![]()
En una declaraci・ que representa la postura de muchos congresistas, Bereuter argumenta que Estados Unidos debe mantener sus compromisos de seguridad en Asia oriental e intensificar sus esfuerzos, tanto p・licos como privados, para promover el progreso econ・ico en la regi・, afirma Bereuter. Al mismo tiempo, se・la, "no debemos olvidar nuestro compromiso hist・ico a los principios fundamentales de democracia, pluralismo y respeto a los derechos humanos".
Los acontecimientos de Asia oriental han despertado un gran inter・ en Estados Unidos en los ・timos meses. La vuelta de Hong Kong a la soberan・ china el 1 de julio de 1997 constituy?un acontecimiento hist・ico para el pueblo de China y uno de los temas m・ comentados del a・ pasado. En octubre, el presidente de China Jiang Zemin concluy?su primera visita oficial a Estados Unidos. En la Pen・sula de Corea, Estados Unidos se ha convertido en la fuerza motriz de la ingente tarea internacional de ayuda para impedir el hambre generalizada en la Rep・lica Democr・ica Popular de Corea. Y en Asia sudoriental, Estados Unidos est?tratando activamente de promover la causa de la democracia y los derechos humanos en Camboya, Birmania y otros lugares. En cada una de estas cuestiones, el Congreso ha hecho saber sin dilaci・ cu・es eran sus puntos de vista.
Aunque la Constituci・ le confiere al presidente la responsabilidad primordial de la conducta de los asuntos exteriores, no hay duda de que el Congreso desempe・ una funci・ importante en la formulaci・ de la pol・ica del pa・. En lo que se refiere a Asia, el Congreso ha apoyado en general la intervenci・ econ・ica y militar de Estados Unidos. No obstante, ha expresado su desacuerdo con el gobierno de Clinton en una serie de ocasiones en que los representantes creen que es necesario dar m・ peso a la democracia y a los derechos humanos. El Congreso tambi・ tiende a confrontarse p・licamente con m・ energ・ con los pa・es responsables de la proliferaci・ de misiles y armas de destrucci・ en gran escala.
No hay duda de que la actitud del Congreso con respecto a Asia ha estado evolucionando r・idamente desde el final de la guerra fr・. La guerra fr・ defin・ de tal modo las relaciones de Estados Unidos con Asia que nos ha sido dif・il concebir otra forma de estructurar estas relaciones. En consecuencia, cuando yo pas?a ocupar la presidencia del subcomit?de Relaciones Internacionales para Asia y el Pac・ico en enero de 1995, trat?de buscar una serie de directrices para estructurar la pol・ica congresional hacia Asia. Me decid?por tres objetivos que creo que deben regir nuestra postura respecto a dicho continente. Creo que es absolutamente fundamental que mantengamos presentes cada uno de estos objetivos; si descuidamos uno de ellos en perjuicio de los otros corremos el riesgo de debilitar seriamente nuestros intereses en la regi・.
Primero, Estados Unidos debe mantener sus compromisos de seguridad con la regi・. Am・ica tiene un inter・ fundamental en la paz y la estabilidad de Asia, y hemos desplegado 100.000 efectivos militares con miras al futuro para asegurar que se cumplan nuestros compromisos militares. Este compromiso ha permitido a casi la totalidad de la regi・ de Asia y el Pac・ico evitar conflictos y concentrar sus recursos en la tarea del desarrollo econ・ico. Estados Unidos tiene excelentes amigos y aliados en Asia. Necesitamos seguir trabajando en estrecha colaboraci・ con nuestros aliados para alcanzar nuestros objetivos comunes de seguridad.
Segundo, Estados Unidos debe intensificar sus esfuerzos, tanto p・licos como privados, para promover sus intereses econ・icos en Asia. Esto significa no s・o concentrar nuestros recursos p・licos y privados en nuestras relaciones econ・icas y comerciales con Asia, sino tambi・ hallar los medios de aumentar estos recursos. Pese a las recientes turbulencias econ・icas, en Asia abundan las oportunidades econ・icas. Aprovechar estas oportunidades no s・o promover?la prosperidad en casa al proporcionar empleos a los estadounidenses, sino que tambi・ promover?prosperidad de los ciudadanos de Asia.
Tercero, no debemos olvidar nuestro compromiso hist・ico con los principios fundamentales de democracia, pluralismo y respeto a los derechos humanos. Toda pol・ica congresional basada simplemente en consideraciones de "realpolitik", sin una base moral s・ida, acabar?por perder al apoyo del pueblo estadounidense. Al mismo tiempo, debemos tratar de aplicar una serie m・ eficaz de pol・icas, programas y t・nicas multilaterales regionales y con matices nacionales para promover este objetivo en la regi・.
Creo que estos tres objetivos cuentan con amplio apoyo en el Congreso. No obstante, llevarlos a la pr・tica a menudo resulta dif・il, sobre todo con respecto a la Rep・lica Popular de China, pero tambi・ con otros pa・es. Este ha sido un tema objeto de intenso debate en el Congreso en 1997.
China
El a・ pasado, las cr・icas a la Rep・lica Popular de China en el Congreso se intensificaron y diversificaron. Al final del debate que se lleva a cabo todos los veranos en torno a la condici・ de Pa・ m・ favorecido para efectos arancelarios, el Congreso que se prorrogase una vez m・ este beneficio a China. No obstante, en noviembre de 1997, la frustraci・ causada por las violaciones de los derechos humanos y las actividades conducentes a la proliferaci・ de misiles llev?a la C・ara de Representantes a considerar un programa de nueve distintas propuestas legislativas de amplio alcance. Estas medidas inclu・n legislaci・ de derechos humanos sobre la exportaci・ de art・ulos elaborados por presos, pr・ticas coercitivas de aborto, e intolerancia religiosa. Adem・, se consideraban cuestiones de seguridad tales como las actividades de China en materia de proliferaci・ de misiles, las actividades del Ej・cito Popular de Liberaci・, y la necesidad de Taiwan de defenderse contra una eventual agresi・ china. Con otras resoluciones se trataba de aumentar los fondos para Radio Asia Libre y restringir los pr・tamos de los bancos multinacionales de desarrollo a la Rep・lica Popular de China. La consideraci・ de esta serie de proyectos de ley se posterg?hasta despu・ de la visita del presidente Jiang Zemin, pero su prop・ito era influir en el orden de prioridades del presidente Clinton y las conversaciones en la cumbre.
En general, el programa de resoluciones legislativas ten・ una doble finalidad al expresar la inquietud del Congreso con respecto al comportamiento chino: 1) expresaba en un lenguaje no vinculante el "sentir del Congreso" respecto a sectores concretos de inquietud, y 2) adoptaba una posici・ m・ firme, orientada hacia la imposici・ de sanciones, que exigir・ determinadas medidas, tales como la denegaci・ de visados a las personas vinculadas a la pol・ica china de un solo hijo o a la represi・ religiosa. Por supuesto, como estas resoluciones se aprobaron en los ・timos d・s de la legislatura, ninguna de ellas ha pasado a ser ley.
Hasta ahora, parece que el Senado no est?inclinado a adoptar esta postura; por supuesto, el presidente siempre puede vetar estas medidas. Aunque, a mi juicio, algunas de las disposiciones de este programa legislativo eran de una exactitud dudosa y provocaban el confrontamiento de manera innecesaria e indebida, los votos emitidos en la C・ara de Representantes reflejan un descontento general con el status quo. Es probable que estas actividades se repitan en el futuro.
Corea del Norte
No existe en toda Asia, tal vez en todo el mundo, un lugar m・ vol・il que Corea del Norte. Pocos pa・es han experimentado la desintegraci・ econ・ica y social que est?ahora sufriendo la Rep・lica Popular Democr・ica de Corea. Decenios de aislamiento voluntario han dado por resultado un r・imen norcoreano que parece paranoico y absolutamente capaz de atacar violentamente al Sur. Si hay un lugar en el que se tendr・ que medir las fuerzas militares estadounidenses en los pr・imos a・s, ese lugar ser? probablemente, la pen・sula de Corea. Por tanto, el Congreso debe extremar su atenci・ en sus tratos con Corea del Norte.
La pol・ica del gobierno de Clinton respecto a Corea del Norte parece tener por objeto evitar el colapso total de la econom・ norcoreana, estrategia que, en teor・, reducir・ la probabilidad de que Pyongyang emprendiese una ofensiva militar desesperada contra el Sur. Con ese fin, el gobierno ha apoyado programas internacionales de asistencia alimentaria cuidadosamente calibrados y ha promovido el marco internacional para facilitar al Norte energ・ nuclear segura; con ello se espera persuadir a la Rep・lica Popular Democr・ica de Corea a cancelar su programa de armas nucleares. En consecuencia, nos encontramos en la situaci・ ir・ica de que Corea del Norte, con la que Estados Unidos sigue t・nicamente en guerra, se ha convertido en el principal beneficiario de ayuda estadounidense en Asia sudoriental.
El Congreso tiende a ver la pol・ica del gobierno en Corea del Norte como una jugada muy arriesgada que requiere estricta supervisi・. El Congreso ha tenido especial cuidado de no permitir a Corea del Norte introducir una cu・ entre Estados Unidos y Corea del Sur. Adem・, aunque nadie desea rehusar los alimentos a mujeres y ni・s hambrientos, existe un gran escepticismo en cuanto a los motivos de Pyongyang. El Congreso ha insistido repetidamente en la obtenci・ de garant・s de que la entrega de ayuda alimentaria cuenta con el apoyo de nuestros aliados de Corea del Sur, que esa ayuda no se desv・ a los militares norcoreanos, que las reservas militares de alimentos norcoreanos se han usado para paliar el hambre, y que se permita a un n・ero adecuado de vigilantes internacionales verificar que los alimentos se entregan a las personas a las que est・ destinados.
Con respecto a las actividades destinadas a cancelar el programa nuclear de Corea del Norte mediante la prestaci・ de asistencia en la construcci・ de reactores nucleares seguros de agua ligera, el Congreso tambi・ sigue mostr・dose esc・tico y reacio a financiar en su totalidad la solicitud del gobierno. Continuamente surgen nuevas dudas acerca de la necesidad de reactores nucleares refinados en una econom・ como la norcoreana, que algunos creen que ha entrado en una vor・ine de la que no podr?salir con vida.
Asia sudoriental
La atenci・ del Congreso en Asia sudoriental se ha concentrado principalmente en el adelanto de los valores domocr・icos y la protecci・ de los derechos humanos. Se ha realizado un progreso econ・ico y pol・ico considerable en Asia sudoriental, aunque el progreso econ・ico ha sufrido en las ・timas semanas. Adem・, ASEAN (la Asociaci・ de Naciones del Asia Sudoriental), que ahora abarca la mayor parte de Asia sudoriental, se ha convertido en una fuerza importante para la estabilidad y la cooperaci・.
Por otra parte, la causa de la democracia y los derechos humanos ha sufrido una serie de reveses. El m・ importante se produjo el 8 de julio de 1997 con un golpe de estado en Camboya, cuando el segundo primer ministro Hun Sen se adue體 del gobierno y arroj?del poder a las fuerzas militares y pol・icas del primer primer ministro, pr・cipe Ranariddh. El gobierno de Clinton, con toda justificaci・, puso fin a la ayuda al gobierno de Camboya y actu? en las Naciones Unidas para asegurar que el r・imen de Hun Sen no fuera oficialmente reconocido y acreditado. Pero el Departamento de Estado se ha negado a reconocer las acciones de Hun Sen como golpe de estado, porque se da cuenta, naturalmente, de que dicho reconocimiento dar・ lugar a la imposici・ de sanciones que limitar・n aun m・ la flexibilidad de Estados Unidos para alcanzar sus objetivos de pol・ica exterior. Pero ante los ojos del Congreso y del mundo, es evidente que se produjo un golpe de estado, y tanto la C・ara de Representantes como el Senado han aprobado resoluciones que dejan constancia de ello. Adem・, con arreglo a una enmienda que yo present?a la Ley de asignaciones para operaciones exteriores del a・ fiscal 1998 se impide al gobierno de Clinton reanudar la ayuda al gobierno de Camboya.
El Congreso tambi・ se ha expresado en t・minos en・gicos respecto a los abusos de los derechos humanos por el Consejo para la restauraci・ de la ley y el orden del gobierno de Birmania. Como resultado de una enmienda a la Ley de Asignaciones para operaciones exteriores del a・ fiscal 1997 presentada por el entonces senador William Cohen y la senadora Dianne Feinstein, se impondr・ sanciones a las nuevas inversiones si el presidente llega a la conclusi・ de que las condiciones de los derechos humanos en Birmania han empeorado. En general, no soy partidario de las sanciones econ・icas, ya que rara vez son eficaces. No obstante, la Enmienda Cohen-Feinstein fue aprobada y las condiciones indudablemente empeoraron el a・ pasado al arrestar el Consejo a los seguidores de Aung San Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel de la paz y jefa del partido de oposici・ Liga Nacional para la Democracia. Como resultado, yo aduje que, con arreglo a la ley, el presidente no tiene otra opci・ sino la imposici・ de sanciones. Aunque con retraso, las sanciones se impusieron el 22 de abril de 1997.
Algunos miembros del Congreso tambi・ han tratado de instar a Indonesia a mejorar las condiciones de los derechos humanos, sobre todo en Timor oriental. Por ejemplo, durante el debate entablado en la C・ara de Representantes en torno a la autorizaci・ al Departamento de Estado para el a・ fiscal 1998, el representante Patrick Kennedy present?una enmienda en la que se criticaban duramente los abusos de los derechos humanos por las fuerzas militares indonesias en Timor oriental. Pero, si bien los militares indonesios han reconocido su conducta reprobable, tambi・ es cierto que las fuerzas separatistas de Timor oriental han llevado a cabo actos de terror y violencia desenfrenada. La enmienda del representante Kennedy se modific?con la inclusi・ de una condena de la continua violencia de las fuerzas separatistas. Yo tambi・ disiento vigorosamente de quienes alegan que debemos poner fin a los contactos de nuestras fuerzas militares con el ej・cito indonesio. Los programas de educaci・ militar y otros contactos similares pueden tener una influencia sumamente ben・ica para mejorar las pr・ticas de los derechos humanos por las fuerzas militares y establecer s・idas relaciones bilaterales.
Probable actividad congresional futura
Ciertamente, el Congreso continuar?siguiendo de cerca los acontecimientos de China, Corea del Norte, Asia sudoriental y el resto de Asia. Es de esperar que se entablen debates sobre si permitir la pr・roga de la condici・ de Pa・ m・ favorecido para efectos arancelarios a China, si es prudente prestar asistencia alimentaria y m・ica adicional a Corea del Norte y las perspectivas de elecciones justas y libres en Camboya. Ahora bien, yo creo que, en Asia, la atenci・ del Congreso se concentrar?sobre todo en una cuesti・ totalmente distinta: el colapso financiero que se ha extendido por toda Asia.
La reciente y grave crisis financiera de Asia puede obligar al gobierno de Clinton a pedir a un Congreso reacio y potencialmente hostil nuevo y adicional apoyo para las instituciones financieras internacionales, en particular el Fondo Monetario Internacional, que se ocupa de las crisis.
Tambi・ preveo que un efecto secundario de esta crisis ser?la insistencia del Congreso en exigir medidas comerciales en・gicas contra los pa・es de Asia y el Pac・ico a causa del creciente d・icit comercial de Estados Unidos con la regi・. Algunos economistas prev・ que nuestro d・icit comercial total ser?de m・ de 250 millones de d・ares en 1997, debido principalmente, a la devaluaci・ de la moneda en Corea del Sur, Malasia, Tailandia, Indonesia y Taiwan. Aunque un Congreso bajo control republicano no est?inclinado a apoyar legislaci・ abiertamente proteccionista, yo creo que se intensificar?la presi・ sobre el presidente y sus negociadores comerciales para que demuestren que su llamada estrategia comercial de gran ・ito est?dando los resultados apetecidos.
Agenda de la pol・ica
exterior de los Estados Unidos de Am・ica
Publicaci・
Electr・ica del USIS, Vol. 3, No. 1, enero de 1998