LIBERALIZACION DEL COMERCIO MUNDIAL DE LAS TELECOMUNICACIONES

Por Reed Hundt
Presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones.



El tema de este número inaugural del diario electrónico de USIS no podía ser más oportuno. El comercio de servicios es uno de los mayores motores de la economía mundial. Los servicios forman una parte grande y creciente de todas las economías desarrolladas, y las telecomunicaciones son un segmento importante de rápido crecimiento del sector de servicios en la economía mundial. Esta es la razón por la cual el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Renato Ruggiero, dijo que el Grupo Negociador sobre Telecomunicaciones Básicas (GNTB) es la actividad más importante de la OMC.

Desde luego, las telecomunicaciones son un sector creciente de la economía porque son importantes para muchos otros sectores como las industrias, tanto de bienes como de servicios. Los servicios financieros y legales y las industrias del transporte aéreo, para nombrar sólo unos pocos, dependen de servicios de telecomunicaciones confiables y baratos para satisfacer las necesidades de sus clientes. De la misma manera, las industrias de manufactura dependen de los servicios de telecomunicaciones para que ayuden en diversas etapas del proceso de producción, desde el diseño de artículos hasta la distribución, venta y mantenimiento de productos. Y, desde luego, el crecimiento explosivo en la cantidad de contenido disponible --inclusive entretenimiento, información de negocios y materiales educativos-- también ha impulsado el crecimiento de las telecomunicaciones básicas.

Pero también hay otra razón por la cual el sector de las telecomunicaciones básicas está creciendo tan rápidamente, y esa es la tendencia mundial hacia la liberalización de ese tipo de telecomunicaciones. En Estados Unidos hemos tenido competencia en muchas áreas de las telecomunicaciones durante años, especialmente en los servicios de comunicaciones telefónicas de larga distancia e internacionales. Durante la década pasada hemos visto aumentos espectaculares de la cantidad de compañías, de los servicios ofrecidos por esas compañías y de la cantidad general de tráfico transmitido por sus redes. Al mismo tiempo, los precios han declinado sustancialmente. En efecto, AT&T, todavía la compañía de larga distancia e internacional más grande en Estados Unidos, ha perdido más de una tercera parte de su porción del mercado desde el advenimiento de la competencia, y ha respondido reduciendo sus tarifas sustancialmente. El resultado es que ahora AT&T disfruta de ingresos diversificados más altos y de ganancias más altas que antes de que tuviera competencia, en gran parte debido a que el uso de su red ha aumentado tanto.

El éxito de la competencia ha despertado apetito por más competencia. La Comisión Federal de Comunicaciones (CFC) ha promovido el aumento de la competencia en las telecomunicaciones inalámbricas --el segmento de crecimiento más acelerado en la industria de las telecomunicaciones--, mediante la subasta de centenares de licencias para proveer una nueva generación de servicios inalámbricos. Más aún, en noviembre pasado la CFC abrió las puertas del mercado estadounidense a participantes de todas las naciones mediante la aprobación de nuevas reglas que gobiernan el ingreso de compañías extranjeras a nuestro mercado.

Finalmente, y lo más importante, el presidente Bill Clinton ha firmado este año una histórica ley de telecomunicaciones, aprobada por ambas cámaras del Congreso en votación casi unánime. Esta nueva legislación servirá de plan para crear más competencia en todos los segmentos de la industria de las telecomunicaciones. Mis colegas de la CFC y yo ya estamos trabajando intensamente en la preparación de reglas que permitirán a las compañías de teléfonos proveer servicios de vídeo y a las compañías de cable brindar servicios de telefonía; que permitirán a las compañías locales suministrar servicios de larga distancia y a las compañías de larga distancia proporcionar servicios locales, y últimamente, que le permitirán al público estadounidense gozar de los frutos de toda esta competencia.

Estados Unidos sigue encabezando la revolución mundial de las telecomunicaciones, pero la marea de la liberalización claramente cubre todo el mundo. En Europa, Asia, América Latina --virtualmente en todas partes del mundo-- los gobiernos han reconocido que esta industria vibrante prospera con la competencia.

Y esa es la razón por la cual Renato Ruggiero tiene razón cuando dice que la tarea del GNTB es tan importante. Esta negociación, en caso de tener éxito, abrirá de un solo golpe los mercados de las telecomunicaciones de todas las naciones comerciales más importantes del mundo a la competencia libre y honesta.

Desde luego, en mi carácter de regulador de las telecomunicaciones, tengo otras responsabilidades además de simplemente asegurar que el mercado funcione de manera apropiada. La nueva Ley de Telecomunicaciones de Estados Unidos también estipula con mucha claridad que la antigua meta del servicio universal sigue al frente de la política estadounidense de telecomunicaciones. En Estados Unidos --y en cada uno de los otros mercados de telecomunicaciones del mundo que han sido liberalizados-- la competencia ha promovido el servicio universal, en vez de obstaculizarlo. Un mercado competitivo de las telecomunicaciones crea el incentivo para que las compañías construyan la infraestructura de la información. El establecimiento de reglas justas para las inversiones y la competencia alentarán a los empresarios más innovadores de cada nación a traer servicios avanzados de comunicaciones para todos nuestros pueblos.

De manera que invito a mis colegas en los ministerios de comunicaciones en todo el mundo a unirse a nosotros en la construcción de la infraestructura mundial de la información. La negociación de la OMC que está por concluir representa la mejor oportunidad para hacer esto y garantizar que nuestra industria cada vez más mundial se beneficia de una competencia verdaderamente mundial.