![]()
Las Naciones Unidas, dice Richardson, ofrecen "el mejor vehículo" para atender "de una manera multinacional... algunos de los principales problemas que encaran Estados Unidos y el mundo... la proliferación nuclear, el terrorismo internacional, las drogas, la degradación del ambiente, los conflictos regionales". Richardson se convirtió en febrero de 1997 en el enviado estadounidense en jefe ante las Naciones Unidas y miembro del gabinete del presidente Clinton. Previamente se había desempeñado como enviado especial de Clinton en delicadas misiones diplomáticas a Irán, Corea del Norte, Cuba, Haití y Myanmar (Birmania), y había encabezado los equipos de observadores estadounidenses a las elecciones en Guatemala, Nicaragua y la ex Alemania Oriental. La entrevista la efectuó la editora colaboradora Judy Aita.
PREGUNTA: ¿Por qué las Naciones Unidas son de interés vital para Estados Unidos?
RICHARDSON: Las Naciones Unidas son un instrumento muy importante para adelantar los intereses norteamericanos de política exterior y reunir apoyo internacional en favor de las metas estadounidenses de política exterior.
Específicamente, las Naciones Unidas son un campo de juego para atender algunos de los principales problemas que encaran Estados Unidos y el mundo; problemas tales como la proliferación nuclear, el terrorismo internacional, las drogas, la degradación del ambiente, los conflictos regionales causados por diferencias tribales o étnicas, la competencia económica.
Creemos que Estados Unidos puede adelantar mejor sus intereses, y ahorrarles dinero a los contribuyentes, enfocando estos problemas transnacionales de una manera multinacional, reuniendo de una manera multilateral apoyo en favor de las metas norteamericanas. Y las Naciones Unidas son el mejor vehículo para alcanzar esas metas.
Además, las Naciones Unidas son el lugar donde adelantar los intereses norteamericanos en la promoción de los derechos humanos, el apoyo a la democracia, la atención de los refugiados y el fomento de las causas de la mujer. Por estas razones, las Naciones Unidas son un lugar muy importante en el cual bregar con nuestros problemas.
PREGUNTA: De las muchas cuestiones que usted ha enumerado, ¿hay algunas que serán particularmente importantes para Estados Unidos el año próximo?
RICHARDSON: Las cuestiones planteadas ante el Consejo de Seguridad de la ONU son todavía las más importantes desde el punto de vista de los intereses norteamericanos, principalmente en aspectos tales como el mantenimiento de las sanciones contra Irak y la ayuda a poner en práctica los acuerdos de paz de Dayton para Bosnia. Ambas son iniciativas de las Naciones Unidas que involucran una participación importante de Estados Unidos.
Además, las Naciones Unidas son un vehículo para adelantar hacia nuestras metas en materia de desarrollo sostenible, el medio ambiente y la promoción de los derechos humanos. Acabamos de mantener en Ginebra la que, a mi juicio, fue una sesión exitosa de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que se ocupó de una diversidad de cuestiones relativas a ese muy importante principio de nuestra política exterior.
Donde creo que tenemos que avanzar, en términos de preservar los intereses norteamericanos, es en el pago a las Naciones Unidas de las cuotas estadounidenses atrasadas. La cuestión de los atrasos estadounidenses perjudica los intereses norteamericanos. Nuestra credibilidad en la ONU es baja. He visto por mí mismo cómo perdemos poder de negociación dentro del Consejo de Seguridad en cuestiones que son importantes para nosotros -- en los aspectos de la paz y la seguridad, por ejemplo -- cuando no pagamos nuestras cuotas. Puede apreciárselo en algunos de los discursos de mis colegas del consejo.
Creo que cuanto más pronto nos ocupemos de nuestros atrasos, será mejor para nuestros intereses de política exterior. Ahora mismo se ven amenazados por esta falta de acuerdo en torno a un conjunto de medidas referentes a los atrasos, conjunto que también incluirá reformas significativas en las Naciones Unidas.
PREGUNTA: Entiendo que aprobar los pagos estadounidenses a las Naciones Unidas depende del Congreso, pero, ¿tiene usted alguna impresión acerca de a dónde podría dirigirse esa cuestión de los pagos?
RICHARDSON: En los próximos 60 días estaré encabezando, en nombre de la administración, un esfuerzo de negociación con el Congreso que procurará obtener un arreglo abarcador, por una sola vez y en gran escala -- que incluirá al mismo tiempo los atrasos y la reforma, a pagarse durante un periodo de años. Tengo confianza en que llegaremos a algún tipo de acuerdo.
Ahora mismo consideramos la parte substancial de algunas de las demandas más difíciles que hace el Congreso en cuanto a las reformas, que nosotros, en principio, apoyamos. Pero tenemos también que asegurarnos de que las Naciones Unidas no sienten que Estados Unidos guía y ordena en lugar de cooperar y encontrar maneras de colaborar en el asunto de la reforma.
PREGUNTA: Usted les ha hablado de las Naciones Unidas a grupos de todo Estados Unidos. ¿Ha encontrado usted que las percepciones y aptitudes del pueblo norteamericano hacia las Naciones Unidas difieren de las del Congreso?
RICHARDSON: En mis conversaciones en todo el país -- con jóvenes y viejos, en ambientes universarios, entre grupos empresariales, grupos populares de todos los tipos -- hay un apoyo auténtico a las Naciones Unidas. Muchos no siguen directamente todas las cuestiones, pero, básicamente, el pueblo norteamericano es internacionalista. Hay una minoría clamorosa que agita una cantidad de percepciones equivocadas y es muy activa en el Congreso. Pero no creo que su posición se refleje en todo el país. La mayoría de las encuestas demuestra el apoyo norteamericano a las Naciones Unidas.
PREGUNTA: Si se revisan las cuotas de las Naciones Unidas para hacerlas más equitativas, lo que Estados Unidos no pague como resultado de la nueva evaluación, otros países tendrán que pagarlo. ¿Cuánto tiempo cree usted que llevará hacer que los otros países acepten ese hecho?
RICHARDSON: Creo que pasarán otros dos años antes de que se estabilicen todas las cuentas norteamericanas y podamos pagar toda nuestra deuda y encarrilarnos de nuevo. Hay otras naciones que mantienen atrasos, pero eso no significa que las Naciones Unidas no deberían dedicarse ellas mismas a la reforma, sin importar el interés y la presión norteamericanos. La reforma es beneficiosa para todos, y ahora mismo las Naciones Unidas cuentan con un secretario general de mentalidad reformista, lo cual es bueno para las perspectivas de reforma. Pero el secretario general tiene todavía que obtener el apoyo de los estados miembros, y algunos no están muy ansiosos por cambiar.
PREGUNTA: La Asamblea General de la ONU, que se reúne en septiembre, recibirá del secretario general el conjunto final de reformas claves. ¿Será esa la cuestión predominante en la 53ra. Asamblea?
RICHARDSON: Creemos que el secretario general contará con bastante apoyo para su conjunto de medidas de reforma. Esperamos que sea amplio y decidido. Colaboramos con él en ese aspecto. Mi opinión es la de que (el secretario general) tiene bastante fuerza como para conseguir apoyo para las reformas amplias -- incluso las reducciones de personal que se necesitan, las cuales serán el tema más disputado.
Hasta ahora el secretario general ha procedido bien en cuanto a las reformas que ha anunciado y que pueden efectuarse a través de su secretariado. Las otras que quedan tendrán que ser aprobadas por los estados miembros. Creemos que actuará bien en ese aspecto.
PREGUNTA: ¿Cuál es la posición estadounidense respecto del tema de la reforma del Consejo de Seguridad?
RICHARDSON: Nuestra posición es muy clara. Favorecemos que Alemania y Japón se conviertan en miembros del Consejo de Seguridad. No creemos, sin embargo, que nuestro derecho de veto deba quedar diluido en ningún caso. También estamos preparados a aumentar los miembros del Consejo de Seguridad a 20 ó 21.
Hay dando vueltas una cantidad de propuestas que aumentan el Consejo de Seguridad más que lo que nos gustaría. Queremos un Consejo de Seguridad que sea transparente; que funcione con más eficiencia. Estamos preparados a darles voz a más países, pero tenemos que preservar nuestra fuerza y nuestros derechos, y eso es lo que estamos haciendo.
PREGUNTA: ¿Cómo considera Estados Unidos la función de las agencias humanitarias de las Naciones Unidas?
RICHARDSON: Nos gustaría que las agencias humanitarias estuvieran administradas de modo más eficiente, que se consolidasen. Ha habido problemas con algunas de las principales operaciones de refugiados en todo el mundo. Nos gustaría que hubiera progreso en la reforma de modo que la ayuda a los refugiados fuera más eficiente. Nos gustaría que el Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas fuera más emprendedor y funcionara con más eficiencia; nos gustaría que hubiera algo de consolidación. Nos complace mucho la labor de la señora Sadako Ogata, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Nos gustaría también que hubiera una reducción del 5 por ciento en todas las agencias importantes de la ONU -- la OIT (Organización Internacional del Trabajo), la Organización Mundial de la Salud, el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) y la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura).
PREGUNTA: ¿Cuál es el papel de las Naciones Unidas en las cuestiones económicas y del desarrollo? ¿Cree usted que que las agencias de las Naciones Unidas deberían continuar emprendiendo proyectos en beneficio exclusivo del desarrollo, o piensa usted que habría que emprender proyectos sólo en apoyo del mantenimiento de la paz o de los programas de construcción de la democracia?
RICHARDSON: Las naciones desarrolladas y las agencias internacionales tienen que hallar maneras de distribuir la ayuda al desarrollo con más efectividad y más eficiencia. Con eso quiero decir que necesitamos encontrar nuevas maneras de ayudar a otros países. Esto no significa necesariamente subsidios directos; es necesario que encontremos maneras de involucrar al sector privado, de proveer préstamos, de hacer un mayor uso de las instituciones financieras internacionales, y de desarrollar programas que involucren el adiestramiento de ejecutivos.
Apoyamos la opinión general de que el secretario general tiene que utilizar en proyectos de desarrollo parte de los fondos ahorrados como resultado de la reforma. No creemos que los proyectos de desarrollo dentro de las Naciones Unidas deberían politizarse. La ayuda humanitaria y financiera de las Naciones Unidas se basa en la necesidad; creemos que debe seguir siendo así.
Los recursos no son muy vastos, pero lo que se necesita es que los principales países donantes como Japón y Estados Unidos, las agencias de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales coordinen mejor su ayuda de modo que se evite la duplicación y haya estrategias generales conjuntas, en lugar de estrategias separadas como las que existen hoy.
PREGUNTA: Las Naciones Unidas han intervenido en disputas de larga data -- como las Afganistán, Chipre, e incluso las del Mediano Oriente y Palestina -- que, en ocasiones, han convertido la organización mundial en un club de debates. ¿Cree usted que a las Naciones Unidas les corresponde una función -- no necesariamente en ayudar a resolver estas disputas, sino en ayudar a aproximar los diferentes bandos en lo que se refiere a los problemas?
RICHARDSON: Creo que las Naciones Unidas tienen un historial muy sólido de efectividad, específicamente en dos casos que favorecieron los intereses norteamericanos. El primero es el de Irak, cuando una "coalición de los que estaban dispuestos" se formó para apoyar a Estados Unidos en expulsar a Saddam Hussein de Kuwait. Esta no era simplemente una cuestión estadounidense; ayudó a muchos países. Y el segundo es el de Corea del Norte, cuando la amenaza de las sanciones de las Naciones Unidas hizo que los norcoreanos vinieran a la mesa de negociaciones. Esto, finalmente, produjo un acuerdo nuclear con Estados Unidos que congela el desarrollo nuclear norcoreano.
Creo que hay muchos más ejemplos de éxito. Algunas funciones de mantenimiento de la paz que dan muy buenos resultados -- Mozambique, El Salvador, Guatemala, para citar unas pocas. La de Bosnia, en conjunto, ha dado buen resultado. La de Somalia es la que más se pone en tela de juicio; pero, en general, aunque hubo algunos problemas, en Somalia la operación de las Naciones Unidas salvó una cantidad de vidas. La de Angola acaba de ser completada con éxito. Sospecho que las Naciones Unidas se harán presentes en Zaire para llevar estabilidad y elecciones a ese país.
Creo que los éxitos superan con holgura a los problemas. Hay algunas operaciones de larga data. Chipre, sin lugar a dudas, ha sido una operación persistente durante muchos años. En Chipre, la presencia de las tropas de las Naciones Unidas ha llevado estabilidad, ha llevado una cierta tranquilidad a una disputa muy contenciosa. En general, creo que esa presencia ha sido de ayuda.
Agenda de la
política exterior de los Estados Unidos de
América
Publicación Electrónica del
USIS, Vol. 2, No. 2, Mayo de 1997