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La meta de la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas (ACRI) "es la de mejorar la capacidad de nuestros socios africanos de responder, de una manera oportuna y efectiva, a las crisis humanitarias y a los retos al mantenimiento de la paz", dice el embajador McCallie. "Si bien podemos brindar entrenamiento bilateral y podemos trabajar con los socios africanos en ejercicios de entrenamiento subregionales", apunta, "reconocemos que son los africanos quienes determinar・ la funci・ ・tima de la Organizaci・ de Unidad Africana y las organizaciones subregionales en las iniciativas de mantenimiento de la paz en el continente". McCallie es coordinador especial de la Iniciativa Estadounidense de Respuesta a las Crisis Africanas que depende del Departamento de Estado.
La reciente visita del presidente Clinton a Africa ha generado significativo inter・ p・lico en la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas, la que es parte positiva de la asociaci・ de Norteam・ica con Africa. Al mismo tiempo, es importante situar la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas en el contexto de una perspectiva m・ amplia de entrenamiento multinacional para el mantenimiento de la paz, que excede por mucho las capacidades de cualquier naci・ o grupo de naciones.
Debemos reconocer al principio que el mantenimiento de la paz es s・o una tarea en una serie continua de esfuerzos mucho m・ amplia requeridos para mantener la paz y la estabilidad. Esos esfuerzos van desde la identificaci・, la mediaci・, el manejo y la resoluci・ de los conflictos hasta el mantenimiento de la paz, la construcci・ de la paz, la reconciliaci・ y la reconstrucci・. Al ocuparnos de la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas, nos referimos a esa porci・ de la serie continua que se concentra espec・icamente en el mantenimiento de la paz y la creaci・ de un ambiente seguro para la ayuda humanitaria en una crisis.
La meta de la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas es mejorar la capacidad de nuestros socios africanos de responder, de una manera oportuna y efectiva, a las crisis humanitarias y a los retos del mantenimiento de la paz. Nuestro objetivo es ayudar a estructurar batallones y compa骰as de despliegue r・ido procedentes de pa・es estables y democr・icos capaces de operar unos con otros, que puedan colaborar para mantener la paz en un continente que con demasiada frecuencia ha sido desgarrado por la lucha civil. Nuestra intenci・ no es la de crear un ej・cito permanente en Africa. Ni es nuestra intenci・ retirarnos de Africa. Como lo ha demostrado el presidente Clinton, Estados Unidos se propone mantenerse muy involucrado en el continente africano, trabajando con nuestros socios africanos para promover el crecimiento econ・ico, la democracia y la estabilidad.
Nuestro esfuerzo est?en relaci・ con la meta enunciada en el informe sobre mantenimiento de la paz emitido en noviembre de 1995 por el secretario general de las Naciones Unidas. En ese informe el secretario pidi?a la comunidad internacional que hiciera m・ hincapi?en el desarrollo de la capacidad de responder r・ida y efectivamente a las situaciones de emergencia en Africa -- sentir que hemos o・o repetir a numerosos l・eres africanos.
Al mismo tiempo, reconocemos que muchos pa・es africanos han realizado operaciones de mantenimiento de la paz durante a・s, no s・o en Africa sino tambi・ en otras partes del mundo, con el auspicio de las Naciones Unidas. Comprendemos tambi・ que durante varios a・s ha habido asociaciones muy productivas entre estados africanos y no africanos en el entrenamiento para el mantenimiento de la paz. Francia ha colaborado extensamente con sus socios del Africa Occidental y, hace apenas un mes, complet?un ejercicio de mantenimiento de la paz muy exitoso en Africa Occidental con batallones de Senegal, Mali y Mauritania. Ese ejercicio involucr? tambi・ contingentes m・ peque・s de varios otros estados del Africa Occidental, al igual que de Gran Breta・ y Estados Unidos. Francia ha aceptado tambi・ ayudar a Costa de Marfil a establecer un centro de entrenamiento para el mantenimiento de la paz. Gran Breta・, en asociaci・ con Zimbabwe y Ghana, apoya el desarrollo de Centros de Excelencia para incluir entrenamiento para el mantenimiento de la paz, y Dinamarca, en cooperaci・ con el gobierno de Zimbabwe, ha colocado un oficial de mantenimiento de la paz en el Colegio de Estado Mayor de Zimbabwe.
Adem・, los propios africanos se ocupan de lleno de este asunto. En abril de 1997, el gobierno de Zimbabwe, ayudado por Gran Breta・, fue anfitri・, en sus escabrosas serran・s orientales, de un impresionante ejercicio de mantenimiento de la paz con tropas de diez estados del sur de Africa. El ejercicio "Hungwe Azul", dirigido por Zimbabwe, ofreci?un modelo para futuros ejercicios de mantenimiento de la paz. Sin duda, Sud・rica, seg・ vaya trabajando con sus socios del sur de Africa, se basar?en el ・ito que ha obtenido para desarrollar un ejercicio subregional en 1998. Otras regiones del Africa han sido testigos del ・ito de los mantenedores de la paz del ECOMOG (Grupo de Observaci・ de la Comunidad Econ・ica) en Liberia y Sierra Leona, y del despliegue efectivo en la Rep・lica Centroafricana de unidades de mantenimiento de la paz del Africa Occidental y Central durante este ・timo a・.
Es dentro de este contexto m・ amplio que debemos contemplar la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas. La iniciativa se propuso por primera vez en septiembre de 1996 en respuesta a un temor muy real de que podr・mos ver una erupci・ de violencia ・nica en la regi・ de los Grandes Lagos, comparable con la gran tragedia que presenciamos en Rwanda en 1994. Con nuestros socios en Africa y Europa, el gobierno de Estados Unidos explor?la idea de crear una Fuerza de Respuesta a las Crisis Africanas que pudiera intervenir para salvar vidas en crisis humanitarias dr・ticas. Equipos diplom・icos de Estados Unidos visitaron numerosas capitales africanas y europeas y consultaron en forma extensa con funcionarios de las Naciones Unidas y la Organizaci・ de Unidad Africana (OUA). El consejo recibido fue interesante y de ayuda. "No creen una fuerza", nos dijeron. "Creen una capacidad de operar entre s?. La idea que era, a todas luces, la base de este consejo, consist・ en que tal capacidad pod・n desplegarla organizaciones internacionales ya existentes, tales como las Naciones Unidas, la OUA o las organizaciones subregionales en Africa. Del mismo modo, pod・n desplegarse unidades como parte de un arreglo de fuerzas multinacional. Tales operaciones deber・n, en cualquier caso, llevarse a cabo con la aprobaci・ y apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
De modo muy apropiado, nuestros socios africanos y no africanos nos aconsejaron tambi・ que deber・mos establecer v・culos fuertes con la OUA y las Naciones unidas en cualquier iniciativa de entrenamiento. De manera interesante, nuestros socios europeos y africanos sugirieron que estrech・amos las diferencias entre las iniciativas de Francia, Gran Breta・ y Estados Unidos, de modo que no se percibiera una competencia en el campo de juego del mantenimiento de la paz. Fue como resultado de este consejo y de una buena dosis de labor diplom・ica que en mayo de 1997 llegamos a un acuerdo entre Francia, Gran Breta・ y Estados Unidos para apoyar un esfuerzo coordinado de entrenamiento para el mantenimiento de la paz en Africa, basado en la mejora de la capacidad a largo plazo, la legitimidad, la apertura y la transparencia.
Algunos de nuestros socios sugirieron que deber・mos examinar cuidadosamente la cuesti・ de si entrenar y equipar con vistas a las operaciones de mantenimiento de la paz del Cap・ulo VI (de la Carta de las Naciones Unidas) o, en cambio, concentrarnos en el reto m・ amplio de las operaciones de puesta en vigor de la paz previstas en el Cap・ulo VII. Este es un tema particularmente dif・il porque en Africa muchos conflictos parecer・n requerir fuerzas de intervenci・ robustas. Sin embargo, a medida que el equipo de la ACRI discuti? el reto de crear capacidad de mantenimiento de la paz que se le planteaba a la comunidad internacional, acordamos, con el consejo de los expertos militares de las Naciones Unidas, concentrarnos especialmente en el mantenimiento de la paz seg・ el Cap・ulo VI y hacer hincapi?en el entrenamiento, no en el equipo. Para crear un programa de entrenamiento que fuera ・il a las unidades africanas para servir en todas partes del mundo, nos basamos ampliamente en la doctrina y procedimientos de las Naciones Unidas, la OTAN, Estados Unidos, Gran Breta・, Francia y los pa・es n・dicos. Esta doctrina internacional es flexible y puede incorporar otros agregados ・iles. Por ejemplo, los pa・es africanos con experiencia considerable en el mantenimiento de la paz contribuir・, indudablemente, a este programa de desarrollo.
Adem・ del entrenamiento com・, comprendimos que ser・ importante proveer equipo de comunicaciones est・dar. Nuevamente, buscamos asesor・ y consejo del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas. Como resultado, hemos desarrollado un paquete de comunicaciones que incluye radios Motorola de fabricaci・ normalizada, con capacidad de ajuste de frecuencia que les permitir?a los batallones internacionales comunicarse unos con otros y, en sentido ascendente en la cadena de mando, con sus respectivos cuarteles generales y con las Naciones Unidas, si tal es la autoridad que los convoca.
Al enfocar la tarea de desarrollar capacidad de mantenimiento de la paz que pueda operar entre s? estamos siguiendo dos v・s: entrenamiento y consulta. En el primer caso, trabajamos sobre una base bilateral con varios socios africanos para mejorar su capacidad de mantener la paz. Especialmente, las Fuerzas Especiales estadounidenses entrenan batallones africanos para situarlos en una norma com・ basada en la doctrina y procedimientos citados m・ arriba. Nuestro entrenamiento inicial, que incluye a 70 entrenadores durante alrededor de 70 d・s, hace hincapi?en el desarrollo de las destrezas b・icas del soldado, el trabajo con refugiados, la operaci・ efectiva con organizaciones humanitarias y la observancia de los derechos humanos. No hace falta decir que se hace fuerte hincapi?en las destrezas espec・icas del mantenimiento de la paz y la protecci・ humanitaria de los refugiados. Nos ha complacido particularmente que varias organizaciones humanitarias hayan participado en nuestros ejercicios de entrenamiento.
Luego del entrenamiento inicial, regresan a la naci・ anfitriona, cada seis meses o cosa as? peque・s equipos (de 20 a 30 entrenadores) para ofrecer entrenamiento de apoyo y ejercicios de puesto de comando que hacen hincapi?en la log・tica, el liderazgo de batallones y brigadas, las destrezas necesarias para entrenar a los entrenadores y el desarrollo de operaciones civiles/militares en emergencias humanitarias.
Hemos completado el entrenamiento inicial con batallones en Senegal, Uganda, Malawi y Mali, y actualmente se entrena un batall・ de Ghana, en cooperaci・ con entrenadores de ese pa・ y de B・gica. Y, m・ adelante este a・, tenemos programado empezar entrenamiento en Etiop・, la que ha comprometido dos batallones y un cuartel general de brigada para esta iniciativa de entrenamiento. Aguardamos con inter・ extender esa relaci・ cooperativa a muchos otros pa・es africanos. En el inter・ de la soberan・ de todas las naciones, seguimos creyendo que las relaciones de entrenamiento deber・n ser voluntarias y llevarse a cabo sobre una base de socios rec・rocamente voluntarios.
A veces se nos pregunta por qu?hemos iniciado el entrenamiento bilateral antes que la OUA o la comunidad internacional hayan establecido un enfoque unificado. La respuesta a esta pregunta es doble. Primero, las crisis siguen ocurriendo, y nosotros y nuestros socios en el entrenamiento hemos considerado prudente comenzar a prepararnos ahora para tales crisis. Segundo, nada de este entrenamiento excluye un enfoque africano m・ amplio, ya sea a nivel regional o subregional. El entrenamiento se dise・ de acuerdo con normas internacionales, y el equipo de comunicaciones ha sido escogido espec・icamente para que pueda operar entre s?en cualquier parte del mundo. Creemos que es prudente comenzar a fortalecer la capacidad de mantenimiento de la paz y permitir que la cooperaci・ y la coordinaci・ crezcan org・icamente entre las naciones.
En consecuencia, hemos ido explorando activamente con otros pa・es los medios de generar mayor confianza y cooperaci・ en los esfuerzos de entrenamiento para el mantenimiento de la paz. Reconocemos que Gran Breta・, Francia y Estados Unidos -- incluso juntos -- no tienen los recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos nuestros socios africanos. Adem・, creemos que para una amplia gama de estados africanos y no africanos es importante involucrarse en este proceso multinacional de mejoramiento del mantenimiento de la paz. Por esta raz・, nos sentimos muy complacidos cuando el subsecretario general de las Naciones Unidas para Operaciones de Mantenimiento de la Paz, Bernard Miyet, invit?a los estados miembros interesados a reunirse informalmente en Nueva York el 5 de diciembre de 1997 para discutir c・o coordinar mejor nuestros esfuerzos mutuos. Asistieron unas 60 naciones y los representantes de casi 30 pa・es hicieron comentarios. Los representantes de muchas naciones africanas se・laron la importancia que le atribuyen al hecho de que la OUA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se involucren en iniciativas de mantenimiento de la paz en Africa. Creemos que ha alcanzado progreso significativo, al sentar las bases de una amplia cooperaci・ internacional.
En conclusi・, no esperamos que la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas o cualquier combinaci・ de iniciativas internacionales de entrenamiento atienda la gama completa de problemas comprendidos en el manejo de conflictos en Africa. Esa pesada carga recae particularmente en el Mecanismo de Prevenci・, Manejo y Resoluci・ de Conflictos de la OUA. Estamos convencidos, sin embargo, de que la preparaci・ para el mantenimiento de la paz es un elemento importante en la creaci・ de la estabilidad y el mantenimiento de un ambiente exento de riesgos y seguro. Si bien podemos brindar entrenamiento bilateral y podemos trabajar con los socios africanos en ejercicios de entrenamiento subregionales, reconocemos que son los africanos quienes determinar・ la funci・ ・tima de la Organizaci・ de Unidad Africana y las organizaciones subregionales en las iniciativas de mantenimiento de la paz en el continente.
Se hace evidente, basado en comentarios de l・eres africanos, que las naciones africanas en conjunto, en cooperaci・ con socios internacionales, organizaciones subregionales, la OUA y las Naciones Unidas, desarrollar・ estructuras de mando de reserva que les permitir・, con apoyo log・tico y financiero apropiado, poner sobre el terreno y dirigir, r・ida y efectivamente, las unidades de mantenimiento de la paz que se requieran. Esta cuesti・ cr・ica reclama espec・icamente liderazgo africano. Con un liderazgo africano fuerte y socios externos de buena voluntad que presten apoyo, podemos, en nuestra condici・ de comunidad internacional, cambiar la situaci・ de modo significativo.
Agenda de la pol・ica exterior
de los Estados Unidos de Am・ica
Publicaci・ Electr・ica del
USIS, Vol. 3, No. 2, abril de 1998