EL IMPACTO DE LA INTERNACIONALIZACION DE LOS SERVICIOS EN LOS PAISES EN DESARROLLO

Por Carlos A. Primo Braga
Economista principal, El Banco Mundial, División de Telecomunicaciones.



Los avances de la tecnología de la información han ampliado la gama de servicios que pueden ser objeto de intercambio internacional. Esto puede beneficiar a los países en desarrollo, siempre que reformen su ámbito normativo y desarrollen el capital humano y físico necesario.


La internacionalización de los servicios es parte esencial de la globalización económica. Las industrias de servicios establecen vínculos entre actividades económicas geográficamente dispersas, por lo que desempeñan un papel clave en la interdependencia creciente de los mercados y las actividades de producción de los países. Además, muchos servicios que hace tan sólo unos años se consideraban no comerciables, son ahora objeto de un activo intercambio gracias a los avances de la tecnología de la información (TI). Se prevé que, a medida que el avance tecnológico vaya reduciendo el costo de las comunicaciones, el comercio de servicios continuará aumentando con rapidez.

Para los países en desarrollo, la creciente internacionalización de los servicios y la rápida evolución de la TI representan oportunidades y desafíos, ya que pueden realizar nuevas exportaciones y atraer más inversión extranjera relacionada con los servicios. El progreso tecnológico permitirá a estos países saltar etapas de desarrollo en la construcción de sus infraestructuras de la información, gracias a los adelantos que se van produciendo. Uno de los desafíos que afrontan es la creación de un marco normativo apropiado para las industrias de servicios. El acceso a servicios eficientes es importante no sólo porque posibilita nuevas exportaciones, sino también porque será un factor determinante de creciente importancia de la productividad económica y la competitividad. Otros desafíos consisten en la realización de las inversiones necesarias en redes modernas de TI y la adaptación de los sistemas de enseñanza a la era de la información.


La revolución de los servicios

Los avances de la tecnología, y en especial de la TI, están revolucionando la imagen de los servicios. Hasta hace poco, solía considerarse a este sector como un conjunto de actividades fundamentalmente no comerciables cuya productividad presentaba un escaso potencial de crecimiento. Se pensaba que su expansión en los países industriales era un efecto secundario de la desindustrialización; en los países en desarrollo, ella se atribuía al crecimiento del sector informal, a la urbanización caótica y a la ampliación del sector público. En general, el crecimiento de los servicios se consideraba, en el mejor de los casos, una consecuencia de la evolución de los sectores primario y secundario y, en el peor, un obstáculo para el crecimiento económico a largo plazo. Sin embargo, a medida que la TI transforma las industrias de servicios y se reconoce más la importancia de los servicios de producción eficientes, su desarrollo se empieza a considerar como requisito previo del crecimiento económico.

El sector de servicios abarca un amplio conjunto de actividades económicas. La "revolución de los servicios" obedece funda-mentalmente a su carácter cada vez más comerciable y a la rápida expansión de los que están basados en conocimientos (como los técnicos y profesionales). Estos contradicen el estereotipo de que los servicios son actividades con poca intensidad de capital y escaso aumento de la productividad. Las industrias de servicios son los principales inversores en TI del mundo. El gasto en servicios basados en conocimientos, que tienen una elevada elasticidad-ingreso, está aumentando rápidamente en los países en desarrollo e industriales.

La ampliación del ámbito de la comerciabilidad. Suele considerarse a los servicios como ejemplo típico de productos no comerciables. Sin embargo, las innovaciones tecnológicas han facilitado la incorporación de los servicios a los productos que se intercambian a escala internacional (como los programas informáticos en disquete). Sin embargo, el mayor impulso para la internacionalización de los servicios lo constituye la expansión de las redes electrónicas (véase el recuadro) y las nuevas posibilidades de intercambio de servicios que se prestan a distancia asociados a estas redes.

Los avances de la TI están haciendo posible separar la producción y el consumo de los servicios con uso intensivo de información. Estas actividades desempeñan un papel fundamental no sólo en las industrias de servicios, sino también en las manufactureras y primarias. Los progresos de la TI posibilitaron la contratación externa, es decir, la obtención a través de una entidad externa de un servicio que antes proporcionaba la propia empresa y, como los costos de las comunicaciones continúan reduciéndose, aumentan las posibilidades de que estas contrataciones se hagan a nivel internacional.

Las actividades del sector servicios en las que se manipulan símbolos (recopilación, procesamiento y difusión de datos) constituyen el caso típico de actividades con uso intensivo de información. La introducción de datos, y el análisis de estados de ingresos y gastos son ejemplos de actividades de esta clase, que se cuentan entre las más adecuadas para ser realizadas a distancia. La repercusión de la TI en la comerciabilidad de los servicios no se limita, sin embargo, a la posibilidad creciente de que se presten a distancia. La TI también ha facilitado mucho la introducción de nuevos productos y el acceso a la información del mercado.

Incluso en los servicios en los que normalmente se registraba una intensa interacción entre consumidor y proveedor, el suministro y el consumo ahora se pueden separar y, con el tiempo, podrán ser objeto de intercambio internacional. Por ejemplo, gracias a los avances de la tecnología que se sirve de la informática, está aumentando considerablemente la eficacia de la enseñanza a distancia.

Durante el pasado decenio, el intercambio de servicios comerciales ha aumentado con mucha mayor rapidez que el producto mundial. Los servicios comerciales abarcan los transportes, los viajes y "otros servicios privados.." Normalmente, los servicios que se prestan a distancia se registran como "otros servicios privados". Las estadísticas sobre servicios adolecen de muchas deficiencias, pero es indudable que el comercio en el sector ha crecido con rapidez. De 1980 a 1993, el crecimiento medio anual del intercambio de servicios comerciales fue del 7,7%, mientras que el de mercancías fue (en términos nominales) del 4,9%. El comercio de "otros servicios privados", el componente más dinámico de los servicios comerciales, aumentó a un ritmo del 9,5% anual.

La internacionalización de los servicios no se limita a las modalidades de suministro asociadas al comercio internacional. La presencia comercial en el extranjero�� través de, por ejemplo, representaciones��igue siendo la forma preferida de prestación de muchos servicios. El comercio de servicios en general tiende a ser complementario de la inversión extranjera directa (IED). Cuando hay IED, aumentan las transacciones de servicios que se prestan a distancia (como los de comunicaciones y asesoramiento técnico) y los movimientos de los suministradores (cesionarios intraempresariales). Desde mediados de los años ochenta, los flujos de IED han crecido a un ritmo mucho más rápido que el comercio y el producto mundiales, y el componente de dichos flujos que ha aumentado con mayor rapidez ha sido precisamente el relacionado con las industrias de servicios.

Las perspectivas de que continúe la internacionalización de los servicios a través de la IED son buenas. La demanda de servicios modernos de producción está creciendo rápidamente en todo el mundo, y los obstáculos normativos a la entrada en las industrias de servicios se están reduciendo, ya sea mediante reformas unilaterales o negociaciones entre las partes. Los países en desarrollo consideran cada vez más a la IED en servicios como instrumento especialmente eficaz para la transferencia de conocimientos técnicos y de dirección. Además, la TI está incrementando el atractivo de la internacionalización para las empresas de servicios.


Oportunidades

A medida que las industrias de servicios se sirven más de la TI, tienden a volverse más dependientes de insumos de capital físico y humano. Esto ha llevado a algunos analistas a sugerir que los países en desarrollo no pueden competir internacionalmente en la esfera de los servicios, y que las políticas para liberalizar el comercio en esta esfera no serían de mucho interés para ellos. Esta opinión, sin embargo, es equivocada. Los países en desarrollo ya están logrando ventaja comparativa en la esfera de los servicios basados en la TI, proceso éste que va a seguir desarrollándose. Además, el objetivo de la liberalización no es sólo lograr un aumento de las exportaciones; todavía más importante es su papel de ayudar a los productores nacionales a conseguir acceso a servicios más eficientes y diversificados en los mercados mundiales.

Para aplicar una estrategia de desarrollo no aislacionista, está cobrando creciente importancia contar con servicios de producción eficientes. El comercio del "envío y olvido" se está convirtiendo en algo del pasado. Para competir a escala internacional, los exportadores dinámicos atribuyen cada vez más importancia a los ciclos de producto reducidos, la pronta entrega y un mejor servicio al cliente. En consecuencia, está aumentando el contenido de servicios de las exportaciones finales. En las industrias en que los plazos son importantes, las empresas que no son rápidas desaparecen. Los suministradores de servicios innovadores están reforzando los sistemas de transporte y comunicaciones, y desarrollando una infraestructura de servicios avanzada, que influye en las decisiones acerca del emplazamiento de los exportadores. Las economías de reciente industrialización de Asia oriental han sido especialmente eficaces en el desarrollo de una infraestructura moderna de servicios de producción.

Servicios a distancia. Las esferas tradicionales de exportación de servicios de los países en desarrollo (como el turismo) siguen teniendo un amplio margen de expansión. Una nueva área especialmente prometedora es la de los servicios que se prestan a distancia. La entrada de datos fue una de las primeras actividades del sector de servicios que las empresas contrataron externamente en el ámbito internacional. Este tipo de actividad requiere sólo conocimientos básicos de informática y poca interacción entre el cliente y el proveedor.

El desarrollo de programas informáticos es otra actividad que es objeto de cada vez mayor intercambio entre países. Se encarga a filiales o empresas asociadas en el extranjero el desarrollo de programas que luego son enviados electrónicamente a la empresa matriz. Por ejemplo, muchas compañías internacionales importantes de computadoras y programas informáticos han decidido realizar sus operaciones de producción y de investigación y desarrollo (I+D) en Bangalore. La industria india de programación, que está creciendo rápidamente, generó en 1993��4 ingresos por un total superior a $500 millones, de los cuales las dos terceras partes provenían de exportaciones. Se estima que la India ha absorbido un 12% del mercado internacional de programas informáticos adaptados al consumidor.

No hay estimaciones precisas de la porción del mercado de los servicios a distancia que pueden absorber los países en desarrollo. El hecho, además, de que una parte significativa de estas transacciones tenga lugar a nivel intraempresarial complica las cosas. No obstante, según cálculos aproximados, los países en desarrollo podrían disputar internacionalmente a los industriales del 1% al 5% de los empleos en el sector servicios. Los posibles efectos de la internacionalización de los servicios en lo que se refiere a la pérdida de puestos de trabajo en los países industriales no parecen muy importantes. Sin embargo, desde el punto de vista de los países en desarrollo, dichos efectos, en forma de aumento a largo plazo de las exportaciones, son significativos, ya que tal aumento podría ser equivalente al volumen actual total de sus exportaciones de servicios comerciales. Hay sectores importantes del mercado de servicios a distancia que pueden ser estudiados para su aprovechamiento por economías en desarrollo que tengan una fuerza laboral alfabetizada y un sistema moderno de telecomunicaciones.

Cabe observar que los mercados de estos servicios son sensibles a los cambios tecnológicos. Se prevé, por ejemplo, que en un futuro cercano continúe la expansión de los servicios de introducción de datos a distancia, debido a la constante reducción de los precios de las comunicaciones. A más largo plazo, no obstante, los avances en la tecnología de reconocimiento óptico y el desarrollo de servicios electrónicos en directo para la compensación de cheques y tarjetas de crédito, pueden afectar sustancialmente las necesidades de entrada de datos. Estos servicios pueden perder parte de su dinamismo al ser desplazados por innovaciones en los programas informáticos y la tecnología del escáner. No obstante, el número y la diversidad crecientes de empleos que hacen uso intensivo de la información, la viabilidad técnica de nuevos servicios a distancia, el dinamismo de los flujos de IED y la demanda mundial de programas informáticos, indican que el mercado mundial de servicios a distancia seguirá ampliándose.

Además de crear posibilidades para nuevas exportaciones, la internacionalización de los servicios también es importante para los países en desarrollo en su calidad de importadores de los mismos. Las redes electrónicas, como Internet, están revolucionando el acceso a distancia al "acervo flotante" de conocimientos comunes. Los tableros de anuncios electrónicos se están volviendo más sofisticados y cada vez más efectivos como instrumentos para la transferencia de conocimientos y la asistencia técnica. En la actualidad, pueden combinar texto, voz e imagen, y su empleo puede modificar considerablemente las perspectivas de acumulación de capital humano en los países en desarrollo en los próximos años.


Aprovechar las oportunidades

Para aprovechar las oportunidades que ofrece la internacionalización de los servicios, los países en desarrollo tendrán que adaptar sus marcos normativos y desarrollar una infraestructura auxiliar física y humana.

Liberalización y reforma normativa. Liberalizar el régimen de importación de servicios es fundamental para lograr mayor eficiencia y competitividad en su suministro. La liberalización permite a las empresas importar servicios que no se producen en el país, o que no se pueden obtener al precio y con la calidad que exige la competitividad. Además, fomenta la eficiencia al obligar a los productores nacionales de servicios a ser más competitivos. Debido a la naturaleza no almacenable de muchos servicios, la IED es la principal modalidad de suministro internacional de los mismos. En consecuencia, es fundamental reducir los obstáculos a la IED. El reconocimiento creciente por parte de los países en desarrollo de la necesidad de esa reforma se ve reflejado en los programas de liberalización que muchos de ellos han iniciado unilateralmente en los últimos años y que incluyen el sector servicios. No obstante, la mayoría de las actividades del sector siguen sometidas a un régimen normativo más restrictivo que las mercancías.

Las políticas fronterizas representan sólo una parte de los obstáculos a la internacionalización. Los servicios se prestan a la reglamentación, y el contexto normativo nacional puede oponer obstáculos adicionales a la competencia internacional. La liberalización interna suele ser un complemento necesario de la apertura del comercio exterior y del régimen de inversiones. Asimismo, las diferencias entre los marcos normativos de las industrias de servicios de los distintos países pueden restringir de hecho el acceso. En consecuencia, una liberalización efectiva también puede requerir que se armonicen las prácticas normativas entre los países que mantienen relaciones comerciales.

Aparte de la liberalización unilateral de los servicios, los países procuran también la liberalización a través de negociaciones. Un importante logro de la Ronda Uruguay fue la adopción del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS), que extiende a los servicios normas y disciplinas multilaterales. Varios acuerdos recientes de integración nacional han incluido también la liberalización de los servicios.

El AGCS abarca cuatro modalidades de suministro internacional de servicios: suministro transfronterizo (por ejemplo, los servicios de transporte); presencia comercial (como el suministro de servicios en el extranjero a través de representaciones); consumo en el extranjero (como el turismo), y movimientos de personal (por ejemplo, la entrada y permanencia temporal de consultores extranjeros). En general sigue la tradición del GATT, destacando la no discriminación (trato de nación más favorecida (NMF) y trato nacional) y prohibiendo los instrumentos de política que entrañen restricciones cuantitativas. Contiene, no obstante, la innovación de cubrir las transacciones vinculadas a la presencia comercial y de introducir un concepto de acceso a los mercados que abarca las restricciones que no se aplican en la frontera.

La aplicación incondicional del trato de NMF es una obligación básica de los firmantes, aunque se prevén exenciones. El alcance de las mismas aún se está negociando en ámbitos como las telecomunicaciones básicas y el transporte marítimo. Las exenciones tienen un plazo, y deberán ser eliminadas a través de futuras negociaciones. El acceso a los mercados y el trato nacional, por su parte, son obligaciones específicas en el marco del AGCS. Son aplicables sólo a las industrias y a las actividades del sector de servicios específicamente consignadas por el país de que se trate en su lista de compromisos, a nivel de cada modalidad de suministro y con sujeción a las limitaciones especificadas en la oferta. El AGCS adopta el sistema de lista positiva con respecto a la cobertura sectorial de las industrias de servicios, es decir, sólo las industrias incluidas en las ofertas de las partes negociadoras están sujetas a la disciplina del AGCS. Este sistema es menos transparente que el de lista negativa adoptado, por ejemplo, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), en el que todas las industrias de servicios se consideran incluidas a menos que estén específicamente exentas.

La complejidad del acuerdo hace difícil evaluar globalmente el valor económico de las ofertas y sus efectos liberalizadores. En cuanto a las industrias comprendidas, los países en desarrollo incluyeron en sus ofertas un grupo de actividades menor que los países industriales. El turismo y los servicios relacionados con viajes fueron las únicas actividades respecto de las cuales un número considerable de países en desarrollo contrajeron compromisos. Los compromisos en el ámbito de los servicios de comunicaciones��e importancia decisiva para los países interesados en aplicar estrategias de desarrollo no aislacionistas��ueron muy limitados. Se relacionan fundamentalmente con los servicios de telecomunicaciones de valor agregado (como el procesamiento y el intercambio electrónico de datos) pero representan, en promedio, menos del 20% de las actividades negociadas en esta categoría.

Al parecer, no fue mucha la liberalización del comercio de servicios efectivamente lograda en el marco de la Ronda Uruguay. Sin embargo, el acuerdo prepara el terreno para una futura liberalización multilateral. El marco acordado prevé la continuación de negociaciones, que se habrán de concluir en el plazo de dos años; además, nada impide a los países miembros adoptar ulteriores medidas de liberalización unilaterales, siempre y cuando sean acordes con las disciplinas multilaterales establecidas por el AGCS.

Otras políticas auxiliares. La revolución de los servicios atribuye gran valor al establecimiento de un sistema de telecomunicaciones competitivo. La mayoría de los países en desarrollo se ven en apuros para hacer frente incluso a la demanda de servicios de telecomunicaciones básicos, por lo que las inversiones en redes de servicios de valor agregado se pueden considerar un lujo inalcanzable. Sin embargo, la tecnología actual permite el desarrollo de una estructura doble de servicios de telecomunicaciones: el país puede invertir en redes especializadas de bajo costo para atender las necesidades empresariales y, al mismo tiempo, ampliar su infraestructura básica. El sector privado puede desempeñar un papel destacado en este proceso, como lo ha hecho en Chile.

Ahora bien, proporcionar acceso a servicios de comunicaciones modernos y de elevada calidad no es suficiente. Los países se pueden encontrar en una situación de desventaja competitiva en las exportaciones de larga distancia si los precios de los servicios de telecomunicaciones no son competitivos. El uso de medios alternativos de telecomunicación puede estar restringido por prácticas monopolísticas de los proveedores de servicios básicos de telecomunicaciones. Es, por tanto, necesario que se establezca un marco competitivo para el suministro de servicios de telecomunicaciones.

Otra importante limitación que encaran los países en desarrollo se refiere a la calidad y pertinencia del perfeccionamiento de su fuerza laboral. La capacitación en la empresa puede compensar parcialmente las deficiencias del sistema oficial de enseñanza en lo que respecta al adiestramiento de los trabajadores para utilizar la TI en las industrias de servicios. Sin embargo, el principal desafío es conseguir que la población en general sea receptiva al cambio tecnológico. A medida que las economías hacen uso más intensivo de los servicios, los trabajadores deben ser readiestrados con más frecuencia y su rendimiento se hace más dependiente del acceso a la TI. Por lo tanto, en la estrategia educativa se debe prestar atención especial a la difusión de conocimientos informáticos.

En síntesis, las rutas comerciales más dinámicas del siglo XXI corresponderán a las transacciones de bienes intangibles, en vez de mercancías. Las industrias de servicios serán responsables de la "carreteras" de la "infoestructura" global y serán las principales proveedoras de los contenidos que se intercambiarán por vía electrónica. La adopción de un régimen liberal de comercio e inversiones es primordial para que los países puedan potenciar al máximo los beneficios derivados de la internacionalización de los servicios y avanzar hacia la era de la información. Esto resulta especialmente aplicable a los países en desarrollo.