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TRAFICO DE ARMAS PEQUE・S: ・S CONTROLABLE?
Por Herbert L. Calhoun, vicedirector
La mayor・ de los esfuerzos para el control de armas emprendidos a partir de la Segunda Guerra Mundial se han dedicado a las armas nucleares y otras de destrucci・ masiva, o a las armas pesadas convencionales. Desde que el secretario general de las Naciones Unidas public・un suplemento sobre el tema en su Agenda para la Paz de 1995 (enero de 1995), se ha prestado creciente atenci・ a las armas que causan, de hecho, los horrores que presenciamos en Africa, los Balcanes y otras partes del mundo. Este tipo de armamentos consiste en armas peque・s y armas port・iles, como minas terrestres, fusiles de asalto (como el AK-47) y ametralladoras. Este art・ulo eval・ los esfuerzos recientes para examinar estos problemas y desarrollar y establecer controles internacionales apropiados y efectivos sobre las armas peque・s y las armas port・iles. El tema del control de las minas terrestres antipersonales ha seguido un camino separado, y no se lo trata aqu・ ・u・son las armas peque・s y las armas port・iles? En t・minos generales, las armas peque・s y las armas port・iles incluyen una diversidad de instrumentos letales, desde rev・veres y pistolas hasta sistemas de defensa antia・ea que una sola persona puede transportar. Si bien no hay una definici・ universalmente aceptada de las armas peque・s, por lo general se considera que el t・mino abarca las armas de fuego y su munici・, que puede transportar una sola persona, y que han sido dise・das principalmente para uso de las fuerzas militares como armas letales. Una lista t・ica de armas peque・s incluye pistolas autom・icas, rifles y carabinas, metralletas, fusiles de asalto y ametralladoras ligeras. No se incluyen en esta lista los rifles de caza, los rev・veres y pistolas de uso civil y armas que se consideran art・ulos de coleccionista, tales como piezas de museo y otras armas preservadas con prop・itos hist・icos. Las armas port・iles son, por lo com・, m・ pesadas y grandes que las armas peque・s y se las ha dise・do para que las empleen peque・s equipos o dotaciones de personal de infanter・. Incluyen algunas armas de fuego y la munici・ correspondiente que pueden ser transportadas sin necesidad de veh・ulos, artiller・ liviana y cohetes y misiles guiados para usarlos contra veh・ulos blindados, aviones o fortificaciones. Una lista t・ica de las armas port・iles podr・ incluir tambi・ ametralladoras pesadas, lanzagranadas adosadas al ca體n de un fusil o montadas, sistemas de defensa antia・ea (tales como ca・nes y misiles antia・eos que se disparan desde el hombro), ca・nes antitanques y fusiles sin retroceso, sistemas port・iles antitanques y de lanzamiento de cohetes, y morteros de calibre inferior a los 100 mil・etros. Las armas port・iles se ubican exactamente debajo de las siete categor・s de armas pesadas que informa el Registro de Armas Convencionales, de las Naciones Unidas, y son, por lo tanto, una categor・ intermedia entre las "armas peque・s" y las "armas pesadas". En comparaci・ con los sistemas complejos de las armas pesadas, las armas peque・s y las armas port・iles se producen en gran cantidad y est・ disponibles en abundancia, son relativamente f・iles de ocultar y su operaci・ requiere poco mantenimiento, apoyo log・tico y entrenamiento. ・orqu・el mayor reciente inter・ en Desde el final de la Guerra Fr・, el inter・ se ha concentrado en las armas peque・s y las armas port・iles, principalmente como resultado del aumento radical de la cantidad, duraci・ y capacidad destructiva de los conflictos internos, muchos de los cuales exigieron costosas misiones de mantenimiento de paz por las Naciones Unidas. El cambio en el panorama de la seguridad internacional, de unas pocas guerras internacionales en gran escala a conflictos internos frecuentes y en peque・ escala, ocurre en un momento en que las normas internacionales, los reg・enes de control de exportaciones y los tratados para controlar o eliminar las armas de destrucci・ en masa logran progreso substancial. Al mismo tiempo, la proliferaci・ y el uso de las armas peque・s y las armas port・iles por parte de los criminales plantea amenazas crecientes a la seguridad nacional y regional. Estas armas han alimentado docenas de conflictos internos y locales en todo el mundo, matando, hiriendo y desplazando a millones de personas, principalmente mujeres y ni・s, desde Albania hasta la Rep・lica Democr・ica del Congo. Hoy d・ son verdaderas armas de destrucci・ en masa. Patrick Brogan, en "World Conflicts" (The Scarecrow Press, 1998), informa que las 85 guerras registradas desde 1945 han provocado entre 20 a 30 millones de muertes. El Instituto de Estudios Internacionales (ISS) de Sud・rica informa que s・o en Africa han ocurrido 5.994.000 muertes en los ・timos 50 a・s, debido en su mayor parte a las armas peque・s y las armas port・iles. La Comisi・ para Refugiados, de Estados Unidos, calcula que en 1997 hab・ m・ de 14 millones de refugiados en pa・es extranjeros, y m・ de 19 millones de "refugiados internos", cantidad que rivaliza con los movimientos masivos de gente luego de la Segunda Guerra Mundial. En pocas palabras, la regulaci・ de las armas peque・s y las armas port・iles, si se la compara con las de las armas de destrucci・ en masa, sigue siendo un terreno relativamente subdesarrollado. Los estimados de la cantidad de armas peque・s y armas port・iles en circulaci・ van de 100 a 500 millones, de los cuales de 50 a 80 millones son fusiles de asalto AK-47. Una cantidad creciente de pa・es se convierten en autosuficientes para manufacturar armas peque・s y la munici・ correspondiente, ya sea mediante la producci・ local o a trav・ de licencias. Se ha informado que en las calles de algunos pa・es en desarrollo puede comprarse un fusil de asalto AK-47 por una cantidad tan peque・ como 10 d・ares estadounidenses, o cambiarlo por un pollo o una cabra. En otros pa・es los criminales pueden alquilar por horas un AK-47, con el ・ico prop・ito de cometer un delito. Las transferencias internacionales son tambi・ una fuente importante de suministro de armas peque・s y armas port・iles, a trav・ de una cantidad de canales, tanto legales como ilegales. Los efectos negativos de la proliferaci・ y el tr・ico il・ito de armas peque・s y armas port・iles han sido diversos y de largo alcance. Aunque los m・ importantes son el aumento de las amenazas a la seguridad internacional y regional, estos efectos se han hecho sentir tambi・ indirectamente a trav・ del aumento dr・tico de los costos del mantenimiento de la paz resultantes del n・ero y la intensidad crecientes de los conflictos internos. Otros aspectos negativos de estas armas incluyen su uso cada vez m・ amplio por parte de los terroristas, el incremento de las amenazas a las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y los trabajadores de socorro humanitario, y el sabotaje de la aplicaci・ de los acuerdos de paz. La necesidad urgente de frenar la proliferaci・ y el uso indebido de estas armas, que ha sido recalcada por dos secretarios generales de las Naciones Unidas, le ha planteado a la comunidad internacional una cantidad de retos de tipo humanitario, de ejecuci・ de la ley, relativos al desarrollo y de seguridad. Cultura y el control de las armas peque・s y las armas port・iles La soberan・ nacional, por definici・, incluye el derecho de monopolizar el uso leg・imo de la fuerza. De acuerdo con el Art・ulo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, los estados tienen tambi・ el derecho de usar la fuerza en defensa propia o en defensa de su soberan・. Las armas peque・s y las armas port・iles usadas para mantener el orden interno y defender las fronteras de una naci・ representan la manifestaci・ m・ visible y permanente de estos derechos fundamentales y, por lo tanto, seguir・ estando siempre estrechamente identificadas con los temas de la independencia y la soberan・. Una extensi・ l・ica de estos derechos consiste en que los estados tienen derecho de manufacturar legalmente o adquirir de otra manera las armas necesarias para su propia defensa. Tradicionalmente, han sido las leyes nacionales, m・ bien que las internacionales, las que prescriben los t・minos de la posesi・ y uso de las armas peque・s y las armas port・iles por parte de las fuerzas de seguridad y los ciudadanos particulares. De ah・que los intentos internacionales para controlar las armas peque・s y las armas port・iles deben tener en cuenta esos derechos fundamentales de los estados. Las normas culturales, los valores sociales y las tradiciones hist・icas afectan la regulaci・ interna de las armas. Por ejemplo, aprender a usar un arma de fuego con fines de defensa personal, con prop・itos deportivos o para entrenamiento militar es algo com・ en muchos pa・es. En muchos pa・es se les permite a las fuerzas armadas, la polic・ o la milicia portar y usar armas peque・s de conformidad con las leyes nacionales, y en ciertos pa・es como Estados Unidos los ciudadanos particulares pueden hacerlo tambi・. El derecho de poseer y portar armas puede incluso estar asegurado por leyes y constituciones nacionales, como es el caso de Estados Unidos. Las propuestas de control de armas peque・s y armas port・iles deben tener en cuenta tales diferencias en orientaci・ nacional y el hecho de que los estados se cuidan celosamente de cualquier intrusi・ externa en sus pol・icas nacionales. Causas de la inseguridad Si bien las armas peque・s y las armas port・iles desempe・n un papel importante en exacerbar los conflictos que de enormes costos humanos y socioecon・icos, las causas de tales conflictos responden a diferencias y disparidades pol・icas, econ・icas, ・nicas y religiosas. A menudo, ・tas se ven agravadas por las deficiencias relativas al gobierno, como las pol・icas excluyentes y represivas y la falta o debilidad de las instituciones democr・icas, la ausencia del respeto al mandato de la ley y a los derechos humanos. Las condiciones de inseguridad end・ica y d・iles estructuras nacionales e internacionales de regulaci・ y aplicaci・ de la ley, unidas al hecho de que estas armas son baratas, f・ilmente disponibles, se ocultan y se transportan con facilidad a trav・ de las fronteras porosas y requieren poco mantenimiento y entrenamiento, complican a・ m・ los problemas de la proliferaci・ extensa, el tr・ico y la posesi・ il・itos y el uso por parte de los criminales. Oferta y demanda Si el problema de las armas peque・s y las armas port・iles ha de ser superado, se requieren estrategias tanto del lado de oferta como de la demanda. Las armas sin control que circulan en pa・es que tienen gobiernos fr・iles y un historial de problemas internos graves s・o exacerban las causas del conflicto. Es obvio que hay que lidiar con la "oferta excesiva" y sus muchas consecuencias imprevistas. Al mismo tiempo, es un hecho que el uso de armas es, a menudo, s・o un s・toma de enfermedades sociales m・ profundas, enfermedades que causan la inseguridad que impulsa la demanda de armas. Eliminar los instrumentos sin atender las causas de la inseguridad generar・simplemente una nueva demanda de armas de reemplazo, y no afectar・ las fuentes de la inseguridad. Es ineludible ocuparse de estas fuentes, como, por ejemplo el subdesarrollo, si los intentos de controlar las armas han de ser efectivos. La estrategia m・ promisoria de todo el complejo de problemas asociados con las armas peque・s es la que equilibra los esfuerzos del lado de la oferta y del lado de la demanda y los integra con programas dise・dos para aliviar el subdesarrollo y otras causas b・icas de la inseguridad. ・ransferencias legales o ilegales? Las transferencias legales e ilegales est・ a menudo tan estrechamente entrelazadas que es dif・il establecer un criterio claro para distinguirlas. Muchas armas que se originan como producto o exportaci・ legal finalmente caen en la circulaci・ ilegal. Es imposible saber con certeza qu・porcentaje de transferencias de armas peque・s y armas port・iles es legal o ilegal, o cu・do y c・o las armas que originalmente se transfirieron legalmente se han convertido en ilegales en alg・ momento de su historia. La crisis en Somalia es un ejemplo que viene al caso. Las armas que ayudaron a convertir esa crisis en algo cercano a la anarqu・ pueden remontarse directamente a la inundaci・ de fusiles de asalto AK-47 que llevaron a Somalia unos 200.000 soldados adolescentes que hu・n de la guerra del Ogad・. El gobierno de Somalia, con prop・itos de seguridad leg・imos, adquiri・esas armas legalmente. Muchas de las armas que se compran legalmente en un conflicto por motivos de seguridad, terminan siendo usadas con prop・itos ilegales en otro. A menudo las vuelven a poner en circulaci・ gobiernos o subgrupos ・nicos que simpatizan con el ej・cito o las fuerzas rebeldes de otro pa・. Algunas armas recuperadas en El Salvador gracias a los programas de recompra de armamento hab・n sido usadas en Vietnam, Uganda y Angola. Una de las preguntas que causan mayor perplejidad a analistas y estudiosos es la de "・・o pueden las medidas internacionales regular las armas peque・s y las armas port・iles, teniendo en cuenta la ambig・dad que hay entre lo que es l・ito en un determinado momento e il・ito en otro?" Respuesta de la comunidad internacional Las Naciones Unidas se han mantenido a la vanguardia de los esfuerzos para restringir la proliferaci・ de armas peque・s y armas port・iles. Bas・dose en sus iniciativas previas que reclamaban acci・ para combatir el comercio il・ito y el uso criminal de las armas peque・s y las armas port・iles, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) ha aprobado en a・s recientes varias resoluciones que propugnan una gama de acciones en todos los niveles.
La acci・ de las Naciones Unidas acerca de las armas peque・s y las armas port・iles no se limita a la Asamblea General. En una declaraci・ de septiembre de 1999, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoci・tambi・ el creciente problema. Y est・ interesados tambi・ los niveles m・ altos de las Naciones Unidas. Como lo hizo notar en la introducci・, el secretario general lanz・en enero de 1995 un toque de clar・ para llamar a la acci・ en el aspecto de las armas peque・s y las armas port・iles. En el suplemento de "Programa para la Paz", observ・el progreso considerable logrado en el tratamiento de las armas de destrucci・ en masa, y alent・a la comunidad internacional a volver su atenci・ a las armas que "realmente matan gente por centenares de miles y que se usan en los conflictos en los que las Naciones Unidas intervienen de hecho: las armas peque・s y las armas port・iles". En respuesta al llamado del secretario general, se desarrollaron varias iniciativas, que contin・n. Por ejemplo, en noviembre de 1997 Estados Unidos, M・ico y otros 26 gobiernos del Hemisferio Occidental firmaron, por intermedio de la Organizaci・ de los Estados Americanos (OEA), una convenci・ contra la manufactura y tr・ico il・itos de armas de fuego, municiones y materiales explosivos. El tratado requiere de los estados que fortalezcan los controles fronterizos, marquen las armas de fuego e intercambien informaci・ sobre fabricantes, negociantes, importadores y exportadores de armas. En mayo de 1998 los 15 pa・es miembros de la Uni・ Europea (UE) llegaron a un compromiso pol・ico sobre un c・igo de conducta para regir las transferencias de armas. El c・igo establece ocho criterios para las exportaciones de armas procedentes de la UE, los cuales imponen restricciones a las transferencias a los violadores de los derechos humanos, los gobiernos represores y las exportaciones a ・eas donde hay conflictos prolongados. En diciembre de 1998, en un esfuerzo para combatir la acumulaci・ desestabilizadora de armas peque・s, los pa・es de la UE aprobaron tambi・ una Acci・ Conjunta sobre Armas Peque・s, legalmente obligatoria. La Acci・ Conjunta tiene el prop・ito de ayudar a contener la proliferaci・ de armas peque・s mediante el apoyo a las reducciones de reservas, al registro nacional, intercambios de informaci・, mejoramiento de los controles nacionales, mejoramiento de la educaci・ y la concientizaci・ y la provisi・ de incentivos a las facciones en lucha para que entreguen y destruyan sus armas. En julio de 1998 21 naciones se reunieron en Oslo, Noruega, a instancias de ese gobierno, para celebrar la primera conferencia internacional a nivel gubernamental sobre armas peque・s. Los asistentes concordaron en que la complejidad del problema de las armas peque・s requiere acciones multifac・icas y seguir una diversidad de v・s paralelas. El consenso de Oslo se materializ・en un documento final, "Elementos de un Entendimiento Com・", que ped・ apoyo mundial a 11 iniciativas mundiales existentes. En diciembre de 1999 se llev・a cabo en Oslo una segunda conferencia de la que tambi・ fue anfitriona Noruega. Asistieron 18 pa・es de diversas ubicaciones geogr・icas. El objetivo de esta conferencia fue tomar nota de los acontecimientos en curso y participar en discusiones a fondo sobre la intermediaci・ en el comercio de armas. El resultado de esta segunda conferencia fue un segundo documento "Elementos de un Entendimiento Com・", que identific・aspectos de estudio posterior y deline・varias medidas posibles para atender los problemas de la intermediaci・ en el comercio de armas. En la Cumbre de Naciones no Alineadas que se celebr・en agosto y septiembre de 1998 en Durban, Sud・rica, los jefes de estado manifestaron su preocupaci・ por las transferencias y circulaci・ il・itas de armas peque・s y su proliferaci・, que consideraron constituye una amenaza grave a la seguridad regional de muchas naciones no alineadas. Urgieron a quienes asistieron a la cumbre que tomaran medidas para lidiar efectivamente con los problemas de las armas peque・s a trav・ de medios administrativos y legislativos, e instaron a los productores y a las naciones con los principales arsenales a reducir significativamente la producci・ y comercio de armas convencionales. Continuando con el impulso de la primera conferencia de Oslo, el gobierno de B・gica fue anfitri・ en octubre de 1998 de una conferencia -- la primera de su clase -- sobre "Desarme Sostenible para el Desarrollo Sostenible". Unos 90 pa・es, adem・ de un muchas organizaciones no gubernamentales (ONG) estuvieron representados en Bruselas. La conferencia rechaz・la idea de que el desarme y el desarrollo podr・n tratarse exitosamente por separado, y pidi・a las naciones que aprobaran un enfoque integrado. La conferencia de Bruselas emiti・un "Llamamiento a la Acci・", que, detalladamente, delineaba actividades que deber・ considerar la comunidad internacional para ocuparse de los problemas de las armas peque・s y el desarrollo. En octubre de 1998 los 16 estados miembros de la Comunidad Econ・ica de Estados de Africa Occidental (ECOWAS), encabezados por el presidente de la rep・lica de Mali, Alpha Oumar Konare, declararon una moratoria renovable de tres a・s para la producci・, importaci・ y exportaci・ de armas port・iles en la regi・ de Africa Occidental. Esto fue la culminaci・ de casi cinco a・s de intensos esfuerzos del gobierno de Mali, las Naciones Unidas y otros gobiernos, de la regi・ y de fuera de ella para establecer una moratoria -- la primera que se haya acordado alguna vez -- sobre las armas convencionales. Se estableci・un mecanismo organizativo para aplicar y administrar la moratoria, a medida que varias naciones consideran c・o contribuir mejor a su ・ito. La moratoria de la ECOWAS est・abierta a la renovaci・ el 31 de octubre de 2001. Adem・ de las medidas intergubernamentales, las ONG han desempe・do tambi・ un papel importante para aumentar la concientizaci・ de la comunidad internacional, al asumir la carga de la investigaci・ acad・ica y al preparar recopilaciones de datos efectivas. Han ayudado tambi・ a galvanizar la acci・ de los gobiernos en apoyo de los esfuerzos relativos a las armas peque・s y las armas port・iles. Las ONG han patrocinado, adem・, conferencias y seminarios claves y han participado en la mayor・ de las conferencias patrocinadas por los gobiernos. Su est・ulo constante de una mejor cooperaci・ entre los gobiernos, la sociedad civil y las ONG asegura que el progreso en el terreno de las armas peque・s ser・firme y acumulativo. Respuesta de Estados Unidos En su discurso inaugural de la 50ma. AGNU en octubre de 1995, el presidente Clinton reconoci・la necesidad de prestar m・ atenci・ al problema de las armas peque・s y a los problemas relacionados del tr・ico de drogas, el contrabando y el aumento del terrorismo. El enfoque estadounidense del problema de la proliferaci・ de armas peque・s es atenderlo de manera equilibrada, tanto las cuestiones del lado de la demanda, o causas subyacentes, como las cuestiones del lado de la oferta, tales como el tr・ico il・ito. En un esfuerzo para contener los flujos il・itas como para regular mejor los flujos legales, Estados Unidos utiliza su gama completa de herramientas de pol・ica en todos los niveles. Los esfuerzos estadounidenses correspondientes al lado de la demanda incluyen iniciativas de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para promover el establecimiento de instituciones y pr・ticas democr・icas, el continuo hincapi・en el respeto a los derechos humanos, la adopci・ de una respuesta integrada a las crisis transnacionales complejas, la aplicaci・ de una cantidad de medidas pr・ticas de desarme y desarrollo posteriores a los conflictos, y el apoyo al establecimiento y mejoramiento del potencial regulador y de ejecuci・ de la ley en las sociedades amenazadas y desgarradas por la guerra. Del lado de la demanda, Estados Unidos procura darles alcance mundial a las "mejores pr・ticas", que incluyen: alentar la adopci・ mundial de regulaciones modelos sobre transferencias comerciales de armas; imponer controles a la intermediaci・ en el comercio de armas y las transacciones de reexportaci・; apoyar la puesta en pr・tica efectiva del Protocolo de Viena sobre Armas de Fuego, recientemente completado (marzo de 2001), que se basa en el modelo de la OEA; suministrar ayuda a la seguridad de los arsenales y la destrucci・ de armas; y promover la conclusi・ temprana de un acuerdo internacional para restringir los sistemas de defensa antia・ea que pueda transportar una sola persona. A mediados de 1998 Estados Unidos emprendi・una serie de importantes iniciativas de pol・ica dirigidas principalmente al nexo de los flujos de armas y el conflicto en Africa. Debido al compromiso que demuestran con sus actos, a Estados Unidos se lo reconoce como l・er en los esfuerzos para controlar las armas peque・s y las armas port・iles. Como naci・ proveedora, Estados Unidos asume con seriedad su responsabilidad de mantener las normas m・ elevadas de transparencia, controles de exportaci・, restricci・ de las transferencias de armas y regulaci・ de las actividades de intermediaci・. Estados Unidos se ha asociado con estados que comparten su modo de pensar, para atender una diversidad de cuestiones referentes a las armas peque・s y las armas port・iles que incluyen la destrucci・ de armas, la coordinaci・ de la ayuda a los estados afectados, el apoyo a las iniciativas regionales y el fortalecimiento de los embargos impuestos por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En la Reuni・ Ministerial Especial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de septiembre de 1999, Estados Unidos inici・ varias medidas concretas, que puso en pr・tica en los dos ・timos a・s. Estas medidas incluyen:
Estas iniciativas complementan y refuerzan varias iniciativas estadounidenses ya vigentes, dirigidas a terminar con la violencia en Africa. Por ejemplo, en 1994 el gobierno de Estados Unidos aprob・la Ley de Soluci・ del Conflicto Africano, que requiere de las agencias de Estados Unidos informar anualmente al Congreso acerca de sus esfuerzos para mejorar el potencial africano de soluci・ de conflictos. En la Ministerial Estados Unidos-Africa de marzo de 1999, llamada "Asociaci・ para el Siglo XXI", Estados Unidos reafirm・el apoyo a la Iniciativa de Respuesta a la Crisis Africana (ACRI). Desde 1993 Estados Unidos ha contribuido con 8 millones de d・ares a apoyar la ACRI. Estados Unidos lider・varias acciones encaminadas a terminar y prevenir la repetici・ del genocidio en Ruanda, que incluyen: reunirse con otros jefes de estado en la Cumbre de Entebe de marzo de 1998; patrocinar una resoluci・ de las Naciones Unidas que reactiv・la Comisi・ de Flujos de Armas, de las Naciones Unidas, para identificar y detener el tr・ico ilegal de armas a las antiguas fuerzas del ej・cito y las milicias de Ruanda; y prestar el apoyo de Estados Unidos al informe del secretario general de las Naciones Unidas de abril de 1998 sobre Las Causas del Conflicto y la Promoci・ de la Paz Durable y el Desarrollo Sostenible en Africa. A principios de 2000 Estados Unidos comenz・a trabajar con el Instituto Africano de las Naciones Unidas para la Prevenci・ del Crimen y el Tratamiento de Delincuentes (UNAFRI) con el fin de observar las regulaciones, leyes y capacidades de las naciones africanas. El trabajo en ese proyecto contin・. Estados Unidos prosigue con sus esfuerzos para extender el apoyo pol・ico, t・nico y material a los esfuerzos de Mali y sus vecinos para poner en pr・tica la moratoria sobre la importaci・, exportaci・ y manufactura de armas port・iles en Africa Occidental. Adem・, Estados Unidos participa en una amplia gama de reuniones, conferencias y seminarios internacionales, que incluyen el Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas sobre Armas Peque・s, cuyos informes de 1997 y 1999 hacen varias recomendaciones que Estados Unidos ha endosado. Estados Unidos participa tambi・ en las discusiones sobre Desarme Pr・tico, dentro de la Comisi・ de Desarme de las Naciones Unidas. Adem・ de las reuniones patrocinadas por las Naciones Unidas, Estados Unidos envi・delegaciones de alto nivel a las conferencias de Oslo y Bruselas y desempe體 una funci・ prominente en la negociaci・ de los documentos acordados en cada una de ellas. Estados Unidos apoya y participa en las consultas sobre cuestiones de armas peque・s dentro de la Asociaci・ para la Paz y el Pacto de Estabilidad para Europa Sudoriental, el Consejo de la Asociaci・ Europea-Atl・tica y la Organizaci・ para la Seguridad y la Cooperaci・ en Europa. Estados Unidos ha consultado con Noruega, Canad・ Sud・rica y otros pa・es claves y ha mantenido un di・ogo de alto nivel con B・gica para ayudar a desarrollar a・ m・ la agenda de armas peque・s y compartir ideas sobre planes futuros de desarme y desarrollo. Estados Unidos participa en el Arreglo Wassenaar, compuesto por 33 miembros, en el Grupo de los Seis para las Armas, el Subgrupo de Armas de Fuego del Grupo de Lyon del G-8, y el Foro de la Comunidad de Desarrollo de Africa del Sur (SADC), donde ha emitido una Declaraci・ Conjunta E.U.-SADC sobre armas peque・s y armas port・iles y ha establecido un Grupo Conjunto de Trabajo para ocuparse de cuestiones referentes a las armas peque・s y las armas port・iles. Estados Unidos ha sido un participante activo en el proceso de que condujo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Armas Peque・s y Armas Port・iles en Todos sus Aspectos, que se planea realizar del 9 al 20 de julio de 2001 en la sede central de las Naciones Unidas. El objetivo de la conferencia es acordar un Programa de Acci・ pol・icamente obligatorio que contenga medidas que ayuden a mitigar los efectos del comercio il・ito de armas peque・s y armas port・iles. Estados Unidos seguir・siendo un participante clave en los esfuerzos internacionales para resolver el problema de las armas peque・s y las armas port・iles, y uno de los principales proveedores de fondos para la destrucci・ de excedentes de armas y dar entrenamiento y asistencia para ayudar a los pa・es afectados a luchar contra la acumulaci・ excesiva y desestabilizadora de armas peque・s y armas port・iles. Estados Unidos seguir・tambi・ trabajando dentro de la Conferencia 2001 de las Naciones Unidas para llegar a un consenso en el Programa de Acci・ para un r・imen mundial efectivo para las armas peque・s y las armas port・iles, que resulte contra el comercio il・ito de estas armas. La comunidad internacional ha demostrado energ・ y voluntad pol・ica considerable en sus esfuerzos para enfrentar el problema de las armas peque・s y las armas port・iles. Dada la gravedad y naturaleza compleja del problema, es probable que una soluci・ general, de largo plazo, quede distante en el futuro. Mitigar los efectos negativos m・ inmediatos y devastadores requerir・creatividad, flexibilidad y enfoques multifac・icos que comprendan varias disciplinas. La comunidad internacional ha tenido un buen comienzo y la Conferencia 2001 de las Naciones Unidas ofrece la oportunidad ・ica de sentar cimientos s・idos para un r・imen mundial efectivo.
Contenido -
Agenda de la Pol・ica Exterior de los EUA
- Junio 2001
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