FRENAR EL COMERCIO ILICITO DE ARMAS PEQUE・S:
UN CAMINO PRACTICO

Por Michael T. Klare,
profesor de Estudios de Paz y Seguridad Mundial,
Hampshire College

blue line


photo of Michael T. Klare "El comercio no controlado de las armas peque・s y armas port・iles es un problema grave y creciente, al que los formuladores de la pol・ica internacional prestan atenci・ sin precedentes este a・", dice Michael T. Klare, profesor de Estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Klare estima que los delegados a la Conferencia de la ONU sobre el Comercio Il・ito de Armas Peque・s y Armas Port・iles en todos sus Aspectos, a celebrarse este a・, tienen la gran responsabilidad de "establecer el cimiento de un nuevo r・imen internacional para frenar el movimiento de armas hacia zonas de conflicto e impedir su reutilizaci・ despu・ de terminadas las guerras. Estas medidas -- si bien son solamente una parte del esfuerzo principal de reducir el nivel de violencia y derramamiento de sangre en el mundo -- pueden contribuir en forma significativa a la paz y estabilidad mundiales".


El comercio no controlado de las armas peque・s y armas port・iles es un problema grave y creciente, al que los formuladores de la pol・ica internacional prestan atenci・ sin precedentes este a・. A primera vista, el comercio de armas peque・s pudiera parecer relativamente insignificante cuando se lo compara con peligros como la proliferaci・ de armas qu・icas y nucleares, que naturalmente son una causa importante de preocupaci・ internacional. Pero la diseminaci・ y el mal empleo de las armas peque・s y las armas port・iles son tambi・ un problema grave, uno que realmente merece la gran atenci・ que tendr・en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio Il・ito de Armas Peque・s y Armas Port・iles en todos sus Aspectos, que se celebrar・del 9 al 20 de julio en Nueva York. Para apreciar plenamente la raz・ de su importancia, es necesario que primero se considere algunos de los cambios que han ocurrido en cuanto a la naturaleza de los conflictos armados despu・ de terminada la Guerra Fr・.

Durante la mayor parte del siglo XX, la guerra, t・icamente, consisti・en una serie de encuentros armados entre fuerzas militares organizadas de pa・es establecidos, usualmente con el prop・ito de conquistas territoriales u otros objetivos estrat・icos claramente definidos. Los beligerantes de ambos lados empleaban el peso total de sus respectivas fuerzas hasta que el uno o el otro admit・ su derrota. Pero los conflictos de la era actual tienen poca semejanza con este modelo: la mayor・ de ellos tienen lugar dentro de las fronteras de un solo estado, y en su mayor・ consisten en ataques por fuerzas paramilitares e irregulares contra civiles no armados, con el prop・ito de saqueo, intimidaci・ y/o masacre ・nica. Los conflictos persisten muchas veces por largos per・dos de tiempo y raramente ocasionan una batalla decisiva, suprema, entre las varias partes.

Las dificultades particulares que presenta la naturaleza cambiante de los conflictos armados fueron abordadas por primera vez en 1995 por Boutros Boutros-Ghali, entonces secretario general de las Naciones Unidas. "Quiero concentrarme en lo que podr・ llamarse 'microdesarme'", le dijo al Consejo de Seguridad de la ONU. Con esto, explic・ "me refiero al desarme pr・tico en el contexto de los conflictos que las Naciones Unidas afrontan actualmente, y de las armas, la mayor・ de ellas port・iles, que al presente matan a cientos de miles de personas". Los esfuerzos de frenar la propagaci・ de las armas nucleares y qu・icas, insisti・ "deben ser seguidos por un progreso paralelo en las armas convencionales, particularmente en lo que respecta a las armas port・iles".

Desde entonces estos criterios han sido ampliados y desarrollados por muchas otras personalidades prominentes, incluso por funcionarios principales estadounidenses. Pero Boutros-Ghali, con estas pocas palabras, puso de relieve la causa principal de preocupaci・ internacional por la propagaci・ no controlada de las armas peque・s: el hecho de que estas armas "en efecto est・ matando a cientos de miles de personas" en las guerras que las Naciones Unidas (y muchos estados individuales) "afrontan actualmente".

Las guerras a que se refer・ Boutros-Ghali eran casi todas conflictos internos -- predominantemente disputas ・nicas o batallas pol・icas por el control del estado o de la composici・ ・nica de regiones o territorios particulares. Dos aspectos de estos conflictos particularmente merecen ser mencionados: primero, la mayor・ de las v・timas son civiles -- muchas de ellas mujeres, ni・s, o ancianos -- y segundo, la mayor・ de las muertes y heridas son causadas por armas peque・s y armas port・iles.

Estos dos fen・enos son expresiones naturales de la naturaleza cambiante de los conflictos violentos. Si bien cada una de las guerras recientes tuvo sus propios antecedentes y trayectorias, todas presentaron ciertas caracter・ticas comunes. En casi todos los casos, demagogos ambiciosos e inescrupulosos procuraron obtener o retener el poder creando ej・citos sectarios compuestos por sus allegados ・nicos o religiosos. Una vez establecidas, estas bandas se emplean t・icamente para silenciar las fuerzas opositoras, para intimidar a la poblaci・ local, o para ahuyentar a los miembros de otros grupos ・nicos. Frecuentemente se las emplea tambi・ para generar ingresos y otros beneficios para los demagogos y sus secuaces.

En vista de la naturaleza de estos conflictos, no es de sorprenderse que los ataques contra civiles indefensos sean una ocurrencia rutinaria. Aunque aparentemente casuales y sin sentido para observadores ajenos, la violencia de este tipo casi siempre tiene un prop・ito: exigir de la poblaci・ un tributo, obtener nuevos reclutas militares (muchas veces muchachos j・enes y adolescentes a quienes se seduce u obliga a luchar), destruir la fe de la gente en la capacidad del gobierno establecido o de una milicia armada rival de protegerlos, desalojar forzosamente a miembros de grupos ・nicos particulares de sus tierras ancestrales, o vengarse de actos de resistencia pasados. Cualquiera que sea el caso, son los inocentes y los indefensos los que sufren m・ por estos ataques.

Las mismas condiciones que frecuentemente culminan en ataques contra la poblaci・ civil conducen tambi・ al uso generalizado de armas peque・s y armas port・iles. La mayor・ de los que combaten en estos conflictos son soldados no profesionales con poco (o ning・) entrenamiento militar, y por lo tanto deben depender de sistemas de combate simples, f・iles de usar -- como el ubicuo fusil de asalto AK-47 y sus varias imitaciones y modificaciones. Asimismo, en la mayor・ de los casos, las fuerzas involucradas carecen de fondos para adquirir sistemas de armas mayores, los que son considerablemente m・ costosos que las armas peque・s. (Un AK-47 de segunda mano, por ejemplo, se puede comprar en muchos lugares por $100 o menos, mientras que el tanque m・ barato, de segunda mano, se vende por $100.000 o m・). Las armas peque・s y port・iles tambi・ pueden ser llevadas por un soldado de una batalla a otra -- definitivamente una ventaja para las fuerzas que operan en zonas remotas y r・ticas donde hay pocos caminos, de haberlos.

La naturaleza de los que luchan en estos conflictos tambi・ produce una dependencia de las fuentes il・itas de armas. En casi todos los casos, una o varias de las partes en pugna es un grupo de milicianos o insurgentes al que por ley se niega acceso al mercado leg・imo de armas. Incluso algunas de las fuerzas gubernamentales involucradas pudieran depender de las fuentes del mercado negro, debido a que el r・imen en cuesti・ ha sido sometido a un embargo internacional de armas por no cumplir con los acuerdos sobre los derechos humanos o las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Cualquiera que sea el caso, los bandos que luchan en estos conflictos deben buscar a los traficantes del mercado negro para tener acceso a nuevos abastecimientos de armas y municiones.

Estos factores han dado un impulso considerable al desarrollo de un mercado negro robusto, de alcance mundial, de armas. Generalmente, las armas involucradas en este comercio son obtenidas por medio del robo o por enga・s, de las grandes reservas de pertrechos militares que quedaron del per・do de la Guerra Fr・, muchas de las cuales est・ todav・ en completo estado funcional. Estas armas son transportadas entonces por barco o avi・, por v・s indirectas, hacia las zonas de conflicto en todas partes del mundo. Si bien es imposible asignar un valor preciso a la magnitud de este comercio, no se considera excesivos los estimados de 2.000 a 3.000 millones de d・ares por a・.

Para pagar todas estas armas del mercado negro, los beligerantes involucrados frecuentemente se dedican a actividades econ・icas il・itas de un tipo u otro -- secuestro, extorsi・, narcotr・ico, prostituci・, contrabando de diamantes y marfil, explotaci・ forestal ilegal, etc. Estas empresas muchas veces se suman al trauma de la guerra, al causar da・s y costos adicionales a civiles inocentes, al sabotear las actividades econ・icas leg・imas y, en algunos casos, a contribuir a la degradaci・ medioambiental. Para empeorar a・ m・ las cosas, la gente que se dedica a estas actividades il・itas adquiere muchas veces considerables riquezas personales, y por lo tanto no ve ninguna raz・ para acabar la lucha. Esta, en efecto, es una de las razones principales de que fracasen las operaciones de mantenimiento de la paz que la ONU realiza en pa・es como Angola, el Congo, y Sierra Leone.

Sin duda, para que se pueda poner fin a estos y otros conflictos actualmente en curso -- y prevenir el estallido de nuevas guerras de esta naturaleza en el futuro -- se necesita el apoyo en・gico y generoso de la comunidad internacional. Se necesitar・una serie de iniciativas para abordar la din・ica del conflicto armado y sus muchas consecuencias destructivas. Se deber・persuadir a las varias partes de estas disputas a que resuelvan sus diferencias por medio de la negociaci・ pac・ica, se deber・desarmar y desmovilizar las facciones en pugna, y se deber・proveer a los sobrevivientes de la guerra los medios para reconstruir sus vidas destrozadas. Adem・, para impedir un reestallido de las hostilidades, se deber・asistir a los ex combatientes a que hagan la transici・ desde la vida militar a una vida civil.

Frenar el comercio il・ito de armas peque・s y port・iles solamente es una parte de este esfuerzo mayor. Pero, la experiencia nos sugiere que se trata de una parte sumamente importante. Esto es as・porque las armas son el ingrediente cr・ico que puede tornar una disputa ・nica latente en una guerra en gran escala, o que permita que un tirano agresivo y brutal domine a una regi・ particular durante a・s o hasta d・adas. Asimismo, al finalizar una guerra, la gran disponibilidad de excedentes de armas puede tornar una paz fr・il en un estado persistente de anarqu・ y bandidaje.

Enfocar la atenci・ en el comercio il・ito de armas peque・s tambi・ es conveniente porque la comunidad internacional puede frenar este tr・ico en forma oportuna y pr・tica. Otras medidas -- persuadir a beligerantes de larga data a sentarse en la mesa de negociaci・, reconstruir las econom・s destruidas por la guerra, integrar a los ex combatientes a la sociedad civil, etc., -- son procesos largos y complicados que se deben encuadrar especialmente conforme a cada situaci・ particular. Pero adoptar pautas comunes sobre la exportaci・ e importaci・ de armas y cerrar las escapatorias legales en las reglamentaciones existentes para las armas, es algo que se puede llevar a cabo a nivel internacional y que producir・un efecto inmediato y mundial.

El establecimiento de nuevos controles internacionales en el tr・ico de armas peque・s no bloquear・completamente el movimiento de las armas hacia las zonas de conflicto ni pondr・fin a todas las guerras. Siempre habr・traficantes que procurar・ eludir los controles gubernamentales en busca de riquezas fabulosas. Pero un sistema efectivo de controles puede resultar en una reducci・ significativa en el movimiento de las armas, haciendo m・ atractivo a las partes en pugna convenir a una cesaci・ del fuego e iniciar negociaciones para la paz. De la misma manera, las gestiones de recoger y destruir el excedente de armas despu・ de una terminaci・ exitosa de las conversaciones de paz, reducir・ el riesgo de una nueva ronda de hostilidades o de un traslado de las armas a beligerantes en otros conflictos.

Muchas de las medidas espec・icas que podr・n incorporarse en un r・imen de control internacional de esta naturaleza ya han sido adoptadas y puestas en pr・tica a niveles locales y regionales. Estas medidas incluyen: disposiciones para la marcaci・ de las armas y adopci・ de sistemas de documentaci・ uniformes para la exportaci・ e importaci・ (como dispone la Convenci・ Interamericana contra la Fabricaci・ y Tr・ico Il・itos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Materiales Relacionados); cooperaci・ estrecha entre la polic・ y los funcionarios de aduana de los pa・es afectados en suprimir el contrabando transfronterizo de armas (seg・ previsto por la Organizaci・ de Cooperaci・ entre Jefes de Polic・ Regionales Sudafricanos); y capacitaci・ y asistencia t・nica en las t・nicas de investigaci・ modernas provistas por los pa・es desarrollados del Norte a los pa・es en desarrollo del Sur (como requiere el Programa de la Uni・ Europea para la Prevenci・ y Combate del Tr・ico Ilegal en Armas Convencionales).

Todas estas estrategias, y varias otras, ser・ consideradas por los delegados en la conferencia que se celebrar・en julio de 2001 en Nueva York. Este momento es demasiado prematuro predecir cu・es de estas medidas ganar・ el apoyo de los delegados, pero es probable que algunas de ellas se incorporen en el "Programa de Acci・" que se espera que sea adoptado al terminar la conferencia. La conferencia preparar・tambi・ el camino para acciones ulteriores en esta ・ea, como ser, gestiones reforzadas a nivel regional y subregional.

Los delegados a la Conferencia sobre el Comercio Il・ito de Armas Peque・s y Armas Port・iles en todos sus Aspectos tienen una gran responsabilidad: establecer el cimiento de un nuevo r・imen internacional para refrenar el movimiento de armas a zonas de conflicto e impedir su reutilizaci・ despu・ de terminadas las guerras. Estas medidas -- si bien son solamente una parte del esfuerzo mayor de reducir el nivel de violencia y derramamiento de sangre en el mundo -- pueden contribuir en forma significativa a la paz y estabilidad mundiales.

__________

Las opiniones expresadas en este art・ulo son del autor y no reflejan necesariamente
los puntos de vista o las pol・icas del gobierno de Estados Unidos.

Principio de p・ina       

blue line

Contenido - Agenda de la Pol・ica Exterior de los EUA - Junio 2001
Peri・icos electr・icos del IIP en espa・l | P・ina principal del IIP en espa・l