar, financiamiento permanente y sustancial para el programa de destrucci・ de armas peque・s y cooperaci・ permanente para la destrucci・ de armas y control de almacenamiento de armas, para destruir los excedentes que, de otro modo, acabar・n por llegar a las regiones de conflicto. Ya est・ funcionando algunos programas en Europa Oriental y se trabaja en colaboraci・ con la Comunidad Sudafricana de Desarrollo. El Departamento de Estado recibe actualmente dos millones de d・ares para estos programas. Esta cantidad no es suficiente.
El Departamento de Estado deber・ solicitar y recibir fondos adicionales para estos programas y considerar llevarlos tambi・ a otras regiones. La retirada y destrucci・ de armas excedentes facilita la reconstrucci・ de los pa・es que han salido de un conflicto y reduce las posibilidades de que vuelvan a la guerra. A fin de cuentas, el costo m・imo de estos programas es menor que el costo relacionado con el conflicto y las prolongadas tareas de reconstrucci・ una vez terminado ・te, que inevitablemente provocar・n las acumulaciones excesivas y desestabilizadoras de armas peque・s.
Quinto, el Departamento de Estado deber・ establecer un mecanismo de intercambio de informaci・ sobre los embargos de armas impuestos por Naciones Unidas, ya sea dentro Naciones Unidas o en un foro regional. Estados Unidos tambi・ deber・ mejorar la aplicaci・ y ejecuci・ de la ley de ventas de armas de Estados Unidos (enmienda de 1996 a la Ley de Control de Exportaci・ de Armas AECA) e instar a otros pa・es a promulgar restricciones similares. En el pasado, Estados Unidos ha criticado la falta de adhesi・ a los embargos de armas impuestos por las Naciones Unidas y ha recomendado una mayor cooperaci・ de la comunidad internacional para asegurar su cumplimiento. Con la vigilancia y la reglamentaci・ del comercio de armas peque・s y el procesamiento de los infractores de leyes nacionales e internacionales del control de armas, el cumplimiento de los embargos de armas no ser・ tan dif・il como lo es en la actualidad.
Sexto, el Departamento de Estado deber・ abogar por la inmediata ratificaci・ por el Senado de la Convenci・ sobre el Tr・ico de Armas Peque・s, de la Organizaci・ de Estados Americanos. En noviembre de 1997, Estados Unidos firm・la Convenci・ Interamericana contra la Fabricaci・ y Tr・ico Il・ito de Armas de Fuego, Municiones y Explosivos y Otros Materiales Relacionados, para mejorar el control y la capacidad de rastrear las armas peque・s de un pa・ a otro. Dado que Estados Unidos ya ha adoptado la mayor・ de las medidas estipuladas en la Convenci・, la ratificaci・ servir・de ejemplo al resto del hemisferio. Un r・imen eficaz de control del tr・ico il・ito de armas peque・s podr・ implantarse tambi・ en otras regiones y dar por resultado un control internacional significativo del comercio il・ito.
Todas estas medidas har・ que mejore la situaci・, pero el gobierno de Estados Unidos no puede contener por s・solo la proliferaci・ y el uso indebido de las armas peque・s. Por tanto, debe insistir en la elaboraci・ de normas legalmente obligatorias y la aplicaci・ de medidas para impedir que las armas acaben en manos de fuerzas capaces de usarlas indebidamente, bien sean gobiernos o agentes no estatales. El objetivo principal debe ser elevar las normas internacionales de exportaci・ y uso de armas peque・s y port・iles.
El gobierno de Estados Unidos, trabajando con las Naciones Unidas y otros foros internacionales pertinentes, debe iniciar negociaciones para aprobar los tres siguientes instrumentos legalmente obligatorios:
Estados Unidos tambi・ deber・ alentar el establecimiento de mecanismos especiales de transparencia para las armas peque・s y una norma que impida a los civiles poseer armas peque・s de tipo militar.
En espera de la acci・ de los gobiernos, las ONGs y los militantes se han organizado. Muchos de ellos participan en la Red de Acci・ Internacional de Armas Peque・s (IANSA), que abarca a m・ de 320 organizaciones e individuos de 70 pa・es. Debido al amplio alcance de la cuesti・ de las armas peque・s, las ONGs representan una amplia gama de intereses y han formulado una variedad de recomendaciones de pol・ica. Pero no todas las ONGs est・ de acuerdo en la necesidad de poner freno a la proliferaci・ de las armas peque・s y la reducci・ de sus usos indebidos.
Las ONGs que presionan a favor de la acci・ mundial contra la marea de armas peque・s est・ conscientes de que esta empresa es un empe・ a largo plazo que se realizar・paso a paso. Las actividades individuales y unilaterales no aliviar・ por completo el sufrimiento humano causado por la proliferaci・ de las armas peque・s; eso exigir・un compromiso internacional total a largo plazo, Pero a corto plazo, la acci・ de Estados Unidos y su liderazgo comenzar・ a reparar los da・s causados por estas armas. Las ONGs no piden a Estados Unidos o a otros gobiernos que proh・an una clase entera de armas, sino que las transfieran y usen de manera responsable para asegurar que todos los agentes, individuos, grupos armados y otros gobiernos, hagan otro tanto.
La acci・, tanto inmediata como futura, deber・ incluir la asociaci・ entre gobiernos y ONGs, para reducir los da・s ocasionados por las armas peque・s. Valerse de los recursos de amplios sectores de la sociedad civil y escuchar a las v・timas de los abusos de los derechos humanos asegurar・ una pol・ica de armas peque・s s・ida y integral. Pero, en ・timo t・mino, son los gobiernos los que se deben responsabilizar para asegurar que las armas peque・s no se sigan usando indebidamente, como ha dicho el secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan, como "armas de destrucci・ en gran escala".
Atajar la proliferaci・ y el uso indebido de las armas peque・s no es lo mismo que imponer el control mundial de las armas, como alegan sus detractores. Las pol・icas sensatas de armas peque・s no tienen por objeto impedir la posesi・ de armas de fuego y de caza, como temen algunos grupos, sino asegurar que las actuales armas port・iles de alta potencia no se usen para sembrar el terror o cometer cr・enes. Instamos a Estados Unidos a establecer normas internacionales para acabar la propagaci・ de las armas peque・s. El objetivo final con el tema de las armas peque・s es salvar vidas, acabar con el sufrimiento humano y sentar las bases para un futuro m・ estable y pac・ico.
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Las opiniones expresadas en este art・ulo son las del autor y no reflejan, necesariamente,
el punto de vista o pol・ica del gobierno de Estados Unidos.
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Agenda de la Pol・ica Exterior de los EUA
- Junio 2001
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