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La inquietud respecto a una funci・ de Estados Unidos progresivamente menor en Asia Oriental "es, cuanto menos, exagerada y quiz?sea una forma err・ea" de concebir el papel de Estados Unidos all? dice Manning. Estados Unidos, apunta, debe actuar cada vez m・ como "primero entre iguales, ni m・ ni menos". Manning, ex asesor del Departamento de Estado para la pol・ica asi・ica, es miembro principal del Consejo de Relaciones Exteriores. Los puntos de vista aqu?expresados representan su propia opini・.
Fue una se・l de la ・oca, en m・ de un sentido, la ocasi・ en que los funcionarios financieros de 18 econom・s de Asia y el Pac・ico se reunieron en Manila el mes pasado y convinieron en la propuesta estadounidense de permitir que el Fondo Monetario Internacional tomara la iniciativa para sacar de apuros los sistemas bancarios asi・icos en problemas, con fondos de reserva disponibles de donantes asi・icos. Estados Unidos, que respondi?tard・mente a la crisis financiera de Tailandia en julio pasado, cuando Jap・, China y otros participantes regionales tomaron la iniciativa, esta vez plante?una alternativa a la inicitiva japonesa que propon・ reformas menos penosas para los pa・es afectados que buscaban ayuda financiera.
Todo este episodio capta la modalidad emergente de las relaciones entre Estados Unidos y Asia Oriental: v・culos simbi・icos, en una asociaci・ en evoluci・ con los protagonistas de Asia Oriental, en la que Estados Unidos tiene una funci・ principal. La tarea dif・il del futuro, sin embargo, es definir claramente una nueva asociaci・ para el siglo XXI, tanto en el ・bito de seguridad como en el econ・ico.
Ciertamente, desde que la guerra fr・ comenzara a pasar a la historia a principios de los a・s noventa, el retiro de Estados Unidos de la regi・ ha sido un temor que amigos y aliados expresan constantemente. La preocupaci・ de un Estados Unidos, ya sin el peso de la Guerra Fr・, se volviera hacia si mismo en momentos en que Jap・ y China surg・n como poderes importantes, ha promovido un distintivo inoportuno de per・dos de transici・ hist・icos, incertidumbre. No importa cu・tas veces funcionarios estadounidenses reafirmen su compromiso, no importa la sangre y la riqueza que Estados Unidos haya sacrificado para salvagurdar sus intereses en la regi・ a lo largo del ・timo medio siglo, no importa lo pr・pero que parezcan ser las econom・s de Asia Oriental, el temor de un futuro en el que Estados Unidos no tenga una funci・ importante ha llegado a formar parte del panorama pol・ico de la regi・. La tendencia impulsada por el Congreso a imponer sanciones unilaterales como pol・ica de primera instancia, confunde a・ m・ a muchos en la regi・.
No es la primera vez que la preocupaci・ por el retiro de Estados Unidos ha resonado por toda la regi・. Una reacci・ similar se produjo a raiz de la retirada estadounidense de Vietnam a mediados de la d・ada de 1970. Sin embargo, esta vez parece que hay una sensaci・ abrumadora de que una China en r・ida modernizaci・, luego de cerca de dos d・adas de mantener una tasa de crecimiento de aproximadamente 10 por ciento, est?en posici・ de desplazar a Estados Unidos como protagonista regional dominante. Adem・ est? el Jap・, econ・icamente potente, cada vez m・ independiente en sus actuaciones; mientras tanto, Estados Unidos se percibe como una presencia mucho menos abrumadora y m・ distante, lo que presagia cambios importantes en el equilibrio regional.
En cierta forma la preocupaci・ asi・ica est?bien fundada y es err・ea. Est?bien fundada porque los 100.000 efectivos estadounidenses en despliegue avanzado, que seg・ la administraci・ son la medida de su inter・ de seguridad en Asia, ciertamente no estar・ all?para siempre. Lo que es m・, un tipo de confusi・ del periodo posterior a la Guerra Fr・ acerca de la funci・ de Estados Unidos en el mundo, que, seg・ se percibe ofrecer・ menos y exigir・ m・, ha suscitado interrogantes en la mente de muchos asi・icos en cuanto al de Estados Unidos en la regi・. Al mismo tiempo, existe la certidumbre de que China ser?un poder dominante y una fuerza mundial considerable para el segundo cuarto del siglo XXI.
Sin embargo, como dijera Mark Twain en su famosa r・lica "la noticia de mi muerte ha sido manifiestamente exagerada", las noticias de una decreciente funci・ de Estados Unidos en el Pac・ico no son menos exageradas. No hay duda que la reunificaci・ coreana, comoquiera que ocurra, ser?un choque estrat・ico para Asia Oriental en alg・ momento durante la pr・ima d・ada. Una presencia estadounidense de seguridad en una Corea unificada ser・ problem・ica, por lo menos. ・u・ ser・ la misi・ de las fuerzas de Estados Unidos? Con el tiempo, sin embargo, una Corea unificada todav・ ser・ una potencia de tama・ mediano rodeado de potencias importantes y muy probablemente buscar・ una relaci・ nueva y m・ estrecha con Estados Unidos. Cualquiera que sea la forma que tomen las relaciones pol・icomilitares entre Corea y Estados Unidos, despu・ de a unificaci・, una disminuci・ de las tropas estadounidenses y un entorno de seguridad nuevo suscitar? interrogantes y, casi con certeza, llevar?a un replanteamiento de la configuraci・ actual de las fuerzas estadounidenses en Jap・ tambi・.
No obstante, la preocupaci・ asi・ica en cuanto a un papel estadounidense decreciente en la regi・, es, cuanto menos, exagerada y quiz?sea una forma err・ea de pensar en el papel de Estados Unidos en Asia. La forma del compromiso de seguridad de Estados Unidos con la regi・ de Asia y el Pac・ico indudablemente cambiar?a medida que se revela la transformaci・ en c・ara lenta de la din・ica de la seguridad en la regi・. Una revoluci・ en asuntos militares alterar?la manera en que se defina la presencia militar estadounidense y se calcule su fuerza. La cifra de 100.000 efectivos fue un esfuerzo bien intencionado para simbolizar la fuerza para resistir de Estados Unidos. Sin embargo, la medida del compromiso de Washington con la regi・ es la capacidad neta y la credibilidad pol・ica de Estados Unidos, no la cantidad de tropas en tierra. Bien sea que las fuerzas estadounidenses est・ basadas en Corea y Jap・, o en Guam, Haway y Alaska, la esencia de Estados Unidos como potencia de Asia y el Pac・ico permanecer? Con todo, en una Asia de protagonistas m・ iguales entre s? China, Jap・, Corea, la Asociaci・ de Naciones del Sudeste Asi・ico (ANSA) y Estados Unidos, tendr・ que forjar asociaciones nuevas y m・ igualitarias que se hagan eco de las realidades de poder en la regi・.
La realidad subyacente es que Estados Unidos tiene intereses perdurables y crecientes en la regi・ de Asia y el Pac・ico. Debido a v・ulos hist・icos, geogr・icos y culturales y a los imperativos econ・icos, la suerte de Estados Unidos est? inevitablemente unida a la de Asia. No es mera coincidencia que Estados Unidos haya librado tres guerras en el Pac・ico durante los ・timos 56 a・s. Hemos hecho caso omiso o hemos malentendido Asia s・o a nuestro propio riesgo. Los intereses perdurables de Estados Unidos han sido evidentes desde que el velero Emperatriz de la China hizo su entrada en Cant・ hace m・ de dos siglos. Libertad de navegaci・, acceso comercial y prevenir el dominio de Eurasia por un poder hegem・ico o una coalici・, todo tiene implicaciones para los intereses vitales de Estados Unidos. Estos intereses estadounidenses fundamentales no ser・ menos vitales en el pr・imo siglo.
En t・minos mundiales, la estabilidad y prosperidad del inmenso territorio euroasi・ico es el punto principal de cualquier definici・ de los intereses vitales de Estados Unidos. La desaparici・ de la URSS y el comunismo en Europa hace bastante improbable que se presente all?un conflicto importante, por lo menos durante una generaci・. Sin embargo Asia, cuyo gasto militar actualmente sobrepasa el de Europa, cuyo sentimiento de agravio hist・ico y desconfianza mutua cobra mucha importancia, donde las disputas territoriales salpican el paisaje y donde hay pocas instituciones mediadoras regionales, contin・ siendo un lugar peligroso. Para Estados Unidos lo que est?en juego en cuanto a la estabilidad y prosperidad asi・icas sigue siendo importante y sigue creciendo.
Uno no tiene que proclamar la llegada del "Siglo del Pac・ico", ciertamente, para reconocer que el surgimiento de Asia traslada el centro de gravedad del Atl・tico al Pac・ico. Basta con caminar por las calles de Los Angeles, San Franciso o Seattle para darse cuenta de que el magneto de Asia Oriental, y los v・culos transpac・icos afianzados por la minor・ de m・ r・ido crecimiento en Estados Unidos, los estadounidenses de origen asi・ico, pueden captarse f・ilmente. Es casi seguro que, a・ con su reciente crisis financiera, Asia Oriental seguir?siendo la econom・ de crecimiento m・ r・ido en el mundo, si bien a tasas menos milagrosas, durante los pr・imos a・s.
No hay duda que el comercio de Estados Unidos con la cuenca del Pac・ico, cuyo monto de 510.000 millones de d・ares eclips?el de Europa en 1996 y representa m・ de un cuarto de las exportaciones mundiales estadounidenses, contin・ creciendo. An・ogamente, la inversi・ estadounidense en Asia Oriental sobrepasa los 110.000 millones de d・ares y la inversi・ de Asia Oriental en Estados Unidos es de unos 125.000 millones de d・ares. Las carteras japonesa y china de pagar・ del Tesoro son importantes para mantener el equilibrio financiero estadounidense. Adem・, Asia represetar?70 por ciento del crecimiento de la demanda de energ・ durante las dos pr・imas d・adas, lo que significar?nuevos desaf・s para el medio ambiente y los mercados mundiales de energ・. Por otra parte la cuenca del Pac・ico cuenta con una de las potencias militares ・ grandes del mundo y (si se incluye a India) cuatro de los seis "polos" importantes (Estados Unidos, Europa, Rusia, China, Jap・ e India) del naciente mundo multipolar. Una pol・ica exterior estadounidense que no coloque a Asia a la cabeza de su lista prioritaria se prepara para el fracaso.
Frente a estas realidades, una participaci・ estadounidense continua y multidimensional en la regi・ es esencial tanto para el bienestar de Estados Unidos como de Asia Oriental. El reto est?en que el estilo y forma de la participaci・ estadounidense debe ajustarse a la nueva realidad de socios que maduran. Con todo, la red estadounidense de v・culos de seguridad bilaterales, cuya pieza clave es la alianza Estados Unidos-Jap・, sigue siendo la m・ula de lo que es un sistema sencillo de seguridad en la regi・. A pesar de foros incipientes, como el foro regional de la ANAS, un largo debate sobre nuevas instituciones multilaterales todav・ no ha producido ni el g・men de una idea de lo que podr・ ser una alternativa. Incluso el foro m・ avanzado de la regi・, el foro de Cooperaci・ Econ・ica de Asia y el Pac・ico (CEAP), sigue siendo m・ un grupo consultivo que un mecanismo econ・ico regional.
No existen respuestas instant・eas para el interrogante clave de cu・ debe ser la estructura econ・ica y de seguridad en el futuro. Sin embargo, es evidente que, crisis por crisis, inquietud por inquietud, esta estructura evoluciona a medida que Asia y el Pac・ico experimenta un tipo de transformaci・ en c・ara lenta. La meta enunciada frecuentemente de una Comunidad del Pac・ico es m・ esperanza que realidad en una regi・ de culturas, sistemas pol・icos y valores diversos.
Estados Unidos tiene que guiarse por el reconocimiento de que la estructura que surja comprender?tanto el equilibrio como el acuerdo entre las potencias, de que Estados Unidos debe actuar cada vez m・ como el primero entre iguales, ni m・ ni menos. Igualmente importante es que los estadounidenses comprendan que los valores que aprecian se arraigan gradualmente en la regi・. Durante la ・tima d・ada, a medida que el dinamismo econ・ico produjo una clase media en Filipinas, Corea del Sur, Taiwan y Tailandia, estas nuevas fuerzas sociales demandaron m・ libertad pol・ica y responsabilidad.
Esta tendencia se revela a paso y ritmo asi・icos. La cuesti・ m・ importante es si tales tendencias se presentar・ en China, y c・o y cu・do se presentar・. M・ que cualquier otro factor ・ico, el resultado de la transformaci・ hist・ica de China moldear?el entorno de seguridad y econ・ico de la regi・. Estados Unidos debe tener la paciencia y la confianza suficientes para permitir que estas tendencias se desarrollen a su manera. Y Asia debe tener confianza en que Estados Unidos tiene la prudencia suficiente para comprender su inter・ propio bien orientado. De tales principios surgir?gradualmente un nuevo sistema de relaciones con Asia y el Pac・ico.
Agenda de la pol・ica
exterior de los Estados Unidos de Am・ica
Publicaci・
Electr・ica del USIS, Vol. 3, No. 1, enero de 1998