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Las operaciones de paz eficaces requieren adiestramiento realista para atender los cinco elementos de las operaciones de paz modernas: terreno, clima, refugiados, organizaciones no gubernamentales y los medios informaci・. En el fondo, sin embargo, dice Schear, los resultados exitosos requieren la aplicaci・ de una gama de instrumentos militares y civiles de mantenimiento de la paz as?como una dosis saludable de paciencia y un compromiso firme de las partes beligerantes a resolver sus diferencias y hacer el mejor uso posible de la ayuda externa. Schear es subsecretario de Defensa adjunto para mantenimiento de la paz y ayuda humanitaria.
Pocos aspectos de la pol・ica de seguridad son m・ dif・iles para el gobierno de Estados Unidos --y en particular para el Departamento de Defensa-- que el mantenimiento de la paz. Sin duda, esas operaciones pueden hacer much・imo bien para Estados Unidos. Han ayudado tangiblemente a adelantar los intereses de Estados Unidos en lugares tan diversos como Bosnia y Hercegovina, la antigua rep・lica yugoslava de Macedonia, Hait? Guatemala y Georgia. Las regiones como Am・ica Central y el sur de Africa, conocidas durante mucho tiempo por su pasado de violencia e inestabilidad cr・ica, est・ mucho m・ tranquilas en la actualidad, en parte debido a los efectos mitigantes del conflicto ejercidos por las operaciones de mantenimiento de la paz.
Esa es la buena noticia. La mala noticia es que las operaciones de paz no est・ exentas de peligro o de consecuencias indeseadas. De la misma manera en que pueden hacer cosas buenas para nosotros, debemos ser cuidadosos con otras cosas que nos podr・n hacer. Si no se las concibe y ejecuta de manera apropiada, esas operaciones pueden resultar en un declive resbaloso hacia compromisos de largo plazo en ・eas inestables. A・ m・, hay ocasiones en que pueden debilitar la determinaci・ de las partes a asumir la responsabilidad de sus problemas; y pueden exponer a nuestras fuerzas a riesgos indeseados, drenar fuertemente los recursos, y tener un impacto perjudicial en la preparaci・ para el combate. Ninguno de estos problemas son suficientes para detener la acci・, pero sugieren la necesidad de actuar de manera cautelosa y selectiva.
A partir de 1994, con su Orden Presidencial Directiva 25, la administraci・ Clinton ha procurado simplificar y mejorar la actuaci・ del mantenimiento de la paz multinacional. Aparte de Bosnia, en a・s recientes la tendencia general ha sido alejarse de las operaciones en gran escala con componentes m・tiples en favor de acciones m・ peque・s y m・ concentradas, algunas de ellas dirigidas por las Naciones Unidas, otras organizadas regionalmente o en coaliciones creadas espec・icamente con ese fin. Este cambio hincapi?refleja las preferencias de pol・ica de Estados Unidos as? como innovaciones sustanciales en la manera en que se organizan y ejecutan las operaciones de paz.
En t・minos amplios de pol・ica, el mantenimiento de la paz deber・ ser considerado como un medio, no una finalidad. No es una estrategia, sino un instrumento que debe ser guiado por intereses estrat・icos estadounidenses m・ grandes. Aun cuando puede ser valioso para prevenir, contener y resolver conflictos regionales, lo dif・il es determinar cu・do una situaci・ es propicia para el uso de instrumentos de mantenimiento de la paz. El mantenimiento de la paz tiene su mayor utilidad cuando el conflicto se encuentra en un estancamiento, las partes est・ exhaustas, y la continuaci・ de la lucha simplemente promete m・ penurias. Si, por otro lado, las partes ven la guerra como una instancia preferible a cualquier resultado negociado posible, o si la din・ica del conflicto sugiere un resultado militar m・ que diplom・ico, es dif・il imaginar que el mantenimiento de la paz tendr?mucho valor duradero.
En cuanto a la participaci・ de Estados Unidos en operaciones internacionales de paz, nuestra posici・ es de participaci・ selectiva. Examinamos cada operaci・ por sus m・itos, evaluando si nuestra participaci・ ayudar・ a mejorar las perspectivas de una misi・ propuesta, y tambi・ si los recursos requeridos para sostener nuestra participaci・ ser・n conmensurados con los intereses que tenemos en juego en una situaci・ dada. Pero la participaci・ operativa -- por selectiva que ha de ser -- es s・o una parte del cuadro. Creemos tambi・ que el adiestramiento en el mantenimiento de la paz puede ser un punto focal ・il para la cooperaci・ regional. Estamos listos para ayudar en tales esfuerzos, reconociendo que los t・minos y condiciones de la cooperaci・ regional deben ser elaborados por las mismas partes, y no dictados desde afuera.
Si bien el Departamento de Defensa presenta una gran cantidad de consideraciones en las discusiones sobre la pol・ica de mantenimiento de la paz, cuatro temas que merecen particular atenci・:
Adiestramiento
El adiestramiento es un prerrequisito esencial para la eficacia de las operaciones. Nuestro lema es "adiestrarse para la guerra; adaptarse para la paz". Este aforismo significa que debemos asegurar que nuestras fuerzas armadas permanezcan preparadas para librar y ganar las guerras de nuestra naci・, pero que tengan la capacidad de conducir operaciones de paz cuando se les ordene que lo hagan. Hemos aprendido que los ingredientes claves de una operaci・ de paz exitosa son los soldados bien entrenados y disciplinados bajo el comando de jefes diestros y competentes que act・n con un mandato claramente definido.
Nuestros soldados e infantes de marina poseen destrezas de combate que se transfieren f・ilmente a las necesidades de una operaci・ de paz, si se les da el tiempo necesario para adaptarse a la naturaleza de la operaci・, sus reglas de combate y t・minos de referencia. La experiencia ha mostrado que podemos prepararnos eficazmente para las operaciones de paz debido al tiempo requerido para elaborar un mandato pol・ico e identificar la contribuci・ de las fuerzas. Durante este per・do de preparaci・, los comandantes visionarios como el general de divisi・ del ej・cito William Nash, quien dirigi?al personal de IFOR (Fuerza de Aplicaci・), elaboraron normas de adiestramiento eficaz en operaciones de paz para sus unidades de combate y realizaron un adiestramiento intenso y realista que incluy?los cinco elementos de las operaciones de paz modernas: terreno, clima, refugiados, ONG (organizaciones no gubernamentales) y los medios de informaci・. Mediante escenarios de adiestramiento, el general Nash cre?una fuerza especial capaz de sostener una paz sumamente fr・il.
Algunos proponentes apoyan la desginaci・ de fuerzas especializadas. Nosotros no estamos a favor de este m・odo porque limita nuestra capacidad de responder a las muchas contingencias diferentes que nuestra estrategia de defensa requiere de nuestras fuerzas armadas. Aunque otras naciones adoptan esta pr・tica, esto es un lujo que nosotros no podemos permitirnos, dado el alcance mundial de nuestros compromisos. Cada vez que ponemos un soldado estadounidense en el terreno, Estados Unidos est?formulando una declaraci・ pol・ica. Debemos estar preparados a que nos desaf・n porque quienes se oponen al proceso de paz reconocer・ que la expulsi・ del ej・cito de Estados Unidos resultar?en su ・ito. Las tropas estadounidenses adiestradas solamente como mantenedoras de la paz no podr・n encargarse efectivamente de esa situaci・.
En el plano internacional, la administraci・ ha encabezado el esfuerzo para elaborar normas comunes de adiestramiento en el mantenimiento de la paz as?como una iniciativa dirigida a mejorar la capacidad de adiestramiento de pa・es selectos. Esta iniciativa se conoce como Mejora de la Capacidad Internacional de Mantenimiento de la Paz (EIPC). Se concentra en el desarrollo de pol・icas nacionales de mantenimiento de la paz y programas de adiestramiento y educaci・ militar en naciones selectas que tienen el potencial de ser mantenedoras de la paz capaces. El Congreso recientemente asign?7 millones de d・ares en financiamiento para apoyar los objetivos del programa EIPC. La administraci・ propuso en abril de 1998 que nueve pa・es reciban financiamiento de conformidad con la iniciativa EIPC durante el a・ fiscal 1998.
La tarea central de la iniciativa EIPC es ayudar a adelantar la eficacia de estos pa・es para mantener la paz hasta un punto en que demuestren la capacidad de desarrollar y mantener unilateralmente una capacidad cre・le en esa tarea. El programa tambi・ procura promover normas comunes y aceptadas internacionalmente de doctrina de mantenimiento de la paz para el adiestramiento y educaci・ de oficiales, y para el desarrollo de sistemas de informaci・ y procedimientos para mejorar la interoperabilidad de las fuerzas en el terreno.
El Departamento de Defensa organiz?el a・ pasado una reuni・ de los comandantes de varios centros de adiestramiento en mantenimiento de la paz y los representantes del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas a fin de elaborar normas para la selecci・ y adiestramiento de observadores militares. Esta es la primera vez que se logra semejante consenso internacional amplio para establecer responsabilidades nacionales de adiestramiento de observadores militares. Esperamos que las normas sean publicadas por las Naciones Unidas en abril de 1998. Como resultado de la conferencia, otras naciones se est・ ofreciendo para ayudar en el establecimiento de normas de mantenimiento de la paz para contingentes de efectivos que participan en misiones tradicionales conforme al cap・ulo VI de la Carta de las Naciones Unidas. Esperamos con anticipaci・ nuestra participaci・ en esta campa・ durante la cuarta reuni・ anual de la Asociaci・ Internacional de Centros de Adiestramiento en Mantenimiento de la Paz (IAPTC) en mayo de 1998.
Protecci・ de la fuerzas
La protecci・ de las fuerzas de mantenimiento de la paz sigue siendo una de nuestras preocupaciones principales. Las ・eas de misi・ en las que operan las fuerzas de mantenimiento de la paz podr・n ser inestables y por momentos ca・icas. M・ a・, varios dirigentes podr・n no tener control adecuado de sus facciones, mientras elementos criminales fuera del control de las facciones en el ・ea de operaciones podr・n querer aprovecharse de la situaci・. El Departamento de Defensa reconoce estos riesgos, y a ello se debe que nuestra decisi・ de participar siempre se examine en los niveles m・ altos del gobierno de Estados Unidos. El problema consiste en que las Naciones Unidas tradicionalmente no ha armado a su personal, particularmente los observadores militares, para acentuar su imparcialidad y por lo tanto protegerlos de la violencia pol・ica. Pero, mientras este m・odo ayuda en el frente pol・ico, tambi・ convierte a estos observadores en blancos tentadores de criminales y ladrones. En la Rep・lica de Georgia y en otras partes, los observadores militares de la ONU han sido tomados en rehenes y sufrido por otras acciones criminales.
・u?podemos hacer? Hay una cantidad de medidas que podemos tomar para mejorar la protecci・ quienes mantienen la paz. Primero, debemos seguir adiestrando a nuestro personal para tratar con posibles amenazas, haci・doles conocer la situaci・ en el terreno durante su adiestramiento previo al despliegue. Segundo, podemos apoyar a nuestro personal militar con informaci・ t・tica, equipo de protecci・ y otros medios de apoyo durante el per・do de duraci・ de su misi・, y efectuar evaluaciones peri・icas de la protecci・ de la fuerza. Tercero, podemos insistir antes del despliegue del personal para una operaci・ de paz, que la organizaci・ auspiciadora --ya sean las Naciones Unidas, la Organizaci・ del Tratado del Atl・tico Norte (OTAN) u otra entidad- - emprenda medidas adecuadas de protecci・ de la fuerza conmensuradas con los riesgos y necesidades de la operaci・. Finalmente, podemos demandar que las partes participantes en el acuerdo de paz mantengan el control de su personal y prometan que ejecutar・ acciones visibles contra los perpetradores de cualquier violaci・.
Seguridad p・lica
Por extra・ que parezca, el orden p・lico es con frecuencia la primera baja de la paz. Durante un conflicto, las facciones armadas tienen una manera de mantener una apariencia de orden y disciplina en las ・eas bajo su control. Si bien quiz・ no sea un orden justo, pero los delitos civiles con frecuencia se suprimen. Despu・ que termina el conflicto y las facciones armadas comienzan la desmovilizaci・, los soldados s・itamente desempleados quedan en la calle. Con frecuencia esta gente est?desempleada y tiene acceso a armas peque・s. En su desesperaci・, son aptos para recurrir al crimen a fin de ganarse la vida. Para complicar el problema, las fuerzas policiales locales, y el personal de los tribunales y de las c・celes, podr・n haber sido diezmados durante el conflicto. De manera que ser・ incapaces de controlar la delincuencia por s?solas.
Claramente, ayudar a restaurar el sistema de justicia criminal local es una tarea necesaria de muchas operaciones de mantenimiento de la paz. La comunidad internacional, en los ・timos dos a・s, ha comenzado a comprender m・ plenamente esta dimensi・ de una operaci・. El gobierno de Estados Unidos se propone trabajar con otros pa・es y organizaciones internacionales y regionales que piensen de manera semejante para mejorar los instrumentos del mundo para esta tarea. En operaciones recientes ha habido innovaciones que podr・n ser ・iles en una aplicaci・ m・ amplia. En Hait? los observadores de la polic・ civil internacional (CIVPOL) permanecieron en el lugar despu・ de la partida de la fuerza militar de mantenimiento de la paz de la ONU. Su protecci・ fue apoyada por una unidad especial de seguridad civil llevada por las Naciones Unidas desde Argentina. Esta fue la primera vez que CIVPOL de la ONU permanece despu・ que termina la misi・ del contingente militar de mantenimiento de la paz. En la operaci・ de paz dirigida por la OTAN en Bosnia, hay planes para desplegar una fuerza policial de unidades civiles paramilitares a fin de ayudar a brindar seguridad p・lica.
Una salida airosa
En Bosnia hemos aprendido que lo que cuenta son las condiciones y no la fecha de la salida. Los plazos tienen cierta utilidad para ayudar a la comunidad internacional a presionar a los actores locales con el fin de lograr de manera oportuna condiciones de salida; y est?claro que las fuerzas militares no se pueden mantener desplegadas indefinidamente en un teatro de operaciones. A・ as? es razonable pensar que el ・ito deber・ medirse por una condici・ simple: ・e mantiene una paz o estabilidad durables por un per・do razonable despu・ de la partida de las fuerzas internacionales? La dificultad reside en que el logro de la estabilidad durable requiere que el tejido social de una sociedad sea reconstruido antes de la partida de los pacificadores. La verdadera recuperaci・ requiere un m・odo de desarrollo. Esta es una tarea extremadamente dif・il, y las fuerzas militares no son el instrumento adecuado para hacerla. La sociedad internacional necesita tener a su disposici・ instrumentos civiles de ayuda y desarrollo que puedan ayudar a resucitar una sociedad tras un conflicto. Las tareas que hay que cumplir son diversas e intimidantes. Van desde ayudar a los ni・s a recobrarse del trauma psicol・ico y social hasta reconstruir la confianza y el discurso p・lico y restablecer las instituciones gubernamentales para desempe・r los servicios b・icos del gobierno, como la justicia penal (como ya se ha mencionado), los reglamentos econ・icos, la recolecci・ de basura y los servicios m・icos.
En ・timo an・isis, no hay f・mulas m・icas para obtener resultados exitosos con las operaciones de mantenimiento de la paz. Se requiere paciencia y una gama de instrumentos --tanto civiles como militares-- para maniobrar a las partes hostiles hacia la paz; y al final, las partes son las que tienen que desear resolver sus diferencias y usar la ayuda externa lo mejor posible. Si no tienen esa intenci・, la prescripci・ de pol・ica es clara -- no enviar a los pacificadores.
Agenda de la pol・ica exterior
de los Estados Unidos de Am・ica
Publicaci・ Electr・ica del
USIS, Vol. 3, No. 2, abril de 1998