![]()
"Es un error proclamar la superioridad del modelo norteamericano", dice el ex secretario del Trabajo de Estados Unidos, Ray Marshall. Marshall, actualmente profesor de econom・ en la Escuela de Asuntos P・licos Lyndon Bynes Johnson de la Universidad de Texas, dice que ning・ pa・ ha desarrollado un modelo perfecto de mercado laboral, pero que hay m・odos que las naciones pueden aprender unas de otras. "Hay principios generales para lograr el ・ito en contextos particulares, pero la flexibilidad y la adaptabilidad est・ entre los m・ importantes de estos principios".
Gracias a los niveles de desempleo relativamente bajos, las ganancias corporativas y los precios de las acciones en ascenso y los altos ingresos per c・ita de que disfruta el pa・, en los medios pol・icos y noticiosos se comenta mucho acerca de la superioridad del modelo sociecon・ico estadounidense en relaci・ con el de Europa, que experimenta altos niveles de desempleo, y el de Asia, cuyos mercados financieros se encuentran en desorden, si no en crisis. Los principales factores ostensiblemente responsables de los ・itos de Norteam・ica son los mercados laboral, financiero y de productos relativamente flexibles y abiertos. De acuerdo con este punto de vista, las econom・s europeas y asi・icas se caracterizan por una excesiva intervenci・ gubernamental.
FORTALEZAS Y DEBILIDADES
Es, sin embargo, un error proclamar la superioridad del modelo norteamericano. Despu・ de todo, no hace mucho los pol・icos, periodistas y miembros de los c・culos acad・icos declaraban la superioridad de los sistemas japon・, asi・ico oriental y alem・. La econom・ norteamericana cuenta con puntos fuertes importantes, pero tambi・ sufre de algunas debilidades serias que hacen que sus ・itos sean insostenibles. Sus principales puntos fuertes son:
2. Mercados internos financieros, laborales y de productos grandes, saludables, diversos y competitivos, que atraen capital humano y f・ico, estimulan la innovaci・, generan productos de calidad a costo relativamente bajo y condicionan a las compa骰as a actuar con m・ efectividad en los mercados mundiales cada vez m・ competitivos.
3. Un crecimiento del empleo m・ r・ido y un desempleo menor que el de la mayor・ de los pa・es europeos. Desde 1960, el empleo se ha duplicado en Am・ica del Norte, mientras que aument?s・o 20 por ciento en la Comunidad Europea. Sin embargo, el desempleo estadounidense ha declinado desde la d・ada de los a・s 80 debido a un crecimiento m・ lento de la fuerza laboral, no debido a un crecimiento econ・ico m・ r・ido, el cual se ha desacelerado desde las d・adas de los a・s 60 y 70. Aun m・, el crecimiento econ・ico estadounidense se debe m・ al uso incrementado del trabajo, no a la productividad en aumento por hora de trabajo. De hecho, las tasas de crecimiento anuales de la productividad entre 1987 y 1995 fueron significativamente m・ bajas en Estados Unidos (0,9 por ciento) que en otros pa・es miembros de la Organizaci・ de Cooperaci・ y Desarrollo Econ・icos (OCDE) (2,2 por ciento).
La desigualdad creciente ser・ menos problem・ica si la compensara la movilidad econ・ica ascendente, pero las investigaciones de Belle Smith y sus colegas en el Urban Institute demuestran que no es as? Como consecuencia, la oportunidad, aunque considerable, no es mayor en Estados Unidos que en Europa y declina a lo largo de la vida de los individuos y de las generaciones.
La desigualdad creciente no va acompa・da de procesos de ajuste positivos para asegurar una participaci・ equitativa en los beneficios y costos del cambio. Amplias disparidades en la riqueza y el ingreso disminuyen el consenso nacional acerca de la soluci・ de los problemas. La desigualdad de ingresos, de la misma manera, fortalece el apoyo a las teor・s sociales divisionistas que justifican la desigualdad como algo "natural" e incluso socialmente beneficioso.
Hay, seguramente, algunas tendencias que corregir・n las diferencias educativas y de ingreso. Los salarios declinantes de los trabajadores que han cursado como m・imo la escuela secundaria han promovido la inscripci・ de graduados de secundaria en los colegios universitarios. Sin embargo, esta tendencia positiva se ve desbordada por la creciente demanda de graduados de colegios universitarios, la naturaleza de las desigualdades de ingreso y educaci・, que se perpet・n a s?mismas, y las estructuras de oportunidad en deterioro.
Las pruebas presentadas por la Comisi・ sobre el Futuro de las Relaciones entre Gerencia y Trabajadores, establecida por la administraci・ Clinton (la Comisi・ Dunlop, en la cual trabaj?, encontraron que a entre 40 y 50 millones de trabajadores norteamericanos les gustar・ participar en las decisiones de su trabajo, pero carecen de la oportunidad de hacerlo. A por lo menos 15 millones de trabajadores -- m・ que la cantidad de miembros de la central obrera AFL-CIO -- les gustar・ estar representados por sindicatos, pero no lo pueden hacer as?poque las leyes laborales estadounidenses les exigen librar con sus empleadores contiendas riesgosas y a menudo contenciosas para ganar el derecho a la negociaci・ colectiva. Debido a la debilidad de las sanciones y las maniobras legales prolongadas, durante estas contiendas se violan a menudo los derechos de los trabajadores. E incluso si los trabajadores votan a favor de estar representados por un sindicato, en por lo menos una tercera parte de los casos no pueden gestionar acuerdos negociados colectivamente. Si los trabajadores van a la huelga en demanda de un nuevo contrato, sus empleadores pueden reemplazarlos permanentemente. Los trabajadores de otros pa・es industrializados importantes no tienen que pasar por estos procesos arriegados y dif・iles para ganar el derecho a la negociaci・ colectiva y no se los puede reemplazar por ejercer su derecho b・ico de huelga.
La falta de procesos de negociaci・ colectiva y soluci・ alternativa de disputas ha causado una explosi・ de pleitos, costosos en dinero y en tiempo, en torno a cuestiones de empleo. Aun cuando las organizaciones empresariales se sienten, de modo comprensible, insatisfechas con algunos aspectos de las leyes laborales estadounidenses, debido a las ventajas econ・icas y de poder que derivan de esas leyes tienen pocos incentivos para participar en una modernizaci・ abarcadora.
Se han emprendido esfuerzos para establecer normas de clase mundial para los estudiantes norteamericanos y ofrecerles a estudiantes, padres y personal docente incentivos para que cumplan con esas normas. Pero las reformas se ven obstaculizadas por la institucionalizaci・ de los sistemas escolares establecidos a principios de este siglo; por los conflictos ideol・icos entre los partidarios de la escuela p・lica y la escuela privada; por las enormes desigualdades de los recursos a disposici・ de los estudiantes pobres, especialmente en las zonas urbanas; por la creciente segregaci・ geogr・ica por motivos de ingreso; y por el control local sobre las escuelas. El acontecimiento m・ alentador ocurrido en Estados Unidos es el desarrollo de modelos que han mejorado espectacularmente el desempe・ de los estudiantes de bajos ingresos y de las minor・s ・nicas, y el hecho de que la educaci・ aparece en lugar prominente en los programas de pol・ica estatales, locales y nacionales.
Aun cuando ning・ pa・ ha desarrollado "el modelo" que sea aplicable a otros pa・es y ・ocas, los responsables del trazado de pol・icas de los diferentes pa・es pueden aprender de los dem・. Por ejemplo, los norteamericanos pueden aprender de los pa・es europeos y asi・icos acerca de las medidas para reducir la creciente desigualdad de la riqueza y el ingreso y mejorar los sistemas escolar y el que lleva de la escuela a la carrera profesional. Podemos aprender de Alemania y de otros pa・es europeos acerca de c・o ofrecer procesos m・ efectivos para que los trabajadores participen en las decisiones de la sociedad y el lugar de trabajo, desarrollen infraestructuras p・licas y suministren mecanismos de seguridad social m・ fuertes. Otros pa・es podr・n aprender de Estados Unidos acerca de c・o ofrecer crecimiento del empleo mediante los mercados internos competitivos y din・icos, el mantener los mercados financieros abiertos y transparentes, la lucha contra los entendimientos entre compinches y la corrupci・ en los sectores p・lico y privado, la promoci・ de la innovaci・ tecnol・ica y de productos y el desarrollo de sectores din・icos de empresas peque・s.
Los procesos de aprendizaje comparativo efectivos (ECLP) dirigidos a lograr estos resultados pueden serles extremadamente ・iles a los responsables del trazado de pol・icas de todos los pa・es. La experiencia sugiere varios requisitos para los ECLP.
Primero, es necesaria una comprensi・ a fondo de las relaciones entre los paradigmas de pol・ica y los contextos social, tecnol・ico y econ・ico para ofrecer un sentido de relatividad, ayudar a elaborar paradigmas adaptables y evitar las presunciones err・eas de que los modelos pueden aplicarse en todas partes y en todas las ・ocas. Por ejemplo, el sistema sumamente productivo de recursos f・icos y producci・ en masa desarrollado en Estados Unidos en los primeros dos tercios del siglo XX se volvi? grandemente inadecuado para los requisitos de las econom・s mundiales m・ competitivas, que utilizan el conocimiento de un modo m・ intensivo. De modo similar, los japoneses desarrollaron un modelo de producci・ orientado hacia la exportaci・ que fue sumamente exitoso antes de la d・ada de los a・s 80, pero que ha sido incapaz de encarar los desaf・s del mundo posterior a la Guerra Fr・. Y los pa・es del este de Asia, al emular en parte a los japoneses, produjeron con relativa rapidez y participaron ampliamente del crecimiento en las d・adas de los a・s 70 y 80, pero se estancaron al pasar a condiciones muy diferentes en la de los a・s 90.
Comprender los requistos b・icos del ・ito en las diversas situaciones contextuales profundiza nuestra comprensi・ de los principios b・icos del ・ito econ・ico en un momento y lugar determinados. Por ejemplo, en el ambiente de la d・ada de los a・s 90, m・ competitivo, que utiliza el conocimiento de modo intensivo, el ・ito econ・ico se deriva mucho m・ de la calidad (la satisfacci・ de las necesidades de los clientes), de la productividad en el uso de todos los recursos (econom・s de escala no tradicionales) y de la seguridad conseguida mediante la flexibilidad (ausencia de estabilidad y contrato). Los individuos y organizaciones competitivos tratan de competir maximizando el valor a・dido (calidad y productividad) en lugar reducir el costo directo. Una estrategia de valor a・dido requiere organizaciones de trabajo de alto desempe・ con toma de decisiones participativa y descentralizada a cargo de trabajadores de destreza avanzada y tecnolog・s de vanguardia. Aun cuando las ganancias pueden maximizarse a corto plazo mediante una estrategia de reducci・ de costos, los intereses a largo plazo de trabajadores, comunidades y compa骰as quedan mejor servidos por una estrategia de valor a・dido que concede poderes a los trabajadores y requiere destrezas avanzadas al igual que innovaci・ de producto y tecnol・ica. Una estrategia de alto valor a・dido es, sin duda, m・ sostenible que otra que descansa principalmene en reducir salarios y otros costos.
Para facilitar las adaptaciones org・icas, un proceso de aprendizaje comparativo efectivo requiere tambi・ una comprensi・ profunda de las instituciones y pol・icas que se comparan. El conocimiento superficial conduce a errores tan comunes como dar por sentado que las t・nicas gerenciales japonesas pueden transferirse f・ilmente a Estados Unidos, que el desempleo elevado de Europa se debe principalmente al car・ter inflexible de los mercados laborales, o que los "milagros" de Asia Oriental en la d・ada de los a・s 80 se debieron enteramente a la subordinaci・ a las fuerzas del mercado y que las estrategias gubernamentales son, en el mejor de los casos, innecesarias, y en el peor, perjudiciales. En verdad, una buena hip・esis de orientaci・ es la de que los problemas econ・icos de Asia Oriental se deben principalmente a la d・il regulaci・ de las instituciones financieras y las pr・ticas empresariales, no a las regulaciones gubernamentales excesivas. Y una buena hip・esis para explicar el desempleo europeo es la de que se debe al menos tanto a la pobre pol・ica macroecon・ica basada en un temor desordenado a la inflaci・ (originada por las condiciones econ・icas) como a las rigideces de los sostenes de ingreso y los mercados laborales. Sin embargo, Europa, al igual que Estados Unidos, debe desarrollar un nuevo paradigma de pol・ica para una econom・ mundial m・ competitiva, que utiliza intensamente el conocimiento.
Los ECLP requieren una voluntad de aprender de mente abierta, que es dif・il de lograr debido a la arrogancia y al prejuicio. El prejuicio nubla la comprensi・ al hacer que los investigadores se esfuercen por justificar sus prejuicios y descuiden las realidades que contradicen sus teor・s. La arrogancia, que acompa・ a menudo las pol・icas e instituciones que tienen ・ito durante alg・ tiempo, puede hacer que los responsables de tomar decisiones dejen de aprender. Como consecuencia, las instituciones y los procesos de decisi・ tender・ a perder flexibilidad y a ocultar las debilidades. Esto ocurri?con muchas compa骰as norteamericanas en las d・adas de los a・s 50 y 60, con muchas japonesas en las d・adas de los a・s 70 y 80 y con otras del Asia Oriental en la d・ada de los a・s 80 y principios de la de los 90. La arrogancia afecta actualmente a muchos l・eres pol・icos y empresariales norteamericanos que creen que el "modelo norteamericano" es la soluci・ de los problemas econ・icos del mundo. Los que practican diestramente los ECLP comprenden que no hay modelos universales ni respuestas definitivas. Hay principios generales para lograr el ・ito en contextos particulares, pero la flexibilidad y la adaptabilidad se cuentan entre los m・ importantes de estos principios.
----------
Las opiniones expresadas en este art・ulo son las opiniones del autor y no representan necesariamente los puntos de vista del gobierno de Estados Unidos.
Perspectivas
Económicas
Publicación Electrónica de
USIS,
Vol. 3, No. 1, febrero de 1998