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La corrupción puede ser "el obstáculo individual más devastador que se opone al desarrollo económico, social y político" en países que carecen de sistemas políticos abiertos y de prensa libre, según el presidente de Transparencia Internacional (Transparency International, TI), Peter Eigen.
Además del daño causado por recursos mal dirigidos y fondos de inversión "transvasados" por funcionarios, la corrupción es un fuerte factor que anula el incentivo de las inversiones extranjeras, dijo Eigen en una entrevista reciente con USIA.
"Sin duda, (los empresarios) usan sus dólares, marcos alemanes y yenes para votar por el país menos corrupto", dice. "Si invierten en un país corrupto, esperan una ganancia grande y rápida... lo cual, desde luego, fomenta la carencia de estabilidad e irracionalidad económicas en esos países. Es un círculo vicioso".
TI es una organización independiente sin fines de lucro con sede en Berlín, que procura contrarrestar la corrupción en las transacciones comerciales internacionales y también a niveles nacionales, a través de sus más de 60 capítulos nacionales.
Entre los miembros del Consejo Asesor de TI se cuentan el premio Nobel Oscar Arias Sánchez; el secretario ejecutivo de la Coalición Mundial para Africa, Ahmedou Ould-Abdallah; el juez federal estadounidense John Noonan; el ex presidente alemán Richard von Weizsacker, y el ex ministro de Hacienda nepalés Devendra Raj Panday.
La entrevista con Peter Eigen estuvo a cargo de la redactora de asuntos económicos de USIS Berta Gómez.
Pregunta: A pesar de la tendencia hacia la democratización y el gobierno abierto, la corrupción y el soborno todavía imperan en el mercado internacional. ¿Cuáles son los costos para las empresas y para los países individuales?
Eigen: La corrupción tiene un costo directo en términos del transvaso de recursos, y eso puede ser considerable. Los pagos requeridos para conseguir un contrato grande solían ser del 2 al 5 por ciento del total; quienes lo practican nos dicen que ahora es del orden del 10, 15 e incluso el 20 por ciento. Si miramos el programa de inversiones en el sector público de un país pobre, que podría construir unas pocas represas hidroeléctricas, unas pocas carreteras, un puerto y unos pocos hospitales, el 10 por ciento adicional para sobornos es un costo directo para esa economía y para el pueblo al que, supuestamente, servirán esos proyectos.
En Transparencia Internacional, sin embargo, creemos que el daño más importante causado por la corrupción es indirecto. En mi trabajo para el Banco Mundial, como gerente de programas en América Latina y en los países africanos, he sido testigo de la manera en que la corrupción distorsiona la selección, el tamaño y el momento de los proyectos, la selección de los contratistas y la calidad del trabajo suministrado.
Esto conduce a proyectos diseñados en exceso, que son menos que óptimos y en algunos casos resultan inútiles. Hay muchos proyectos grandes en Africa, América Latina y Asia que son peores que inútiles, porque les causan daño a la gente que va a tener que pagar por ellos y que tienen que pagar los intereses de la deuda durante los años por venir.
Pregunta: ¿Cuán severamente afecta un ambiente corrupto la capacidad de un país de atraer inversiones extranjeras?
Eigen: TI ha compilado las percepciones de los empresarios en el mercado internacional a través de su "índice de percepción de corrupción" y muestran que son extremadamente sensibles a la preponderancia de la corrupción en un ambiente dado. Sin duda, usan sus dólares, marcos alemanes y yenes para votar por el país menos corrupto. Si entran en un país corrupto, esperan una ganancia grande y rápida. Invierten solamente si piensan que pueden hacer un buen negocio, lo cual, desde luego, fomenta la falta de estabilidad y la irracionalidad económicas en esos países. Es un círculo vicioso.
La gente se queja con frecuencia de la fuga de capitales, pero no hay nada ilegal en ello. Es completamente natural. Si uno está en una economía en la que anticipa que lo extorsionarán y no puede predecir lo que está ocurriendo en materia de licencias, importaciones, exportaciones y tasas cambiarias, y si enfrenta intentos repetidos de ejercer presión sobre uno, de parte de quienes toman las decisiones, simplemente toma su dinero y se va a otra parte.
Pregunta: ¿Predomina más el abuso en sectores particulares?
Eigen: Ciertamente en los sectores en los cuales los proyectos son muy grandes: compras militares, energía eléctrica, telecomunicaciones, construcción de carreteras, oleoductos y gasoductos, ferrocarriles y así por el estilo.
El sector eléctrico en Africa, América Latina y Asia está lleno de proyectos de energía eléctrica inútiles, diseñados en exceso. Algunos son extremadamente perjudiciales para la ecología, y algunos son perjudiciales para la gente... por ejemplo, para quienes tuvieron que ser reubicados a fin de que se pudieran construir las grandes represas.
La corrupción también es un problema en sectores con tecnologías complicadas. Hay mucha mistificación, por ejemplo, acerca de lo caro que puede ser un avión en comparación con otra aeronave. La corrupción también domina en sectores como el de las compras militares, donde hay un grado inevitable de secreto y falta de transparencia.
Cuando se juntan todos esos factores, y cuando hay un gobierno que no es democrático, que no tiene que rendirle cuentas a nadie; cuando no hay prensa libre, cuando no hay instituciones gubernamentales independientes y no hay una sociedad civil habilitada, puede esperarse que se estén cobrando grandes sobornos.
En estos casos, es posible llegar a la conclusión de que la corrupción es el obstáculo individual más devastador para el desarrollo económico, social y político.
Pregunta: Si la democracia y la prensa libre ayudan a controlar la corrupción, ¿por qué está empeorando la situación? ¿Cómo se concilian los costos crecientes de los sobornos con el aumento de la democracia?
Eigen: Hay ciertas tendencias compensatorias en acción. Primero, la corrupción tiene una tendencia a criar sus propios hijos y a convertirse en un monstruo que sus padres iniciales no pueden domesticar.
La gente solía decir que un poco de corrupción era útil para reducir los trámites burocráticos, o que era parte de una cultura que los de afuera no tenían por qué cambiar. Una vez que arrastra a la gente, sin embargo, encuentran una espiral de corrupción que conduce a personajes cada vez más altos. Hoy día la gente simplemente supone que debe pagarse una cantidad creciente de dinero a quienes toman las decisiones y abusan de la confianza pública y de su autoridad pública con fines de lucro personal.
Por otro lado, la apertura del escenario político internacional --el "glasnost" en los países en transformación, y un sistema democrático más abierto en muchos países de Africa, América Latina y Asia-- ha echado luz en un montón de casos de corrupción que con anterioridad se podrían haber ocultado.
Yo agregaría que estos casos se ocultaban parcialmente con la complicidad de las naciones industrializadas, porque durante la guerra fría un Marcos corrupto o un Noriega corrupto eran aceptables si estaban firmemente del lado del capitalismo. Desde luego que lo mismo era cierto del otro lado.
Las cosas han cambiado enormemente desde entonces. Hay mucho más conocimiento de los peligros de la corrupción, y la tolerancia de la corrupción ha disminuido. Hemos visto gente marchando por las calles de Brasil, Bélgica, Italia y Japón debido a que están hartos de la corrupción de sus gobernantes.
Por lo tanto, vemos un aumento de sobornos en áreas donde todavía persisten, pero también vemos una conciencia y una franqueza que eventualmente conducirán a un sistema que controlará la corrupción.
Pregunta: Una vez que existe este conocimiento, ¿hay algún plan que pueda seguir un país para eliminar la corrupción?
Eigen: Tenemos algunas ideas generales sobre cómo debería ocurrir. Creemos que debería haber una amplia coalición societaria --no sólo el gobierno y no sólo el sector privado-- que pueda desarrollar estrategias y formular las medidas contra la corrupción.
El otro principio básico es que cada sociedad diseña su propio sistema de integridad; las decisiones deben ser tomadas desde adentro y no se pueden imponer desde afuera. La corrupción, quizás más que cualquier otra área de interacción humana y política, está relacionada con la situación, la cultura y las tradiciones locales. Por lo tanto, nuestro movimiento se basa en la fuerza de más de 60 capítulos nacionales en todo el mundo. Ellos definen sus propios problemas. Ellos definen sus propios programas. Ellos saben donde están las oportunidades para el cambio, y nosotros los apoyamos en sus esfuerzos.
El "Libro de Origen" de Transparencia Internacional junta las ideas de todos nuestros capítulos nacionales. No es tanto un plan, sino más bien una lista de verificación para recordarle a la gente que un sistema contra la corrupción tiene que ser un sistema real. No puede consistir de un solo evento en el cual se captura un pescado grande y se lo fríe en público, porque esa clase de cosas desaparecen en unos pocos meses y se olvidan pronto.
Si se quiere un cambio sostenido, tiene que haber un método general. Es igual que el sistema de inmunidad del ser humano. Si hay algo que no funciona adecuadamente, toda la persona se enferma.
Pregunta: ¿Cómo se establecen estos capítulos nacionales y quienes son sus miembros?
Eigen: Los capítulos son extremadamente diversos. Algunos capítulos son grandes, activos y poderosos, como el Capítulo Argentino, que se llama "Poder Ciudadano". Tiene más de 2.000 miembros, 900 de los cuales son empresarios. Van a las calles y organizan encuestas... por ejemplo, encuestas que se toman en las puertas de salida de organismos gubernamentales. Estudiantes voluntarios les preguntan a las personas que salen del edificio si les han pedido un soborno, cuánto les pidieron, si los atendieron bien, etc. También organizan concursos de canciones, o concursos de afiches, programas de televisión y así por el estilo. Son una gran inspiración para todos nosotros. En alguna medida existieron antes que nosotros, pero cuando se enteraron de nuestra existencia, se afiliaron con nosotros.
Pregunta: ¿Qué debe hacer una organización para afiliarse a TI?
Eigen: Tenemos muy pocas pautas. Básicamente, les decimos a nuestros capítulos que no pueden desarrollar actividad política en el sentido de tener vínculos con un partido, porque queremos que sean neutrales e independientes.
Segundo, no permitimos que nuestros capítulos investiguen casos individuales para exponerlos porque lo que queremos es crear coaliciones y atraer a todos los que están interesados en combatir la corrupción. Como ve, todavía hay muchas personas que representan empresas nacionales que creen que no tienen otra alternativa que ofrecer sobornos, porque están convencidos de que sus competidores están haciendo lo mismo. No se atreven a detener la práctica porque perderán miles de millones en contratos en todo el mundo.
Pregunta: Dado este temor de perder contratos lucrativos, ¿cómo puede esperar que las firmas internacionales se abstengan de ofrecer sobornos?
Eigen: Les ofrecemos una solución a este dilema a través de lo que llamamos "islas de prosperidad". La idea es que si un competidor sabe que sus colegas no competirán, también él se abstendrá de sobornar. Sé que hablar de una isla de integridad suena un poco a Shangri-la, pero en TI somos practicantes muy severos, y tenemos presente un concepto muy concreto y práctico.
Por ejemplo, cuando los gobiernos hacen licitaciones para grandes proyectos de plantas eléctricas o de construcción de carreteras, hay por lo general sólo cinco o 10 firmas internacionales que califican para competir. Una vez que uno saben quienes son, se los puede reunir en torno a una mesa y ellos y el gobierno pueden estructurar un arreglo contractual que estipula como delito el pago de un soborno.
Se puede crear una obligación contractual entre los licitantes entre sí. Las firmas que han participado en la licitación y fueron derrotadas por el pago de sobornos, por ejemplo, pueden hacer juicio por daños. El gobierno puede presentar condiciones adicionales, como vigilancia para determinar si los funcionarios evitar el cobro de sobornos.
Pregunta: También hay progreso a nivel internacional, como la campaña lanzada por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos.
Eigen: Sí, y siento que es un enorme adelanto.
En mayo de 1994 la OCDE recomendó seis áreas diferentes de reforma para sus países miembros. Ellas incluyen la criminalización del soborno por medio de leyes civiles, comerciales y administrativas; cambio de las leyes bancarias para hacer que los bancos sean el instrumento para combatir la corrupción más que un instrumento de corrupción; cambio de las normas de auditoría e información para ayudar a la comunidad internacional a vigilar la corrupción, y cambio de los sistemas de subsidios y de contratación por los gobiernos a fin de que no se puedan hacer tratos corruptos.
Un grupo de trabajo de la OCDE se reúne cada par de meses para traducir estos seis ramos de recomendaciones en pautas específicas y concretas para los países miembros.
En mayo de 1996 los 27 estados miembros de la OCDE aprobaron la recomendación de abolir la deducción impositiva y penalizar el soborno en el extranjero. Esta recomendación fue aprobada posteriormente de nuevo por los jefes de estado del G-7 (Grupo de los Siete) de Naciones Industrializadas, entre las que se cuentan Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón y Francia.
Pregunta: Algunos miembros de la OCDE, sin embargo, han cambiado de enfoque recientemente y sugirieron que la única manera de asegurar que todos los países acatan las mismas reglas es por medio de una convención internacional.
Eigen: Sí, y para nuestra manera de pensar esta es una estrategia altamente dudosa. En efecto, creemos que es un intento de frenar la acción internacional coordinada.
Una convención requiere acuerdos sobre el texto, la firma y la ratificación de los participantes, y la ejecución de la legislación y de la política por los participantes. Por lo tanto, incluso si tuviéramos acuerdo sobre una convención para comienzos del año próximo, llevaría muchos años antes de que cualquier país pueda tener la certeza de que es de cumplimiento obligatorio para todos los participantes.
Aunque nosotros estamos a favor de las convenciones internacionales, las mismas no deberían usarse como excusa para no continuar con el impulso que existe en este momento en la OCDE. Es cierto que la OCDE no puede imponerles reglas a sus miembros, pero por lo general sus recomendaciones se toman muy seriamente. Por ejemplo, esto ha funcionado muy bien en las áreas de lavado de dinero y tráfico de drogas.
Pregunta: ¿Cuál es la situación de la iniciativa en la Organización de los Estados Americanos?
Eigen: En la Cumbre de las Américas de 1994, los gobernantes del hemisferio occidental anunciaron que la corrupción es un gran problema en la región. Esto fue absolutamente espectacular y fantástico. También fue maravilloso que la OEA pudiera redactar una convención tan rápidamente como lo hizo. La convención ya ha sido firmada por 26 estados del hemisferio occidental, y hasta comienzos de febrero la habían ratificado dos países: Paraguay y Bolivia.
No obstante, creo que la OEA y sus expertos serían los primeros en reconocer que este es un proceso lento y doloroso. Incluso Estados Unidos no ha ratificado la convención todavía. Será difícil.
Habiendo dicho eso, hay una cantidad de aspectos maravillosos en la iniciativa de la OEA, en particular que trabajan estrechamente con la OCED. Esto es importante porque los países del hemisferio occidental tienen que protegerse contra la corrupción que viene de los países de Europa, y esto lo pueden hacer si pueden cooperar con la OCED.
Pregunta: ¿No le preocupa que toda la labor que está haciendo TI pueda tener efectos contraproducentes, que algunos países rechacen sus esfuerzos como una forma de imperialismo?
Eigen: Aunque esa percepción fue una de las cosas que hicieron al Banco Mundial tan reticente a intervenir en esto, debería destacar que esta campaña de manera alguna es un intento de imponerles algo a estos países; es una respuesta a lo que ellos quieren.
Son básicamente los gobernantes --los gobernantes iluminados del Tercer Mundo y de los países en transformación-- quienes acuden a nosotros y nos dicen que necesitan desesperadamente instrumentos para protegerse contra la corrupción. Fue en una conferencia en Maastricht recientemente donde el primer ministro de Etiopía pidió a los países industrializados que dejen de subvencionar la corrupción de sus exportadores a Etiopía. Dijo que Etiopía trabajaría para poner su propia casa en orden, pero que otros tenían que ayudarla a proteger su flanco internacional.
Pregunta: ¿Hay algunos países que hayan hecho un progreso notable?
Eigen: En Sudáfrica han presentado algunos instrumentos muy interesantes sobre la integridad de los parlamentarios. Es algo absolutamente único. En Tanzania, el presidente y todo su gabinete han revelado sus bienes y los bienes y obligaciones de sus esposas.
Hay mucho cambio en desarrollo, y aunque es demasiado pronto para decir si es sostenible, nos han invitado a trabajar en tantos países que no sabemos donde conseguir la gente y los recursos para responder a esta demanda.
Pregunta: Su organización va a tener una conferencia internacional en Lima, Perú, en septiembre. ¿Qué es lo que espera conseguir?
Eigen: El tema de la conferencia es "El estado y la sociedad civil en la lucha contra la corrupción", y tenemos muy grandes expectativas. Habrá una cantidad de talleres que tratarán sobre aspectos individuales de la corrupción como auditoría, banca, lavado de dinero, y su impacto en el crecimiento económico, en el medio ambiente, en el alivio de la pobreza, en las empresas en pequeña escala.
Esperamos que conduzca a documentos y recomendaciones importantes e incluso posiblemente a declaraciones de principios que puedan alimentar entonces la evolución del conocimiento de lo que hay que hacer contra la corrupción.
Perspectivas
Económicas
Publicación Electrónica de
USIS,
Vol. 2, No. 2, abril de 1997